La mayor parte de la actual provincia de Extremadura perteneció a la provincia de Roma conocida como Lusitania. Ocupaba un espacio mucho mayor, incluyendo parte de la actual Portugal, y su capital fue Emérita Augusta, la actual Mérida. El tercio sur perteneció a la Baetica. Una vía de comunicación, la Vía de la Plata, cruzaba Extremadura de norte a sur, unos 500 kilómetros desde Astorga (Asturica Augusta) hasta Mérida. Es indudable el valioso legado que dejó la población romana en estas tierras y de la que han quedado infinidad de vestigios. Una ruta por la Extremadura romana, un viaje al glorioso pasado de Roma.

Cáparra

Ruinas de Cáparra

Ruinas de Cáparra | Shutterstock

En época de Vespasiano, la ciudad de Cáparra llegó a ser un municipium de Roma, el Municipium Flavium Caparense. A partir de ese momento comenzó su auténtico despliegue y se desarrolló totalmente como ciudad romana, quedando actualmente numerosos restos, entre ellos su famoso arco.  Las primeras excavaciones revelaron restos del llamado templo de Júpiter y de hasta tres necrópolis. Posteriormente, cuando los terrenos fueron adquiridos por la Diputación de Cáceres, se descubrieron el anfiteatro, los edificios cercanos al arco, unas termas públicas frente al foro y hasta un tramo de la vía romana. Durante la Edad Media la ciudad se empezó a despoblar y se acentuó el abandono que empezó ya en época de la invasión musulmana. Hoy en día se encuentra totalmente abandonada.

Talavera la Vieja (Augustobriga)

Ruinas de Augustobriga

Ruinas de Augustobriga | Shutterstock

Talavera la Vieja fue la antigua ciudad romana de Augustobriga. Su ubicación fue objeto de discusión entre los historiadores hasta que en 1887 el descubrimiento de un epígrafe que mencionaba al Senatus Populusque Augustobrigensis permitió relacionar a Talavera con Augustrobiga. El nombre Augustobriga hace referencia, por supuesto, a Augusto y al sufijo “brigo” que significa refugio. Situado a pocos metros de la orilla del pantano de Valdecañas, la construcción del embalse del rio Tajo en 1963 anegó el valle donde se situaba el yacimiento. Los restos del templo conocido como “Los Mármoles” se desmontaron piedra a piedra y se reconstruyeron por encima del nivel de las aguas. Constaba de tres fragmentos de columnas del llamado Templo de la Cilla, ya que fue empleado como almacén de trigo

Puente de Alcántara

Puente de Alcántara

Puente de Alcántara | Shutterstock

El puente de Alcántara es un puente romano en forma de arco que fue construido entre los años 103 y 104. Cruza el rio Tajo a la altura de la localidad de Alcántara, en la provincia de Cáceres. Se trata de uno de los ejemplos de lo que fue la ingeniería civil romana, construido para demostrar el poder del Imperio en una región con importantes yacimientos de metal. En el arco central se alude al emperador Trajano y a todos los municipios que participaron en su proyecto de construcción. Formaba parte de la llamada Vía Norba, una vía secundaria, que comunicaba con el norte portugués. Consta de seis arcos, sostenidos por cinco pilares que arrancan a distintos niveles. En la entrada del puente hay un templete romano de piedra y cubierta a dos vertientes y dos columnas toscanas en la fachada. Sobre la puerta hay una inscripción en la que se puede leer el nombre del ingeniero que dirigió la construcción del puente, Cayo Julio Lacer.

Cáceres (Norba Caesarina)

Castra Caecilia

Castra Caecilia | Shutterstock

Los orígenes romanos de Cáceres fueron dos campamentos militares. Por un lado, Castra Caecilia que se fundó en las afueras de la ciudad actual y que ahora es conocido como Cáceres el Viejo, y Castra Servilia. Los romanos, a medida que iban ocupando nuevos territorios necesitaban establecer ciudades para implantar el desarrollo de la cultura latina, lo que se conoció como romanización. En la zona denominada como Cáceres del Viejo se encontró un campamento militar, con muralla y doble foso. Permitía tener control sobre el Tajo, el Guadiana y su tramo correspondiente de la vía de la plata. En el antiguo municipio de Aldea Moret, se encuentran dos yacimientos romanos, el de Cuarto Roble y el de El Junquillo.

Medellín (Metellinum)

Teatro romano de Medellín

Teatro romano de Medellín | Shutterstock

Medellín fue fundado como campamento militar en el año 79 A.C. por el cónsul Quintus Caecilius Metellus Pius. En ese momento controlaba uno de los puntos de vadeo del cauce del Guadiana, y explotaba un territorio rico en recursos agrícolas y mineros. Justamente de ese cónsul procede el nombre de Metellinum, la futura Medellín. Posteriormente el lugar logró el rango de colonia. Metellinum se urbanizó siguiendo los modelos romanos. Destacan el teatro romano y otras estructuras monumentales como un templo, un pórtico columnado, tabernas, muros de atezarramiento o un puente. Cabe destacar que para la construcción del teatro se utilizó el modelo griego, aprovechando el desnivel del lugar para disponer las gradas.

Mérida (Emérita Augusta)

Acueducto romano de Mérida

Acueducto romano de Mérida | Shutterstock

Mérida, capital de la comunidad autónoma de Extremadura fue fundada como colonia romana en el año 25 a.c. por orden del emperador Octavio Augusto. Su objetivo era servir de lugar de retiro a los soldados veteranos de las legiones V Alaudae y X Gemina. La ciudad se dotó de todas las comodidades posibles para una gran urbe romana y ejerció como capital de la Lusitania. En aquel momento se inició un periodo de gran esplendor y se construyeron el teatro, el anfiteatro, el circo, los templos, los puentes y los acueductos. Mérida se convirtió en todo un referente jurídico, económico, militar y cultural.

Contributa Iulia

Vista cenital del yacimiento de Contributa Iulia

Vista cenital del yacimiento de Contributa Iulia. | Turismo de Medina de las Torres

Durante muchos años considerada como una ciudad perdida, citada por Plinio el Viejo, Contributa Iulia, fue una de las ciudades romanas de la Beturia Céltica, situada cerca de Medina de las Torres en la Vía de la Plata. Ciudad romana del siglo I d.C., se han hallado restos de su muralla, alguna de sus entradas, edificios comerciales, restos de un foro, un anfiteatro y una basílica. El yacimiento fue declarado Bien de Interés Cultural, sorprende por su óptimo estado de conservación y su singular urbanismo. Cabe destacar que se trató de uno de los primeros yacimientos objeto de excavación arqueológica en Extremadura, concretamente en el año 1845.