El Madrid de los Austrias

El Madrid más histórico

“Sólo Madrid es corte”, se afirmó tras el breve periodo en que Felipe III trasladó la capitalidad de Madrid a Valladolid, entre 1601 y 1606. Y de hecho, esta vinculación a la monarquía, primero de los Austrias y luego de los Borbones, será la que configure la ciudad de la Edad Moderna y, más específicamente, la de este barrio de Madrid.

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La zona con los monumentos más antiguos de la ciudad es también la más visitada por los turistas, pues comprende el Palacio Real y la Plaza Mayor. Por su entramado urbano y la gran cantidad de peatones, es casi imprescindible llegar mediante transporte público, pues es la más peatonal de todas las zonas de la ciudad. En ella se encuentran varios de los grandes almacenes a los que acuden las personas venidas de provincias para hacer compras. Muchos de los establecimientos de hostelería más antiguos se mantienen abiertos en esta zona. El ambiente nocturno es también intenso, siendo con la vecina Latina – Lavapiés, la zona donde hay más tablaos y locales de espectáculos. Hemos seleccionado los lugares con mejor relación calidad-precio en la página de reservas Dormir y Comer en el Madrid de los Austrias.

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El emir de Córdoba Muhammad I, en el año 854, construyó una plaza fuerte con el nombre de Mayrit (o Magerit, derivado de majira, que significa canal de agua). Este pequeño núcleo estaba emplazado en lo alto de un promontorio rocoso (actual Palacio Real, construido bajo impulso de los Borbones), protegido en su lado este por una muralla de la que todavía se conserva algún resto junto a la Catedral de la Almudena. El estratégico emplazamiento de Mayrit, en el centro de la península, atrajo a un número cada vez mayor de guerreros y comerciantes, creciendo merced a la agricultura y a la producción de cerámica. La ciudad tenía su mezquita principal en la esquina de las actuales calles Mayor y Bailén.

No obstante, con la fragmentación del califato de Córdoba, Mayrit fue perdiendo importancia hasta acabar entregándose, sin lucha, al monarca castellano Alfonso VI en el 1083. A cambio, sus pobladores musulmanes fueron autorizados a quedarse, concentrándose en los alrededores de la calle Segovia y la plaza de Las Vistillas, en una zona que aún se conoce como la morería. Hacia el 1070, había nacido, en el seno de una pequeña comunidad de cristianos, un labriego que se haría célebre durante los primeros años de dominio castellano, siendo santificado con el nombre de San Isidro Labrador y convirtiéndose más adelante en patrón de la villa.

En 1202 se otorgó el primer Fuero de Madrid, por el que regiría la vida municipal de la ciudad. A pesar de ello, la ciudad fue perdiendo importancia hasta 1309, cuando se reunieron las Cortes por primera vez en Madrid. A partir de entonces, las Cortes se celebrarían aquí en numerosas ocasiones, como en 1327, cuando se acordó que nadie pudiera tener dos oficios en la Casa Real ni que se pudieran conceder beneficios a los extranjeros. Su alcázar se fue adaptando como lugar de residencia para estancias cortas de los reyes, especialmente Enrique IV que acudía a cazar a El Pardo. Sin embargo, el Madrid de aquella época seguía siendo pequeño y bastante pobre. “En Madrid no hay más que lo que uno traiga consigo”, señaló un escritor del siglo XV.

Casa de la Villa

Su destino cambió en 1561, cuando Felipe II la eligió frente a Valladolid y Toledo con el firme propósito de que la nueva capital de España fuera “una ciudad que cumpliera plenamente la función de un corazón colocado en mitad de un cuerpo”. A partir de entonces, Madrid albergó muchos de los hechos más transcendentales de la Historia de España. Las antiguas edificaciones de barro elaboradas por los artesanos mudéjares, dispersas en un caótico trazado y tan sólo embellecidas por el alcázar y notables iglesias, fueron poco a poco dejando paso al suntuoso Palacio del Buen Retiro (1630) , a innumerables iglesias, conventos y mansiones que configurarían el Madrid barroco y contribuirían a crear el núcleo de artistas de la Edad del Oro del arte y la literatura españolas.

Nuestro segundo recorrido por Madrid puede comenzar por la Calle Mayor, desde su confluencia con la Puerta del Sol. Ésta fue la vía más importante de El Madrid de los Austrias y su trazado apenas ha sufrido modificaciones desde entonces, aunque sí los edificios que la flanquean. Recomendamos dirigirnos, a través de ella, hasta la Calle Postas y de ahí hacia la Plaza Mayor. En el número 17 de Postas se encuentra, desde 1610, la Posada del Peine, una de las más antiguas de España, hoy día hotel. En la posada se alojó gran parte de la bohemia de artistas del Madrid de fin de siglo XIX y principios del siglo XX, como José Gutiérrez Solana que se recreaba en la descripción de los chinches e inmundicias del lugar. La Posada del Peine fue también objeto del discurso de ingreso en la Academia de la Lengua de Camilo José Cela.

Al final de la calle alcanzaremos la Plaza Mayor, uno de los lugares más emblemáticos de la capital. Sus orígenes se remontan al siglo XV y más tarde sería remodelada según diseños de Juan de Herrera y de Juan Gómez de Mora -esta última remodelación se hizo por orden del rey Felipe III, cuya efigie a caballo se alza en el centro de la misma-. Destruida la plaza en gran medida por un incendio, en 1790, fue reconstruida bajo la supervisión de Juan de Villanueva. Su edificio más emblemático es la Casa de la Panadería, edificio enmarcado por dos torres achapiteladas. En 1992, su fachada fue decorada con los frescos del artista Carlos Franco, uno de los principales representantes de Los Esquizos de Madrid. Durante siglos, la Plaza Mayor ha sido testigo de importantes acontecimientos, desde la beatificación de San Isidro Labrador hasta corridas de toros y autos de fe. Parte de esta historia la podemos aprender a través de las ilustraciones grabadas en los años 80 en cuatro bancos circulares bajo farolas que se encuentran en la plaza, aunque es difícil percatarse de ellas porque siempre hay gente sentada.

Bajando por el Arco de Cuchilleros, en la calle de ese gremio sigue, desde 1725, el Restaurante Botín al que sus asados castellanos le han permitido sobrevivir como el restaurante más antiguo del mundo. Si el presupuesto del viajero no da para tanto, tiene como alternativa numerosos bares anexos, donde el bocadillo de calamares y las patatas bravas pueden servir de excelente alternativa. Si siguiéramos bajando por la calle pasaríamos a La Latina. Para no abandonar la zona deberíamos subir por la calle Cuchilleros hasta el Mercado de San Miguel, establecido en 1616 y cuyo edificio actual es de principios del siglo XX; hace algunos años fue reconvertido para alojar excelentes tabernas y tiendas gourmet.

A poca distancia se abre la Plaza de la Villa, edificada en el siglo XV con el nombre de plaza de San Salvador por el rey Enrique IV. En ella se alza la Casa de la Villa (s. XVII), antiguo Ayuntamiento es una típica construcción de los Austrias con chapiteles cubiertos de pizarra. El edificio original era de Juan de Acuña, siendo restaurado en 1645 según planos de Juan Gómez de Mora. Con dos alturas y torres en sus cuatro ángulos, apenas ha sufrido modificaciones, exceptuando el balcón anexado en la fachada de la calle Mayor, construido por Juan de Villanueva para que la reina pudiera presenciar la procesión del Corpus. En su interior llama la atención la escalera de piedra, adornada con tres tapices del siglo XVII, el Salón de Audiencias, el Salón de Sesiones y la Antigua Capilla, decorada con frescos de Antonio Palomino.

En las inmediaciones de la calle Segovia se encuentra la Basílica de San Miguel, con una interesante fachada convexa tardobarroca, obra del arquitecto italiano Giacomo Bonavia (1739) y un interior muy decorado, de estilo rococó. Tomando la Calle Sacramento, una de las más señoriales de la ciudad, hacia la calle Mayor podemos detenernos ante un Monumento Nacional, la Iglesia del Sacramento o Iglesia Arzobispal Castrense (s. XVII), uno de los pocos ejemplos del barroco madrileño que se conservan en la actualidad y sede de la Iglesia Arzobispal Castrense desde 1982.

Al final de la Calle Mayor se alza la Catedral de Nuestra Señora de la Almudena (iniciada en 1883 y terminada en 1992), caracterizada por una combinación de estilos que han suscitado polémica. En 1623 se realizó el primer proyecto de construcción de una catedral para Madrid, llegándose incluso a colocar la primera piedra. Después se realizaron varios diseños más, pero no será hasta el reinado de Alfonso XII, cuando el marqués de Cubas proyectó un edificio neogótico del que sólo se llevaría a cabo la Cripta neorrománica. Posteriormente, diversos arquitectos, entre ellos Fernando Chueca Goitia, realizarían numerosas reformas, retomando en parte la idea original de Sachetti de integrar la iglesia en la composición del Palacio Real. Se recomienda subir a lo alto del edificio, desde donde hay buenas vistas, y hacer una parada en el Museo de la Catedral y Cúpula. Detrás de la catedral se está construyendo el Museo de Colecciones Reales, que pretende albergar gran parte de la colección del Palacio Real.

Edificio principal de la Plaza Mayor

Al lado de la catedral de la Almudena se alza, majestuoso, el Palacio Real (1738-1755), que fue levantado sobre la antigua fortaleza árabe y sobre el viejo alcázar de los Austrias. De estilo barroco clasicista, el también llamado palacio de Oriente fue proyectado por el arquitecto Filippo Juvara y construido, tras su muerte, por Giovanni Battista Sacchetti. Se articula en torno a un gran patio cuadrado con galerías en los cuatro costados. Está construido en granito, piedra blanca de Colmenar y mármol en los relieves y detalles. En su interior son de destacar la gran escalinata de acceso y las salas decoradas por Tiépolo y Mengs y con pinturas de Goya, el Bosco, Velázquez, Van der Weyden o Caravaggio. También sobresalen las salas privadas de Carlos III, decoradas por Gasparini, o el Comedor de Gala, así como el Museo de Pintura, la Biblioteca, el Museo de la Música y la Real Armería, visita obligada para cualquier aficionado al arte y la militaría, pues contiene la colección de armas y armaduras más importante del mundo. El acceso es por la Plaza de Armas (enfrente de la catedral), donde el primer miércoles de cada mes se celebra el vistoso cambio de la Guardia. Junto al edificio del palacio se extienden los Jardines de Sabatini, de inspiración francesa, que cubren la pendiente norte del Palacio Real. Fueron diseñados en 1930 para sustituir las caballerizas reales que tiempo atrás ocupaban el lugar.

Frente a la fachada principal del Palacio Real se encuentra la Plaza de Oriente, creada en 1811 por José Bonaparte y remodelada más tarde en tiempos de Isabel II. El proyecto original, de Silvestre Pérez, implicó derribar gran número de edificios, incluidos los conventos de San Gil y Santa Clara. Inconcluso a la partida del monarca francés, Fernando VII mandó construir el Teatro Real en parte del solar creado. En 1844 Argüelles y Martín de los Heros encargaron la planificación de los jardines a Narciso Pascual y Colomer. La plaza actual está presidida por la estatua de Felipe IV, acompañada de las figuras de otros monarcas españoles, que en origen estaban destinadas a decorar las cornisas del Palacio Real.

Al final de la calle Bailén se alza el Senado, sede de la Cámara Alta, compuesto por una edificación antigua y otra moderna, de polémica construcción. La antigua se alza sobre el antiguo colegio de San Agustín, patrocinado por María de Córdoba y Aragón. En su interior conserva una excelente colección de pinturas y esculturas de distintos políticos. También llaman la atención el Salón de Sesiones Plenarias y la Biblioteca de hierro forjado.Muy cerca del Senado se halla la zona de Plaza de España y el Parque del Oeste.

El Real Monasterio de la Encarnación, modelo del barroco madrileño, fue fundado en la capital de España en 1611 por Felipe III y Margarita de Austria y construido por Gómez de Mora entre 1611 y 1616 como convento anexo al Alcázar Real. Del convento destaca especialmente su iglesia, levantada sobre una planta de cruz latina, de una sola nave, con crucero y cúpula. En el exterior, y precedida de un espacioso atrio con verja de hierro, resulta muy interesante la fachada, construida en granito y compuesta por un pórtico de ingreso de tres arcos sobre el que se sitúa un segundo cuerpo con ventanas, dos escudos reales y un bajorrelieve que representa la Anunciación, obra de Antonio de Riera. Entre los varios relicarios que custodia en su interior sobresale el que contiene la sangre de San Pantaleón, que se licua cada 27 de julio. Muy próximo al convento se encuentra otro local centenario de Madrid, la Farmacia Deleuze, de 1780, con decoración barroca y rococó y que contiene tarros y botes de la fábrica del Buen Retiro. La rebotica, de fines del siglo XIX, es de estilo modernista.

Desde aquí podemos tomar la calle Arrieta en dirección a la Plaza de Isabel II para apreciar el mencionado Teatro Real. Iniciado en 1818 según proyecto de Fernando López Aguado, por diversos motivos económicos y políticos no sería concluido hasta 1850. Posteriormente sufrió diversos avatares que llevaron a su restauración en 1997. Hay la posibilidad de realizar visitas guiadas, ofertadas por el propio teatro desde su página web.

Avanzando por la turística Calle del Arenal (que fue un arroyo en la Edad Media) nos encontraremos con la Iglesia de San Ginés, la más antigua de Madrid. En ella, tras su atrio cerrado por verjas, se bautizó Quevedo y se casó Lope de Vega. Su origen es mozárabe (siglos XII-XIII) aunque ha sido remodelada después, en el siglo XIV y a mediados del XVII, momento en que se añadió la torre. La última reforma fue llevada a cabo en el siglo XIX, tras un incendio que destruyó el retablo del altar mayor. En su interior se halla La Purificación del templo (1614) de El Greco.

Por último, y para concluir la visita con un característico tentempié, podemos disfrutar de un chocolate con churros en la Chocolatería de San Ginés (1890). Oculta en un callejón detrás de la iglesia, es una de las más famosas de España. Dado que es muchísimo es lo que hay que ver en el Madrid de los Austrias, dedíquele el tiempo suficiente.

Imprescindibles

Jardines de Sabatini y Palacio Real
Plaza de la Villa

Datos prácticos

Coordenadas

40°25′08″N 3°41′31″O

Distancias

Barcelona 619 km, Bilbao 398 km,  Sevilla 532 km, Valencia 352 km

Aparcamiento

Resulta difícil en el centro de la capital de España (zona azul o verde). Una opción, sin coste, puede ser dejar el coche en la Ciudad Universitaria y moverse en la ciudad por otros medios. El parking de pago varía en función de los barrios

Altitud

655 m

Habitantes

3 207 247 (2013)

Día de la Comunidad (2 de mayo), Virgen de la Almudena (9 de noviembre)

Otras fiestas de Madrid: San Antón (17 de enero, bendición de los animales en la iglesia del Santo), San Isidro (15 de mayo), Fiestas de San Lorenzo, San Cayetano y la Virgen de la Paloma (mediados de agosto, especialmente en La Latina y Lavapiés)

San Isidro, Cabalgata de Reyes, La Noche en blanco, La Noche de los Museos, La noche de los Teatros, Veranos de la Villa

Antigua Casa Talavera (cerámica), Almacén de Pontejos, mercería desde 1913, Almacenes Covian: abalorios y mercería, Palomeque artículos religiosos y de arte, Condecoraciones Celada, efectos militares, desde 1896, Curtidos Villaverde, hebillas, remaches… desde 1887, El Arco Artesanía, Convento del Corpus Christi (repostería)

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