Alcántara

Puente y capital de la caballería.

Cerca del famosísimo puente de Alcántara está la población que le dio nombre y que fue sede de la poderosa orden de caballería que llevaba el nombre de esta localidad. Declarada Bien de Interés Cultural, su localización y edificaciones denotan el importante papel que tuvo en las guerras con Portugal.

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Cuando se llega hasta un lugar tan apartado y hermoso como éste hay que tomarse el tiempo para visitar tranquilamente; por ello recomendamos dedicar un día completo a saborear todos los lugares que mencionamos en nuestro apartado Qué ver en Alcántara. El día siguiente se puede emplear en pasear por el gran Parque Natural del Tajo Internacional, donde también se pueden realizar actividades de turismo activo (contactar antes con las empresas radicadas en Cáceres). En el viaje de regreso por la Ex-207 se debería de parar en la importante localidad de Brozas; y quienes dispongan de más tiempo pueden aprovechar para subir por la Ex 302 hasta Garrovillas de Alconétar. Para reservar ofrecemos la página Dormir y Comer en Alcántara; dado que se trata de una oferta muy escasa, también sugerimos emplear la página Dormir y Comer en Brozas para ampliar las opciones donde reservar.

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Los restos de asentamientos humanos se remontan al Neolítico temprano, abundando los conjuntos megalíticos y dolménicos, y los castros de la Edad del Hierro. Al tratarse del paso más estrecho por el que cruzar el río Tajo en muchos kilómetros, debió de haber puentes de madera, hasta que en el año 105, reinando el emperador Trajano, los romanos construyeron el famoso puente de piedra en un lugar tan estratégico que forma parte de la Vía de la Plata, una ruta por la que se traía desde Astorga a la ciudad de Mérida (que era la capital) este metal precioso, además de otras mercancías. El trasiego de viajeros y comerciantes propició que se desarrollara una población y que se fortificaran sus accesos para poder cobrar unos peajes llamados pontazgos y prevenir el paso de salteadores.
En el siglo VIII, en época de Abderramán I, los musulmanes construyeron, sobre una elevación en la orilla izquierda del río, una fortificación que recibió el nombre de Al Kantara-Ass-Saif (Puente de la Espada), del que deriva su denominación actual.
Con el avance de los ejércitos cristianos, Alcántara se convirtió en protagonista de la lucha fronteriza y cambió varias veces de manos durante los siglos XII y XIII. En 1213 las tropas del rey Alfonso IX conquistan el lugar cediendo su defensa a la Orden portuguesa de San Julián del Pereiro cinco años después. Esta institución trasladó todos sus efectivos y su convento principal a Alcántara, por lo que cambió su nombre y pasó a ser conocida como Orden de Alcántara hacia 1253. A partir de entonces su historia estuvo marcada por las luchas por el poder dentro de la orden, los conflictos fronterizos con el reino de Portugal, y las guerras dinásticas entre Pedro I el Cruel y Enrique de Trastámara. Para entender su importancia baste mencionar que desde allí se administraron territorios de más de siete mil kilómetros cuadrados de extensión.

Durante el reinado de los Reyes Católicos, la historia de Alcántara fue escenario del encuentro entre la reina Isabel de Castilla y su tía Beatriz de Portugal. Allí pactaron las condiciones del Tratado de Alcaçovas (1479), que puso fin a las disputas entre ambos reinos (Isabel de Castilla renunció a sus derechos dinásticos sobre el trono luso, en tanto que la Infanta Beatriz de Portugal hizo lo propio con sus derechos sobre Castilla). Por aquel entonces el maestro de la Orden de Alcántara renunció a su título en favor del rey Fernando el Católico. La integración del patrimonio y la jurisdicción de la orden en la Corona, privó a la villa de Alcántara de la residencia de un gran potentado y sus numerosos administradores y acompañantes, provocando despoblación y su progresivo declive.
Los gastos originados por las sucesivas contiendas bélicas propiciaron la enajenación de numerosas encomiendas de la rica Orden, que pasarán a manos de la alta nobleza. Esta tendencia fue acompañada por un notable crecimiento de la construcción de importantes edificios civiles y religiosos promovidos por las grandes familias de la zona, que iban comprando esas propiedades.

Entre 1599 y 1601 se declaró una mortífera y duradera epidemia de peste, que comenzó un ciclo de despoblación que ha continuado hasta la actualidad. Como consecuencia de la devastación ocasionada por la Guerra de Restauración portuguesa, en 1653 los habitantes de Alcántara compraron -conjuntamente con los de PlasenciaBadajozCáceresMérida y Trujillo– un voto en Cortes para defender sus intereses. En 1703 se estableció temporalmente allí el rey Felipe V, firmando la declaración de guerra al país vecino, comenzando las hostilidades de la Guerra de Sucesión. En 1809 las tropas de Napoleón saquearon e incendiaron la depauperada Alcántara. A lo largo de las siguientes décadas del siglo XIX las desamortizaciones provocaron la pérdida de población que acarreó la salida de los religiosos y sus dependientes, y el abandono de gran parte del patrimonio monumental de la villa, que se fue convirtiendo en ruinas. La gran mayoría de las tierras eclesiásticas enajenadas pasaron a ser propiedad de nuevos latifundistas.
Desde finales del siglo XIX y durante el siglo XX, la emigración y el descenso demográfico han marcado la evolución de la vida en Alcántara, tendencia agravada por la Guerra Civil española (1936-1939). La construcción en 1960 de la presa cercana supuso un estímulo para la economía local.

Situado al noroeste de la población, el Puente romano se levanta donde el cauce del Tajo se estrecha notablemente. La infraestructura ha sufrido numerosos avatares desde su construcción hacia el año 105. Fue parcialmente destruida hacia 1213 para dificultar el ataque cristiano, en 1543 el Emperador Carlos la restauró, en 1707 el arco de entrada desapareció a causa de los combates con los portugueses, reparándose en 1778, durante el reinado de Carlos III; en la Guerra de Independencia tuvo más destrozos, siendo nuevamente reconstruido en 1860.
La infraestructura tiene 194 metros de longitud, 8 metros de ancho, y casi 60 metros de altura en su punto central. Aunque ha sufrido evidentes transformaciones a lo largo de su historia, ha conservado su estructura original. El peso del puente se reparte entre seis arcos apoyados en sólidos pilares, de los cuales el vano central, con 28,8 m de luz, es el de mayor abertura entre los puentes romanos actualmente en pie. Construido con sillares de granito almohadillados, tiene un eje central poco simétrico, en el que aparece un arco honorífico rematado por almenas y adornado con el escudo imperial de Carlos V. En la cabecera del puente puede verse un pequeño templo dedicado a Trajano, Emperador de origen hispano que gobernaba cuando se construyó.

Del recinto amurallado se conservan únicamente algunos lienzos; en la zona sur el Arco de la Concepción, del siglo XVII. En el casco urbano destaca el Conventual de San Benito, antigua casa prioral de la Orden de Alcántara; entre 1506 y 1575 se edificó en estilo renacentista una iglesia, un convento y una antigua hospedería. Fue abandonado en 1835 con la desamortización de Mendizábal, siendo declarado Monumento Nacional en 1914; actualmente es la sede de la Fundación San Benito de Alcántara. Destaca el claustro, de estilo gótico y planta cuadrada. También la fachada exterior de la Antigua Hospedería, conocida como Galería de Carlos V, estructurada en tres cuerpos con galerías de arcos, flanqueadas por dos macizas torres cilíndricas con escudos imperiales. El lugar sirve de escenario para las representaciones del Festival de Teatro Clásico. La Iglesia de San Benitofue finalizada después que el resto del conjunto con decoración plateresca de sus tres naves.
Algunas de las obras de arte de San Benito fueron trasladadas a la Iglesia Parroquial de Santa Maria de Almocóvar, situada en la plaza de España. Sus tres puertas de acceso y una parte de la torre son de estilo románico tardío, siendo modificado en los siglos XVI y XVII su interior, en el que destacan el sepulcro en alabastro del comendador Antonio Bravo de Jerez y cinco tablas del pintor renacentista extremeño Luís de Morales.
En la cercana plaza de San Pedro está la Iglesia de San Pedro de Alcántara (siglo XVII) un templo barroco construido sobre la casa natal del santo. Así, en el interior se conserva la habitación donde teóricamente nació, y un trozo de su manto a modo de reliquia. Continuando el camino, en medio de las ruinas del castillo se pueden encontrar los restos del Convento del Espíritu Santo.

Alcántara fue una villa señorial y muchas fueron las mansiones nobiliarias levantadas durante el siglo XVI. Sus fachadas edificadas con piedras de sillería en granito abren huecos adintelados, lucen blasones y ventanas esquinadas; las estancias están organizadas en torno a un patio porticado. En Alcántara no se puede dejar de visitar la Plaza de Corredera donde se encuentran la Casa-palacio de los Roco-Campofrio, que exhibe una fachada inacabada; la Casa-palacio de los marqueses de Torreorgaz (siglo XVII) y la Casa-palacio de los Topete-Escobar, con su portada renacentista. En la calle del Barco se halla la Casa-palacio de los Barco (del siglo XVI).

San Pedro de Alcántara

Desde la plaza de la Corredera es posible acceder al Barrio judío tras cruzar un arco de medio punto, algo interesante que ver en Alcantara. En su esplendoroso siglo XV la aljama contaba con rabino, sinagoga, hospital y cementerio; sus estrechas calles de modestas casas encaladas de dos plantas mantienen el ambiente de aquellos tiempos lejanos. El edificio más interesante es la Sinagoga del siglo XIV.
Alcántara se singulariza por las atractivas chimeneas que coronan los tejados. Este pequeño alarde decorativo está siendo deteriorado por una considerable cantidad de ruidosas cigüeñas que allí anidan. En el entorno de Alcántara, es también interesante fijarse en los llamados bohíos o bujíos, chozos de pastor de planta circular que se alzan en el campo.

Imprescindibles

Puente
San Benito

Datos prácticos

Coordenadas

39° 43′ 13” N, 6° 53′ 15” W

Distancias

Caceres 65 km, Badajoz 115 km, Madrid 333 km

Aparcamiento

Sin dificultad

Altitud

228 m

Habitantes

1588 (2013)

Virgen de los Hitos (primer fin de semana de marzo si no coincide con la Semana Santa), San Pedro de Alcántara (19 de octubre)

Festival de Teatro Clásico de Alcántara (primera semana de agosto), Mercado medieval

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