Hay lugares marcados por su geografía y Ares del Maestrat es uno de ellos. Una enorme masa de roca en forma de meseta domina el paisaje de este pueblo del Maestrazgo. Ella ha marcado la historia de la localidad, que se despliega a casi 1.200 metros de altura. Habitada desde la Prehistoria, el lugar ofrece atractivos muy interesantes tanto en el propio centro urbano como en los alrededores. Un rincón para conocer un Castellón alejado de las imágenes típicas de costa y playa.

Muelas de Ares y el castillo

El sello más característico de Ares son las «muelas». Estas formaciones característica de la zona y de Aragón se forman debido a procesos de erosión. El resultado en esta ocasión es una meseta situada a notable altura y de una extensión amplia. Así, el pueblo castellonense se sitúa junto a la de Ares. A su vez, al otro lado hay otra más pequeña, la del castillo, que es todavía más reconocible. Su forma redondeada y la disposición de la roca que la conforman hacen que el nombre del hito geográfico cobre un sentido literal.

La muela del castillo domina Ares del Maestrat

La muela del castillo domina Ares del Maestrat. | Shutterstock

En el espacio entre las muelas es donde se desarrolló el caserío del pueblo. Alrededor se dispersan terrenos montañosos con pasto y motas de arbustos. Algo que ayudó a que la ganadería haya sido desde siempre un factor central en la economía local, especialmente hasta la irrupción del turismo. Asimismo, las alturas que se llegan a alcanzar en las muelas, 1.323 en la de Ares, y lo escarpado del acceso que presentan ha hecho que abunden las rapaces. El buitre leonado es un claro ejemplo. También han prosperado especies asociadas a este entorno, como la cabra montesa. En todo caso, el aspecto es totalmente mediterráneo.



De los alrededores cabe mencionar un par de hitos naturales adicionales. Por un lado queda el barranco dels Horts. Se trata de un paraje de gran interés biológico por su flora. Sus robledales lo hacen un lugar perfecto para el paseo, siempre por la pista forestal indicada y sin salir de ella. De este modo se evita dañar el ecosistema. Por otro lado está el barranco de los molinos, en donde varios de estos ingenios destinados a la molienda de grano se instalaron en el siglo XVII y el siguiente.

Entorno de Ares del Maestrat

Entorno de Ares del Maestrat. | Shutterstock

Castillo de Ares

La muela del castillo y su zona circundante han sido un punto central en la historia de Ares del Maestrat. A ella se han asociado restos de época íbera, anterior a los romanos. Al parecer estos también habitaron el lugar, aunque no se ha podido demostrar que hubiera una fortaleza latina sobre el altiplano. Gracias a los pocos vestigios conservados sí es posible asegurar un paso árabe por la zona. Algunas teorías señalan que estos sustituyeron el fuerte romano por uno propio.

Sea como fuere, Ares del Maestrat era una plaza importante a inicios del siglo XIII. Por este motivo, en el 1232 Jaume I el Conquistador, rey de Aragón, hizo honor a su nombre y tomó la población. Junto a Morella serían hitos de gran relevancia en su guerra para hacerse con el Reino de Valencia, que acabó en éxito para los cristianos. A partir de este momento el pueblo y su castillo quedarían en manos aragonesas.

Vista longitudinal de Ares del Maestrat

Vista longitudinal de Ares del Maestrat. | Shutterstock

Poco después de caer en manos de Jaume I, la localidad castellonense pasaría a ser propiedad de la Orden del Temple. Tras la caída en desgracia de los templarios el lugar pasaría a ser comandado por los caballeros de Montesa. Con el tiempo llegaría a liderar una encomienda, una división territorial usada por las Órdenes Militares. Diversas reformas se realizaron hasta la Edad Moderna y, posteriormente, en el siglo XIX. En el entretiempo perdió importancia estratégica, a pesar de participar en las guerras de Sucesión y Carlistas. Todavía tuvo algo de uso en la Guerra Civil, pero acabó casi totalmente arruinada.

Una cueva completa la fortaleza. Está realizada directamente en la muela del castillo. Se adentra más de 40 metros en el interior de la roca. Sus fines eran defensivos en origen, pero hoy se dedica a asuntos totalmente distinto. Sirve como museo, en el que se repasan los distintos periodos históricos de Ares del Maestrat.

Iglesia de la Asunción

El destacado tamaño del templo hace que destaque en la silueta de Ares del Maestrazgo. La iglesia de la Asunción se ubica sobre otra anterior, que fue quemada por los borbónicos durante la Guerra de Sucesión. Se trataba de una obra tardomedieval y que entremezclaba elementos románicos y góticos. Por ello, a principios del siglo XVIII se elevó el nuevo conjunto barroco. Destaca por el gran empaque que muestra en el exterior. Su planta se divide en tres naves interconectadas.

Fachada principal de la iglesia de Ares

Fachada principal de la iglesia de Ares. | Shutterstock

Como elemento más destacado cabe mencionar su fachada principal, de tipo retablo. El primer cuerpo es el más amplio y posee dos pares de columnas, repartidas a ambos lados del acceso. El segundo emula en buena medida al primero pero con unas dimensiones más contenidas y una hornacina central. Finalmente queda un vano flanqueado por sendas columnas y coronado por una guirnalda. Conserva un campanario del siglo XIII. Sin embargo, la altura del templo moderno le supera, por lo que curiosamente es más bajo que este. Por dentro sobresalen las cúpulas y el crucero.

El rastro medieval y moderno de Ares del Maestrat

La larga historia de esta población de Castellón ha permitido que conserve restos de la Edad Media y Moderna más allá de la iglesia y el castillo. Entre ellos destacan edificios que han hecho que se declare Bien de Interés Cultural al conjunto urbano. Asimismo, en el municipio hay otros elementos que también poseen interés patrimonial e histórico.

Lonja y ayuntamiento de Ares

De entre los siglos XIII y XIV, la antigua lonja de Ares del Maestrat sigue conservando parte de la estructura original. Sus arcos ojivales son un claro ejemplo de las tendencias góticas de la época. Se cree que combinó funciones comerciales con otras asociadas a las Órdenes Militares. Asimismo, acabó sirviendo como punto de paso entre las dos plazas principales del pueblo, la de la iglesia y la mayor. Durante el siglo XIX se reaprovechó como carnicería y de ello queda constancia a través de una argolla destinada al pesaje.

Antigua lonja de Ares

Antigua lonja de Ares. | Shutterstock

No fue el único «reciclaje» del edificio. En el XVIII se restituyó parte del local como ayuntamiento, en la vertiente que da a la plaza mayor. En origen las murallas se situaban junto a la lonja, sirviendo incluso como parte de la estructura. Por ello no es raro que junto a la sede del consistorio local hubiera también una cárcel medieval, de la que queda una entrada. Asimismo, de los muros quedan varios segmentos de pórticos en el pueblo.

Masía Fortificada y Torre Beltrans

Torre Beltrans Ares del Maestrat

Torre Beltrans. | Wikimedia

Asociada a la figura de un noble local, Pedro Beltrán, el conjunto de la Torre Beltrans data del siglo XVI. Por entonces se reforzó un entorno que se cree poblado desde época árabe. Así, habría sido una alquería musulmana que ya habría contado con una atalaya como elemento central. Finalmente se acabó consolidando como masía fortificada en la Edad Moderna. Desde entonces sirvió como residencia y centro de labores agropecuarias. A pesar de contar con añadidos recientes, sigue manteniendo buena parte de la arquitectura moderna, lo que le permitió al lugar ser Bien de Interés Cultural.

Nevera dels Regatxols

Nevera en Ares del Maestrat

Nevera dels Regatxols. | Shutterstock

Erigida en el siglo XVII, esta nevera se destinó a la conservación y comercio de hielo. Una práctica común en toda España y que generaba ingresos continuos. Al superar el millar de metros de altitud las nevadas eran algo habitual durante la Edad Moderna en Ares del Maestrat. De esta forma se ejecutó el edificio, cuyo principal elemento era el pozo. En él se introducía la nieve y se prensaba para conservarla durante meses. Este alcanza una profundidad de ocho metros. Actualmente la construcción se ha restaurado y puede alcanzarse fácilmente a pie, por lo que es habitual incluirla en rutas de senderismo por la muela.

Cueva Remigia

Para el final quedan los vestigios de actividad humana más antiguos del municipio. El abrigo rocoso de Cova Remigia es un excepcional muestrario de pinturas rupestres. No en vano, es Patrimonio de la Humanidad junto a otras muestras prehistóricas del conocido como Arco Levantino, que abarca del este de Andalucía a Cataluña. Este espacio acumula más de 750 figuras repartidas en seis oquedades. Su cronología es complicada debido que presenta siete fases superpuestas.

Asimismo las imágenes plasmadas en la roca son muy variadas. Elisa Sarriá Boscovich de la Universidad de Barcelona estableció a finales de los ochenta que en la fase más antigua predominaban animales de corte «naturalista» y figuras humanas más «esquemáticas». En la tres estas últimas, señala la investigadora, dieron un salto de calidad que se mantuvo solo en parte más adelante. Además, en esta etapa es cuando mayor sensación de movimiento crearon los artistas. Entre las bestias representadas se hallan jabalíes, ciervos o bóvidos.

Datos prácticos

Coordenadas

40° 27′ 23″ N,, 0° 07′ 55″ O

Distancias

Castellón de la Plana 81 km, Teruel 124 km, Madrid 495 km.

Aparcamiento

Posibilidad en las calles del pueblo.

Altitud

1.194 metros.

Habitantes

186 (2019).

Fiestas Patronales de Santa Elena y San Bartolomé en agosto, Romería Santa Elena el primer domingo de mayo, San Marcos en abril y San Antonio Abad en enero.