Mar y montaña, playas y bosques, historia y cultura, gastronomía con acento propio. Galicia lo tiene todo para conseguir que el tiempo en esta tierra se convierta en un tiempo inolvidable. Capitaneada por Santiago de Compostela, Galicia en general, y la provincia de A Coruña en particular, puede presumir de rincones en los que uno desea quedarse siempre. Resulta complicado establecer un punto idóneo por el que comenzar a descubrirla, pero hay que hacerlo. ¿Qué tal por los pueblos más bonitos de esta provincia fascinante?

A Ponte Maceira, un rincón milenario

A Ponte Maceira, una aldea preciosa

A Ponte Maceira, una aldea preciosa | Shutterstock

A pesar de su pequeño tamaño, o precisamente por su pequeño tamaño, la experiencia de descubrir A Ponte Maceira es única. Pasear por sus callejuelas empedradas y por los senderos que surgen a partir de este bello puente milenario convierten a esta aldea en una de las más bonitas de toda Galicia. La historia de su nacimiento se remonta a siglos en el tiempo, pero el grado de conservación de sus construcciones, y de su cruceiro, es muy bueno. El río Tambre, el río que da forma al lugar, corre con la misma fuerza que tiene la postal de ensueño que surge a partir de este pueblo.

Cereixo, tranquilidad en la Ría do Porto

Iglesia Cereixo, del siglo XII

Iglesia Cereixo, del siglo XII | Shutterstock

Si hablamos de postales de ensueño, no puede faltar esta tan diferente que nos ofrece Cereixo. Cereixo sigue siendo poco menos que un secreto. Esta pequeña aldea que descansa junto al mar no tiene todavía la fama que tienen algunas de sus vecinas, pero no tardará en ganarla. La primera mención a Cereixo proviene del siglo XIII, aunque la Iglesia de Santiago de Cereixo se remonta al siglo XII. Este rincón es un rincón idóneo para descansar. Lejos del ruido, cerca del océano.

Ézaro, único en Europa

La impresionante cascada del Ézaro

La impresionante cascada del Ézaro | Shutterstock

Esta parroquia de Dumbría tiene una particularidad que no solo la caracteriza: también la embellece inmensamente. El río Xallas es el culpable de esto. Ézaro, única parroquia de este municipio que linda con el océano, es un lugar pequeño y tranquilo, pero también es único en Europa. Y es que el río Xallas desemboca en el mar a través de una cascada de 40 metros de altura, que forma un espectáculo digno de mención, de visita y de admiración.

Fisterra, el fin del mundo

El faro de Fisterra espera al final del camino

El faro de Fisterra espera al final del camino, y del Camino | Shutterstock

El halo emocional que rodea Fisterra, con su faro y ese fin del mundo, no necesita explicación ni justificación. Y debe ser visitado. Para descubrir un lugar que permanece para siempre en el recuerdo de los miles de peregrinos que lo visitan cada año y también para disfrutar de unas vistas irrepetibles. Se siente de verdad el fin del mundo, pero es una sensación poderosa. Además, el pueblo de Finisterre es un pueblo costero en el que es muy agradable pasar unos días.

Muros, un pueblo de mar

Muros es uno de los pueblos más populares de la provincia

Muros es uno de los pueblos más populares de la provincia | Shutterstock

Bien de Interés Cultural y Conjunto Monumental Histórico-Artístico, no es que el pueblo de Muros conserve su pasado: es que sigue siendo lo que siempre ha sido, un pueblo de mar. Un pueblo marinero con una estructura urbana particular, que es un deleite descubrir. Hay historia en prácticamente cada una de sus calles, con grabados prehistóricos que hoy todavía pueden verse y casas marineras tradicionales, con sus soportales característicos. ¡Y qué playas!

Muxía, el encanto de siempre

Las vistas desde los senderos que rodean Muxia

Las vistas desde los senderos que rodean Muxia son impresionantes | Shutterstock

En plena Costa da Morte, Muxía fue muy castigado por la tragedia del prestige. Con el paso del tiempo, y con el esfuerzo de todos los vecinos de la zona, ha recuperado y potenciado el encanto que siempre tuvo. Es un pequeño pueblo marinero, como la mayor parte de esta lista, que combina playas que enamoran con paisajes encantadores. Muy cerca de Muxía, el Cabo Touriñán brilla con luz propia.

Noia, un casco antiguo eterno

La villa de Noia está situada en plenas Rías Baixas

La villa de Noia está situada en plenas Rías Baixas | Shutterstock

Noia es sobre todo conocido por el valor de su casco antiguo. Es un disfrute absoluto pasear por estas calles antiguas, situadas junto a las aguas que bañan la villa, que se encuentra en plenas Rías Baixas. La historia de Noia es una historia medieval. Todavía pueden advertirse los restos de una antigua muralla y la arquitectura de sus construcciones apunta igualmente en esta dirección.

O Barqueiro, la belleza clásica gallega

O Barqueiro es uno de los pueblos más bonitos de Galicia

O Barqueiro es uno de los pueblos más bonitos de Galicia | Shutterstock

La ría do Barqueiro, con su pequeño puerto, es una de las más pequeñas de Galicia. También es una de las que tiene mayor encanto. Hablando de postales de ensueño, el paisaje que se crea en esta unión entre mar y pueblo es uno de los más bonitos de la comunidad. Sus casas escalonadas, todas de diferentes colores, hablan al visitante de la vida del lugar. Alrededor del pueblo, muchos senderos invitan a descubrir uno de los paisajes más típicos de la costa gallega. Y aun así, uno de los más impresionantes.

Ortigueira, las mejores vistas del mundo

El pueblo de Ortigueira

Dicen que el pueblo de Ortigueira, además de ser muy bello, tiene cerca las mejores vistas del mundo | Shutterstock

Ortigueira ha pasado a ser conocido en los últimos años por tener cerca el banco con las vistas más bonitas del mundo: el llamado Banco de Loiba, situado en la costa del mismo nombre. Así ha empezado a venderse y a compartirse. Razón no les falta a los firmes creyentes en esta afirmación. Las playas de Ortigueira son, como esas vistas, espectaculares. El pueblo en sí es el lugar ideal para descansar unos días: bonito, tranquilo y muy gallego.

Redes, el encanto marinero

Redes es un típico pueblo marinero, con todo su encanto

Redes es un típico pueblo marinero, con todo su encanto | Shutterstock

Más costa, más mar, más tradición marinera. El pueblo de Redes recibe su nombre de la labor de los hombres de mar. Pegado a este oficio eterno, este lugar descansa en la Ría de Ares, sorprendiendo con el color de sus casas y con el ambiente que se respira. Redes es peatonal casi en su totalidad, lo que significa que es un lugar ideal para pasear, en cualquier época del año. Es un pueblo donde la palabra “encanto” cobra sentido absoluto.

San Andrés de Teixido, la Galicia mágica

San Andrés de Teixido luce siempre impresionante

San Andrés de Teixido luce siempre impresionante | Shutterstock

No podía faltar en esta lista un rincón que remitiera a esa Galicia meiga tan preciada. La provincia de A Coruña, en este sentido, es una de las más afortunadas, pues San Andrés de Teixido es un lugar mágico como pocos. Ese monasterio situado en un acantilado tiene más leyendas de las que podrían enumerarse aquí. Constituye, además, un paisaje impresionante que, no importa cuántas veces lo hayas visto, siempre sorprende. Como ocurre con la propia Galicia.