Pueblos Renacidos Cap. 6: Tronceda, el futuro del mundo rural

“No sé cuántos pueblos nos quedan por ver, pero si quieres seguir buscando sigue. Yo no voy a seguir buscando. Este pueblo, solo desde aquí bajando sin saber lo que hay, me parece impresionante. Yo ya no busco más”, la afirmación de José María Cófreces es contundente.

El pueblo del que habla es Tronceda, en la provincia de Ourense. El enclave gallego se encuentra ubicado a poco más de 500 metros de altura sobre el nivel del mar. Por el noroeste lo envuelve y protege un gran murallón de 1000 metros.

Quien habla es José María, que junto con dos amigos se planteó dar un giro de 180 grados a su vida y descubrir nuevos lugares en los que empezar de cero. Los lugares de donde procedían son Valladolid y Matavenero. Para este giro, crearon una lista de parajes posibles para ser su nuevo hogar. Recorrieron parte del Valle del Bierzo tachando nombres del papel, hasta que llegaron a Ourense y se enamoraron. Como ya ha expresado José María, descendiendo hacía el pueblo, sabían que era el lugar.

Cófreces tiene 63 años y llegó a Tronceda cuando tenía 37. “Me he hecho viejo entre ir y venir. Soy un enamorado del pueblo”, manifiesta. Y es que, José María ha descubierto en el pueblo que le gusta escribir y dibujar. Tiene plasmado en el papel, con pinturas, la historia del lugar. Lo hace dibujando sus edificaciones, tanto en ruinas, como restauradas.

Dibujo de las edificaciones de Tronceda | José María Cófreces

Dibujo de las edificaciones de Tronceda | José María Cófreces

La «auto-construcción»

En el lugar había mucho trabajo que hacer. Cuando llegaron al pueblo descubrieron que eran un conjunto de ruinas, pero con un gran potencial y encanto. En este proceso de convertir piedras en hogares fue clave la habilidad de los vecinos para la reconstrucción. Todo el proceso ha sido elaborado por ellos mismos hasta finalmente, tener las viviendas acondicionadas. A este proceso, Cófreces lo denomina “auto-construcción”.

Salvo unos cuantos, el resto de vecinos son artesanos. La artesanía es el foco principal de trabajo de Tronceda. Esto ha facilitado que la labor de recuperación del pueblo tenga un resultado muy sugerente. Han mantenido los muros exteriores y ya en el interior han dado rienda suelta a la creatividad con materiales como la cal y el barro. “Como son artesanos, hacen arte. Las han hecho con una creatividad orgánica muy interesante”, añade Cófreces.

El proceso de acomodación fue duro y largo. Tras 16 años deshabitado, el pueblo tenía muchas carencias que subsanar. Las casas no contaban con agua, ni luz, ni baño y abundaban las goteras. Tronceda también tenía problemas de acceso. Su carretera no se arregló hasta pasado el tiempo, pero actualmente se puede llegar de manera sencilla con cualquier tipo de transporte automovilístico.

Para paliar estas faltas de comodidad, los vecinos deciden agruparse. Crearon grupos de trabajos para realizar las tareas y consiguieron dotar al pueblo de todos los suministros básicos necesarios para vivir. Para hacer llegar el agua ejecutaron dos sistemas. Uno es para las casas y otro para las huertas. El de las viviendas se coge justo donde empieza el manantial. El de las huertas, de una presa que se hizo en el río.

Paisaje de Tronceda | Web Casa Rural de A Palleira

Paisaje de Tronceda | Web Casa Rural de A Palleira

“La primera casa en la que vivimos hace 27 años le faltaba cierta comodidad. Sólo había ruinas y no había nadie en el pueblo”, recuerda José María. Actualmente, la vivienda se ha convertido en una casa rural, A Palleira, a la que acude gente de todos los lugares que quieren descubrir y conectar con el mundo rural.

La despoblación de Tronceda

Tronceda llegó a esta situación de despoblación y ruinas por el abandono que sufrió hace 60 años. La industrialización llegó a Galicia y con ello el éxodo rural. “Los planes de desarrollo que se hicieron estaban dirigidos para la industria y no tanto para la agricultura o ganadería” señala Cófraces. Esto hizo que a partir de los años 50, Tronceda fuera perdiendo poco a poco a sus habitantes hasta que se da la despoblación. Antes de este período llegó a tener un pico demográfico de casi 200 habitantes.

“A la gente que vivía en los pueblos les convencieron de que eran ignorantes y que tenían que salir, que lo que sabían no valía para nada” expresa José María. Además, reflexiona sobre que los propios habitantes acceden a creerse esto y marcharse convencidos de que el futuro estaba en otro lugar.

La vida actual

En la actualidad, las personas que diariamente llenan de historias y vida las calles de Tronceda son treinta. De estos, la esperanza llega al pueblo de la mano de los niños, 7 en total. Todo gracias a las familias que han apostado por el mundo rural y han llegado al pueblo a formar parte del lugar. El ambiente es de total unión. No se le niega la ayuda a ningún vecino y se crea una comunidad en la que todos participan.

“Para mí el tema femenino ha sido muy importante. Si las mujeres van al mundo rural, hay posibilidades. Hay muchas mujeres valientes que han apostado y han tenido ahí a sus hijos. Tiene un valor importante para mí el hecho de que hayan apostado y hayan querido que sus hijos crezcan en un sitio tan sano como es Tronceda”, concluye José María Cófreces.

Casa Rural de Tronceda | Web Casa Rural de A Palleira

Casa Rural de Tronceda | Web Casa Rural de A Palleira

El contacto con los anteriores vecinos no se ha perdido. “Hay antiguos habitantes que van al pueblo y están muy contentos, porque ven que hay vida en él y ven a los niños jugando en la calle, cosa que cada vez es más difícil de ver”. De hecho, los primeros habitantes de esta nueva generación consiguieron los terrenos gracias a José Ángel. Él es el hijo de una familia de antiguos vecinos del pueblo.

“José Ángel convenció a sus padres y tíos, que ya no iban a volver más al pueblo, de vender los terrenos. La gente lo entendió y lo vendió por poco dinero porque los que íbamos no teníamos muchos recursos. Eso facilitó el proceso de venta y posterior recuperación de Tronceda” rememora el protagonista.

El futuro del mundo rural

Pese a la buena experiencia y resultados, José María prevé un futuro incierto al mundo rural. “Los niños ahora se pasan horas y horas sentados en los pupitres aprendiendo matemáticas y geografía, les estamos enseñando a los niños a que se vayan del territorio y no que se queden. Entonces, ¿cuál es el futuro si la despoblación es tan terrible? Es muy complejo pensar en un futuro si no se cambia el paradigma y la perspectiva. El aula más grande que tenemos es la naturaleza”, expresa Cófreces.

Vista aérea Tronceda | Web Casa Rural de A Palleira

Vista aérea Tronceda | Web Casa Rural de A Palleira

Pero es innegable que Tronceda es un pueblo sinónimo de esperanza y renacimiento. Pese a pasar 16 años despoblado, hace 27 que con el esfuerzo de sus vecinos ha conseguido volver a ser un lugar escenario de vivencias. Las ruinas ahora son edificaciones creativas de artistas. Las calles llenas de malas hierbas, ahora guardan el recuerdo de los niños jugando. Tronceda ha renacido.

Como enuncia José María Cófreces en uno de sus textos inspirados en Tronceda: “Las piedras recuerdan y esperan, como rompecabezas metafórico que el tiempo y otras manos recolocaran. Las piedras siempre esperan, volverán, siempre vuelven”. En Tronceda volvieron a moverse las manecillas del reloj y las manos de los nuevos habitantes recolocaron las piedras.