Que ver en Villajoyosa – La Vila Joiosa

Auténtica, colorista, pesquera y chocolatera

Preservada de los excesos turísticos, esta tranquila y colorista localidad, dedicada a la pesca y el chocolate, no ha perdido su ambiente de pueblo tradicional. Es famosa desde el siglo XVIII por su producción de chocolate y celebra en su playa unas espectaculares Fiestas de Moros y Cristianos.

Planifica tu escapada a La Vila Joiosa

Hay mucho que ver en Villajoyosa, municipio idóneo para pasar el primer día de la escapada recorriendo sus calles y alrededores. Callejones con sabor, como los de Colón y Canalejas, las fachadas de las casas “colgantes”, el maravilloso Paseo Marítimo y el Museo del Chocolate Valor son lugares que no puedes dejar de visitar; tienes más sugerencias en nuestra sección Qué ver. Al día siguiente puedes dirigirte a visitar la ciudad de Alicante y las playas de sus alrededores; para los que prefieran un ambiente más sosegado, pueden ir a conocer al cercano y precioso pueblo de Altea. Finalmente, para descubrir lo mejor de la gastronomía de la zona y elegir dónde hospedarse recomendamos que visites nuestra página Dormir y comer en Villajoyosa.

¿Quieres conocer este sitio?

Hacia el siglo IV a. de C. en la colina emplazada en la desembocadura del río Amadorio una población existía íbera. Aunque no hay consenso sobre los numerosos restos arqueológicos encontrados, hay quienes opinan que pueden corresponder a la colonia griega de Alonis (poblada por jonios procedentes de Marsella); también se asocia el lugar con la población romana que Tito Livio denominó Honosca. Lo cierto es que sus necrópolis de Poble Nou y Casetes funcionaron durante novecientos años, hasta el siglo V. La llamada Torre de Hércules es el monumento principal; a su alrededor se han encontrado cimientos de edificios, ánforas, monedas y algunas inscripciones que se conservan en el Museo Arqueológico local.

Los musulmanes edificaron una población, a la que protegieron con un castillo y una muralla; quedan algunos restos de esta en la actual calle Costera la Mar. Casi toda su población abandonó el lugar antes de 1251, cuando las tropas del rey Jaime I ocuparon la zona. Asignada al Almirante Bernat de Sarriá, éste le otorgó una Carta Puebla en el año 1300; su “comercial” nuevo nombre, Ciudad Alegre, consiguió atraer a gentes de Cataluña y de Aragón. Poco después, en junio de 1304, una cabalgada de moros provenientes del Reino de Granada tomó por sorpresa la localidad, llevándose a unos doscientos colonos recientemente instalados.

Durante la Guerra de los Dos Pedros, la localidad fue asaltada por los castellanos. El rey Pedro IV promovió su recuperación de tanta desgracia, concediéndole a su puerto privilegios para el comercio de alimentos y vinos. Tras pertenecer al Infante Don Pedro de Aragón, en 1443 pasó a ser villa real. Tres años después unos corsarios tunecinos desembarcaron en la vecina Benidorm, llevándose prisionera a casi toda la población, razón por la cual Villajoyosa fue fortificada y armada su población. Por ello, cuando en 1538 se produjo el desembarco de las galeras corsarias del célebre Zallé Arráez, éste fue repelido por la milicia de Villajoyosa. Atribuido el éxito a la intercesión de Santa Marta, patrona de la localidad, cada madrugada del 28 de julio se celebra una Fiesta de Moros y Cristianos que tiene la particularidad de celebrarse con un desembarco marítimo de los corsarios.

En el siglo XVI, dada la grave inseguridad causada por los ataques de los corsarios berberiscos, se fortificó. La Iglesia de la Asunción fue planeada como iglesia- fortaleza, reforzando una zona de la antigua muralla musulmana. Se encargó a los ingenieros militares Cervelló y Aldana proyectar y levantar nuevas murallas con planos inclinados para resistir los disparos de artillería y la disposición de troneras desde las que dispararan sus propias piezas; también se edificaron torres de vigilancia por sus alrededores. La desconfianza sobre la colaboración de moriscos en los desembarcos de los corsarios musulmanes contribuyó a la expulsión de los moriscos del Reino; los de Villajoyosa fueron unos de los últimos en partir, hacia 1613. En aquel periodo, en el astillero de su Arsenal, se construyeron numerosas galeras de guerra. Desde 1694, cada día de Santa Marta (29 de julio) se celebra una fiesta de Moros y Cristianos para conmemorar su intercesión a la hora de repeler un ataque de los corsarios.

Como otras poblaciones de la zona, se sumó a la causa austricista durante la Guerra de Sucesión, lo que motivó que, tras tomarla las tropas de Felipe V, sus murallas fueron demolidas.

Después de las destrucciones de la Guerra de la Independencia, durante el siglo XIX se fue recuperando por ser el puerto más próximo a la comarca industrial de Alcoy; se levantó entonces el Barrio del Poble Nou. En las últimas décadas del siglo, la importante importación de cacao de Venezuela y Ecuador con destino a otros sitios de la Península fue siendo complementada con la producción local de chocolate, surgiendo varias fábricas familiares, tres de las cuales actualmente siguen produciendo y tienen abiertas al público unos museos en los que cuentan sus tradiciones y producción.

casco viejo villajoyosa
Casco Viejo de Villajoyosa

En 1911 el rey Alfonso XIII le concedió el título de Ciudad. Su economía ha continuado su expansión en el siglo XX con las distintas fábricas de chocolate, junto con la tradicional actividad pesquera. Las familias de los pescadores decidieron pintar las fachadas de las casas que daban a la playa Centro, con el fin de servir como referencia visual a sus familiares marineros de regreso a casa cada tarde; característica que todavía mantienen y que le ha dado una colorista singularidad a su frente marítimo.

En las últimas décadas esta típica localidad, que se ha visto libre del asalto del hormigón, está teniendo cierto auge de turismo respetuoso con el entorno y la forma de vida local.

Comenzamos la visita a Villajoiosa en el Casco Viejo o barrio antiguo, llamado El Arsenal (por haber uno dedicado a producir galeras de guerra), y emplazado entre la Playa Centro y el río. Allí encontraremos numerosas muestras genuinas de arquitectura popular levantina, antes habituales en los demás pueblos de la costa. El hecho de que sus habitantes sean residentes permanentes dedicados en gran medida a la pesca y el chocolate hace que tengan una autenticidad inexistente en las localidades turísticas del resto de la costa.

Recomendamos callejones con sabor, como los de Colón y Canalejas, son tesoros que ver en Villajoyosa. Las fachadas de las casas “colgantes” sobre el cauce desecado el río Amadoiro se han pintado en tonos azulones y amarillos que le dan ese aspecto alegre que lleva la localidad en su nombre. Ha sido declarada Conjunto Histórico Artístico.

En la calle Colón, el Museo Arqueológico o Museo de la Vila se aloja en la Casa de la Cultura. En 2009 concluyó la catalogación y restauración de sus fondos. Conserva restos de todos los pueblos que han pasado por la zona, del foro y del mercado de la ciudad romana de Allone y de sus actividades más tradicionales.

Al lado de los únicos restos de la muralla musulmana está la Iglesia Arciprestal de Nuestra Señora de la Asunción, edificada en el siglo XVI en estilo gótico con elementos renacentistas y complementada después con añadidos barrocos. Fue concebida como iglesia-fortaleza para proteger a la población de los ataques corsarios. Saqueada en 1936 por los milicianos de sus obras de arte e imágenes, conserva una talla de Santa Marta del siglo XVII procedente del mascarón de proa de un barco. En sus inmediaciones quedan los restos de la muralla del siglo XVI, así como una torre redonda con su tronera desde la que disparar a los asaltantes berberiscos que tan a menudo visitaron la zona.

Parte esencial de la visita es transitar tranquilamente por el Paseo Marítimo, disfrutando a las casa de pescadores pintadas en colores. Así se llega hasta el puerto y el espigón. Por su actividad pesquera, su Lonja celebra una subasta diaria excepto los fines de semana.

Por el Barrio de San Antonio llegamos a la Partida de Torres, lugar donde se encontraba el primer asentamiento romano, entre cuyos vestigios se distingue la Torre de Sant Josep, monumento funerario del siglo II.

En la Avda. del Pianista Gonzalo Soriano, se encuentra el Museo del Chocolate Valor, donde se exponen piezas y utensilios que se han ido coleccionando a la largo de más de 125 años de antigüedad.

Las visitas guiadas ofrecidas desde la Oficina de Turismo permiten acceder a las villas romanas de Xauxelles, de Els Plans, a la ciudad romana de Allone, a la necrópolis íbera de Poble Nou y conocer las Torres de vigilancia costera (s. XVI) de L´Aguiló, el Xarco y la Era de Soler. La Casa-Museo La Barbera dels Aragonés es una masía, del s. XVII, decorada como un palacete romántico, con colecciones de enseres de la burguesía del siglo XIX: mobiliario isabelino, alfonsino, art deco, indumentaria, utensilios de cocina… También se hacen visitas teatralizadas.

escudo villajoyosa
Escudo de la localidad

Muy adecuada es la madrugada de cada 28 de julio, cuando en la Playa Central se conmemora el Desembarco del corsario Arráez, con una original Fiesta de Moros y Cristianos de naturaleza náutica.

Esta localidad, ajena al ambiente turístico artificial, conserva 12 km de playas. Además de las más grandes y transitadas, están la Playa Bol Nou y La Caleta, pequeñas playas muy tranquilas. Junto al casino Royal Palm hay además una playa nudista libre. En la Playa del Charco (Xarco) hay una torre vigía del siglo XVII. En las proximidades de la playa Torres, en dirección contraria hacia el casino Costa Blanca subsisten unas ruinas romanas.

Imprescindibles

Dónde dormir en Villajoyosa
Playa de Villajoyosa
Dónde dormir en Villajoyosa
Puente sobre el río Amadorio

Datos prácticos

Coordenadas

38º 30’ 19’’ N, 0º 13’ 18’’ W

Distancias

Alicante 32, Madrid 452 km

Altitud

27 m

Habitantes

33 293 (INE 2012)

Moros y Cristianos (del 24 al 31 de julio, fiestas en honor a Santa Marta con d desfiles y desembarco de las huestes moras en el amanecer del día 28, finalizando arrojando a Salah Rais y sus muchachos al mar. Para resistir la noche sin dormir los nativos beben el nardo, elaborado a base de café y absenta)

Semana de la Cuina Marinera (abril), Concurso de Pebrereta (7 de junio), Con G de Tapas (finales de junio), Xocolatísima (9-10 de agosto) y Setmana de L’arrós (primera semana de octubre)

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