Benicàssim – Benicasim

Villa de veraneantes, elegante y con ritmo

La localidad de veraneantes más elegante de Levante es llamada también “La Ciudad de los Festivales” por la sucesión de eventos escénicos de la máxima calidad durante los meses estivales: músicas reggae, sacra y rock, Cinemascore, festivales de teatro… en el marco del parque natural del Desierto de las Palmas. Se trata por todo ello de un lugar sumamente agradable, no solo por su playa sino también por su ambiente. Paradójicamente, fue durante siglos un objeto de numerosas compraventas y reiteradamente asolada por corsarios, por lo que permaneció prácticamente abandonada hasta finales del siglo XIX.

Planifica tu escapada a Benicasim

Enclavada cerca del diminuto parque natural del Desierto de las Palmas, Benicasim destaca por su maravilloso paseo marítimo, con sus hermosas villas de veraneo. Si se realiza en automóvil, la visita a Benicasim y sus alrededores puede llevar una mañana; en cambio, el paseo a pié por su ruta de las villas, así como el disfrute de su playa, su ambiente nocturno y demás atractivos bien ocupan un fin de semana completo. Para ampliar la escapada, se puede visitar la ciudad de Castellón de la Plana; u optar por ir hacia el interior y pasear tranquilamente por la hermosa  Sierra de Espadán. Otra opción muy recomendable es dirigirse hacia el norte por la autopista AP7 hasta el parque natural de la sierra de Irta (pegado a la costa y muy original). Como importante zona turística, puede encontrarse un gran abanico de establecimientos y hospedajes, así que para que resulte más fácil la elección, visita nuestra sección Dormir y Comer en Benicasim.

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En la cima de una montaña de 500 metros de altitud los pobladores de la Edad del Bronce edificaron un castro que luego los romanos convertirían en fortificación desde la que controlar los contornos. Hacia el siglo X el linaje de los Beni Qasim (“los hijos de Qasdim”, descendientes de un linaje visigodo de la zona de Tarazona convertido al Islam en el siglo VIII), edificarían el actual Castillo de Montornés.

El lugar fue tomado por el Cid y las tropas aliadas del Rey Pedro I de Aragón que lo mantuvo en su poder hasta el 1103, cuando los almorávides expulsan a los cristianos del Reino de Valencia, convirtiendo el antiguo reino taifa de Balansiya en parte de su imperio.

Tras la caída en manos aragonesas de Burriana, en 1233, el castillo de Montornés es asediado y el lugar de Benicassim pasa a Aragón. El 29 de novienbre de 1242 el rey Jaime I dona el castillo y las tierras al escribano Pedro Sanz por los servicios prestados durante la conquista del territorio. La pobreza de unos terrenos, en su mayor parte desérticos, motivó que fuera vendido sucesivamente dos veces durante el siglo XIII, hasta ser donado al Monasterio de Poblet, que en 1297 se lo vende – conjuntamente con la villa de Castellón– al rey Jaime II. A mediados del siglo XIV perteneció al caballero Juan Ximén y, en 1416, es donado por el rey Alfonso V al obispado de Vich. Éste le vendió la baronía de Montornés y el lugar de Benicassim al Señor de Nules en 1420. Lo recuperaría la Corona tiempo después, pues en 1467 el rey Juan II se lo vende a su Vicecanciller Juan Pagés, cuyos descendientes lo enajenan a Nicolás Casalduch hacia 1515.

En las subsiguientes décadas se debieron de producir varios desembarcos de corsarios berberiscos, razón por la que las Cortes de Aragón deciden edificar la Torre de San Vicente a mediados del siglo, con el fin de proteger la playa de Benicasim, en el lugar donde debió de haber un pequeño poblado de pescadores. En 1603, Doña Violante de Casalduch -la propietaria de la Baronía- otorga una carta de población para atraer habitantes, pero sin éxito.

benicasim fotografia antigua
Villa Victoria en los primeros años del siglo XX

En 1769, el canónigo y erudito Francisco Pérez Bayer, miembro del linaje propietario del lugar decide financiar la edificación de la iglesia alrededor de la cual se fueron reuniendo los campesinos de la zona. En 1887 se edificó la primera villa de veraneo, multiplicándose su número en las décadas subsiguientes. El buen gusto de las mismas y la alcurnia de los veraneantes propiciaron que fuera denominada la “Biarritz de Levante” como comparación al pueblo del País Vasco francés. Actualmente es un importante destino turístico.

A cuatro kilómetros de la actual población, en la cima de una montaña de 500 metros de altitud que domina el desierto de las Palmas, entre las desembocaduras de los ríos Coves y Mijares, encontramos las escasa ruinas que quedan del Castillo de Montornés, erigido por los árabes, en el siglo X, sobre las bases de uno previo romano. Hasta el siglo XVIII, en combinación con la Torre de San Vicente y la Casoleta de Salandó, fue una vigía para dar la alerta de posibles ataques de los corsarios berberiscos. Al desaparecer esa amenaza fue abandonado y desmantelado. Las espectaculares vistas del contorno complementan los vestigios de los tres recintos de murallas, el aljibe y las dos torres que han subsistido.

A diferencia de otros lugares, en éste caso recomendamos comenzar la visita al núcleo urbano de Benicassim no por lo que queda de su casco histórico medieval, si no por el frente marítimo, donde se encuentran las muestras de su urbanismo más vistoso y el principal atractivo local, sus playas.

El largo paseo marítimo de Benicassim compone la llamada Ruta de las Villas, por la sucesión de 27 elegantes villas, cuatro de las cuales gozan de nivel de protección integral. Desde el norte, donde se encuentra el aparcamiento, al final de la Avenida de Barcelona, la ruta se divide en tres tramos denominados “El infierno” (la Playa de Voramar), “El Limbo” (la Playa de la Almadraba), con un aparcamiento en la paralela calle del Conde Bau, y “La Corte Celestial” (La Playa Torre de Sant Vicent), en cuyo extremo sur, en la calle La Corte, hay un aparcamiento.

Existe una guía para entender cada edificio, de coste gratuito con un depósito de 50 euros. La Torre de San Vicente es una fortificación edificada a mediados del siglo XVI con el fin de tratar de entorpecer los desembarcos en la playa de corsarios berberiscos. Está construida en mampostería con sillares de piedra en las esquinas y tiene dos torrecillas en la terraza para proteger de las inclemencias a los vigías y facilitar su vigilancia de los ángulos muertos. La puerta está situada a casi dos metros del suelo con el fin de dificultar que sea derribada con un ariete.

Hay que ver en Benicasim la Iglesia de Santo Tomás de Villanueva que fue edificada, entre 1769 y 1776, por iniciativa del célebre erudito, filólogo y experto numismático Francisco Pérez Bayer. Su diseño es del arquitecto -formado en Italia- Joaquín Ibañez García, y es una de las primeras construcciones en estilo neoclásico de la Comunidad Valenciana. Tiene un frontón de forma triangular y la fachada es de estilo clasicista. La cubierta, a dos aguas, está protegida con teja árabe. Está decorada por pinturas del pintor José Camarón, natural de Segorbe.

torre san vicente benicasim
La Torre de San Vicente

El singular Convento Carmelita del Desierto de las Palmas es un complejo de edificios proyectado para que los miembros de la comunidad pudieran vivir como ermitaños, meditando en soledad. Fue ocupado, en 1703, por sus primeros carmelitas, después de que el rey resolviera las fuertes disputas con el Barón de Montornés quien se oponía a que se establecieran allí. El complejo se fue construyendo a lo largo de los años. Durante la Guerra de Sucesión los miqueletes austricistas hostigaron a la comunidad, ralentizándose las obras de la iglesia, que no sería acabada hasta 1733. La comunidad será de nuevo desposeida y molestada por las tropas francesas de Suchet y será exclaustrada, en 1835, por el Gobierno, regresando en 1873. En 1936 dieciséis de sus monjes fueron asesinados por los milicianos republicanos. El complejo está formado por dieciocho “antros” de 4 a 5 metros cuadrados; son grutas, cavernas o cuevas en las que los monjes se retiraban durante temporadas a meditar, cerca de las ermitas donde el ermitaños celebraban el culto. También hay una serie de pilares devocionales para los Vías Crucis.

Quedan dos edificios conventuales -uno de ellos en ruinas- donde se reunió la comunidad en distintos periodos. Actualmente no hay una comunidad de religiosos, sino que sirve como centro de espiritualidad. También hay cuatro bellas fuentes: la de San José, la de San Juan de la Cruz, la fuente de la Teja y la fuente del Panteón. Relativamente cerca del convento, en la cima de 690 metros de altitud del monte Bartolo, se encuentra la Cruz del Bartolo, un monumento originalmente levantado en 1902 y dinamitado en 1936. La cruz actual es de 1985, mide 24 metros de altitud y pesa noventa toneladas. Cada último domingo de octubre se realiza una peregrinación desde la ciudad de Castellón hasta éste lugar. El punto de encuentro es el antes mencionado Convento del Desierto para, desde allir subir juntos a pié hasta la cruz.

Benicassim cuenta con un impresionante programa de eventos culturales, la mayoría de ellos de alcance internacional.

Datos prácticos

Coordenadas

40° 3′ 19″ N, 0° 3′ 51″ E

Distancias

Castellón de la Plana 14 km, Madrid 432

Altitud

15 m

Habitantes

18 753 (2012)

San Antonio Abad (17 de enero, fiestas patronales en las que también se celebra Santa Águeda), Noche de San Juan (21 de junio), Santo Tomás de Villanueva (22 de Septiembre)

Festival Internacional de Benicasim (Festival de Música Independiente a mediados de julio), Muestra de Arte Contemporáneo Artevalencia (octubre)

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