El pueblo medieval de Morella se encuentra situado en el extremo norte de la Comunidad Valenciana, en Castellón, a 173 kilómetros de Valencia capital. Morella tiene una gran importancia histórica, cultural y artística, no solo por su robusto castillo y sus murallas centenarias, sino también por los hallazgos prehistóricos que se encuentran en su comarca. Morella además, como localidad perteneciente al término Els Ports, se encuentra cercana a una diversidad de pueblos interesantes de visitar como Sant Mateu, Peñíscola o Catí, así como puede hacerse una fácil escapada para disfrutar de los parajes del Parque Natural Els Ports.

Historia de la fortaleza de Morella

La localidad de Morella ha tenido un importante valor estratégico desde tiempos inmemoriales debido a su situación entre el valle del Ebro y el Mediterráneo. El destacado cerro que hace de centro y fortaleza de la localidad ha sido un enclave preciado por íberos, romanos, musulmanes y cristianos. En este alto cerro se encuentra hasta el día de hoy el castillo de Morella, fortificación que ha tenido una gran importancia histórica durante la Edad Media y la Edad Moderna.

Morella
Vista aérea del conjunto de la fortificación de Morella | Shutterstock

La fortaleza militar, construida aprovechando la roca natural, fue levantada por el Califato Omeya alrededor del siglo X, pero ha sufrido importantes modificaciones a lo largo de los siglos. En ella han batallado personajes como Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, sirviendo a diferentes reyes musulmanes y cristianos en la época de la Reconquista. Debido a su importancia estratégica, aunque Blasco de Alagón conquistó el pueblo medieval de Morella en el año 1232, el rey catalán Jaime I le obligó a entregársela, concediendo a Blasco de Alagón el control de la localidad, pero reservándose para sí mismo la propiedad del castillo. Esta fortaleza ha sido también testigo de la Guerra de Sucesión (1701-1715) y la Guerra de la Independencia (1808-1814).

Morella
Estatua en honor a Ramón Cabrera Griñó, Tigre del Maestrazgo | Shutterstock

Pero fue durante la primera de las Guerras Carlistas (1833-1840) cuando el castillo tuvo una importancia vital para el pretendiente a la corona, Carlos María Isidro de Borbón. El general carlista Ramón Cabrera Griñó, conocido como el Tigre del Maestrazgo, designó a Morella como capital de la Comandancia militar Carlista de Valencia, Aragón y la zona del Maestrazgo. Ramón Cabrera envió al teniente carlista Pau Alió Anguera a controlar la zona, el cual consiguió tomar el castillo con tan solo 20 hombres. Los carlistas lograron resistir en la fortaleza durante más de dos años a los ataques de las tropas leales a la reina Isabel II, que solo lograron rendirla, tras bombardearlo con más de 19.000 proyectiles.

La arquitectura del Castillo de Morella

Todo el conjunto arquitectónico del Castillo de Morella puede ser visitado en un agradable paseo del alrededor de 45 minutos. Antes de comenzar la ruta al castillo el visitante será recibido por la escultura ecuestre del general carlista Ramón Cabrera, el Tigre del Maestrazgo, fuertemente ligada la historia de la ciudad. La visita al castillo se inicia por el Convento de San Francisco, formado por la iglesia, el claustro y el refectorio y seguirá por los diferentes niveles de la fortificación.

Claustro del Convento de San Francisco en acceso al Castillo de Morella
Claustro del Convento de San Francisco en acceso al Castillo de Morella | Shutterstock

El castillo de Morella se estructura en tres niveles que ascienden hasta lo más alto del cerro a más de 1000 metros de altura en forma de anillos. El nivel inferior situado en la base de la mola está formado por una ronda de muralla aspillerada puramente defensiva. El segundo nivel está conformado por lienzos de muralla, torres semicirculares y cuerpos de guardia, siendo la zona donde se encuentran la mayoría de estancias del castillo y que además alberga la principal puerta de entrada. El tercer nivel se encuentra la plaza de armas con la torre del homenaje, siendo el lugar más inexpugnable y por ende donde se encontraban las dependencias oficiales y de los mandos. Además, entre la fortaleza y la ciudad medieval de Morella hay una albacara, un espacio diáfano que servía para guardar el ganado en caso de ataque.

Murallas del Castillo de Morella
Recorrido por las murallas del Castillo de Morella | Shutterstock

La principal técnica de su construcción es la mampostería reforzada con ladrillo, aunque cuenta con diversos materiales dependiendo de las reformas que fueron hechas a lo largo de los siglos. Además, la construcción fue adaptada al terreno, tabicando las cuevas del cerro y haciendo de ellas estancias para diferentes usos, como es el caso de la prisión de Cacho, la cual puede visitarse. El total de la construcción contiene 16 torres, seis portales y casi dos kilómetros de muralla. Entre las estancias que el visitante puede recorrer se encuentran la plaza de armas en el nivel superior, el palacio del gobernador o la Guarida del Cadró, actualmente un espacio en memoria del Tigre del Maestrazgo.

Morella y Els Ports en la época prehistórica

Morella y la región Els Ports tienen una gran importancia para el conocimiento de las épocas prehistóricas. Durante su formación en el Jurásico Superior y el Cretácico Inferior, hace aproximadamente entre 146 y 98 millones de años, estas tierras estaban cubiertas de agua. Gracias a su configuración por materiales arcillosos, la región ha podido conservar importantes restos de algas calcáreas, fauna marina y huesos de dinosaurios de una gran riqueza paleontológica.

Debido a los múltiples hallazgos el término municipal de Morella ha creado el museo Temps de Dinosaures. Un lugar donde los visitantes pueden disfrutar de una gran colección de fósiles, huesos de dinosaurios y otras especies prehistóricas, entre los que se encuentran especies de terópodos carnívoros, enormes herbívoros, ornitópodos y acorazados. El museo ofrece una didáctica visita donde mayores y niños podrán conocer el mundo de la geología y la paleontología a través de la colección de fósiles del Cretácico, disfrutando también de una reproducción a escala real del dinosaurio Iguanodon, principal espécimen que habitaba esta región.

Abrigos de Morella la Vella que acogen las pinturas rupestres levantinas | Foto: morella.net
Abrigos de Morella la Vella que acogen las pinturas rupestres levantinas | Foto: morella.net

Pero, además, siglos después de la desaparición de estas especies, los primeros humanos hicieron de la región de Morella su morada. Junto a la masía de Morella la Vella, a seis kilómetros de la localidad del mismo nombre, fueron descubiertas en diversos abrigos de la sierra un conjunto de pinturas rupestres datadas entre 9.000 y 5.000 años de antigüedad. Estas pinturas de tipo esquemático se encuentran enmarcadas dentro del arte rupestre levantino y han sido declaradas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Con un importante predominio del rojo, estas pinturas muestran escenas de caza donde pueden claramente diferenciarse figuras tanto humanas como animales. A día de hoy es posible visitar con cita previa algunas de estas representaciones al tiempo que se disfruta del paraje y la naturaleza de la zona.


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