Lavapiés – La Latina MADRID

Histórica, extravagante, multicultural y cañí

La Latina y Lavapiés son dos de los barrios urbanos más antiguos de Madrid, al sur del centro. Es una zona para disfrutarla y para vivirla, tanto de día como de noche, y su principal atractivo radica en la mezcla racial e intercultural, combinada sin estridencias con lo más típico y cañí de la capital de España.

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Estos barrios concentran gran parte de la oferta de teatros y tiendas de antigüedades de Madrid, así como varios de los centros culturales y museos más importantes; bastantes artistas tienen allí sus estudios. Uno de sus atractivos semanales es el popular mercado de El Rastro al que acuden cada domingo miles de vendedores y compradores de toda la zona centro de España. Es también una zona en la que se encuentra una parte importante de las clásicas tabernas y casas de comidas de la capital; por allí se realizan algunas de las rutas de tapeo más populares. Por último, reúne una proporción elevada de los tablaos flamencos y salas de música. Hay toda clase de establecimientos de hotelería, aunque predominan los de precio más económico; para elegir los lugares donde comer clásica comida madrileña y encontrar hoteles con sabor y calidad, recomendamos consultar nuestra página Dormir y Comer en La Latina y Lavapiés.

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El triángulo entre el Palacio Real, la Plaza Mayor y la Basílica de San Francisco el Grande, que es el que comprende grosso modo La Latina, coincide aproximadamente con el centro urbano que crearon los reyes de la dinastía de los Austrias, el Madrid de los Austrias, con cuyas calles se entremezcla en ocasiones, desde que Felipe II fijara su Corte en Madrid en 1561 y hasta que en 1700 fallece el último rey de la dinastía.

El nombre “La Latina” puede derivar del antiguo hospital que fundó Beatriz Galindo en 1499. Su trazado aún respeta la antigua distribución medieval, musulmana y cristiana, con plazas amplias y calles estrechas que siguen el antiguo recorrido de las aguas. Las antiguas calles de la Cava Baja y Alta, abiertas sobre los restos de una primitiva muralla, fueron vías de acceso a la ciudad, por lo que en ellas se instalaron distintos tipo de hospederías, mesones y talleres de los gremios; conservándose algunas de sus antiguas estructuras. Las callejuelas entre la plaza de la Paja, la calle Segovia y la calle Bailén constituyeron la antigua morería de Mayrit.

La mayoría de las edificaciones antiguas no se han conservado, siendo la mayor parte de las construcciones del siglo XIX. Estos edificios, poblados de ventanas y estrechas balconadas, se caracterizan por sus aleros ligeramente sobresalientes con cubierta de teja árabe y fachada en mortero de color.

Además, el Barrio de La Latina ha mantenido desde siempre una particular integración y convivencia de todos los estratos sociales, desde la nobleza, el clero, los diplomáticos, los artesanos y los mercaderes hasta los habitantes de los arrabales y los delincuentes que se colaban por la Puerta de Toledo.

Separada de La Latina por la calle de Toledo, la zona de Embajadores-Lavapiés es uno de los barrios más tradicionales de la ciudad. Fue en su origen la antigua judería medieval, sobre cuya principal sinagoga se construyó la Iglesia de San Lorenzo. Inmortalizada en los textos de Cervantes, Lope de Vega, Tirso de Molina, Nicolás Fernández de Moratín y Carlos de Arniches, fue desde antiguo una zona de arrabal con un abandono que se ha mantenido hasta tiempos bastante recientes. Su nombre parece derivar de una fuente que hubo en la plaza hasta el siglo XIX en la que se realizaba el tradicional ritual de lavado de los pies antes de acudir al templo.

El Rastro en 1929 / Férriz

Lavapiés se caracteriza por sus tradicionales corralas o casas de vecindad, edificios de viviendas construidos alrededor de un patio (la corrala) y distribuidas por un pasillo articulador que constituían verdaderos ejemplos de chabolismo en vertical. En esta zona de Madrid surgió el término de “manolos” y “manolas” a causa de la profusión de vecinos llamados Manuel en los años posteriores a la expulsión de los judíos de 1492. Desde finales del siglo XIX los manolos se identifican con los castizos y castizas, vestidos con el atuendo tradicional madrileño, que rivalizaban con los chulapos y chulapas del barrio de Malasaña.

En la actualidad, La Latina y Lavapiés conforman una de las zonas con la movida más bohemia y alternativa de Madrid. Lo mismo nos podemos cruzar con una celebridad televisiva que con una castiza manola con un manojo de rosas. Además, es una de las mejores zonas de tapas y copas de la capital.

El día con más animación para recorrer La Latina es la mañana del domingo, cuando tiene lugar el mercado conocido como El Rastro. El mercado se desarrolla en torno a la calle Ribera de Curtidores, la plaza de Cascorro y vías adyacentes. Cascorro es el nombre por el que se conoce al soldado Eloy Gonzalo, héroe de la Guerra de Cuba. El Rastro tiene sus orígenes en los siglos XVII y XVIII, cuando el mercado se dedicaba al comercio de la carne -el término rastro proviene de la estela de sangre que dejaban los cadáveres que se colgaban en los puestos-. En la actualidad, se ofrece al visitante un batiburrillo de objetos, desde ropa y muebles antiguos a obras de arte a buen precio.

Si optamos por evitar aglomeraciones podemos empezar nuestra visita en un día de semana por la plaza de la Provincia, al final de la calle Atocha y en las inmediaciones de la Plaza Mayor. Aquí se encuentra el Palacio de Santa Cruz (sede del Ministerio de Asuntos Exteriores), con sus característicos remates achapitelados en los torreones laterales. El palacio fue mandado construir, en 1629, para albergar las dependencias de la Sala de Alcaldes y de la Cárcel de Corte; sus mazmorras alojaron a personajes como José de Espronceda, Rafael de Riego o el famoso bandolero Luis Candelas. Es un edificio de planta rectangular y se articula en torno a dos patios interiores simétricos, inspirándose en la arquitectura clásica italiana y española. El proyecto fue diseñado por el arquitecto Juan Gómez de Mora y las obras, dirigidas por Cristóbal Aguilera junto con otros arquitectos madrileños, se prolongaron entre 1629 y 1636. A su lado, la Iglesia de Santa Cruz, con su alta torre, que fue sede de la Congregación de la Paz y de la Caridad, agrupación que acompañaba hasta el patíbulo a los reos de la vecina Cárcel de Corte. Como contraste, en esta iglesia de celebró la boda de Lope de Vega en 1598.

Descendiendo por la calle de Toledo nuestra primera parada será la Iglesia Colegiata de San Isidro, templo del antiguo Colegio Imperial de la Compañía de Jesús que hizo las veces de catedral hasta la construcción de la Almudena . La iglesia fue construida, entre 1622 y 1664, por los arquitectos jesuitas Pedro Sánchez y Francisco Bautista y alberga en su interior los restos del santo cuyo cuerpo se conserva en muy buen estado. A su lado, el Instituto de San Isidro, antes Colegio Imperial, por el que pasaron numerosos personajes ilustres entre los siglos XVI y XVIII.

A continuación nos encontraremos con la Plaza de la Cebada, que fue en época medieval un cementerio musulmán, después emplazamiento de ejecuciones públicas y a partir del siglo XVI el lugar donde los labradores vendían la cebada. Más tarde, en 1875, la plaza pasó a albergar uno de los mercados más importantes de Madrid. Frente al mercado se encontramos el Teatro La Latina, desde 1919 uno de los más emblemáticos de la ciudad.

Al final de la calle de Toledo se halla la Puerta de Toledo, entrada monumental a la ciudad, ideada por José Bonaparte y terminada en 1827. Desde aquí podemos dirigirnos hacia el Puente de Segovia, construido por Juan de Herrera en 1584, o hacia la imprescindible Basílica de San Francisco el Grande, sea directamente por la Gran Vía de San Francisco o callejeando para descubrir el complejo entramado medieval del antiguo Mayrit. La imponente basílica se levanta sobre la capilla que construyó San Francisco de Asís en 1217, tras recibir como limosna un pequeño terreno sobre el río. El edificio actual fue diseñado por Francesco Sabatini en 1761 y reformado en el siglo XIX. Esta construcción neoclásica está coronada por la cúpula más grande de España y la cuarta en dimensiones del mundo. Su planta circular está rodeada de capillas, protegidas por impresionantes estatuas de mármol de los doce apóstoles. En su interior se conservan frescos y relieves de distintas épocas históricas, destacando los frescos de Francisco de Goya y una pintura de Francisco Zurbarán.

Desde San Francisco podemos acercarnos a la Plaza de Las Vistillas y al Viaducto de la calle Segovia. Los Jardines de las Vistillas son uno de los mejores miradores de la capital hacia la sierra del Guadarrama, escenario indiscutible de las Fiestas de San Isidro. En su estudio de las Vistillas murió el pintor Ignacio Zuloaga, en 1945.

A continuación, podemos dirigirnos por las calle de la Morería hacia la Plaza de la Paja, uno de los lugares con más encanto de esta zona de la capital de España donde se encuentra la Capilla del Obispo (s. XVI), un edificio en granito con puerta de madera que conserva en su interior un magnífico retablo. Comunicada con esta capilla se encuentra la Iglesia de San Andrés, templo fundado en el siglo XII, totalmente reformado, y que fue capilla real de los Reyes Católicos. La anexa Capilla de San Isidro completa el trío de iglesias vecinas que en su día formaron un todo uniforme. Construida para albergar los restos del santo patrón de Madrid en el siglo XVII, destaca por su enorme cúpula cubierta de pizarra sobre una base de ladrillo y piedra.

En la plaza de San Andrés se ubica el llamado Jardín del Príncipe Anglona, una verdadera joya vegetal del siglo XVIII en el centro de Madrid. Cerca se encuentra  el Museo de los Orígenes, edificado sobre el lugar en el que falleció San Isidro y donde está el pozo de su milagro. El museo muestra los orígenes y desarrollo de Madrid hasta el establecimiento de la Corte; fijarse en el excelente Plano de Madrid de Pedro Texeira, de 1656.

Puerta de Toledo

En la costanilla de San Pedro, se encuentra la Iglesia de San Pedro el Viejo. Fundada por Alfonso XI en el siglo XIV, cuenta con un campanario mudéjar (s. XIV) y una impresionante entrada renacentista (1525).

Para concluir nuestro recorrido por La Latina, podemos tomar unas tapas en las calles de la Cava (Alta o Baja) y llegar a la Plaza de Puerta Cerrada, hasta 1569 la entrada de la villa antigua, y que debe su nombre a que permanecía siempre cerrada para evitar asaltos de malhechores. La cruz que se ve hoy en la plaza es del siglo XIX y se levantó como adorno de un registro de agua.

Para continuar nuestro recorrido por Lavapiés lo mejor sería coger el metro y trasladarnos a la misma Plaza de Lavapiés (metro Lavapiés) que, con su forma triangular, es uno de los pocos espacios abiertos del barrio; un área multicultural presidida por el Teatro Valle-Inclán. Muy cerca podemos encontrar el edificio de La Corrala, un interesante ejemplo de bloques de pisos tradicional con grandes corredores comunales construidos alrededor de un patio central. Casi al lado está la Biblioteca de las Escuelas Pías, que se construyó sobre las ruinas de la iglesia de las Escuelas Pías de San Fernando (de 1729), dando como resultado un edificio espectacular. Obra de J.I. Linazasoro es una mezcla de ruina arqueológica con arquitectura de vanguardia. En su azotea se encuentra el Café Gaudeamus, con una agradable terraza y magníficas vistas.

En la zona sur de Lavapiés se encuentran algunos de los equipamientos culturales más importantes de la capital de España. Al lado de la Glorieta de Carlos V, en la calle Santa Isabél, se encuentra el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Otro espacio que está contribuyendo a la regeneración cultural del barrio es La Tabacalera, un centro social autogestionado donde se organizan todo tipo de actos culturales. Desde la glorieta de Embajadores podemos continuar hacia La Casa Encendida, un activo centro cultural de la Madrid. Y si queremos completar nuestra agenda con sesiones de cine y espectáculos, podemos acudir a alguna de las actividades del Teatro Circo Price o al también clásico Cine Doré donde proyectan grandes obras del séptimo arte a precios muy asequibles.

Por último, y para recobrar fuerzas ante una buena mesa, podemos dirigirnos hacia alguno de los bares de tapas de la calle Argumosa o hacia la célebre Taberna de Antonio Sánchez. Fundada en 1830, en 1870 la compró el torero Colita y permaneció muy vinculada al mundo taurino. La decoración es la original y en ella se puede contemplar aún la lámpara de gas con que se iluminaba, las paredes pintadas con medallones con rostros de toreros y las cabezas de los toros de algunas célebres alternativas. Fue lugar de encuentro de tertulias protagonizadas por personajes como Pío Baroja, José María de Cossío, Sebastián Miranda, Ignacio Zuloaga y Antonio Díaz Cañabate, el periodista que escribió el día a día de éste local en su Historia de una taberna. El aspecto cultural es lo más destacable que hay que ver en Lavapies y La Latina.

Imprescindibles

Edificio de La Corrala
Iglesia de Santa Cruz

Datos prácticos

Coordenadas

40°25′08″N 3°41′31″O

Distancias

Barcelona 619 km, Bilbao 398 km,  Sevilla 532 km, Valencia 352 km

Aparcamiento

Resulta difícil en el centro de Madrid (zona azul o verde). Una opción, sin coste, puede ser dejar el coche en la Ciudad Universitaria y moverse en la ciudad por otros medios. El parking de pago varía en función de los barrios

Altitud

655 m

Habitantes

3 207 247 (2013)

Fiestas de San Lorenzo, San Cayetano y la Virgen de la Paloma (mediados de agosto, especialmente en La Latina y Lavapiés

Otras fiestas:

San Antón (17 de enero, bendición de los animales en la iglesia del Santo), Día de la Comunidad (2 de mayo), San Isidro (15 de mayo), Virgen de la Almudena (9 de noviembre)

El entierro de la sardina (en Casa Paco)

Casa Hernanz: alpargatas, Alma de Ibérico: embutidos ibéricos, Caramelos Paco, Joyería Carmen Sánchez

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Comentarios

  • Las 6 mejores zonas de tapas de España – Makanfy 29 diciembre, 2016 at 9:43 pm

    […] Los mercados gastronómicos de Madrid: […]

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