Haro

La ciudad de las luces y del vino

Haro, en la zona conocida como la Rioja Alta, siempre fue una ciudad próspera; prueba de ello es haber sido la primera ciudad española en contar con alumbrado eléctrico. En la actualidad destaca sobre todo como destino fundamental del turismo enológico.

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En Nájera hay que ver su Centro de Interpretación del vino y su Basílica de Nuestra Señora de la Vega, así como alguna de las múltiples bodegas donde degustar y comprar vinos. La escapada puede continuar hacia el sur, en los pueblos monumentales de Santo Domingo de la Calzada y Nájera. Otra opción es contratar en la propia localidad actividades de turismo activo en los Montes Obarenes y la Sierra de Cantabria. Para escoger entre la gran calidad y variedad de la oferta hostelera y hotelera, y para conocer los platos locales, hemos preparado la página Dormir y Comer en Haro.

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El nombre de la ciudad de Haro parece provenir de la palabra “faro” y su ubicación primigenia podría coincidir con la de una antigua población encargada de vigilar el faro que, al pie del cerro de La Mota, guiaba a los navegantes del río Tirón en su desembocadura en el Ebro. En esta zona los historiadores han situado a la tribu vascona prerromana de los Berones y, durante el periodo de ocupación romana, hubo allí un castro de defensa, el Castrum Bilibium. La primera referencia escrita aparece en el 1040 en un documento firmado por Sancho Garcés III el de Nájera, rey de Navarra.

A fines del mismo siglo, Haro ya aparece vinculada al Señorío de Vizcaya, a su vez vinculado a Castilla, y en 1187 el rey castellano Alfonso VIII le otorgó un fuero, que sería ratificado más tarde por Alfonso X el Sabio. Posteriormente pasó de forma alterna por manos castellanas y navarras. La inseguridad era tal en aquellos tiempos que, el 6 de agosto de 1358, las autoridades de una docena de localidades de las actuales provincias de Álava y La Rioja se reunieron en Haro para otorgarse una ordenanza de ayuda mutua contra ataques externos. El rey Juan II de Castilla, para acabar de resolver el problema de la inseguridad y oponerse a los navarros, convirtió el lugar en condado, en 1430, y posteriormente se lo entregó a Pedro Fernández de Velasco, primer conde de Haro, como premio por su ayuda en los combates contra el monarca de Aragón.

En 1520 Haro apoyó la sublevación comunera, levantándose contra el IV conde, hombre de confianza de Carlos I. Los condes de Haro ejercieron su jurisdicción hasta que en 1833 se creó la provincia de Logroño. Durante la guerra de la Independencia española, fue de las primeras poblaciones en adaptarse al modelo administrativo de José Bonaparte I, más conocido como “Pepe Botella”. A principios de ese mismo siglo comenzó ya a despuntar como un importante centro de producción y comercio vinícola. La introducción de nuevas técnicas de elaboración y el afán local por exportar sus vinos fueron posicionando poco a poco la villa como uno de los principales centros de la industria vitivinícola del país. Este proceso se vio beneficiado indirectamente por las plagas de filoxera que arrasaron el Mediodía francés a finales de siglo y que supusieron un interesante revulsivo para la producción riojana.

Iglesia parroquial de Santo Tomás

La prosperidad económica permitió que se fueran financiando avances técnicos. Así, en el año 1890, Haro se convirtió en la primera ciudad española -junto a Jerez de la Frontera- con alumbrado eléctrico público, un servicio entonces sólo al alcance de otras grandes metrópolis europeas. Fue entonces cuando se acuñó el eslogan de “Haro, París y Londres”, en relación con este hecho, y en el himno de la ciudad se incluyó la frase “ya estamos en Haro, que se ven las luces”; parece ser que esta sentencia era exclamada a diario por los viajeros de los trenes nocturnos que pasaban cerca de la ciudad. Al año siguiente la reina regente María Cristina la otorgó el título de ciudad. Y, solo un año después, se inauguró una Estación Enológica y el Banco de España abrió en Haro una sucursal para facilitar las transacciones relacionadas con el comercio de vino.

Además de por ser capital del vino de La Rioja, la ciudad de Haro posee tal riqueza patrimonial y cultural que hace de ella un lugar que merece la pena conocer. El casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1975, es un hermoso entramado de aspecto señorial que se articula en torno a la Plaza de la Paz. En ella se asienta el Ayuntamiento, tal vez la obra civil más importante y mejor conservada de la ciudad. De estilo neoclásico, fue levantado en el siglo XVIII bajo la supervisión del famoso arquitecto Ventura Rodríguez. Su fachada, construida mediante piedra de sillería, exhibe un escudo barroco de la ciudad.

Sin salir de la plaza podemos admirar la fachada del Teatro Bretón, que se empezó a construir sobre la iglesia del Convento de San Agustín (siglo XV) en 1840 y que actualmente acoge una amplia oferta cultural, incluido el Certamen Nacional de Teatro Garnacha de Rioja. Allí mismo se encuentra un antiguo torreón del siglo XIV, conocido como la Torre de los Presos, único resto existente de las murallas que desde el siglo XII defendían la ciudad de Haro. Este último espacio ha sido recuperado y rehabilitado como Museo de Arte Contemporáneo “El Torreón”, albergando en su interior fondos de la colección de artistas contemporáneos de la comunidad.

Como vestigio del pasado todavía se conservan dos de las tres puertas con que contaba la antigua ciudad amurallada: la de San Bernardo y la de Santa Bárbara.

A los pies del cerro de la Mota (también llamado La Atalaya) en el emplazamiento original de Haro, se levanta la Iglesia Parroquial de Santo Tomás, construida entre los siglos XVI y XVII bajo el impulso de los condestables de Castilla y sobre un edificio de traza anterior. Con planta de salón subdividida en tres naves, resalta su magnífica portada plateresca, obra del escultor Felipe Vigarny, concebida como retablo que contiene escenas del Calvario e imágenes de los apóstoles y del Padre Eterno; también destaca su torre mayor, rematada con una cúpula con linterna barrocas. En su interior alberga el retablo mayor más grande de toda La Rioja, realizado en 1730 en madera policromada.

Sobre el lugar donde se apareció la Virgen en el siglo X se levanta la Basílica de Nuestra Señora de la Vega, dedicada a la patrona de la villa. El templo inicial, románico de ese mismo siglo, fue después reformado y ampliado en épocas diversas. En la actualidad se aprecia la reforma barrroca, fruto de la intervención de 1703. Con tres naves cubiertas con bóvedas de arista, fue proyectada por los arquitectos Bernardo de Munilla y Juan de Villanueva. En su interior contiene un interesante retablo mayor de época barroca, que alberga la imagen gótica de la Virgen de la Vega (siglo XIV).

Plaza de la Paz

Pero si por algo se caracteriza la arquitectura de Haro es porque las calles de su casco histórico están repletas de palacios y casas señoriales, fruto del poder económico y señorial del que gozó la villa en tiempos pasados. Entre los numerosos ejemplos, se pueden destacar especialmente tres. El Palacio de los Salazar, construido a dos fachadas en el siglo XVIII, es un buen ejemplo de transición del estilo plateresco al herreriano. Otro caso de transición de estilos, ahora entre el renacimiento y el barroco, es el Palacio de los Condes de Haro (siglo XVI-XVII), del que destaca su portada principal ricamente decorada. Por último, el Palacio de Bendaña (siglo XV-XVIII), situado en la antigua muralla medieval, es un caso único en toda la Rioja por su galería mudéjar del siglo XV, que muestra una serie de estrellas y flores entrelazadas a lo largo de ella.

Actualmente, Haro es una ciudad volcada en el turismo que ha sabido hacer de la cultura vinícola uno de sus mayores atractivos. No en vano, la villa ha sido conocida como “La Capital del Rioja” o “La Costa del Vino”. En el barrio de La Estación se encuentra la mayor concentración de bodegas centenarias del mundo, y en el resto del núcleo urbano se encuentran multitud más de ellas. Algunas de gran reconocimiento internacional. Una buena opción a la hora de profundizar en el mundo del vino y su importancia para la ciudad es visitar el Centro de Interpretación del Vino de la Rioja.

En relación con este producto se desarrolla también una de sus festividades principales, la Batalla del Vino, fiesta de Interés Turístico Nacional que se celebra cada 29 de junio y en la que los integrantes de cada uno de los dos bandos se lanzan entre sí miles y miles de litros de vino, en un espectáculo teñido de color tinto que al visitante le resultará difícil de olvidar (y de limpiar).

Datos prácticos

Coordenadas

42° 34′ 37″ N, 2° 50′ 46″ W

Distancias

Logroño 47 km, Burgos 91 km,Madrid 330 km

Aparcamiento

Alrededores de la Avenida de La Rioja

Altitud

478 m

Habitantes

11 713 (2013)

Virgen de la Vega (8 de septiembre),San Felices de Bilibio (25 de junio)

Certamen Nacional de Teatro Garnacha de Rioja (primavera), Batalla del Vino (29 de junio), Procesión de los faroles(8 de septiembre)

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