El Saler, la salvaje playa valenciana que se salvó de la destrucción | El Rincón del Finde: A remojo 7

“El Saler, siempre abandonado entonces, apartado. Una interrupción de la realidad a orillas del mar. A veces me quedaba hipnotizado contemplando las copas de los árboles. Y cuando el sol ya no era más que una ausencia, Valencia comenzaba a brillar para mí en la lejanía”. Con estas líneas describe el escritor valenciano Rafa Cervera a la zona de El Saler en su libro Lejos de todo. Ahora, nada queda de ese abandono del que hablaba. Sin embargo, a pesar de las iniciativas turísticas que intentaron acabar con la dehesa y la playa en los años 60, este Rincón del Finde ha conseguido seguir hipnotizando a sus visitantes.

La gran extensión de la playa, de casi cinco kilómetros, su baja ocupación, su cercanía a Valencia y su entorno, rodeada de pinares y dunas, hacen de Saler un lugar perfecto para hacer una escapada paradisíaca.

Las claves de la playa del Saler: para todos los gustos

Aunque la playa de la Malvarrosa es la que se lleva toda la fama y todos los turistas de Valencia, a escasos 12 kilómetros de la capital de la comunidad autónoma se extiende la playa del Saler a través de 4.900 metros de fina arena. En sus orillas el sol broncea las pieles de los visitantes, que pueden llevar perros, niños y hasta practicar nudismo. El Saler es para todos los gustos y tiene espacio de sobra para elegir lo que se prefiera. Su entorno cuenta con vegetación, un extenso pinar que la protege de los vientos de poniente y una zona con un sistema de dunas.

Si el calor aprieta, existen dos opciones. La primera y más obvia es la de refrescarse en sus aguas mediterráneas. La segunda alternativa tampoco es mala: refugiarse entre los árboles de la dehesa. Leer, escribir o simplemente echar una cabezada o unas cartas bajo la agradable sombra de los pinos siempre resulta una buena experiencia. La larga amplitud del Saler también sirve el escenario para los que prefieren caminar a orillas del mar. De fondo, mirando hacia el Mare Nostrum y a la izquierda, el puerto de Valencia recuerda a los visitantes las batallas perdidas: la ampliación norte de sus instalaciones prolonga su sombra sobre la playa.

Playa del Saler con Valencia y su puerto al fondo

Playa del Saler con Valencia y su puerto al fondo | Flickr

Gracias a la alargada longitud de la playa es posible, además, que la afluencia de turistas se reparta, reduciendo las aglomeraciones. Sin embargo, este rasgo también tiene lo que algunos pueden considerar inconvenientes: ausencia de chiringuitos y pocas duchas. Aunque, bien mirado, esta escasez también puede ser un punto a favor: picnic playero sin más construcciones artificiales. Lo mejor es no olvidarse de la comida. O la cena, ya que por la noche el ambiente es una delicia. El silencio y las estrellas envuelven el enclave en el que solo se escucha el suave murmullo del mar.

Salvar El Saler: uno de los primeros movimientos ciudadanos de España

La playa del Saler es una extensión costera del municipio de Valencia. Se encuentra integrada dentro de la Dehesa del Saler que, a su vez, forma parte del Parque natural de la Albufera. En 1.965, en pleno franquismo, el alcalde de Valencia Adolfo Rincón de Arellano aprobó un plan para urbanizar el espacio y convertirlo en un destino turístico masivo. El proyecto se puso en marcha. Las dunas, la dehesa y las playas comenzaron un camino, cuya meta se preveía funesta. La proliferación de las urbanizaciones provocó daños ya irreversibles.

La Dehesa de Saler en Valencia

La Dehesa de El Saler en Valencia. A la derecha, la playa del Saler . A la izquierda, las urbanizaciones que se construyeron. | Pixabay

Sin embargo, y por suerte, a finales de los años 70 la campaña ciudadana El Saler per al poble reivindicó la recuperación de El Saler y su protección ambiental. Fue uno de los primeros movimientos ciudadanos de España y, posiblemente, el primero ecologista. A las protestas se sumaron las voces de personajes como el famoso Félix Rodríguez de la Fuente. Finalmente, el proyecto fue parado con la llegada del segundo alcalde de la etapa democrática.

Rincones cercanos: La Albufera y la capital

La playa del Saler se encuentra al sur de la playa de Pinedo y al norte de la playa de Devesa, ambas con zonas habilitadas para el nudismo. Sin embargo, lo que merece la visita de rigor en las inmediaciones de Saler es la famosa Albufera de Valencia. Este espacio fue declarado Parque Natural en 1.986 y posee el lago más grande del país. Sus aguas son navegables y conectan con el mar Mediterráneo a través del canal del Gola de Pujol.

En la albufera viven también una gran diversidad de especies, entre las que destaca la riqueza avícola. El pato colorado, la cuchara común o el ánade azulón son algunas de las aves más abundantes. Recorrer el parque a través de sus numerosos senderos o alquilar una embarcación son, sin duda, actividades a tener en cuenta para disfrutar de este magnífico entorno.

Puesta de sol en la Albufera de Valencia

Puesta de sol en la Albufera de Valencia | Shutterstock

Si lo que se desea es un turismo más cultural existe, cómo no, la opción de visitar Valencia. La capital se encuentra a tan solo unos 15 minutos en coche de Saler. Gracias a ello es también posible ir de un sitio a otro en transporte público. El autobús L25 realiza el trayecto en apenas media hora. Ya en la urbe la oferta turística es cuantiosa.

Su casco histórico es uno de los más extensos de España con multitud de monumentos a visitar. La catedral de Santa María de Valencia, la iglesia de los Santos Juanes, la Lonja de la Seda o la Casa Judía son solo algunos de ellos. Pasear por sus calles salpicadas de arte urbano, dar una vuelta por las variopintas plazas o visitar el concurrido Mercado Central de Valencia son también actividades imprescindibles. Por supuesto, no se puede olvidar uno de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, un conjunto de edificios entre los que se encuentra el famoso Oceanografic o el museo de las Ciencias, unido a la ciudad a través del enorme Jardín del Turia, de más de nueve kilómetros de longitud.

Valencia al atardecer

Valencia al atardecer | Shutterstock

Además, una escapada a Valencia no se puede acabar sin catar una buena paella. En la ciudad la oferta es inmensa, pero cerca de la propia playa del Saler también es posible el festín. El pequeño pueblo de El Saler, a 15 minutos a pie de la playa, cuenta con varios restaurantes en los que satisfacer el capricho.

Un paraíso natural al lado de Valencia, por eso es nuestro Rincón del Finde: A remojo

Antaño los ciudadanos lucharon por conservar la Dehesa de El Saler, con sus árboles y sus playas. Su esfuerzo brinda hoy al turista la oportunidad de disfrutar de un bonito enclave natural al lado de la ciudad. La cercanía a Valencia, su gran extensión, sus pinares y la oferta de actividades como el senderismo o los deportes acuáticos hacen de Saler una playa de la que disfrutar en cualquier momento del año y acompañarla de un buen chapuzón.

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