San Lorenzo de El Escorial

La obra maestra de Felipe II

En un entorno maravilloso, a apenas 50 kilómetros de Madrid, se levantan los dieciséis patios, quince claustros y ochenta y ocho fuentes de éste conjunto monumental, conocido antiguamente como “La octava maravilla del mundo”. Es donde tuvo lugar el célebre Proceso de El Escorial y se popularizó el concepto de “camarilla”.

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La visita al edificio principal puede llevarnos 1 – 3 horas según el interés de cada cual; en su conjunto el paseo por los cuatro jardines y las dos casas aisladas gestionadas por Patrimonio Nacional —parando para comer— pueden llevarnos un día completo. Tener en cuenta que los fines de semana y festivos la afluencia de público es mucho mayor, por lo que es más agradable verlo de martes a viernes; en su web pueden asegurarse del horario de temporada y reservar entradas y visita guiada. Conocer los otros edificios y lugares de interés mencionados en el apartado Qué ver en El Escorial pueden ocuparnos el segundo día de la escapada. Otra opción es dirigirse al vecino Monasterio del Valle de los Caidos, para pasar allí una hora contemplando uno de los monumentos más singulares de Europa o incluso hacer un picnic y pasear por el valle de Cuelgamuros. Los amantes del senderismo y la fotografía tienen la opción de visitar el vecino parque del Pinar de Abantos y La Herrería, con miradores excelentes y un centro de educación ambiental. Tan frecuentado lugar goza de una excelente gastronomía y hotelería de todos los precios; para comparar y reservar preparamos la página especializada Dormir y Comer en El Escorial.

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El Monasterio de El Escorial fue mandado construir por el rey Felipe II para conmemorar la victoria de la Batalla de San Quintín (cerca de París) ante el ejército de Enrique II de Francia, que tuvo lugar el día de la festividad de San Lorenzo (10 de agosto de 1557). Asimismo, el monarca ordenó construir el Panteón de los Reyes para cumplir con el testamento de su padre, el emperador Carlos V, quien pidió enterrarse en lugar diferente a sus padres y a la dinastía Trastámara.

Gregorio Marañón, uno de los intelectuales más representativos de la Generación del 14, dijo del Rey que: “se hallaba permanentemente indeciso y no tenía momentos de optimismo ni de expansión”. Sea como fuere, El Escorial fue su gran obra. Con la ayuda de teólogos, médicos, canteros e incluso astrólogos, el monarca se decidió por una pequeña aldea como emplazamiento del mismo: El Escorial, perteneciente entonces a Segovia. El lugar, rodeado de bosques y cotos de caza, estaba situado además en el centro geográfico de la Península. El nombre de Escorial surgió probablemente de aesculus, nombre latín de roble, árbol abundante en la zona.

Las obras comenzaron en 1561 y fueron finalizadas en un tiempo record de veintiún años. En ese mismo año de 1561 Felipe II trasladó la corte de Toledo a Madrid. A partir de la construcción del monasterio se comenzaron a levantar distintas edificaciones, se abrieron nuevas calles y la población fue creciendo desordenadamente, expandiéndose en la ladera del monte Abantos. La pequeña aldea se convirtió en Real Villa y el prior del monasterio sería el encargado de ostentar el poder.

Fiel al deseo originario de Felipe II, la Orden de los Jerónimos, responsable del monasterio, no permitía que se construyeran viviendas cercanas al conjunto escurialense pero, ante la presión de la corte, Carlos III autorizó en 1767 la edificación de éstas junto a la lonja del monasterio, comenzando entonces la aristocracia y la burguesía a construir sus residencias de verano. Este núcleo sería el origen del futuro San Lorenzo de El Escorial, conocido también como Escorial de Arriba, como escisión del primitivo pueblo de El Escorial. A partir de entonces, el arquitecto Juan de Villanueva ordenó el casco histórico proyectando calles y plazas que debían salvar el fuerte desnivel existente entre el monasterio y las empinadas cuestas de Abantos. El conjunto arquitectónico resultante ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad.

Habitación de Felipe II

Allí tuvo lugar en 1807 el célebre Proceso de El Escorial, contra el príncipe Fernando y los que trataban de derribar a Godoy. Después de casi tres siglos los monjes jerónimos tuvieron que abandonar el monasterio en 1836, a causa de la Desamortización de Mendizábal. Fue muy importante para su recuperación la intervención del padre Claret, confesor de Isabel II, a quien la Reina nombró presidente del monasterio. Desde 1885 los padres agustinos se hicieron cargo del monasterio.

Segunda residencia para muchos madrileños y habitantes de otras localidades desde el siglo XVIII, la villa ha sufrido una gran expansión en las últimas décadas. Actualmente el municipio de San Lorenzo de El Escorial, el segundo más visitado de la Comunidad de Madrid, es también sede de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense, a la vez que acoge el Campus Empresarial Euroforum.

La localidad también se ha hecho famosa por una serie de apariciones de la Virgen (conocida como Virgen de El Escorial), en la finca escurialense de Prado Nuevo. El paraje se ha convertido por ello en un lugar de peregrinación, especialmente el primer sábado de cada mes.

El Monasterio de El Escorial es la obra maestra de Felipe II, un monumental conjunto en el que vivió y murió este controvertido monarca español quien, reuniendo a los mejores arquitectos, maestros orfebres, pintores y escultores de Europa, consiguió crear en él el más perfecto ejemplo del Renacimiento español.

Además de como monumento conmemorativo de la batalla de San Quintín, el monasterio surgió de la necesidad de mantener un culto religioso en torno al panteón donde iban a ser enterrados Carlos V y el propio Felipe II. La orden elegida fue la de los Jerónimos, por la que el monarca sentía predilección. En sus inicios intervinieron diferentes arquitectos pero el proyecto original lo trazó Juan Bautista de Toledo y, tras su muerte, fue Juan de Herrera quien lo llevó a cabo, con un estilo propio que tendría gran seguimiento, conocido como Escurialense o Herreriano. Según cuenta la tradición, la planta definitiva tiene forma de parrilla (con una torre en cada ángulo del edificio y el palacio en un extremo como asa), en alusión al martirio en Roma de San Lorenzo, que murió quemado en una parrilla.

El conjunto monasterial consta de Basílica, Monasterio, Palacio y Panteón de los Reyes.

La Fachada principal, orientada al oeste, tiene dos portones laterales. Uno da paso al colegio Alfonso XII y el segundo al convento, ocupado en la actualidad por padres agustinos. En el centro de la misma se sitúa la entrada principal del edificio, entre seis columnas dóricas y coronada por un cuerpo de columnas jónicas. Destacan el escudo de Felipe II y la estatua de San Lorenzo, obra de Juan Bautista Monegro.

Si se opta por la visita guiada (recomendable ya que es la única manera de ver el Palacio de los Austrias, el Palacio de los Borbones, la Casita del Infante y la Casita del Príncipe) hay que dirigirse a la puerta de la fachada norte, donde están las taquillas y el acceso a la tienda-librería.

El recorrido se inicia por el denominado Palacio de los Borbones, conjunto de aposentos en los que destaca la influencia del gusto francés en el estilo de los muebles, porcelanas, lámparas y todo tipo de objetos decorativos. Es también relevante la colección de tapices, cuyo diseño está realizado por artistas como Goya, Bayeu y Tenniers. En el Palacio de los Austrias, o Casa de Felipe II, sorprende la austeridad al compararla con el mencionado lujo borbónico. Las diferentes estancias se disponen en torno al altar mayor de la Basílica del Monasterio. La Sala de las Batallas conserva grandes pinturas que ilustran batallas de la época, incluida la de San Quintín (1557). En la Sala de Guardias se expone la silla que utilizó Felipe II, en su último viaje a El Escorial desde Madrid, enfermo de gota. En la Sala de Audiencias, o Salón de los Retratos destaca el Retrato de Felipe II, obra de Tiziano. En la habitación de Felipe II se conserva la cama, de 1,58 metros de largo, desde donde el monarca, a través de una ventana, podía ver el altar mayor y atender la misa. El rey murió en ella en 1598, con 71 años.

La visita continúa en el Panteón de Reyes, una capilla octogonal situada bajo el presbiterio de la basílica. Allí reposan los restos de los monarcas desde Carlos I hasta nuestros días -excepto los reyes Felipe V y Fernando VI-; los restos de las reinas madres de rey y del monarca consorte Francisco de Asís, marido de Isabel II. Excepcionalmente también descansa en el panteón la reina Isabel de Borbón, primera esposa de Felipe IV, muerta sin dejar sucesor al trono pero clave por su intervención en la construcción. Aún quedan huecos libres, asignados a los padres de Don Juan Carlos, Don Juan de Borbón y Doña María de las Mercedes, así como a su abuela, la Reina Victoria Eugenia, cuyos restos se encuentran actualmente en la antesala del panteón. En esta sala, conocida como el pudridero, deben permanecer los restos mortales durante veinticinco años antes de ser trasladados al Panteón de Reyes o de Infantes.

A partir de aquí el visitante continúa libremente la visita. En el Panteón de Infantes donde se encuentran los sepulcros en mármol de aquellos miembros de la Familia Real que no han reinado.

En las Salas Capitulares se ha ubicado el Museo de Pintura, en el que destaca El Martirio de San Mauricio de El Greco y obras de Ribera, Velázquez, El Bosco, los venecianos Tiziano, Tintoretto, Veronés y Bassano, entre otras. El Museo de Arquitectura alberga una importante colección de documentos, planos, herramientas y mecanismos usados durante la construcción del monasterio.

Patio de los Reyes

En la fachada oeste, la puerta principal da paso al Patio de los Reyes, llamado así por las esculturas de los reyes de la tribu de Judá, esculpidas por Juan Bautista Monegro, que se sitúan sobre pedestales en la fachada que da acceso a la basílica, con David y Salomón presidiendo. En el centro de la cornisa izquierda una cruz negra señala la última piedra que dio por finalizada la construcción, en 1584.

La Basílica del Monasterio es de planta de cruz griega, diseño excepcional en una basílica. Su cúpula central, de 92 metros de altura, sobresale en el conjunto. La mayoría de sus bóvedas están pintadas por Luca Giordano excepto las situadas encima del coro y del altar mayor, obra de Luca Cambiasso. A ambos lados del altar mayor se sitúan dos conjuntos escultóricos en bronce que representan a los reyes Carlos V y Felipe II con sus respectivas familias, obra de León Leoni y de su hijo Pompeyo. En una de las capillas se encuentra un Cristo, en mármol blanco, de Benvenuto Cellini, quien lo esculpió totalmente desnudo, algo inusual, si bien suele exhibirse cubierto con un paño blanco. En la sacristía se conservan importantes obras, entre las que destaca La Sagrada Forma de Claudio Coello.

La Biblioteca posee uno de los fondos bibliográficos más valiosos del mundo, con más de 40 000 volúmenes, entre los que destacan especialmente la colección de manuscritos árabes, hebreos y latinos. Se cuenta que los libros de alquimia, magia y esoterismo se colocaban al revés para esconder los títulos, aunque otras versiones explican que el verdadero motivo era airear las hojas y mostrar sus filos dorados.

Por último, bien merece una visita el Jardín de los Frailes, al que se accede a través del Arco de la Compaña y desde donde se divisa el estanque, la Huerta de los Frailes y la Dehesa de la Herrería.

Con la entrada de la ruta guiada se incluye la visita a los dos pabellones de recreo diseñados por el arquitecto Juan de Villanueva: la Casita del Infante y la Casita del Príncipe. La Casita del Infante (1771-1773) o Casita de Arriba, construida para el Infante don Gabriel de Borbón (hijo de Carlos III), es una pequeña villa con jardines en terrazas, al estilo italiano, desde donde se disfruta de una bella vista del Monasterio. El Rey Juan Carlos I se hospedó en ella durante su periodo estudiantil en el campo del Derecho. La Casita del Príncipe (1772) o de Abajo debe su nombre al Príncipe de Asturias, el futuro Carlos IV. Su arquitectura anuncia la que será la obra más emblemática de Villanueva, el Museo Nacional del Prado, diseñado como Gabinete de Ciencias Naturales por orden de Carlos III. El interior neoclásico conserva los techos pintados por Vicente Gómez, Mariano Salvador Maella y Francisco Bayeu. En los jardines de la Casita del Príncipe se conservan unas secuoyas, bellos ejemplares históricos que fueron plantados en el siglo XVIII.

Frente a la fachada norte del monasterio se encuentran la Primera y Segunda Casa de Oficios, diseñadas por Juan de Herrera para alojar distintas dependencias palaciegas, cuyas obras fueron continuadas por Francisco de Mora entre 1587 y 1596. Situadas entre la Lonja y la actual calle Floridablanca, sus fachadas presentan tres alturas hacia la Lonja y dos en la calle Floridablanca, donde se incluyen tres patios en cada fachada, con soportales y pilares cuadrados. Actualmente, la Primera Casa de Oficios alberga la Casa de Cultura y Sala de Exposiciones, la Biblioteca Municipal “Manuel Andújar” y la Oficina de Turismo-Centro de Interpretación. En la Segunda Casa de Oficios, antigua Capilla de Laborantes, se localiza el Santuario de Nuestra Señora de Gracia, donde cada segundo domingo de septiembre se celebra la tradicional romería en honor de la Virgen de Gracia, Patrona del Real Sitio. También se ubica el Centro Integrado de Estudios Musicales “Padre Antonio Soler”. La Tercera Casa de Oficios fue construida a finales del siglo XVIII por Villanueva, por encargo de Carlos III para el conde de Floridablanca. El arquitecto continuó el modelo herreriano y con esta edificación se cerró el perímetro de la Lonja.

A continuación podemos pasar a ver el Teatro Real Coliseo de Carlos III, en la calle Floridablanca. El rey Carlos III quiso dotar a los Reales Sitios de espacios destinados exclusivamente a la representación de espectáculos, creándose así las Compañías de los Reales Sitios, que hacían giras por los distintos teatros y acudían, sobre todo en otoño, a El Escorial, periodo elegido por el monarca para sus estancias. Fue construido por el arquitecto francés Jaime Marquet en tan sólo un año, entre 1770 y 1771, siguiendo un modelo que utilizó también en El Pardo y Aranjuez. Es el único teatro que conserva prácticamente intacta la tipología del siglo XVIII y uno de los más antiguos conservados en España. La localidad cuenta también desde 2006 con el Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial.

Junto al Teatro Real Coliseo de Carlos III se encuentra la Plaza de Jacinto Benavente, llamada así en honor del dramaturgo y Premio Nobel de Literatura que, junto a otros autores, tanto colaboró en la rehabilitación del Coliseo. La plaza, presidida por Crispín, protagonista de Los Intereses creados, alberga seis magníficos magnolios centenarios y es uno de los lugares más transitados por los visitantes de la localidad, que acuden a descansar a sus terrazas.

La Casa de la Compaña, hoy en día Monumento Histórico Artístico, fue construida por Francisco de Mora, discípulo de Juan de Herrera, a finales del siglo XVI, como almacén de la comunidad jerónima del monasterio. A finales del siglo XIX, la nueva comunidad de padres Agustinos instaló en el edificio, entonces abandonado, el actual Real Centro Universitario Escorial-María Cristina, sede de los Cursos de Verano de la UCM en San Lorenzo de El Escorial.

También del arquitecto Francisco de Mora y de estilo herreriano es la Iglesia de San Bernabé, construida entre 1594 y 1595, en tan sólo dos años. Declarada Bien de Interés Cultural, en ella trabajaron los mismos maestros canteros y artesanos que en el Monasterio de El Escorial.

Junto al Real Monasterio se encuentra la Casa de los Infantes, proyectada a finales del siglo XVIII como residencia de los Infantes Francisco de Paula y Carlos María Isidro, hijos de Carlos IV. El edificio, restaurado por el arquitecto Miguel de Oriol, acoge actualmente el Campus Infantes, sede de Euroforum. El segundo Campus o de Felipe II está instalado en un hotel de los años 40.

En el bosque de La Herrería, finca histórica de bosques de robles y fresnos cercana al Monasterio del El Escorial, se encuentra la llamada Silla de Felipe II, una mole granítica desde donde, según cuenta la tradición, el monarca observaba las obras del monasterio. Otras teorías consideran que se trata de un altar de ofrendas vetón o una obra historicista del siglo XIX. La roca sirve de mirador desde donde se contempla una impresionante vista del monasterio, el monte Abantos y al fondo los montes de Siete Picos.

En la finca también se encuentra la Ermita de la Virgen de Gracia, a donde se lleva la Virgen desde el Santuario de Nuestra Señora de Gracia el día de su festividad (segundo domingo de septiembre), en medio de una gran romería. Es posible seguir una senda a pie que parte detrás de la casita del Príncipe y lleva a la Silla de Felipe II.

Imprescindibles

Jardines del Escorial
Vista aérea del monasterio

Datos prácticos

Coordenadas

40° 35′ 37″ N, 4° 8′ 34″ W

Distancias

Madrid 50 km, Segovia 53 km

Aparcamiento

Existen dos aparcamientos públicos de pago: en la Plaza de la Constitución s/n y en la calle del Rey, 45 ( Auditórium – Parque de Felipe II)

Altitud

1032 m

Habitantes

18 495 (2013)

San Lorenzo (fiesta patronal, 10 de agosto), La Romería de Ntra Sra. la Virgen de Gracia (principios de septiembre), Nuestra Señora de la Herrería (primer domingo de septiembre)

Feria Industrial y Artesana de la Sierra de Guadarrama (junio), Fiesta de Mozos, Casados y Viudos (julio-agosto), Jornadas Gastronómicas (octubre)

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Comentarios

  • José Martín Pardo Chacón 27 julio, 2016 at 7:58 pm

    A menos de 100 metros del Monasterio de El Escorial, en la plaza de la Virgen de Gracia, hay una tienda de Souvenirs, Doña eñe, que expone de forma permanente “La Gran Maqueta”, una impresionante reproducción a escala 1:100 del Monasterio y su entorno (El jardín de Los Frailes, la lonja, las casas de oficio y la Casa de la Compaña). Este conjunto que abarca 4,40 metros de diámetro está montado en una plataforma giratoria a un palmo del suelo, lo que permite apreciar la grandeza de esta majestuosa obra.

    Es algo que no debería perderse nadie que visite San Lorenzo de El Escorial.

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