Arrecife – Lanzarote

Presa favorita de los piratas y capital de Lanzarote

Arrecife fue el primer lugar por el que los invasores penetraron en la isla y, a lo largo de los siglos, ha sido objetivo favorito de los piratas. Su puerto es el principal de la isla.

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La capital de la isla ofrece todos los servicios de una ciudad moderna, así como una variedad de interesantes lugares que visitar que explicamos en el apartado Que ver en Arrecife; a su disfrute hay que dedicarle un día completo. Arrecife es una buena base para recorrer toda la isla; hacia el norte podemos disfrutar del contraste entre la abrupta costas occidental de Haría y las playas de su litoral oriental; así como de la isla Graciosa. Más cerca se encuentra la histórica Teguise; y a tan solo 11 kms. al oeste se encuentra la tranquila localidad de Tías. No se debe dejar de hacer una excursión —de al menos medio día— a las Montañas de fuego y al conjunto del Parque Nacional de Timanfaya. En nuestra sección Dormir y Comer en Arrecife ofrecemos las claves para disfrutar de la gastronomía local junto a una lista de los mejores establecimientos y hoteles de la ciudad y sus alrededores.

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El origen de la población está en un fondeadero que, a pesar de tener cerca los arrecifes que dan nombre al lugar, fue el empleado ya en 1312 por el marino genovés Lancelotto Malocello al descubrir la isla a la que dio su propio nombre. En una costa con escasos fondeaderos naturales siguió siendo la mejor elección mil trescientos años después; y por ello sería transformado en puerto con el paso de los años.

Hacia 1495 la población consistía en un centenar de habitantes que ocupaban el actual barrio de La Puntilla donde se había edificado una ermita dedicada a San Ginés.

La debilidad defensiva del fondeadero motivó que los piratas le cogieran gusto a atacar esta isla poco poblada y mal defendida. En 1569 el corsario berberisco Calafat Desale conquista Arrecife y saquea la isla. Dos años después fue el corsario Dogalí, —apodado “El Turquillo”— quien se llevó como esclavos a gran parte de sus pobladores. El miedo a nuevos ataques y la dureza del entorno provocó la partida de los colonos venidos de la Península; para evitar la despoblación, en 1574 los Señores de Lanzarote prohibieron la emigración. También se obtuvo mano de obra comprando esclavos del norte de África para sustituir a quienes escapaban hacia las islas canarias «de realengo» (dependientes de la Corona), y que eran todas salvo Lanzarote y Fuerteventura. Para mejorar la defensa de la población se construye en el islote de El Quemado la fortaleza de San Gabriel.

La siguiente vez el desembarco lo realizaron desde otra parte y, en la noche del 30 julio de 1586, el corsario canario (convertido al Islam) Morato Arráez asaltó por sorpresa la capital Teguise. Arráez, el día 2 de agosto, conquistó desde tierra el Castillo de San Gabriel, en Arrecife, controlando por completo la isla. Tras cobrar 15.000 ducados de rescate por la esposa y suegra del Señor de la isla, los corsarios se marcharon con 200 cautivos para venderlos como esclavos.

En 1590, arriba a Arrecife el arquitecto italiano Leonardo Torriani para modernizar el Castillo de San Gabriel. No fue suficiente, pues en 1616 el corsario inglés Walter Raleigh ataca y arrasa la localidad. En 1618 serían los corsarios Jaban y Soliman quienes asaltan la villa con su gran escuadra de 60 navíos. Tiempo después, los corsarios ingleses Lord Hawson y Hawke, después de fracasar frente al castillo, fueron rechazados en la playa por la milicia local.

muelle arrecife foto antigua
Muelle de la Cebolla y Quiosco de la Música en la Marina (1ª mitad s. XX)

La naturaleza tomará el relevo de los piratas para atormentar a la población. En 1721 Arrecife es asolada por un huracán. En 1726 comienzan a producirse fuertes temblores y buena parte de la población de la isla se traslada a Arrecife, subsistiendo en míseras casuchas. En 1730 comenzaron unas erupciones volcánicas que durarán seis años, transformando gran parte de la isla. Por aquel entonces en toda la isla había alrededor de mil habitantes que malvivían entre tanta calamidad de la historia de Arrecife.

Hacia 1778 el rey Carlos III ordenó la construcción del castillo de San José para proteger la boca del puerto. Este aislado lugar llegó a denominase “La fortaleza del hambre” por la miseria que se padeció en el tiempo de su construcción.

En 1798 se crea la parroquia de Arrecife, con sede en la iglesia que se dedicará a San Ginés, porque en esas fechas apareció flotando en el puerto un cuadro de San Ginés.

En 1811 se abolen en España los señoríos jurisdiccionales, incluido el de Lanzarote. Entre 1813 y 1824 se producen continuos temblores, erupciones y terremotos, emigrando parte de la población.

Hacia 1850 se comienza a explotar la cochinilla, un insecto parásito de plantas locales del que se extrae un valioso colorante lo que impulsó mucho la actividad del puerto. Dos años después Arrecife fue declarado “puerto franco” (libre de impuestos de entrada y de salida) por el Gobierno.

En 1857 Arrecife será designada capital de la isla, en detrimento de Teguise, que lo venía siendo hasta entonces. En 1912 surgen los cabildos canarios como medio de administración insular.

Desde los años cincuenta y hasta 1975, cuando el Sahara español es entregado a Marruecos, el puerto es la base de la flota pesquera que explotaba el caladero pesquero del Sahara. A partir de ese momento la actividad del puerto decae lo que motivó una fuerte caída de los negocios conserveros y de salazones. En aquella época comienza a desarrollarse el negocio turístico, actualmente el principal de la isla.

El artista polifacético César Manrique, nacido en Arrecife -y muerto en un desgraciado accidente de tráfico junto a su Fundación- realizó, en los años 70 y 80 del pasado siglo, diversas intervenciones en su querida isla y colaboró en diversos proyectos del archipiélago, siempre con un espíritu respetuoso y armónico con la naturaleza.

Los principales atractivos que ver en Arrecife son sus castillos. Así, alzado sobre la bahía de Naos se levanta el Castillo de San José, construido durante el reinado de Carlos III (finales s. XVIII), con una estructura circular. El edificio, recuperado a finales de los años sesenta con la intervención de César Manrique, es un espléndido mirador. La fortaleza acoge las importantes colecciones del MIAC Museo Internacional de Arte Contemporáneo Castillo de San José. En su entorno se extienden las Salinas de La Bufona, construidas en los años treinta del pasado siglo, y Naos.

El tantas veces atacado Castillo de San Gabriel (1573) se encuentra localizada en el islote de afuera, en el lugar que ocupaba el primitivo Fuerte de El Quemado. Apropiadamente, Y acoge el Museo de Historia de Arrecife desde el verano del 2014.

En el entorno de este conjunto militar se halla el Puente de las Bolas (1777) que comunica el islote con el Muelle de Herrera. Es singular por contar con un tramo levadizo y recibe su nombre por dos bolas en que se apoyan sus pilares.

Dónde dormir en Arrecife
Castillo de San José

En el casco urbano, la histórica Iglesia Parroquial de San Ginés (s. XVI) está consagrada al santo titular de la isla. Se trata de un templo de tres naves que adquiere su aspecto definitivo a finales del siglo XVIII. La elegante torre-campanario se añade a la estructura primitiva en la centuria siguiente.

En sus proximidades es de interés el Charco de San Ginés, habitado desde fechas remotas por la población nativa y reinterpretado gracias a la mano de César Manrique.

Arrecife está lleno de rincones de verdadero pintoresquismo, como los que ofrece el sencillo y encalado callejón Luis Fernández Fuentes. En pleno centro destaca por su antigüedad la Casa de los Arroyo (s. XVIII), promovida por el militar Domingo Armas. Mientras, en la calle Real está el Cabildo Viejo.

El arenal más célebre de Arrecife es El Reducto, en cuyo frente marítimo asoma el islote de Fermina. No obstante, una de las más apreciadas es la pequeña Playa de La Concha.

Es imprescindible acercarse al enclave de Tahíche, donde está la sede de la Fundación César Manrique, ubicada en una espectacular finca volcánica que había sido residencia de este notable creador lanzaroteño, artífice de muchos de sus atractivos turísticos. El museo, cuya máxima es la difusión de la relación entre arte y naturaleza, contiene además la colección personal del autor, repleta de buenas piezas de sus contemporáneos.

Imprescindibles

Fundació¡on Cesar Manrique arrecife
Fundación César Manrique
Dónde dormir en Arrecife
Puente de las Bolas

Datos prácticos

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