La Comunidad Valenciana está llena de calas en las que disfrutar del agua, el sol y la naturaleza este verano. Son ideales para aquellas personas que buscan la tranquilidad, la calma y el silencio durante sus vacaciones. Estas playas también son ideales para hacer submarinismo y para disfrutar de las aguas cristalinas, pero si hay algo que está claro es que todas ellas son lo suficientemente bonitas como para merecerse una visita.

Cala de la Barraca, vida tradicional

Cala de la Barraca

Cala de la Barraca | Shutterstock

También conocida como playa del Portitxol, está ubicada en Jávea. Tiene una longitud de 900 metros y está formada por grava, bolos y roca. Una de sus particularidades es que tiene antiguas casas de pescadores de color blanco y azul en las que aún viven personas. En cuanto al acceso, es fácil llegar en coche y cuenta con un pequeño aparcamiento gratuito.

Esta cala recibe ese nombre debido a su cercanía con la Isla del Portitxol, que se encuentra a muy pocos metros y tiene una superficie de unos 300 metros cuadrados. Está declarada Bien de Interés Cultural desde el año 2008 y es muy atractiva para los amantes de la botánica y la arqueología. Además, es bastante frecuentada por submarinistas. Hablando de sus servicios, la Cala de la Barraca tiene vigilancia y salvamento marítimo, baños gratuitos y alquiler de hamacas y sombrillas.

Cala del Tío Ximo, para desconectar y practicar snorkel

Cala del Tío Ximo

Cala del Tío Ximo | Shutterstock

Ubicada a las afueras de Benidorm y rodeada de acantilados, la cala del Tío Ximo es un lugar tranquilo alejado del ruido de la ciudad. Una combinación de arena fina y roca y aguas claras y cristalinas son las grandes protagonistas de esta playa paradisíaca. Además, cuenta con puestos de vigilancia y socorrismo y cabe destacar que, aunque no dispone de aparcamiento, se puede llegar en coche hasta la misma cala.

A lo largo de sus 60 metros se puede ver la vida marina que hay bajo el agua, por lo que es el lugar favorito de muchas personas para hacer snorkel. Asimismo, se puede aprovechar para ir al mirador de L’Escaleta y la Cueva del Barbero, dos puntos de obligada visita en Benidorm.

Cala Foradada, de vistas singulares

Cala Foradada

Cala Foradada | Shutterstock

La Cala Foradada se encuentra en Vinaròs, provincia de Castellón, y es una de las mejores playas de la Comunidad Valenciana para darse un baño relajante. Como muchas otras calas, está rodeada de acantilados, así que es un buen sitio donde hacer snorkel. Sin embargo, esta destaca por tener una especie de cueva desde la que se puede disfrutar de unas vistas muy singulares del Mediterráneo, lo que la convierte en un lugar mágico.

El acceso a esta playa es mediante unas escaleras que bajan y se puede aparcar sin problema en la calle. También es importante comentar que no está formada por arena, sino por cantos rodados, por lo que es aconsejable ir con escarpines o zapatos de agua.

Cala del Moraig, la imprescindible

Cala del Moraig

Cala del Moraig | Shutterstock

En la provincia de Alicante, concretamente entre Moraira y Jávea, se encuentra la Cala del Moraig, una de las playas más bonitas de la Costa Blanca. Uno de sus grandes atractivos, además de sus aguas cristalinas, es la Cova dels Arcs, una cueva cárstica que no deja indiferente a nadie.

Hablando de servicios, es una playa muy completa, ya que cuenta con un parking con 250 plazas para coches y 30 para motos, un bus lanzadera que traslada a la gente hasta la cala, alquiler de sombrillas y hamacas y un chiringuito. Asimismo, cabe destacar que una parte de la playa es de tradición nudista.

Cala L’Andragó, las aguas del Caribe

Cala L’Andragó

Cala L’Andragó | Shutterstock

La Cala L’Andragó se encuentra en Moraira, uno de los pueblos de costa más bonitos de España, en la provincia de Alicante. Destaca por sus aguas color turquesa propias de una postal del Caribe. Una zona de baño cuenta con una escalera para meterse en el mar como si fuera una piscina y una parte de la arena tiene rocas lisas ideales para tomar el sol.

Uno de sus grandes atractivos es su mirador, desde donde se puede ver los 150 metros de longitud de esta cala. En cuanto a servicios, tiene varios restaurantes muy cerca, por lo que se puede comer mientras se observa las aguas cristalinas de la Cala L’Andragó. Además, tiene una zona de parking donde se puede aparcar fácilmente.

Cala Mundina, para aislarse y relajarse

Cala Mundina

Cala Mundina | Shutterstock

Tiene forma de U, está compuesta por piedras pequeñas y se ubica en el municipio de Alcalà de Xivert, en Castellón. Tiene una longitud de 25 metros y una anchura media de 15 metros, por lo que cuenta con unas reducidas dimensiones. Sin embargo, ello no impide que su grado de ocupación sea bajo, ya que está lo suficientemente aislada.

En lo que a servicios se refiere, no cuenta con puesto de socorrismo ni duchas. Como particularidad, a pocos metros se encuentra un faro moderno al que se puede llegar a pie por un camino. En definitiva, se trata de una cala con una belleza que hace repetir a todos los visitantes que la descubren.

Cala de la Granadella, para disfrutar de todo

Cala de la Granadella

Cala de la Granadella | Shutterstock

Por último, pero no menos importante, la Cala de la Grandella es una de las calas más impresionantes de la comarca de la Marina Alta. Sus aguas, de tonos esmeralda, son tranquilas y de gran transparencia. Además, su ubicación es privilegiada, pues se encuentra en pleno Parque Forestal de la Granadella, a apenas 10 kilómetros de Jávea.

Eso sí, a pesar de tener una longitud de 160 metros, su nivel de ocupación suele ser alto, sobre todo en los meses estivales, así que conviene madrugar un poco para no quedarse sin sitio. Para terminar, es preciso señalar que tiene un pequeño mirador que es un sitio ideal para sacar las mejores fotos del verano.