De marcado estilo modernista afrancesado, este pazo sorprende por su ubicación, rodeado por la espesura del bosque atlántico de las Rías Baixas, a tan solo 10 minutos de Pontevedra. Tras una escalinata imperial rodeada de esculturas neoclásicas, se despliega un palacio lleno de secretos de Estado y de historia que sin embargo permanece hoy cerrado y en dudoso estado de conservación. Un monumento que podría llegar a ser uno de los grandes atractivos a las afueras de Pontevedra.

Escalinata imperial del Pazo de Lourizán

Escalinata imperial del Pazo de Lourizán | Shutterstock

Sus inicios se anclan en el remoto siglo XV, época de la que solo se conserva un hermoso palomar. Sin embargo, es a finales del siglo XIX, en pleno auge modernista, cuando se concibe lo que hoy se puede presenciar. Fue el arquitecto Jenaro de la Fuente Domínguez quien lo ideó, un personaje ilustre que dejó su huella indeleble en la cercana ciudad de Vigo.

Vista del Pazo de Lourizán en medio del Bosque | Shutterstock

Vista del Pazo de Lourizán en medio del Bosque | Shutterstock

La obra de un genio de la arquitectura gallega

Nacido en Palencia, Jenaro de la Fuente desarrolló buena parte de su actividad profesional en Vigo y algunas otras partes de Galicia. Adoptó a la perfección las artes arquitectónicas gallegas, sólidas y recias, y las adaptó a los nuevos tiempos. El caso de Lourizán no se queda atrás. Usando el granito tan típico de la región, creó algo nuevo y poco común en España. Un palacio o pazo de estilo francés.

Fue Eugenio Montero Ríos quién, siendo propietario de los terrenos, encargó el proyecto al célebre arquitecto. Sobre los edificios ya existentes en la propiedad se reconstruyó un nuevo pazo, el actual. Se añadieron más viviendas, un jardín de gran belleza y se construyó una nueva bodega. Muy remarcable es el gran hórreo del siglo XVIII y el invernadero de hierro forjado de principios del XIX.

Hórreo del Pazo de Lourizán

Hórreo del Pazo de Lourizán | Shutterstock

Un lugar marcado por la historia

Fue en este pazo en donde se firmó el Tratado de París de 1989, por el que España cedía finalmente Filipinas, Guam y Puerto Rico a EE.UU y en el que reconocía la independencia de Cuba. Se convirtió en un lugar de reunión de algunas de las personalidades más influyentes del momento. Y es que el mismo Eugenio Montero fue Presidente del Consejo de Ministros en la segunda mitad de 1905.

A pesar de que su estado no sea deplorable, se encuentra actualmente cerrado al público y en proceso de deterioro

A pesar de que su estado no sea deplorable, se encuentra actualmente cerrado al público y en proceso de deterioro | Shutterstock

A primera vista, el fastuoso exterior puede desconcertar por su majestuosidad y sus formas llenas de armonía. Pero su interior deja mucho que desear, sobre todo por lo magnífico del conjunto. En 1940 fue adquirido por la diputación de Pontevedra y parte de sus instalaciones son usadas por el Centro de Investigación Forestal de Lourizán.

Aun así, el visitante puede deleitarse con un paseo formidable en el que descubrir otro trocito de la historia de Pontevedra y pensar cuándo llegará el día en el que esta joya sea reconocida como un gran atractivo turístico.