Enclavado en la comarca de La Vall d’Albaida, Carrícola es un pueblo de lo más curioso. Su término municipal es diminuto y apenas llega a los 100 habitantes. Sin embargo, se ha erigido como todo un ejemplo de sostenibilidad desde finales del siglo pasado. Un lugar al sur de la provincia de Valencia, al interior y lindando con la de Alicante, que vive a la sombra de una peculiar torre fortificada. Entre cultivos, vestigios de la época musulmana y arte contemporáneo, la localidad ha logrado convertirse en un hito a tener a en cuenta para una escapada.

Estatuas urbanas de Carrícola

Estatuas urbanas de Carrícola. | Shutterstock

Castillo de Carrícola

Perteneciente al vecino municipio de El Palomar, el castillo de Carrícola se ubica directamente al lado de la población que le da nombre, dominándola sobre un peñasco. En realidad se trata más bien de una torre con un pequeño recinto fortificado. Su origen es dudoso. Varias teorías apuntan a que se trataba de un puesto de época almohade que vigilaba la sierra de Benicadell. Su función, por tanto, sería más bien controlar el terreno que servir como punto de resistencia, si bien estaba preparado para resistir pequeños asaltos.

Castillo de Carrícola

Aunque esté al lado de Carrícola y lleve su nombre, la torre es parte de El Palomar. | Shutterstock

Junto a ella creció una alquería, un pequeño poblado agrícola árabe, que conformaría la actual Carrícola. Curiosamente, el nombre proviene de la lengua íbera y el latín, por lo que es posible que ya estuviera habitada anteriormente. Sea como fuere, fue con los musulmanes con quienes el núcleo se asentó y cobró el carácter agrícola que le ha caracterizado hasta hoy. A mediados del siglo XIII Jaume I el Conquistador tomó el Reino de Valencia, del Maestrazgo a esta zona sur de la provincia. Entonces la alquería y la torre pasaron a manos de un caballero de origen catalán, Ramón de Timor. Algunas teorías sitúan aquí su origen.



Ya consolidada y descrita como atalaya en su época medieval cristiana, quedó ligada a una baronía local y posteriormente a los marqueses de Albaida. Su forma prismática y la pequeña plaza de armas daban un aspecto incluso desproporcionado. Sin embargo, como en tantos otros lugares del país, la falta de uso de la estructura militar derivó en su ruina. Por suerte, ya en el siglo XXI El Palomar decidió restaurarla. Todavía se conservaba buena parte de una de sus caras, aspilleras incluidas. Es fácil distinguir los elementos originales debido a la piedra usada en la reconstrucción.

Castillo de Carrícola

Castillo de Carrícola. | Shutterstock

Las arcadas y las acequias árabes de Carrícola

El tono árabe de la alquería no se perdió del todo al pasar a manos aragonesas debido a la presencia de población morisca y mozárabe. Gracias a ello se pudo seguir desarrollando el amplio sistema hidráulico que sustentó y amplió la huerta carricolina. Este entramado sobrevivió como protagonista hasta el siglo XX, cuando las nuevas técnicas de riego lo sustituyeron. Con todo, esta parte de la historia de Carrícola sigue viva como elementos históricos y turísticos.

Arcá d'At de Carrícola

Arcá d’At de Carrícola. | Ayuntamiento de Carrícola

Del todo sobresalen tres arcadas, un suerte de pequeños acueductos que permitían mover el agua. Estos llegaron a sustentar a la vecina Bèlgida, sita al norte. Se pueden visitar en una ruta de gran facilidad que pasa por los barrancos que las acogen. Apenas se alarga tres kilómetros y no posee desniveles destacables. Una forma original de conocer el entorno agrario de la localidad. Cabe resaltar que en ella existe una zona de descanso y con elementos de recreo infantiles.

La arcada más espectacular es la Arcá Gran, que se asienta en el barranc de l’Arcada. Luce un arco, es la más alta y su forma constructiva es similar a sus otras dos compañeras. El cuerpo principal está realizado en mampostería mientras que el paso de agua se ejecutó en ladrillo de tapial. Dicho material terroso fue muy habitual en la arquitectura árabe y se llegaron a hacer castillos con él, como el de Baños de la Encina, que es el más antiguo en pie de España.

Arcada árabe de Carrícola

Arcada árabe. | Ayuntamiento de Carrícola

Junto a la fuente del Gatell queda la siguiente arcada, que como remarca el ayuntamiento local es la más pequeña de la terna. Aunque todas han sufrido reconstrucciones, necesarias debido al uso, esta se considera la más cercana al estado original. La más larga del conjunto es la Arcá d’At, en el barranco que le da nombre. Los registros documentales de la misma se remontan al siglo XIV. Luce dos arcos de distinto tamaño.

Proyecto Biodivers

Desde 2010 se ha desarrollado el proyecto Biodivers en Carrícola y sus alrededores. Con tres ediciones, en el año mencionado, 2015 y 2019, ha poblado el pueblo valenciano con muestras de arte contemporáneo. Muchas de estas piezas tienen un carácter permanente, por lo que suponen un complemento a las rutas que visitan tanto el castillo como las arcadas árabes.

Proyecto Biodivers en Carrícola

Proyecto Biodivers en Carrícola. | Shutterstock

El leitmotiv de esta acción es la sostenibilidad. Algo que no es baladí, ya que fue este concepto el que salvó a la localidad en el último tercio del siglo XX. Por entonces la despoblación amenazaba al lugar. El modelo económico seguía basado en una huerta mediterránea con un gran protagonismo del naranjo. Sin embargo, la llegada de capital extranjero impuso un cambio en la explotación agraria, que se tornó sostenible de forma casi obligatoria. Desde entonces ha sido un éxito y se ha extendido a todos los ámbitos de la vida diaria local.

Una obra de Biodivers en Carrícola

Una obra de Biodivers en Carrícola. | Shutterstock

Del propio pueblo parten las rutas en las que se puede disfrutar de las esculturas y expresiones artísticas del proyecto Biodivers. Una alternativa es el ya mencionado trayecto del agua en el que se transitan barrancos y arcadas de origen musulmán. Otra acude al entorno del castillo, salvando el desnivel hasta el mismo y subiendo todavía más. Pese a ello es fácil de realizar y no llega a los cuatro kilómetros. Las peculiares obras expuestas se combinan así con grandes panorámicas de Carrícola y el valle de Albaida.

Iglesia de San Miguel

El principal lugar de culto de la población también está ligada al pasado árabe de Carrícola. Su iglesia de San Miguel se erigió en el lugar de la antigua mezquita. En 1535 el edificio musulmán pasó a ser un templo cristiano, debido a los decretos de conversión realizados por el reino. Más adelante, en 1572, se consagró al santo a la que está advocada en la actualidad. Durante su historia ha ido siendo modificada y por ello su aspecto es ecléctico.

Iglesia de San Miguel en Carrícola

Iglesia de San Miguel. | Ayuntamiento de Carrícola

Su portada, así como casi todo el exterior, luce encalada. La sencillez es extrema y sobresale la curiosa forma ondulada de su parte superior. En un lateral se alza una torre con campanario y reloj. Por dentro domina una mezcla de neoclásico y barroco. A este estilo se adscribe la obra más destacada del templo, una escultura del titular del mismo. Se trata de un San Miguel de madera policromada. Hecha entre los siglos XVIII y XIX, preside el altar mayor.

ermita del Cristo del Calvario de Carrícola

Ermita del Cristo del Calvario. | Wikimedia

Además de la iglesia de San Miguel, cabe destacar otro templo local. La ermita del Cristo del Calvario es una estructura sencilla a más no poder y encalada. Guarda un Cristo crucificado decimonónico y se sitúa bajo la mirada del castillo de Carrícola. En el exterior un camino de acceso con cipreses y una serie de pequeñas casetas en las que se representa la pasión de Jesucristo a través de piezas cerámicas. Así, el todo se presenta como un espacio de gran armonía.

Datos prácticos

Coordenadas

38° 50′ 26″ N, 0° 28′ 17″ O

Distancias

Valencia 90 km, Alicante 85 km, Madrid 411 km.

Aparcamiento

Fácil, al ser un municipio pequeño, en los lugares habilitados para ello.

Altitud

425 metros.

Habitantes

94 (2019)

San Miguel Arcángel, Cristo del Calvario y Santos de la Piedra el último fin de semana de septiembre, La Cassoleta el martes de Carnaval y Aparición de San Miguel el 8 de mayo.