Jijona – Xixona

El pueblo más dulce del mundo

A los pies de su castillo almohade, esta ciudad fiel a los Borbones es famosa por su turrón y sus helados artesanos. Su gremio de heladeros es tan relevante que ha provocado la celebración de una doble fiesta de Moros y Cristianos.

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Esta pequeña villa considerada como la cuna del turrón se puede recorrer en una mañana. Imprescindible visitar el Castillo de Jijona, la Torre Grossa y su famoso Museo del Turrón; en el apartado Qué ver en Jijona nos extendemos más. Quien decida dormir en tan dulce lugar, para continuar la escapada puede dirigirse hacia el norte a conocer Alcoy y el cercano Parque Natural Sierra Mariola o dirigirse en dirección contraria cogiendo la CV-800 para conocer las turísticas playas y la ciudad de Alicante. Para conocer las diferentes opciones gastronómicas y los mejores opciones de alojamiento de un destino que todavía está poco explotado, no dejes de visitar nuestra página Dormir y Comer en Jijona.

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De época ibérica son los yacimientos del poblado de Santa Bárbara o la Solaneta de Nutxes. El territorio fue conocido como Uxonig, que significa Valle del Hierro. Los pobladores habitaban dispersos por el territorio entre los acuíferos de Adecua y Nutxes.

Debido al incremento de la amenaza cristiana, a finales del siglo XII, los musulmanes se concentran en el actual casco urbano, que denominan Sexona, y está coronado por un castillo almohade. Por el Tratado de Almizra, en 1244, se convierte en plaza fuerte fronteriza del reino de Aragón. Para reforzarla, en 1268 se le concedió el título de Villa Real, con voz y voto en las Cortes de Valencia de 1337; un año después se reforzó su castillo lo que no impidió que cayera en manos de los castellanos en 1364; sería reconquistada poco después.

foto antigua fabrica turron jijona
Trabajadores en una fabrica de turrón en Jijona, 1915

Durante la Guerra de Sucesión fue una de las poblaciones que se mantuvo fiel a Felipe V, resistiéndose al ataque de las tropas del Archiduque de Austria, resultando destruído el castillo almohade . En 1706 gran parte de la población evacúa la localidad, refugiándose en la montañas pero tras ser recuperada por las tropas borbónicas al año siguiente, los habitantes regresarán. En 1708 Felipe V la premió con el título de Ciudad y el honor de añadir a su escudo una flor de lis (elemento heráldico asociado a esta dinastía francesa). También le amplió considerablemente su término municipal y fue designada capital de un corregimiento que duraría hasta la división provincial de 1833.

En las últimas décadas, Jijona ha tenido un gran crecimiento económico a causa de la fama internacional que han alcanzado sus turrones y helados.

En la visita al casco antiguo se percibe la impronta de los fundadores árabes en la localidad: calles largas, estrechas, retorcidas y escalonadas del Raval. Por ellas llegamos hasta la Plaza del Diezmo, donde se encuentra la fachada de la Iglesia Vieja, edificio gótico levantado en la segunda mitad del siglo XIII. En lo alto del cerro de la ciudad, al final del descampado, hay una plaza habilitada para conciertos y espectáculos al aire libre, que tienen como telón de fondo las ruinas de su Castillo almohade. La fortaleza, erigida entre los siglos XII y XIII, consta de planta alargada y estrecha que se adecúa al terreno; en 1338 sería reformado por los aragoneses. Entre sus ruinas se encontraron herramientas agrícolas y monedas musulmanas que actualmente forman parte de la colección del Museo Arqueológico de Alicante. Son visibles dos fragmentos del perímetro de las murallas y varias torres: Santa Catalina, la Atalaya y la Torre del Homenaje, conocida como la Torre Grossa, con planta cuadrada y 16 m de altura.

Como en el resto de el Levante español, las iglesias y edificios religiosos fueron saqueados durante la guerra de 1936, caso de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, de finales del siglo XVI y principios del XVII, en la que destaca su campanario con tejado con figuras de rombo en verde y blanco. En 1971 sufrió un incendio que acabó con la mayor parte de su decoración barroca; esta se sustituyó por un altar de la Rendición de estilo moderno; en el interior se guarda una reliquia de San Vicente Ferrer. También es significativo el Convento de la Orden de los Padres Franciscanos; tiene una iglesia de estilo barroco y una capilla neoclásica (1786).

Hay varias ermitas, siendo la más interesante la Ermita de Sant Antonio, de curiosa fachada, situada en la carretera de Alcoy; cada 17 de enero allí se celebra una romería y la bendición de los animales. Aunque las más veneradas son las dos dedicadas a San Sebastián, una pequeña en la calle del Raval y otra más amplia a las afueras; según la tradición el 24 de julio de 1600, estando afectada por la peste la localidad, la persona que limpiaba el templo se dio cuenta que la imagen del santo lloraba, por lo que la sacaron en procesión y la epidemia cesó.

El edificio del Ayuntamiento (s. XIX), que en origen fue construido para albergar el Nuevo Casino de Jijona, alberga una sociedad recreativa y cultural.

ermita san antonio jijona
Ermita de San Antonio

La parada imprescindible que todo viajero tiene que ver en Xixona es el Museo del Turrón. Está emplazado en la fábrica más antigua de la localidad, en la que se elaboraban las famosas marcas de El Lobo y 1880. Allí se explica la evolución de la fabricación del turrón desde sus comienzos y las instalaciones de la factoría.

Durante la época de crecimiento del pueblo por la fabricación de repostería fueron muchos los burgueses que se asentaron en Jijona. Como huella de su paso permanecen las hermosas fachadas de sus viviendas en el casco urbano. Por ejemplo, la Casa Monerris Planelles, obra del arquitecto Francisco Mora, y la Casa Primitivo Rovira, construida a principios del siglo XX, que alberga en su planta baja una fábrica de turrones. Nuestra visita debería de culminar con la degustación de un helado -todos ellos de fabricación artesanal- en cualquier local de la ciudad, y de alguno de los dulces típicos de Jijona, especialmente los variados turrones que allí pueden adquirirse.

La importancia del gremio de heladeros de Jijona se manifiesta en la excepcionalidad de la doble fiesta de Moros y Cristianos de esta localidad. Como las fiestas patronales de San Sebastián y San Bartolomé se celebran en la segunda mitad de agosto, temporada alta para los heladeros, éstos celebran, desde 1978, una segunda fiesta de Moros y Cristianos a mediados del mes de febrero, por lo que toda la población se beneficia de dos celebraciones.

Datos prácticos

Coordenadas

38° 32′ 21″ N, 0° 30′ 29″ W

Distancias

Alicante 25 km, Madrid 415 km

Altitud

453 m

Habitantes

7423 (INE )

Fiesta de San Bartolomé, (fiesta patronal, el 20 de enero), Fiestas de Moros y Cristianos de los Heladores (segunda quincena de febrero), Pascua de Resurreccción (dos días de fiesta en las que se toma la tradicional mona de Pascua), Fiestas de Moros y Cristianos (segunda mitad de agosto, en honor de sus dos patrones, San Sebastián y San Bartolomé)

Feria de San Antoni (17 de enero, Romería y Bendición de animales), Feria de la Candelaria (2 de febrero), Nochebuena (24 de diciembre, los niños recorren las calles con las aixemes o antorchas)

Fabricación artesanal de turrones y helados en lo diversos comercios de la localidad

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