Qué ver en Guadalupe

Virgen de la Hispanidad en un impresionante museo

Famoso santuario con una larga tradición a sus espaldas, este rincón extremeño brilla por su mística. Su patrimonio contiene soberbias muestras de arte sacro, especialmente a nivel arquitectónico. Asimismo, sus alrededores completan a la oferta artística. Descubre la historia y lo mejor que ver en Guadalupe.

Planifica tu escapada a Guadalupe

Disfrutar de todo lo que hay que ver en Guadalupe ocupa una jornada. El gran hito del lugar es el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe. Cerca quedan excursiones de gran interés que completan la escapada. Por ejemplo, en dirección norte se puede alcanzar el pueblo de Castañar de Ibor y su extraordinaria Cueva del Castañar. Para ello cabe recordar que hay un número limitado de visitas al día, por lo que se debe reservar. Tampoco lejos, el Parque Nacional de Monfragüe ofrece su belleza natural. Otra opción es mirar al oeste, a Trujillo. Más lejos, pero accesible, que la siempre notable Cáceres.

Para conocer la gastronomía de la comarca y reservar alojamiento quedan las páginas sobre dormir y comer en Guadalupe. Por otro lado, desde esta población se pueden abordar varias de las actividades de turismo activo en la provincia de Cáceres.

¿Quieres conocer este sitio?

Antes de abordar aquello que ver en Guadalupe, cabe conocer un poco su historia. De esta forma, hay un importante patrimonio de abrigos rupestres decorados con pinturas esquemáticas. Más tarde se desarrollarían una serie de castros celtibéricos. Finalmente, hay diversos restos de habitación romanos e islámicos dispersos.

La fundación legal de la villa se asocia habitualmente con el establecimiento del santuario. En el siglo VI el Papa Gregorio el Magno encargó a Isidoro de Sevilla el envío de una figura de la Virgen María a su hermano San Leandro, arzobispo de Sevilla. En el transcurso del viaje entre Roma y Sevilla, la expedición tuvo problemas en alta mar. No obstante, lograron arribar sanos y salvos. La imagen fue entronizada en la iglesia principal, en la que permaneció hasta la conquista musulmana de la ciudad andaluza.

Entonces, en al año 714, un grupo de clérigos huyó hacia el norte. Se llevaron consigo la imagen de la virgen y algunas reliquias de santos para que no cayeran en poder de los moros. Se vieron obligados a esconderlas junto al río Guadalupe, el “río de lobos”. Tal tesoro permaneció allí hasta la aparición mariana al pastor Gil Cordero durante el reinado de Alfonso XI de Castilla, hacia finales del siglo XIII.

No fue hasta el año 1340 cuando Guadalupe se convirtió en uno de los centros religiosos más importantes de la época. Gracias a los privilegios concedidos por el rey Alfonso XI tras la victoria en la Batalla del Salado, el Papa Benedicto XII publicó una bula para promocionar la restauración del conjunto del templo y el monasterio. Los territorios del Santuario de Guadalupe fueron segregados de los municipios de Talavera y Trujillo. Con ello se delimitó la fundación una nueva localidad. Esta permanecería bajo la tutela de Talavera de la Reina hasta un tiempo después.

Regido por frailes jerónimos, el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe alcanzó su época dorada en el siglo XV. El creciente apoyo de los monarcas de Castilla promocionó su establecimiento como uno de los lugares de culto más importantes de la Península Ibérica. Conforme la villa eclesiástica adquiría importancia, se fue formando La Puebla. Se trataba de un núcleo urbano laico en el que se asentaron criados y campesinos dependientes del cenobio. A estos les acompañaron artesanos, mercaderes y otras clases populares.

Guadalupe diversificó su actividad gracias al crecimiento de la Puebla. Más allá de la religión, pronto se convirtió en un foco cultural y científico. El último ámbito brilló sobre todo tras la fundación de la Escuela de Medicina y el Colegio de Medicina y Cirugía. Como muestra de su relevancia y de su fama, cabe destacar que dicho centro acogió a los más prestigiosos doctores del momento. Asimismo, en el se produjo la primera disección autorizada por el Papa en España. Por otro lado, el Colegio de Gramática y su excepcional biblioteca aumentaron más si cabe el prestigio de Guadalupe. La institución la formaban copistas, miniaturistas y encuadernadores.

En cualquier caso, el momento fundamental para el desarrollo del santuario y la Puebla de Guadalupe fue la conquista de América. El culto y la devoción a la Virgen de Guadalupe se extendieron por el nuevo Continente de la mano de los conquistadores extremeños. La enorme influencia del monasterio permaneció viva hasta la invasión francesa y las desamortizaciones del siglo XIX. Tras perder una gran parte de sus riquezas acumuladas, el lugar se vio privado de la actividad monástica. Sin embargo, La Puebla de Guadalupe fundó el Ayuntamiento Constitucional en el año 1820, integrado en 1834 en el Partido Judicial de Logrosán.

Claustro del Monasterio de Guadalupe
Claustro del Monasterio de Guadalupe

Desde entonces, el Santuario de Guadalupe quedó convertido en Parroquia secular de la Archidiócesis de Toledo. Más tarde, en 1879, fue declarado Monumento Nacional. Por su parte, la Virgen de Guadalupe fue nombrada patrona de Extremadura en 1907. A continuación, en el año 1908, la orden franciscana se hizo cargo del cuidado del culto y de las instalaciones del monasterio.

En el año 1843, Guadalupe tenía aproximadamente 3.835 vecinos. Como comparación, en el año 1960 alcanzó los 4.000 habitantes. A partir de entonces, la localidad sufrió las consecuencias de la emigración. Hoy en día, con una población disminuida, Guadalupe sigue siendo un insigne centro culto. Igualmente, la Puebla y su monasterio representan un importante núcleo turístico, claramente beneficiado por la declaración de la Unesco de 1993. En ella se situó al santuario en la lista de Monumentos Patrimonio de la Humanidad. Al mismo tiempo, su casco histórico es un Bien de Interés Cultural.

A continuación, descubre lo mejor que ver en Guadalupe.

Visitar Guadalupe es una experiencia especial. Entre el Barrio de Arriba y el de Abajo, la Puebla abre amablemente sus callejuelas empedradas, sus balcones de hierro y madera, sus edificios entramados y encajados entre sí. Algunos puntos de la villa muestran todavía esa atractiva pátina que da el tiempo. Buenos ejemplos de ello son la Plaza Mayor, la de los Tres Chorros, la de Alamillo, la de La Pasión o la de Sevilla. El punto fuerte de su patrimonio son los edificios que se conservan desde los siglos XIV, XV y XVI.

Más allá de la singular belleza del casco histórico y del imponente monasterios, lo que ver en Guadalupe se extiende a sus alrededores. Así, sobresalen muestran todavía esa atractiva pátina que da el tiempo como la Ermita de Nuestra Señora de la Cruz del Humilladero, de Santa Catalina y de San Blas. Por último, la ribera del río está adornada con estanques y molinos, que alimentan los fértiles campos que rodean la Puebla. Guadalupe es, además, el centro de la comarca de las Villuercas, precioso y abrupto entorno natural.

De entre todo lo que ver en Guadalupe, sobresale el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe. La visita al interior debe realizarse obligatoriamente con un guía especializado, a excepción de la iglesia. La entrada al recinto está situada en una plaza creada para realzar el efecto que produce la visión de la fachada principal. Introducida por una escalinata, la portada se levanta entre dos torres asimétricas. Esta parte de la iglesia es de estilo gótico (siglos XIV y XV), aunque el conjunto parece mudéjar.

Tras cruzar dos puertas de considerable tamaño, hechas en bronce y labradas por Paolo de Colonia, se accede a un interior organizado en tres naves cubiertas por bóvedas intensamente decoradas. El crucero de este templo está coronado por un cimborrio diseñado por Larra Churriguera (s. XVIII). El gótico, renacimiento y barroco se unen gracias a las intervenciones realizadas a lo largo de la historia.

Dentro de la iglesia principal, la Capilla de Santa Ana alberga dos admirables obras de arte. La primera es la fuente labrada de bronce y jaspe por Juan francés (1402). La segunda, el sepulcro flamenco de los condestables de Velasco (1460). Ambos son elementos que ver en Guadalupe de forma inexcusable. En su rico patrimonio, destaca también la reja renacentista de la Capilla mayor (s. XVI) y su retablo de Giraldo de Merlo (1609). Asimismo, llama la atención el singular sagrario, escritorio manierista que Felipe II regaló al monasterio. A sendos lados del altar quedan los sepulcros de Enrique IV y de su madre María de Aragón.

Las dependencias del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe constituyen la parte más interesante de la visita. Para verlas es necesario comprar la entrada para la visita guiada en la tienda de recuerdos religiosos. La primera parada es el Claustro mudéjar (ss. XIV y XV), conocido por ser uno de los conjuntos más interesantes de su estilo. Supone el eje central en torno al que se construyeron y distribuyeron las diversas estancias del edificio. En el centro del patio se encuentra un curioso templete gótico-mudéjar (1405) que cobijaba una fuente. Aparte, diversos lienzos decoran las paredes mostrando los milagros de la Virgen de Guadalupe.

Una de las dependencias situadas alrededor del claustro es el antiguo refectorio, transformado en Museo de Bordados. Institución que ver en Guadalupe, muestra delicadas labores procedentes del taller del monasterio. Dentro del espacio que ocupaba la librería, que en la planta baja acoge la sala Capitular, está el Museo de Libros Miniados. También notable es el Museo de Pintura y Escultura. Entre su colección resaltan tres lienzos del Greco, un Goya y pequeñas tablas de Francisco de Zurbarán.

Avanzando a través de largos pasillos y envejecidas escaleras se llega al coro, cuya sillería de nogal original cuenta con esculturas de Alejandro Carnicero (1743). Siguiendo la visita se alcanza la Sacristía del siglo XVIII. Tal estancia se caracteriza por estar organizara entorno a una amplia nave rectangular cubierta con bóveda de cañón, profusamente decorada. En dicho lugar se exponen ocho lienzos de temática monacal realizados por Francisco de Zurbarán a partir de 1638. Por su parte, la Capilla de San Jerónimo guarda otros tres cuadros que representan escenas de la vida del santo.

Siguiendo con el recorrido al gran monumento que ver en Guadalupe se alcanza el Relicario y el Tesoro. Antes de entrar en el Camarín de la Virgen, situado detrás del presbiterio, aparecerá un monje franciscano que invitará a los visitantes a venerar de cerca la imagen de la Virgen y realizar el ritual del rezo del Ave María.

El Camarín de la Virgen de Guadalupe fue levantado a finales del siglo XVII sobre el antiguo Panteón Real. Así, se trata de una obra barroca caracterizada por la abundancia de colores y su original planta cuadrada, con cuatro exedras añadidas. En la estancia destacan también las esculturas de las Ocho Mujeres Fuertes de la Biblia. Con todo, el foco de atención se sitúa en la imagen de la Virgen de Guadalupe. Es una pequeña talla gótica de finales del siglo XII, esculpida en madera oscura y ricamente engalanada.

monasterio guadalupe caceres
Real Monasterio de Santa María de Guadalupe

El último de los espacios destacables dentro del recinto del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe es la Hospedería Real. La estancia se construyó como residencia para los Reyes Católicos. Aunque fue derribada en 1856 por iniciativa municipal, se conserva el claustro gótico.

Al pie del monasterio, la Puebla de Guadalupe está repleta de arquitectura popular. Paseando por sus calles es inevitable descubrir lugares históricos. Por ejemplo, la fuente de la plaza frente al monasterio. Se dice que allí fueron bautizados los primeros indígenas traídos de América.

El casco histórico de la Puebla guarda relevantes elementos que ver en Guadalupe. Del colegio de Gramática o Colegio de Infantes cabe reseñar su claustro mudéjar. Asimismo resultan de interés la casa renacentista de Gregorio López (siglo XVI), el Hospital de San Juan Bautista, o la Ermita de Nuestra Señora de la Cruz del Humilladero (siglo XV), de estilo gótico mudéjar. No hay que olvidar la Iglesia de la Santa Trinidad, bello ejemplo de barroco del siglo XVIII. Se hacen notar, además, los arcos medievales y la antigua judería. Sin embargo, el rincón más célebre por su singular ambiente es la Plaza de los Tres Caños.

Con esto se concluye el recorrido por lo mejor que ver en Guadalupe.

Imprescindibles

Qué ver en Guadalupe, monasterio y virgen de Guadalupe
Claustro del Monasterio de Guadalupe
Entrada al Monasterio de Guadalupe
Detalle de una de las entradas al Monasterio de Guadalupe

Datos prácticos

Coordenadas

39° 27′ 10” N, 5° 19′ 37” W

Distancias

Cáceres 124 km, Badajoz 190 km, Toledo 200 km, Madrid 240 km.

Aparcamiento

En las calles de la localidad. Existen zonas habilitadas para estacionar: Plaza de Juan Carlos I, en la fachada oeste del monasterio y en la carretera vieja al sur del monasterio.

Altitud

638 m.

Habitantes

2004 (2013).

Estas son algunas fiestas que ver en Guadalupe. Fiesta de la Cruz (3 de mayo), Día de la virgen de Guadalupe (8 de septiembre) y Día de la Hispanidad (12 de octubre).

He aquí otros eventos que ver en Guadalupe. Romería de San Blas (3 de febrero) y Toros tradicionales (última semana de agosto).

La calderería se remonta al siglo XV y permite la existencia de una gran variedad de piezas de cobre y latón. También es tradicional el bordado.


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