Brozas

Villa monumental y balneario en medio de la dehesa.

Brozas es un pueblo típico de la meseta extremeña, con sus casas blancas de sillares de granito y tocados de tejas rojas. Fue dependencia de la Orden de Alcántara y uno de los primeros focos del movimiento obrero en Extremadura.

Planifica tu escapada a Brozas.

El recorrido viendo las fachadas de los palacios, conventos, iglesias y lugares de interés que hemos recogido en nuestra sección Qué ver en Brozas puede llevarnos una mañana o poco más. Para seguir la escapada una buena opción es dirigirse por la tarde hacia el Este por la Ex-302 para ver el típico pueblo de Garrovillas de Alconetar; en sus inmediaciones hay un pantano y buenas zonas para el turismo activo. Al día siguiente se puede ir por la Ex-207 hasta la histórica Alcántara, y ver su extraordinario puente. No dejar de hacer un recorrido por el gran Parque Natural del Tajo Internacional, que también es un buen lugar para el senderismo. Brozas es conocido desde muy antiguo por su balneario, por lo que es uno de los lugares más visitados de una zona muy poco desarrollada turísticamente; en las páginas Dormir y Comer en Brozas se puede reservar; quienes vayan a pasar la segunda noche de escapada en el parque natural pueden optar por quedarse en Alcántara, por lo que adjuntamos el vínculo con la página Dormir y Comer en Alcántara.

¿Quieres conocer este sitio?

Esta rica zona estuvo poblada desde el primer milenio antes de Cristo, conocido como “Bronce final extremeño”. El yacimiento de Araya, así como la llamada “Estela de Brozas”, son lo más interesante.

De la historia de Brozas en época romana nos quedan varias lápidas votivas, la base de un puente sobre el arroyo de Jumadiel y los restos de enlosado que se conservan en la llamada “Calzada del Puente de Alcántara”. Gracias al tránsito de esa infraestructura el antiguo emplazamiento de Brozas se mantuvo durante época visigoda.

La villa se halla situada estratégicamente, en una llanura donde confluyen las rutas de los caminos procedentes de Alburquerque y Cáceres con destino a Alcántara. Por ello se la designa sede de la Encomienda Mayor de la Orden de Alcántara, una localidad “satélite” de la sede central de Alcántara con funciones defensivas y administrativas para asentar a los nuevos colonos venidos desde el norte y desde otras encomiendas que habían debido abandonarse. La identidad cristiana de Brozas se origina en dos documentos: de 1237 y 1244.

Durante los siglos XIV y XV sufrió las consecuencias de los conflictos nobiliarios. En 1431 fue asaltada y saqueada por las tropas del infante don Pedro de Aragón. Después en la guerra entre los dos líderes de la propia Orden: el gran maestre Gómez de Solís y el clavero Alonso de Monroy. Con la toma de control de la orden de Alcántara por los Reyes Católicos se abrió un largo período tranquilidad que propició su crecimiento demográfico y económico, hasta convertirse en villa independiente en 1537, llegando a tener más de seis mil vecinos.

En el siglo XVII la peste, la expulsión de los moriscos, la emigración a América, la crisis agraria causada por años de dura climatología y la Guerra de Restauración portuguesa (1640-1668) provocó que la población descendiera hasta casi la mitad. Tendencia incrementada por el saqueo e incendio causado en 1706 por las tropas portuguesas que intervinieron en la Guerra de Sucesión española.

Las divergencias de intereses provocaron conflictos, a causa del uso de los terrenos del municipio y amplitud de las cañadas, entre los labradores y los ganaderos de nobleza local organizados en la Mesta; produciéndose motines y ocupaciones de tierras.

Plaza Nueva o de los Toros

La desamortización de Pascual Madoz (1855-56) supuso la enajenación de casi 14.000 hectáreas de titularidad municipal, que pasaron a manos privadas. Esta privatización de grandes propiedades, que habían sido comunales durante siglos, provocó la fundación, en 1877, de una de las primeras federaciones extremeñas de la Primera Internacional Socialista. A principios del siglo XX, se fundó también en Brozas uno de los primeros sindicatos católicos de crédito agrícola.

Brozas siguió siendo un pueblo agrícola y ganadero tras la II República y en época de postguerra. En los años 60 varios miles de brocenses abandonaron su pueblo en busca de una vida mejor.

Para visitar Brozas conviene comenzar por el mirador de la Ermita del Humilladero, desde el que se puede disfrutar de una panorámica del pueblo y sus alrededores. Enseguida se fijará en la Iglesia de Santa María la Mayor de la Asunción, considerada uno de los templos más notables de Extremadura. Edificada entre los siglos XVI y XVIII, de su imagen exterior cabe destacar la portada gótico isabelina y su torre decorada con florones. Su interior se divide en tres naves cubiertas por bóvedas nervadas; entre las capillas que la rodean destaca la de la familia Flores.

Un segundo templo que ver en Brozas es la Iglesia de los Santos Mártires Fabián y Sebastiániniciada en el siglo XV y ampliada por mandato de los Reyes Católicos. El proyecto original quedó inconcluso, por lo que la nave y la torre no se finalizaron ¡hasta en el año 1964!. En su interior destaca la capilla funeraria de los Argüello Carvajal; allí se guarda la imagen del Santo Cristo de la Expiración, una talla realizada por Alonso Hipólito hacia 1590 (cuando se construyó la capilla). En el ábside hay una serie de pinturas murales que podrían ser obra del pintor extremeño Juan de Ribera.

El Castillo-palacio es el último gran edificio que sobresale en el panorama de Brozas, edificado entre los siglos XIV y XVII. La Torre del Homenaje es una sólida construcción de tres cuerpos, de planta trapezoidal, coronada con almenas, con mampostería y sillería en las esquinas, y con un aljibe en la parte inferior. A finales del siglo XVI se reconstruyó, añadiendo una nueva muralla con grandes cubos semicilíndricos y varias dependencias palaciegas situadas alrededor de un patio; se conservan dos alas porticadas. Entre los nuevos espacios construidos a raíz de esa reforma, cabe destacar los llamados “cuarto viejo” (con portadas góticas) y “cuarto nuevo”, donde se localiza el escudo de don Juan de Zúñiga. La última fase constructiva coincide con los prolegómenos de la guerra de Restauración de Portugal (1640) en que se reforzó la muralla.

Es también importante el Convento de las Comendadoras (siglo XVI), fundado por don Pedro Gutiérrez Flórez, sacristán mayor de la Orden de Alcántara. La iglesia se abre al exterior a través de una interesante portada renacentista obra de Guillen Ferrant. Las dependencias conventuales se aprovechan actualmente para actividades culturales diversas. Se conservan en buen estado un pequeño claustro de cuatro vanos sobre columnas toscanas, el refectorio, la sala capitular y un pequeño pórtico que da al patio; hay letreros e inscripciones con lemas y citas de Nebrija.

Una parte de la villa antigua se halla en el exterior del casco urbano, como el Convento de Nuestra Señora de la Luz, adaptado a hotel. Levantado entre los siglos XVI y XVIII, su iglesia es de estilo barroco, tiene una gran cúpula y un claustro cuadrangular de dos cuerpos diseñado por Pedro de Ybarra.

A pesar del mal estado de conservación, no es posible olvidar el Convento de Nuestra Señora de los Remedios. El templo de comienzos del siglo XVIII se conserva parcialmente en pie. La zona conventual, con un bello claustro, es usada hoy como cuadra y como vivienda particular.

Son relevantes los palacios de familias nobles establecidas en la villa antaño. Como el Palacio de los Bravo, del siglo XVII; la Casa de los Flores, cuna de Nicolás de Ovando, primer gobernador de Indias tras el regreso de Cristóbal Colón; el Palacio de los Argüello Carvajal, una mansión barroca (siglo XVII) situada al final de la calle “El Brocense”; el Palacio de los condes de Canilleros, un edificio del siglo XVI que se caracteriza por tener el blasón más grande de toda la comarca; el Palacio de la familia Orive Salazar; la Casa-palacio de los Arce; la Casa de los Ortiz; la Casa del Brocense y, finalmente, la Finca “Greña” la cual alberga un interesante palacio campestre de estilo modernista.

Portada Iglesia de Santa María la Mayor de la Asunción

La villa de Brozas está repleta de ermitas. La Ermita de San Juan, gótica de finales del XV, conserva arcos interiores, portadas de granito y espadaña. La Ermita del Buen Jesús es un edificio renacentista levantado a instancias de fray Marcelo de Lebrija, hijo del autor de la primera gramática castellana.

Todo visitante cansado de caminar por las interesantes calles de Brozas tiene la opción de relajarse en el Balneario de San Gregorio, un lugar situado a 6 km del núcleo urbano desde su probable origen romano. En un bello paraje, rodeado de pinos y encinas, se levanta un hotel equipado con las técnicas más modernas de balneoterapia.

Imprescindibles

Convento de Nuestra Señora de la Luz
Iglesia de Santa María la Mayor de la Asunción

Datos prácticos

Coordenadas

Cáceres 50 km, Badajoz 100 km, Madrid 330 km

Distancias

Jaén 104 km, Sevilla 129 km, Málaga 162 km, Madrid 400 km

Aparcamiento

Sin dificultad

Altitud

407 m

Habitantes

2000 (2013)

San Antón (17 de Enero)

Ferias de Abril (20 de abril), Romería de San Gregorio (9 de mayo), Fiestas Taurinas (8 de Septiembre)

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