Mérida

La ciudad de los guerreros.

Patrimonio de la Humanidad, esta monumental ciudad ha conservado el espíritu de los legionarios romanos que la fundaron, así como de los guerreros suevos y visigodos que la hicieron capital de sus reinos. Tiene los títulos de “Muy Noble, Antigua, Grande y Leal”. Es una excelente base para toda clase de excursiones.

Planifica tu escapada a Mérida.

La visita a los lugares seleccionados en la sección Qué ver en Mérida puede llevarnos un día completo y bien planificado, pues hay mucho que ver en Mérida (aunque disperso). Para la siguiente jornada los amantes de la naturaleza y el turismo activo tienen diversas oportunidades en el próximo Parque natural de Cornalvo (maravillosa dehesa que cuenta con embalse); recomendamos alargar esta excursión un poco más hacia el norte hasta Montanchez, famosa por su económico y sabroso jamón con DO. Al sur está la villa medieval de Alange, con un magnífico embalse para navegar y bañarse; por la tarde recomendamos bordear la bella carretera alrededor del embalse y visitar la interesante Almendralejo. Finalmente, un tercer plan de día es visitar la cercana —y todavía bastante desconocida— Badajoz. Explicamos la cocina de la comarca y donde reservar en nuestra página Dormir y Comer en Mérida.

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Fue fundada en el año 25 a. de C. por orden del emperador Octavio Augusto para asentar a los legionarios “licenciados con honor” (emeritos) tras las guerras cántabras, procedentes de las legiones V Laudae y X Gemina. El historiador Estrabón la mencionó como una de las ciudades sinoicistas (con pobladores indígenas) lo cual indica que hubo un poblado previo en el lugar. Tuvo un enorme crecimiento, construyéndose un gran teatro, anfiteatro, circo, templos, acueductos, puentes … En el siglo III fue capital de la provincia romana denominada Diocesis Hispaniarum (que gestionaba la Península y Marruecos) llegando a ser la novena ciudad más poblada del Imperio.

En el año 438 d.C. el pequeño pueblo bárbaro de los suevos conquistó Mérida, convirtiéndola en la capital de un reino que incluía buena parte del oeste peninsular (hasta Galicia). Hacia el año 456 los visigodos desplazaron a los suevos, alternando con Toledo el papel de capital de su reino.

A finales del 712 el caudillo yemení Musa Ibn Nusair – gobernador de los Omeyas en el norte de África – atacó la ciudad con un gran ejército de 17.000 hombres. Después de unos seis meses de asedio, los defensores se rindieron a cambio del respeto de su vida y propiedades. La gran población cristiana y una parte de los colonos musulmanes se mostrarían rebeldes ante los nuevos gobernantes. En el año 741 se produjo una sublevación y se debieron de traer tropas sirias para controlar el levantamiento. En el 828, la población local, apoyada por tropas cristianas enviadas por el emperador Ludovico Pío, tomó el control de la ciudad y se declaró independiente. El propio califa Abderramán II la asedió sin éxito, no consiguiendo recuperarla hasta dos años después. En el 835 inauguró su alcazaba que, según una inscripción, estaba destinada a proteger a los gobernantes de las insurrecciones. Esto no impidió que en el 868 hubiera un nuevo levantamiento y las tropas cordobesas arrasaron la medina. Ese clima de gran tensión se mantuvo unos años, hasta que en el 875 un gran grupo de ciudadanos comandados por Ibn Marwan, “el Gallego”, se fue para refundar la actual Badajoz. Otra parte de la población emigró hacia el noroeste, siendo sustituidos en la ciudad al año siguiente por los bereberes de la tribu Masmuda, que controlaron la ciudad durante los siguientes cincuenta años.

Puente Romano sobre el río Guadiana

En el año 929, el califa Abderramán III nombró un gobernador encargado de una extensa cora (o provincia). En el año 1230, el rey Alfonso IX de León, apoyado por tropas de la Orden de Santiago, conquistó la ciudad para los cristianos. Tras ello, encomendó su repoblación y defensa a dicha orden, que instaló allí el Priorato de San Marcos de León.

En 1479 la ciudad estaba gobernada por Beatriz Pacheco, condesa de Medellín, que entregó la ciudad al ejército portugués que apoyaba a Juana la Beltraneja. Esta colaboración provocó que la asediaran las tropas de Fernando el Católico.

Entre 1640 y 1668, durante la Guerra de Restauración de Portugal, fue una de las ciudades más afectadas por las continuas requisas y destrucciones, debiendo ser eximida de impuestos durante años. En 1653, junto con AlcántaraBadajozCáceresPlasencia y Trujillo compra un voto en las Cortes de Castilla para defender mejor sus intereses comunes.

En 1810 el Gobierno de José I Bonaparte instala allí la capital de la Prefectura de Guadiana y Guadajira, una de las nuevas organizaciones territoriales que puso en marcha.

En 1983 fue designada capital de la Comunidad Autónoma de Extremadura.

En 1994 se constituyó la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, recuperando la antigua tradición episcopal de la ciudad; esto supuso la transformación de la iglesia de Santa María la Mayor en catedral.

El esplendor de la antigua ciudad romana es palpable, dos mil años después, por todo el trazado urbano, y no cesan de aflorar restos de esa época. Mérida es una ciudad que tiene la marca indeleble de Roma en el recorrido de sus calles. En la zona oriental se encuentra el Teatro romano, finalizado por Marco Agripa -yerno del César Augusto- el año 15 a. de C.; si bien el actual frente de escena (el elemento arquitectónico de más interés) se debe a una reforma del año 105. Desde su construcción y hasta mediados del siglo IV d.C. pudo llegar a albergar hasta 6000 espectadores. Tras la caída del Imperio Romano y con la estigmatización del teatro promovida por el cristianismo, el recinto cayó en el abandono, empleándose las piedras de sillería del graderío en otras construcciones y rellenándose con escombros la hondonada. En el siglo XVIII fue aprovechado como coso taurino y, ya en el siglo XX, comenzó a ser restaurado. Actualmente, vuelve a cumplir su antigua función como marco de los festivales del Teatro Clásico.

El contiguo Anfiteatro, de trazado elíptico y grandes dimensiones, es algo posterior (8 a. de C.) y podría haber tenido un aforo de 14.000 espectadores. Está hecho de mampostería y hormigón y le falta gran parte del cubrimiento con sillares de granito. Es posible visitar el lugar donde esperaban los gladiadores (spoliaria) o los cubículos para las fieras (carceres) utilizadas en los espectáculos.

Dentro del recinto que protege el teatro y el anfiteatro, se sitúa también la llamada Casa del Anfiteatro; en él destacan la Casa de la Torre del Agua, en cuyo suelo puede verse una cuidada obra de mosaico geométrico; y la propia casa del anfiteatro (siglos I-IV), donde está el magnífico mosaico de la Vendimia y el mosaico de los Peces con medallones. El parque arqueológico sigue bajo estudio y tiene un recinto donde pueden las excavaciones del entorno.

El Museo Nacional de Arte Romano, instalado en un edificio del arquitecto Rafael Moneo, se levanta sobre un conjunto de ruinas romanas. En la planta baja, se exponen piezas como la lápida de Proserpina, la cabeza velada del Genio de la Colonia o el mosaico referido al dios Baco; también, perfectamente ambientados, diferentes tipos de enterramientos. Hay un espacio dedicado a evocar la vida en el Foro, mediante esculturas, restos de construcciones y pequeños objetos hallados en la antigua Emerita. La planta primera está destinada a exponer las colecciones cerámicas, objetos de hueso, vidrio, numismática y orfebrería. En la segunda planta se explican las diversas facetas de la vida social de la ciudad, con esquemas sobre la ciudad y las villae o haciendas cercanas. En esta planta hay un espacio sobre la Mérida cristiana, a partir del siglo III d.C.

Caminando desde el recinto del teatro y el anfiteatro en dirección norte, están los restos del Circo romano, centro de ocio de la urbe desde siglo I d. de C. capaz de albergar 30.000 espectadores. Su estructura alargada constaba de dos lados mayores paralelos y dos menores que envolvían la arena, divida en dos partes por un espigón al que daban siete vueltas los aurigas. Pese a su estado de conservación, es el mejor ejemplo español en su género. Junto al circo hay tres pilares del antiguo Acueducto de San Lázaro.

Templo de Diana

En el centro histórico hay mucho que ver en Mérida, son espacios romanos que fueron reconvertidos en cristianos, luego en musulmanes y “reconquistados” posteriormente. Por ejemplo, la Iglesia de Santa Eulalia, construida en los siglos XIII y XIV sobre una basílica del siglo V. Los estilos de la construcción van de lo romano a lo gótico pasando por lo visigótico y lo románico. El Centro de Interpretación de la iglesia de Santa Eulalia describe un itinerario por el subsuelo del templo. Otro ejemplo es el Pórtico del Foro, construido en el siglo I. En los alrededores de la plaza de España se encuentran el Arco de Trajano y el Templo de Diana. Trabajos recientes de restauración han dejado exentas las columnas, a las que en el siglo XVI se añadieron los muros de la casa-palacio de los condes de Corbos. Muy cerca, en la antigua iglesia del convento de Santa Clara, puede verse el Museo de Arte Visigodo.

Desde Santa Clara, y bajando hacia el Guadiana, se llega la Alcazaba árabe, considerada como la construcción musulmana más antigua de España. Fue fundada alrededor del año 835, después los caballeros de la Orden de Santiago establecieron allí su convento. De época islámica se conservan las torres, las murallas exteriores y el aljibe. Desde la alcazaba se divisa el Puente romano de la época del Cesar Augusto; por sus 792 metros y 60 arcos es el más largo del mundo de esta época, tras el del rio Danubio. Junto al de Alcántara, es uno de los mejor conservados.

A orillas del Guadiana se encuentra el Conjunto arqueológico de las Morerías, con necrópolis, calzadas y casas que fueron utilizadas desde los romanos hasta los árabes. Allí se encuentra el Centro de Interpretación de la Vía de la Plata, vía de comunicación que recorría la provincia romana de la Lusitania.

Entre los monumentos dispersos por todo el municipio mencionar la casa de Mithreo, adornada con pinturas murales y mosaicos tan destacados como la imagen de Eros y el Cosmológico, y los columbarios, pequeñas construcciones funerarias realizadas a cielo abierto, cuya visita se puede iniciar acudiendo al Centro de Interpretación del Área Funeraria de los Columbarios. Asimismo, interesan la Iglesia de Santa María (siglos XIII al XV), el Convento barroco de Santo Domingo (siglo XVII), y algunas casas solariegas renacentistas.

La gran mayoría de los campos cercanos a Mérida conservan sus funciones agrícolas, adquiridas en época prehistórica y mejoradas por la presencia de la técnica romana. En cualquier caso, el visitante interesado en conocer los parajes propios del interior de Extremadura debe acercarse al Parque Natural de Cornalvo.

Imprescindibles

Acueducto de Los Milagros
Iglesia de Santa Eulalia

Datos prácticos

Coordenadas

38° 55′ 2” N, 6° 20′ 39” W

Distancias

Badajoz 62 km, Cáceres 75 km, Madrid 340 km

Aparcamiento

Sin problemas en toda la localidad

Altitud

224 m

Habitantes

59 049 (2013)

Semana Santa de Mérida (marzo-abril); Santa Eulalia de Mérida (10 de diciembre)

Carnaval Romano de Mérida (febrero), Feria de Septiembre (primera semana de septiembre), Día de Extremadura (8 de septiembre), Feria Chica (12 de octubre)

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Comentarios

  • marcela 29 enero, 2017 at 1:49 pm

    España es un país de mucha cultura quien puede deveria vonocerla

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