A unos tres kilómetros de la costa de Cotillo, muy cerca del pueblo marinero, ubicado en la preciosa isla de Fuerteventura, se encuentra esta rara avis de la arquitectura hippie: el Laberinto de Wolf Patton. Se trata de un laberinto real, que recibe muchos nombres por parte de viajeros y personas autóctonas. Fabricado en piedra, con claras reminiscencias góticas, fue diseñado por el artista y músico germano Wolf Patton. Algo más de dos meses invirtió este autor en crear este laberinto con un único sentido hacia el centro del mismo.

Son tres kilómetros de recorrido que se pueden completar a pie en media hora o tres cuartos aproximadamente. Es un lugar que, por lo peculiar, insólito, natural y místico, merece ser visto al menos una vez en la vida. Hay muchos detalles que pueden darse sobre esta joyita arquitectónica en una de las islas más bonitas de España, Fuerteventura.

Cotillo, un pueblo tranquilo y pesquero para relajarse

El Cotillo es un pueblo apacible y bello que merece la pena visitar

El Cotillo es un pueblo apacible y bello que merece la pena visitar | Shutterstock

El Cotillo es un lugar perfecto para desconectar del mundo y, paradójicamente, conectar con uno mismo. La meditación y la reflexión exigen espacios adecuados. Este es uno de ellos. Se trata de un pueblecito pesquero que ha mantenido a lo largo de los años toda su esencia y que se mantiene protegido del turismo agresivo que invade las demás islas.

De un sólo vistazo se pueden divisar sus casitas blancas y bajas, el tranquilo mar que lo acompaña, las olas romper contra las rocas, las dunas con aspecto desértico colindantes y los paisajes de piedra al fondo de una estampa de ensueño. Si el turista anhela un lugar donde evadirse, estar rodeado de gente cálida y agradable y comer bien, Cotillo es un sitio sencillamente perfecto.

¿Cómo se fabricó el Laberinto?

Laberinto de Wolf Patton

Así es el laberinto de Wolf Patton | España Fascinante

El artista alemán Wolf Patton realizó su primera obra fuera del ámbito de la música construyendo este místico laberinto. Comenzó a levantarlo en 1999 utilizando únicamente piedras. Su principal referente es el laberinto de la catedral de Chartres, en Francia, que simboliza un viaje hasta la Tierra Santa. Patton no aspiraba a tanto, pero admite en sus entrevistas que la obra tiene un sentido psicoterapéutico y que quiere proponer un viaje interior a sus visitantes. Patton reconoce la influencia de los grandes monumentos cristianos europeos y las librerías más antiguas del continente.

Quiso reflejar la naturaleza y el interior del alma humana. Tardó algo más de dos meses en dejarlo a punto. Son tres kilómetros de piedra para los que desempeñó una dura tarea de construcción. No tiene pérdida, caminando se llega al punto central exactamente.

El laberinto no tiene ninguna pretensión lucrativa, una de las máximas que se autoimpuso su creador, que entendía que debía ser un monumento libre para el alma humana. Se puede llegar por la carretera FV-10, en la zona noroeste de la isla, una vez pasada la población de El Roque. Es relativamente sencillo llegar a la zona.

Un entorno perfecto para dejarse llevar por la espiritualidad

A nadie puede dejar indiferente recorrer el laberinto de Wolf Patton respirando aire puro de un entorno playero, rodeado de roca, viento, naturaleza y brisa marina. Si existe en el turista algún tipo de inquietudes místicas, emocionales o religiosas, es el sitio perfecto para dedicar un tiempo a esa faceta.

La costa de El Cotillo es una de las más interesantes de las islas

La costa de El Cotillo es una de las más interesantes de las islas | Shutterstock

En el punto medio de este peculiar laberinto se puede encontrar multitud de mensajes en forma de carta de otros viajeros que han llegado hasta allí. No es extraño encontrar a gente con un dron sobrevolando la zona para hacer fotografías de la hazaña de llegar hasta el centro del laberinto. Una recomendación para los amantes de momentos inigualables: lo ideal es planificar la visita para llegar al punto central justo al atardecer. Es la mejor hora del día para sentir el Laberinto de Patton en toda su plenitud. No es raro encontrar viajeros que llegan desde sitios muy remotos del mundo a permanecer allí varios días.

El laberinto de Wolf Patton está abierto al viajero

Aunque pueda parecer un tanto extraño, en el laberinto de Wolf Patton siempre hay gente. Hay una persona encargada del laberinto que vive allí, de forma algo rudimentaria, sin más comodidades que electricidad y agua corriente. En las inmediaciones del laberinto hay una serie de cabañas artesanales, de aspecto muy hippie, que es posible alquilar por un módico precio. Allí se puede dormir perfectamente en noches calurosas de verano.

A escasos metros también se encuentran puestos de artesanía y una pequeña cafetería. En otras palabras, no se trata de un laberinto aislado. Se puede comer y dormir allí tranquilamente y sin problemas.

La costa de Cotillo, mucho por descubrir en este bello enclave

Fuerteventura es una isla con unos paisajes y una belleza natural prodigiosa. Entre los pueblos con mayor prestigio de Canarias se encuentra el mencionado El Cotillo, una pequeña población que combina todo lo que un turista que le guste el mar y la naturaleza puede desear: buenas playas, kilómetros y kilómetros de entorno natural con paisajes desérticos y mucha tranquilidad.

Castillo el Tostón, otro de los puntos de interés turístico

Castillo el Tostón, otro de los puntos de interés turístico | Shutterstock

Varios enclaves son de visita obligada. La Fortaleza del Tostón, construida con pretensiones militares a finales del siglo XVIII, es una construcción portentosa que impresiona, no sólo por su edificación, también por brindar uno de los mejores atardeceres que se pueden ver en las islas. Se precia necesario recomendar también una visita al Puerto Viejo, un lugar pesquero de ambiente marinero que parece sacado de las costas marroquíes. Todo en esa zona es blanco y azul y se respira la esencia de una población única, aldeana, amable y auténtica. Realizar la ruta Puerto Viejo-Fortaleza del Tostón-Laberinto en un par de días es una experiencia bonita a todos los niveles. Una revitalización de cuerpo y alma. Algo inolvidable.