Monasterio de Samos

El rico monasterio recuperado

Es uno de los más antiguos e importantes de Galicia, además de parada inexcusable en el peregrinaje hacia Santiago de Compostela. Un lugar aislado y sereno donde descansar en la peregrinación y observar su arte y naturaleza.

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Éste lugar se desarrolla como centro de peregrinación y tiene unos atractivos acordes a ese propósito. Puede ser un buen lugar para pasar medio día o una jornada completa, según el temperamento del viajero.  Se encuentra enclavado en las inmediaciones de la sierra de O Courel, donde está el Monumento natural del plegamiento de Campodola. Desde Samos es posible realizar una excursión de día en dirección norte hacia Lugo o al sur, a Monforte de Lemos. Para saber donde parar allí, preparamos la página Dormir y Comer en Samos.

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A orillas del río Sarria u Oribio, en la provincia de Lugo, se levanta el antiguo monasterio de San Julián y Santa Basilisa de Samos. Su nombre se deriva de la palabra sueva samanos, que significa “lugar donde viven religiosos en comunidad”. La tradición atribuye su fundación en el siglo VI a San Martín de Braga, quien convirtió al pueblo bárbaro de los suevos al catolicismo, aunque no nos consta su primera referencia en la historia de Monasterio de Samos hasta el 655, año en fue restaurado por el obispo lucense Ermefredo, restableciendo la vida monástica bajo la regla de san Fructuoso.

Durante la invasión árabe fue destruido y abandonado y, hacia el año 760, el rey Fruela I de Asturias lo restauró, trayendo a monjes procedentes de Toledo, como el abad Argerico. Después del asesinato del monarca astur, sirvió de refugio a su viuda e hijo, el futuro rey Alfonso II, el Casto.Esto propiciaría que el soberano le otorgara importantes propiedades. A comienzos del siglo X, la riqueza del monasterio atrajo la atención de don Ero, Obispo de Lugo; éste se las arregló para expulsar a los monjes del mismo, adueñándose de sus tierras. La decadencia del lugar motivó que se reclamara a los condes Arias Menéndez y Gutierre Menéndez su recuperación, estableciéndose un vínculo entre esta familia y el cenobio. En el 960 la comunidad religiosa decidió adoptar la regla benedictina, incorporándose después a la Orden de Cluny en el siglo XII. Durante la Edad Media, la protección de los reyes y de la nobleza circundante, así como la buena administración, hicieron que se convirtiera en uno de los cenobios más ricos de Galicia, pues tenía señorío sobre doscientas villas y quinientos lugares.

Vista general del Monasterio de Samos

En 1558, un incendio obligó a su reedificación. Como resultado del mismo, sólo se conserva de las construcciones medievales una puerta de la antigua iglesia, la capilla del Salvador, una columna y un fragmento de una placa de mármol del siglo IX. A consecuencia de la desamortización de las tierras de la iglesia, los monjes debieron abandonar el monasterio en 1836. Pero los benedictinos regresaron en 1880, durante el reinado de Alfonso XII. En 1956 sufrió otro incendio más, siendo reconstruido de nuevo. En la actualidad cuenta con una importante hospedería que atiende a los peregrinos de paso hacia Santiago.

El Monasterio de San Julián, perteneciente al municipio de Samos, es un conjunto de enormes proporciones, muestra de una vivencia espiritual que ha sufrido toda clase de avatares a lo largo de catorce siglos, siendo reconstruido en distintos períodos, por lo que presenta estructuras románicas, góticas, renacentistas y barrocas. Vinculado al Camino de Santiago, destacó por su riqueza y por su especial atención al peregrino. Durante un tiempo, además de hospital fue lugar de entierro de los que fallecían en el camino a su paso por la provincia de Lugo, y en el siglo XVIII, durante tres días al año, se les daba de comer en el refectorio la misma ración que a los monjes, lo cual era todo un lujo para la época.

La iglesia abacial, construida entre 1734 y 1748, es obra del monje Juan Vázquez. De estilo barroco aunque de formas austeras, llama la atención por su luminosidad y grandeza. Se articula con planta de cruz latina con tres naves separadas por grandes pilares y cubierta con bóvedas de medio cañón con casetones, que apoyan sobre fuertes pilares con pilastras dóricas en sus caras. En el crucero se levanta una cúpula semiesférica sobre pechinas, decorada con casetones y con relieves de los doctores marianos benedictinos San Ruperto, San Bernardo, San Anselmo y San Ildefonso. La fachada, precedida por una elegante escalera del siglo XVIII en forma de lazo que recuerda la de la plaza del Obradoiro en la catedral de Santiago de Compostela , no fue terminada, a falta de las proyectadas torres laterales. En el interior del templo está el retablo mayor, de José Ferreiro (1738-1830), excelente obra neoclásica presidida por la imagen del patrono, San Julián, con un rompimiento de gloria a lo Bernini que figura el cielo, hacia el cual dirige el santo su estática mirada. El templo posee hasta doce retablos más de gran belleza, tres de los cuales se cree ocuparon la cabecera tripartita de la iglesia románica, y otros tantos barrocos dedicados a la Inmaculada, San Juan Bautista y la Virgen Dolorosa, realizados por Francisco de Moure (1577-1636).

Monasterio de Samos.

La abadía cuenta también con dos impactantes claustros de dimensión desigual, unidos entre sí: el Claustro Grande o de Feijoo y el claustro gótico de las Nereidas. El Claustro Grande es el de mayores dimensiones de España, con crujías de casi sesenta metros de longitud. Construido a finales del XVII con un estilo que combina el clasicismo y herrerianismo, está formado por nueve arcos de medio punto por cada lado en la planta baja, columnas dóricas en las dos primeras plantas y jónicas en los ventanales ajimezados de arco carpanel de la tercera. Recibe también el nombre del padre Feijoo porque este ilustre pensador tomó el hábito benedictino en el monasterio en 1690, de ahí que su estatua, obra del escultor gallego Francisco Asorey, esté situada en el centro del jardín. El claustro gótico de las Nereidas (s. XVI), así conocido por la fantástica fuente de estilo barroco que lo preside, conserva una portada románica cuya construcción se prolongó durante 20 años (1562-1582). Entre ambos claustros se encuentra la torre del reloj.

No lejos del monasterio puede visitarse la capilla mozárabe del Salvador (finales del s. IX-principios del X), también llamada del Ciprés por el árbol que crece a su lado. De una sola nave y cabecera de testero plano, llama la atención por su rusticidad, a base de lajas de pizarra; por su puerta sur, con un arco casi de herradura enmarcado con la pintura de un alfiz y por el ajimez del testero de la cabecera, al que le falta la columna del parteluz.

Imprescindibles

Fachada principal

Datos prácticos

Coordenadas

42° 43’ 50’’ N, 7° 19’ 31’’ W

Distancias

Lugo 43 km, Santiago de Compostela 160 km, Madrid 472 km

Aparcamiento

Sin dificultad en la zona

Altitud

700 m

Habitantes

1614 (2013)

Santa Basilisa, patrona del monasterio (9 de enero)

En la abadía se realizan distintos productos alimenticios artesanales, como quesos, pastas y el licor benedictino Pax, todo ello a la venta en la portería.

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Comentarios

  • Abelardo Nieto Velasco 29 febrero, 2016 at 10:54 pm

    Me gustaria saber si el Licor Pax, se puede adquirir en alguna tienda de Madrid.
    Gracias.

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