Que ver en Muxía

La aldea que compró su libertad

Muxía es una localidad de pescadores de la famosa Costa da Morte. En un impresionante paisaje se encuentra su puerto y unas sencillas casas de cantería al más puro estilo marinero.

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La visita a la pequeña, agreste y marinera Muxia, así como de sus contornos inmediatos, puede ocupar medio día o un día entero. La opción para el resto del tiempo es recorrer la bahía hasta la vecina localidad de Camariñas, buen lugar para almorzar y hacer compras de artesanía, pudiendo luego seguir la carretera hasta el cabo Vilán. La alternativa puede ser dirigirse hacia el sur para pasar el día en Finisterre y Corcubión. En la Muxia hay numerosos lugares donde comer bien pero muchos menos donde dormir parecidamente; para reservar con tiempo en la zona ofrecemos nuestras páginas Dormir y comer en Muxia.

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Se desconoce cuando se fundó la villa de Muxía, pero sí se tiene constancia del momento en que recibió el estatuto de ciudad, hacia el año 1345. La creencia más consolidada es que fue fundada por los vecinos de Cereixo sobre unos terrenos que pertenecían a los monjes de San Xiao de Moraime, quienes dieron nombre al antiguo núcleo de “munxía-monxes”, aunque otros afirman que el papel más transcendental lo tuvo el conde de Altamira (uno de cuyos lugartenientes, el Capitán Fernán Álvarez de Carantoña, poseía un palacio en la villa). En el año 1105, la ciudad fue ocupada por los normandos y, posteriormente, por los musulmanes. La repoblación fue llevada a cabo por el rey Alfonso VII a partir del año 1119.

Durante toda la historia de Muxía, ésta estuvo volcada hacia la pesca. Puerto de gran relevancia en la Europa medieval, en el siglo XVI; el rey Carlos I cambió con Moraime la propiedad de Muxía por otro puerto, ya que el monarca castellano deseaba controlar Muxía para mejorar las comunicaciones marítimas de su reino con Inglaterra. Destruida en el siglo XIX por las tropas de Napoleón, Muxía resurgió posteriormente como gran puerto pesquero de la Costa da Morte y de Galicia, exportador principalmente de sardina y de congrio.

muxia fotografia antigua
Rampa Varadero en en el antiguo muelle de Muxía

Este bellísimo lugar captó la atención internacional en noviembre del año 2002, cuando el petrolero Prestige se hundió en sus aguas cercanas, provocando la mayor catástrofe ecológica habida en España. El suceso provocó una extraordinaria ola de solidaridad y millares de personas acudieron de distintas partes del planeta a contribuir en la limpieza del litoral.

Hay mucho que ver en Muxía, villa marinera por excelencia que invita a pasear tranquilamente por sus calles, aún conserva, en el casco antiguo, casas de cantería con sus galerías y patines (patí: especie de pórtico que permite acceder desde el exterior a las plantas altas de las viviendas), al más puro estilo marinero. Del patrimonio monumental de Muxía y de entre todos los edificios religiosos muxiáns, el más conocido, emplazado frente al Atlántico, es el Santuario de la Virgen de la Barca, por ser punto de peregrinación desde el siglo XI o XII. Una peregrinación que, con el paso del tiempo, dio lugar a la actual Romería de la Barca, que combina celebraciones religiosas y profanas en la villa.

Manda la tradición que una vez terminado el peregrinaje a Santiago, todavía hay que seguir la ruta Finisterre-Muxía como último tramo de “el Camino”, hasta llegar a este Santuario de la Virgen de la Barca. Casi desde el descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago, determinados peregrinos decidían prolongar su viaje hasta la Costa da Morte, que era para los antiguos la punta más occidental de Europa. A partir del s. XII, el Códice Calixtino vincula estas tierras con la tradición jacobea. En ese mismo siglo se construyó una pequeña ermita que en el XVII se convertiría en el templo actual. En el interior de la iglesia se encuentra la imagen gótica de la Virgen de la Barca, defensora de los marineros, numerosos exvotos colgados del techo y los sepulcros de los condes de Maceda.

Desde el atrio del santuario se puede descender hasta las famosas Piedras del Milagro, que simbolizan los restos de la barca de piedra en la que el Apóstol llegó a las tierras de Muxía. Cuenta la leyenda que encontrándose Santiago Zebedeo en los acantilados, desanimado por la escasa acogida de sus predicaciones entre los lugareños, se le apareció la Virgen María para anunciarle que debía volver a Galilea porque su obra estaba ya concluida. De aquel viaje en barca pétrea nos queda la Piedra de Abalar, que sería la vela del navío, la Piedra dos Cadrís, casco de la barca invertido (que cura el reuma y el dolor de riñones si pasamos por debajo), y la Piedra del Timón. La panorámica que se puede observar de la Costa da Morte desde este promontorio es maravillosa.

Entre los cenobios que se encuentran en los alrededores de Muxía, el más interesante es quizás el Monasterio de Moraime, a 4 km de la villa, que ejerció un gran poder en la zona durante la época feudal y actualmente se encuentra medio abandonado. El convento debió ser fundado hacia la mitad del siglo XI, aunque el templo actual no se levantó hasta finales del siglo XII, gracias a la ayuda prestada por el monarca Alfonso VII, que había estado refugiado entre sus muros durante su infancia y niñez, cuando las luchas entre sus partidarios y los de su madre, Dña. Urraca. Se trata de un conjunto histórico muy peculiar, que fue destruido en varias ocasiones por piratas y corsarios ingleses. La iglesia románica de Moraime es de planta basilical y consta de tres naves separadas por columnas y tres ábsides. Para no perderse los pórticos románicos adosados a la fachada, de gran belleza, y los frescos de los pecados capitales. En las proximidades de la zona se encontraron restos de una necrópolis, posiblemente romana o visigótica, que nos hace pensar en la existencia de una posible ermita de orígenes prerrománicos. Además, se localizaron otros materiales de época romana y bajomedieval. Un crucero en el campo que rodea la iglesia completa este excelente conjunto histórico-artístico.

santuario virgen barca
Santuario de la Virgen de la Barca

De vuelta a la villa se pueden contemplar los artesanales secaderos de congrio, vinculados a la tradición pesquera de la localidad. En Muxía se conservan los tres únicos secaderos de congrio de todos los que existían antiguamente a lo largo de la Costa da Morte.

El istmo está limitado por sendos paseos marítimos: uno de cara a las rocas del Cabo Vilán, que cierra la ría de Camariñas y Muxía, y otro de cara a uno de los sectores más abatidos de la Costa da Morte (Cabo da Buitra). Cerca del santuario, en una posición dominante del promontorio de As Cruces, se colocó una escultura de grandes dimensiones titulada A Ferida (la herida) en recuerdo del desastre del Prestige.

Imprescindibles

escultura ferida muxia
Escultura A Ferida
faro muxia
Faro de Muxía

Datos prácticos

Coordenadas

43° 06′ 00″ N, 9° 13′ 00″ W

Distancias

A Coruña 85 km, Santiago Compostela 70 km, Madrid 678 km

Aparcamiento

Se aparca con facilidad en el pueblo y puntos más turísticos

Altitud

35 m

Habitantes

5162 (2013)

Romería de la Virgen de la Barca, fiestas patronales (meses de julio, agosto y septiembre), Fiesta del congrio

Muestra de Artesanía (durante la Semana Santa y los meses de verano)

Encaje de bolillos, secadores de congrio, orfebrería, muñecos, maquetas y cuero

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Comentarios

  • Manuel 5 diciembre, 2016 at 11:56 pm

    ¿Imprescindibles la escultura “a ferida” y el paseo marítimo? ¡si eso es lo de menos! ¿No visitaste el impresionante Santuario de La Barca? ¿No subiste a la mítica Piedra de Abalar? ¿No pasaste bajo la igualmente famosa Piedra de Os Cadrís? ¿No subiste al Monte Corpiño a ver la mejor puesta de sol de Galicia?…

  • Manuel 6 diciembre, 2016 at 1:28 pm

    Retiro lo dicho. Acabo de ver que el título “Qué ver en Muxia” se puede desplegar y ahí está toda la información.

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