El Castillo de Castro Calderas es, sin lugar a dudas, la fortaleza más importante de la Ribeira Sacra. La construcción de esta fortificación, también conocida como Castillo de los condes de Lemos, se remonta al siglo XIV. Durante la Revuelta Irmandiña, del mismo modo que la mayoría de fortalezas gallegas, fue parcialmente destruida, aunque tuvo un papel determinante en aquella batalla que marcó a toda la provincia. Después de aquello fue reconstruida, acogiendo entre sus paredes a distintas personalidades, como Sol Stuart en el siglo XIX. Así como la familia De Alba desde 1777 y durante todo el siglo XX.

El lugar en el que se asentó el castillo también tiene historia, ya que se especula con la posibilidad de que estuviera habitado por alguna aldea prerromana. Lo demuestran dos necrópolis megalíticas que indican la vida de humanos desde hace 4.500 años. Encima de aquella civilización fue asentado el castillo por Pedro Fernández de Castro con la idea de proteger su nuevo territorio después de ceder a Alfonso IX las tierras de Caldelas. Fundando así la casa de Lemos y esculpiendo el escudo de su apellido en uno de sus muros.

La historia del Castillo de Castro Caldelas

Castro Caldelas, con el castillo al fondo

Castro Caldelas, con el castillo al fondo | Shutterstock

Entre 1336 y 1346 tuvo lugar la construcción del castillo de Castro Caldelas. En el escrito más antiguo en lengua gallega que se conoce, el mismísimo Alfonso IX expone cómo otorga el derecho o fuero a todo habitante de la villa de Castro Caldelas. Pedro Fernández de Castro levantó su propia torre del homenaje, aunque la perdería junto a todo el castillo en la guerra que enfrentó a Enrique de Trastámara y Pedro I El Cruel. Eso sí, más tarde volvería a su casa mediante matrimonio.

El castillo tuvo un papel importante y totalmente relevante en el mayor conflicto del siglo XV, la famosa Revuelta Irmandiña. Fue entre 1467 y 1469 cuando las fuerzas Irmandiñas tomaron y destruyeron el castillo que por aquel entonces intentaba defender el I Conde de Lemos, Pedro Álvarez Osorio. Una vez finalizada la revuelta, el Conde obligó al pueblo a reconstruir el castillo en su totalidad, pero el abuso fue tal que la población le denunció ante la Audiencia de Valladolid, quien le dio la razón. No fue hasta 1550 que se acabaron las obras para reconvertir ese castillo bélico en un lugar más similar a un palacio.

Los secretos que guarda su construcción

Castillo de Castro Caldelas

Castillo de Castro Caldelas | Shutterstock

El castillo de Castro Caldelas ha sufrido bastantes reformas, reconstrucciones y remodelaciones a lo largo de la historia. Si bien podemos destacar su planta en forma de polígono y sus dos líneas perpendiculares que forman las murallas. También consta en su interior de dos torres, siendo la situada en el norte la del homenaje con sus tres plantas y terraza. Si nos fijamos en el exterior veremos tres torres en forma cuadrangular, siendo una de ellas la parte más antigua que se conserva de toda la fortaleza, y también la más famosa, la Torre del Reloj. De dicho reloj aún se conserva con su mecanismo original, el cual es digno de ver.

Si nos fijamos en el ala derecha, su diferencia reside en que su fin era más el hospedaje que la defensa. Se construyó en el siglo XVI y está compuesta por grandes ventanas y un salón en proporción, digno de los mejores palacios. En algunas zonas de la muralla se pueden ver las conchas de viera, típicas del Camino de Santiago. También hay marcas de cantería y algunos símbolos tau que abrazó la casa de Lemos. Del mismo modo, puedes encontrar alguna estrella de cinco puntas, lo que parece indicar que también hubo judíos por el lugar en algún momento de la historia.

Las leyendas que rodean al Castillo

Catapulta del castillo de Castro Caldelas

Catapulta del castillo de Castro Caldelas | Shutterstock

Hay infinidad de cuentos que rodean al castillo a lo largo de sus siete siglos de historia. Como aquella vez en 1809 cuando los vecinos prendieron fuego a la fortaleza como represalia contra los franceses durante la guerra de independencia. Esto fue el desenlace del último capítulo militar que protagonizó el castillo, después de atacar la decimoquinta división del general francés Marchand. Aunque también hay quien dice que fue al revés, y que, tras el ataque de los habitantes, fue el general quien mandó prender fuego al castillo como venganza. En cualquier caso, debido a ello, se perdieron todos los documentos históricos que allí se guardaba, dejando reducida a cenizas gran parte de la historia.

Igual de interesante es conocer el origen del nombre al que da vida el pueblo. La leyenda proviene de la Edad Media, cuando el señor de un castillo cercano al pueblo ofreció, como era tradición por aquél entonces, una de sus hijas al señor de O Castro con el fin de aunar fuerzas y crecer en territorio y poder. Este, al conocer que tenía tres primogénitas le preguntó “¿cal delas?” que significa “¿cuál de ellas?”. Este hecho, sumado a que el castillo está situado en un vértice del castro donde se asienta el pueblo, dio lugar al nombre que hoy todos conocemos.

Qué encontrar en una visita

Una de las puertas del castillo

Una de las puertas del castillo de Castro Caldelas | Shutterstock

La mayor remodelación del castillo tuvo lugar en 1991 cuando fue cedido al ayuntamiento de Castro Caldelas. Actualmente en su interior podemos encontrar la biblioteca municipal, la oficina de turismo, el salón de actos y por supuesto, el museo. Aunque lamentablemente, en estos momentos no se puede visitar, ya que está en proceso de reformas desde el 1 de enero de 2021. Pero el museo es digno de visitar, ya que ocupa dos plantas y contiene no solo datos y objetos interesantes de lo que un día fue la casa de Lemos, también alberga telas, pequeñas joyas y piezas de cerámica que datan de la Edad Media. Incluso puedes encontrar piezas tan singulares como un velador de difuntos o unas muletas de madera con apoyos hechos de cuero.