Conde Duque y Malasaña MADRID

El barrio más rebelde

Malasaña y Conde Duque conforman una zona alegre, desenfadada y con un toque un poco canalla donde lo mismo podemos pasear de día por sus tranquilas calles conociendo monumentos de interés que deambular noctámbulos por los locales de copas que dieron vida y color a la Movida en los años ochenta.

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Hay numerosos lugares históricos que explicamos en nuestra sección Que ver en Malasaña y Conde Duque, así como algunos interesantes poco frecuentados museos madrileños. Una mezcla de comercios de todo tipo y establecimientos de hostelería muy variados son otros de los atractivos de estas dos castizas zonas de Madrid. La buena relación calidad – precio de su hostelería y hotelería lo hacen destino de los visitantes de Madrid que miran el recorrido de sus euros. Se trata de unos barrios por los que callejear e ir entrando en comercios tradicionales y alternativos, así como locales de hostelería agradables y cuidados, con las principales zonas de cines de la ciudad y algunas de las calles más castizas. Hay mucha más hostelería que hotelería recomendable, para elegir mejor y reservar on line ofrecemos nuestra página especializada Dormir y Comer en Malasaña y Conde Duque.

¿Quieres conocer este sitio?

El trazado urbano del entorno del Conde Duque data de los siglos XVI y XVII, aunque se conservan pocas construcciones significativas de aquella época. Su pasado se vincula, sin ninguna duda, al mundo de la ciencia pues, además de encontrarse antiguamente en esta zona la Universidad Central (antecedente de la actual Universidad Complutense), concentró la mayor parte de establecimientos y laboratorios científicos de Madrid durante la segunda mitad del siglo XIX.

La zona de Tribunal, Malasaña o el Barrio de Maravillas (por los tres nombres se conoce) es una de las que mejor conserva la memoria histórica de la villa, caracterizada en este caso por su espíritu rebelde. En la mañana del 2 de Mayo de 1808, en los alrededores del Palacio Real y de la actual Plaza del Dos de Mayo se produjo un levantamiento popular que luego fue continuado por los oficiales Pedro Velarde y Luis Daoíz, cuyas efigies presiden actualmente la plaza. Tras el cruento enfrentamiento, las tropas del general Murat derrotaron a los alzados en la madrugada del 3 de mayo. El inmortal genio de Goya plasmó el levantamiento en sendos cuadros, hoy en el Museo del Prado y, más recientemente, Arturo Pérez-Reverte lo ha recreado en sus novela Un día de cólera. El nombre de una de las heroínas de aquel día, Manuela Malasaña, será de hecho el que dé nombre al barrio.

Plaza del Dos de Mayo, en 1890

Casi 180 años después, a finales de la década de 1970 y principios de los 80, la Plaza del Dos de Mayo fue tomada de nuevo, en esta ocasión por las masas de jóvenes que celebraron, alrededor del entonces alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván, la era de las libertades, del underground y del hedonismo, en suma, la era de la Movida madrileña. Al amparo de la popular frase “¡Rockeros: el que no esté colocado, que se coloque… y al loro!”, Madrid vivió una fiesta, dominada por la bebida, las drogas, el sexo….¡y el arte!, auspiciado este último por la creatividad y la libertad del “todo vale”. Cuentan que en esa época Madrid albergaba nada menos que 300 grupos de música y 1.500 diseñadores de moda. Figuras como Pedro Almodóvar, Ágatha Ruiz de la Prada, Alaska y Alberto García-Alix comenzaron a despuntar precisamente al amparo de la Movida y de Malasaña.

Hay mucho que ver en Malasaña (junto con Chueca y Salesas), conformada por un apasionante laberinto de calles cortas, angostas y de trazado irregular, que desembocan en plazas que les dan aire y nos permiten respirar de esas estrecheces y aglomeraciones de comercios y locales que las pueblan.

Además, muchos de los nombres de las calles de Malasaña se relacionan con el levantamiento contra los franceses de 1808. Ruiz, Malasaña, Monteleón, Daoíz y Velarde son buenos ejemplos de ello; también la Plaza del Dos de Mayo que se abrió sobre el desaparecido Cuartel de Monteleón (último lugar de resistencia el 2 de mayo de 1808) y sobre parte del solar del antiguo convento de las Maravillas, del que actualmente sólo se conserva su iglesia, la Parroquia de Nuestra Señora de las Maravillas, conocida también como Iglesia de los Santos Justo y Pastor (del s. XII, reformada en el XVIII). Es un edificio de planta de cruz latina y línea clasicista que alberga en su interior la imagen de Nuestra Señora de las Maravillas, a la que se atribuyen multitud de milagros. En la parte central de la plaza, destaca el Monumento a Daoíz y Velarde, situado bajo el arco de entrada del antiguo cuartel de artillería, obra del escultor neoclásico Antonio Solá, en 1822.

Desde aquí podemos callejear hacia el sur y la Gran Vía, recorriendo las angostas calles que albergan una intensa vida comercial. Tras un breve paseo encontramos la Iglesia de San Martín, edificio barroco cuya portada se atribuye a José de Churriguera. El templo, de ladrillo, presenta gran austeridad decorativa. En su interior destaca un relieve representando a San Martín de Tours con el mendigo, obra de Ricardo Bellver (s. XIX). En la cripta se guarda un Cristo yacente de Gregorio Fernández. Como dato curioso, en esta iglesia fue bautizado Ramón Gómez de la Serna. Cerca se halla la Iglesia de San Antonio de los Alemanes, fundada, en 1606, por Felipe III  como templo y hospital para los portugueses que vivían en Madrid  por lo que pronto se la conoció con el nombre de San Antonio de los Portugueses. Al independizarse Portugal de la monarquía española, a partir de 1640, el edificio quedó vacío y, en 1689, la regente Mariana de Austria decidió cederlo al séquito de alemanes católicos que vinieron a Madrid por lo que, a partir de ese momento, se conocerá como San Antonio de los Alemanes. Por último, visiten la Iglesia de San Plácido, fundada por doña Teresa Valle de la Cerda y Alvarado, en 1623. En su convento se habló de monjas poseídas por el demonio, aunque las malas lenguas cuentan que más que por el demonio, lo que buscaban las hermanas era ser poseídas por el atractivo confesor del monasterio, Juan Francisco García Calderón. En la zona destaca también la iglesia de la Buena Dicha con un estilo mudejar muy particular.

El Cuartel del Conde-Duque rehabilitado

Desde este templo podemos dirigirnos hacia la calle San Bernardo, una de las arterias más importantes de la ciudad hasta mediados del XIX. En ella se encuentran el Antiguo Edificio de la Universidad Central (actual Universidad Complutense de Madrid) y su Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla. Más arriba se sitúa el Monasterio de Benedictinos de Nuestra Señora de Montserrat, fundado por Felipe IV en 1642 para acoger a los monjes castellanos que vinieron de Montserrat durante la sublevación de Cataluña. Destaca especialmente su iglesia, obra barroca de Sebastián Herrera Barnuevo y Gaspar de la Peña, reformada por Pedro de Ribera en el siglo XVIII. Enfrente se encuentra el neoclásico Monasterio de las Salesas Nuevas (acabado en 1801). Muy próximo a San Bernardo se halla el Convento de las Comendadoras de Santiago, fundado por Felipe IV, en 1650, y reorganizado por Francisco Sabatini, en 1773. El convento cuenta con una iglesia de planta de cruz griega, coronada por una hermosa cúpula sobre pechinas. La plaza del mismo nombre es un lugar idóneo para tomar una copa o un café en alguna de sus terrazas.

Cerca del convento encontramos el Cuartel del Conde-Duque, mandado construir por Felipe V, en 1717, para albergar las Compañías de Reales Guardias de Corps. Se trata de un gran edificio rectangular, estructurado en torno a tres patios. En su prolongada fachada llama particularmente la atención la portada churrigueresca del siglo XVIII. En la actualidad es un gran Centro Cultural que acoge el Archivo de la Villa, tres bibliotecas, la Hemeroteca Municipal, el Centro Madrileño de Imágenes, la Imprenta Artesanal y el Museo Municipal de Arte Contemporáneo (con su colección de arte moderno español, especialmente de pintura y obra gráfica). Durante el verano, el centro se convierte en uno de los principales escenarios de la atractiva oferta de los Veranos de la Villa.

Cerca de aquí encontraremos otro edificio más moderno, el Museo ABC (2010), levantado sobre el esqueleto de la antigua fábrica de cervezas Mahou para albergar exposiciones de ilustración y diseño. Su colección está integrada por más de 200.000 dibujos e ilustraciones publicadas por el diario ABC y la revista ilustrada Blanco y Negro. En el límite con la calle Princesa se esconde  el Palacio de Liria, rodeado de un magnífico jardín inglés. Es un edificio de estilo neoclásico que en 1773 levantaron Sabatini y Ventura Rodríguez por encargo de los duques de Alba. Parte de sus dependencias están abiertas al público, previa solicitud, y entre ellas podemos apreciar el gran salón de baile, la sala de Goya, la escalera principal y los vestíbulos, la suntuosidad decorativa del edificio así como la impresionante colección de la familia, que incluye obras de Rubens, El Greco, Zuloaga y Goya.

Si lo que el viajero prefiere es la noche, resulta imprescindible tomarse una copa en La Vía Láctea y en El Penta, dos de los locales clave de la Movida madrileña que han resistido al paso de los años. También puede ser curioso ir al Madrid me mata, un bar-museo sobre la Movida que ha abierto sus puertas frente a El Penta. Si, por el contrario, sólo queremos descansar y disfrutar de un café o té en tranquilidad, podemos optar por El Jardín Secreto, un romántico rincón a la luz de las velas, o el Café Comercial, que funcionaba ya en 1887 para una clientela constituida por intelectuales, políticos, cómicos y funcionarios y que curiosamente fue uno de los primeros cafés de Madrid en emplear camareras.

Imprescindibles

Iglesia de la Buena Dicha
Iglesia San Martín

Datos prácticos

Coordenadas

40°25′08″N 3°41′31″O

Distancias

Barcelona 619 km, Bilbao 398 km,  Sevilla 532 km, Valencia 352 km

Aparcamiento

Resulta difícil en el centro de Madrid (zona azul o verde). Una opción, sin coste, puede ser dejar el coche en la Ciudad Universitaria y moverse en la ciudad por otros medios. El parking de pago varía en función de los barrios

Altitud

655 m

Habitantes

3 207 247 (2013)

Día de la Comunidad (2 de mayo), San Isidro (15 de mayo), con su celebración en  la pradera, cuando los chulapos y las manolas bailan el tradicional chotis, Fiestas de San Lorenzo, San Cayetano y la Virgen de la Paloma (mediados de agosto), especialmente en La Latina y Lavapiés, San Antonio (el 13 de junio se celebra la verbena de San Antonio de la Florida), Virgen de la Almudena (9 de noviembre)

Fiestas de Malasaña (2-7 mayo)

Antigua Casa Crespo alpargatería desde 1881, Ángel Blanco, taller artesanal de vestidos y zapatos flamencos, Radio City Discos, La Peseta: bolsos artesanales, Taller Puntera: bolsos y cinturones de cuero

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