Combarro

Hórreos y monasterio

Combarro es famosa por su treintena de hórreos situados al borde del mar, que simbolizan su doble tradición campesina y marinera, así como por el gran monasterio que marcó su historia.

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Combarro es un típico pueblo campesino y marinero en el que el principal atractivo es pasear por sus calles salpicadas de edificaciones en granito, disfrutando las vistas de sus cruceiros (cruces de piedra), horreos (almacenes elevados), iglesias y espacios con vistas a la ría. Imprescindible visitar el importante monasterio benedictino de San Juan de Poio (hacia el interior). Organizándose bien, ambas cosas pueden hacerse en un solo día, dedicándose el siguiente a conocer alguno de los numerosos lugares próximos. En dirección Este, la vecina Pontevedra requiere de al menos un día completo. Siguiendo la carretera de la costa hacia el Oeste se llega a la bulliciosa localidad vacacional de San Xenxo para después alcanzar la espectacular playa de A Lanzada. Continuando se llega al bello pueblo marinero de O Grove, excelente lugar para almorzar marisco; puede visitarse a continuación la bellamente urbanizada isla de La Toja (con magníficas vistas a la ría). Para saber qué comer al estilo local y los lugares donde parar, proponemos nuestra página Dormir y Comer en Combarro.

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El nombre Combarro es un topónimo que se asocia a la raíz “comb”, que significa “curvatura de la costa”, lo que encaja perfectamente con su posición geográfica. En el siglo XII, el pueblo y la vecina isla de Tambo fueron donados al Monasterio de San Juan de Poio por la reina Urraca I de León. El Monasterio de Poio fue fundado por San Fructuoso en el siglo VII y habitado por los benedictinos durante siglos. En su Colegio Mayor de Teología –autorizado en 1548 por el Emperador Carlos V- dio clase el famoso Padre Feijoo. En el siglo XX, después de algunos años de abandono a causa de la Desamortización, el monasterio pasó a la Orden de los Mercedarios. El convento mantuvo la jurisdicción sobre la localidad hasta la organización provincial de España en 1836. Actualmente, Combarro es una de las cinco parroquias que componen el municipio pontevedrés de Poio.

Hórreos a la orilla del mar

Combarro no fue entonces villa ni ciudad, sólo una aldea dependiente de un monasterio. Al carecer de fortificaciones tuvo la ventaja de evitar las frecuentes destrucciones de las localidades vecinas, en tanto que la carencia de un puerto comercial (que está en Pontevedra, a solo 6 kilómetros) no propició que allí se asentara la nobleza y los ricos-hombres que construían los pazos. Por esta razón, sus casas populares y sus hórreos de granito fueron construidos por humildes agricultores y pescadores de litoral (a menudo combinaban ambas dedicaciones). Esta humilde historia de Combarro explica la sencilla belleza del lugar, declarado Conjunto-Histórico en 1972.

Construido directamente sobre el granito y al lado del mar, su conjunto histórico representa todo un hallazgo para el visitante que busque la esencia de la arquitectura popular gallega. Se encuentra escondido al borde de la ría de Pontevedra, y es precisamente esta ubicación privilegiada la que ha permitido que llegue hasta la actualidad manteniendo intactos una estructura urbanística y un estilo arquitectónico más propios del siglo XVIII o XIX.

El viajero que llega a Combarro puede empezar su visita recorriendo el paseo marítimo hasta la plaza de Chousa, que era antiguamente una playa. En el trayecto disfrutará de las hermosas vistas de la costa y de la misteriosa Isla de Tambo, a la que por el momento no se puede acceder sin el correspondiente permiso.

El patrimonio arquitectónico que ver en Combarro se caracteriza por tres elementos fundamentales: los cruceiros, las casas populares y los hórreos.

Los cruceiros (cruces de piedra) son unas construcciones muy extendidas en la comunidad gallega, muestras de una religiosidad popular que no podía faltar en las encrucijadas. Su origen no está muy claro. Según los antropólogos, puede deberse a un culto precristiano a los dioses protectores de caminos y encrucijadas, que más tarde se va cristianizado. Según la interpretación contemporánea y mordaz de Castelao, “donde hay un cruceiro, hubo un pecado”. En el caso concreto de Combarro, donde hay hasta un total de siete en el núcleo poblacional, los cruceiros tienen la peculiaridad de que la figura de la Virgen siempre está dirigida hacia el mar, mientras que Cristo mira hacia la tierra. Salvo una excepción, la del cruceiro moderno (1997) que nos topamos camino de la playa de Padrón, en el que la Virgen, bajo la advocación del Carmen, patrona de los marineros, mira hacia el pueblo, ofreciendo así mayor protección a los trabajadores del mar.

Sus características casas populares, aglomeradas especialmente en la calle A Rúa, están pegadas unas a otras. La planta baja se dedicaba a almacén de material marino y agropecuario, en tanto que en la planta alta se situaba la cocina y una sala. En la fachada solía colocarse un balcón al que asomarse en los días de sol; su material denotaba la situación económica de la familia al acabar la construcción de la vivienda, siendo de piedra para los más solventes; los marineros, por regla general, tenían que conformarse con el de madera o hierro forjado, que pintaban con los colores que le sobraban de pintar sus barcas (muy llamativos para ser más fácilmente identificables en el mar).

En cuanto a los hórreos, convertidos en elemento fundamental del estilo urbanístico de Combarro, son una especie de despensa donde antiguamente se guardaban los alimentos de la casa familiar; sobre todo maíz y patatas. Colocados sobre columnas para evitar que la humedad del suelo o los ratones estropeen lo que hay en su interior, los hórreos gallegos se diferencian de los asturianos en su forma en planta, más rectangular. Sólo en Combarro se conservan unos 60, 30 de ellos alineados a lo largo de la costa, en una imagen impactante, justificada porque las mercancías que albergaban se transportaban desde tierras al otro lado de la ría por mar.

En el casco antiguo se encuentra la Iglesia Parroquial de San Roque (siglo XVIII), con techo de madera y un bello y colorista retablo en su interior. Originalmente estuvo dedicada a San Sebastián, pero tras sufrir una terrible peste en toda la región se decidió cambiar de patrón, eligiéndose a San Roque, que era considerado el gran protector contra enfermedades y males. Por aquel entonces se debió de construir también el cruceiro de San Roque, acompañado de su inseparable perro “San Roquiño”, que está situado a la entrada.

Otros edificios religiosos un poco más apartados del conjunto histórico son la Iglesia de San Bernardo, de planta rectangular y una sola nave, con un campanario compuesto por seis campanas, y la Capilla de la Virgen de Renda, santuario a donde llega la procesión de la romería del 8 de septiembre.

Monasterio Benedictino de San Juan de Poio

Desde Combarro se puede uno acercar al Monasterio benedictino de San Juan de Poio, declarado Monumento Histórico-Artístico. Fundado por San Fructuoso en el siglo VII; destaca por su iglesia, construida en el siglo XVII, que refleja el gusto por la conjugación de formas clasicistas y barrocas. Como dato curioso, el pavimento de la iglesia, del año 1776, servía antiguamente para dar sepultura a los feligreses, de ahí que sus piedras estén numeradas y perfectamente cuadriculadas. El resto del convento antiguo (hay otra parte moderna, formada por dos patios paralelos y una capilla, que fueron levantadas en 1959 tras la llegada de los mercedarios con la intención de crear un seminario mayor), en el que destaca el claustro procesional y el del cruceiro, fue construido entre los siglos XVI y XVIII. En el Claustro “del Cruceiro” (1747), de estilo barroco, hay una enorme mosaico con escenas tradicionales y los monumentos más importantes del Camino de Santiago, diseñado por el artista checo Antoine Machourek (1913-1991), fundador de la Escuela de Mosaicos del monasterio. El Claustro de las Procesiones (s. XVI), de estilo renacentista, tiene una magnifica bóveda de crucería; una original escalera de honor, construida entre 1747 y 1749, en tiempos del padre Feijoo; y, en su centro, se puede apreciar una extraordinaria fuente barroca, que está aprovisionada por una tubería de piedra de dos kilómetro de longitud, donde está el manantial del monte Castrove del que se surte. El monasterio tiene además una Hospedería con excelentes instalaciones, y mantiene una intensa actividad cultural, con una biblioteca de más de 80.000 volúmenes y siendo sede de diversos cursos universitarios. Cuenta asimismo con un Museo de Mosaicos y una escuela de canteros.

En la finca monacal se encuentra el famoso Hórreo de Poio (s. XVIII), el más grande en superficie de toda Galicia, con 17 filas de tres postes que sustentan una superficie total de 123,13 m2.

Imprescindibles

Hórreos típicos de la localidad
Vista de la Isla de Tambo

Datos prácticos

Coordenadas

42° 26′ 27″ N, 8° 42′ 5″ W

Distancias

Pontevedra 7 km, Vigo 33 Km, Madrid 618 km

Aparcamiento

Sin dificultad en los alrededores

Altitud

0 – 196 m (municipio de Poio)

Habitantes

1786 (2008)

Virgen del Carmen (16 julio), Santa Rita (22 mayo), Corpus (11 junio), San Roque (patrón de Combarro, 16 agosto), Fiesta de los Dolores (21 septiembre), Romería de A Renda (8 septiembre)

Día de Colón (16-17 junio), Festa do Mar (24 agosto, se celebra desde 2001), Festa do Mexillón (15 agosto), Festa da Castaña (11 noviembre)

Mercado Artesanal en la Praza do Portosanto y Praza da Chouza (durante la celebración del Día de Colón, un evento que convierte al conjunto histórico de Combarro en una villa del siglo XV).

Otros destinos próximos

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