Que ver en Ceuta

La disputada columna de Hércules

Ceuta es un ciudad española situada en África que ha sido desde la antigüedad el principal lugar de paso entre los continentes y entre los océanos Atlántico y Mediterráneo. Esa posición estratégica la ha convertido en una plaza codiciada por las grandes potencias de todas las épocas. Sus monumentos y su tolerante sociedad multirracial la convierten en un destino fascinante.

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Hay que ver en Ceuta fortificaciones, excelentes lugares de paseo y el célebre Monte Hacho (que tanta sangre costó a lo largo de los siglos) un impresionante mirador sobre el Estrecho. Goza también de un ambiente multicultural que se refleja en sus fiestas, en su gastronomía y en las oportunidades de compras. Se puede pasar un fin de semana inusual y muy completo, pudiendo también cruzar a Marruecos o salir a pescar. Para conocer la cocina ceutí, donde ir a probarla y las opciones para reservar preparamos la página Dormir y Comer en Ceuta.

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El Estrecho entre África y Europa fue el lugar de paso de neandertales y homo sapiens hacia el sur de Europa. Muestra de ello son los restos del yacimiento arqueológico de la Cavililla, en Benzú, donde se han encontrado utensilios con una antigüedad superior a los cien mil años y muy similares a otros de Andalucía.

Del mismo modo, Ceuta aparece en el imaginario grecolatino clásico como parte de la leyenda de las columnas de Hércules, situadas en ambas orillas del Estrecho. Una de ellas sería Gibraltar y en la otra orilla estaría Abyla, el ceutí Monte Hacho. En el siglo VII a. de C. los fenicios la llamaban como su monte Abyla y después los griegos la nombraban Hepta Adelphoi. Los cartagineses la tomaron en el 319 a.C., conservándola hasta el 201 a.de C. que pasó a formar parte del Reino de Numidia (asociado a Roma). Los romanos en el año 40 d.C. la anexionaron, posiblemente por su gran factoría de salazones de pescado, donde se elaboraba la popular salsa menta romana.

En el año 429 los vándalos, acaudillados por Genserico, llegan a África desde la Península Ibérica, ocupando la factoría de Septem. Allí permanecerían hasta ser desplazados por los visigodos, procedentes también del otro lado del Estrecho.

En el año 533, la localidad estaba guarnecida por los visigodos comandados por Teudis. Fueron expulsados por las tropas bizantinas de Belisario al que el emperador Justiniano había ordenado controlar el Estrecho. Los bizantinos fortificaron Ceuta, y construyeron una iglesia dedicada a Santa María.

En torno al año 711, el Conde don Julián, gobernador visigodo de la plaza, colabora con los árabes en la invasión de la Península Ibérica. A partir de entonces la ciudad queda en manos musulmanas. Pero la relación entre los árabes invasores y los bereberes de la zona se fue deteriorando hasta que en el 740 se produjo una rebelión. Los bereberes la arrasaron, quedando abandonada.

En el siglo IX la tribu bereber de los Medyekeses la repuebla, floreciendo bajo el mando de la dinastía de los Banu Isam, dedicada a capturar las naves que atravesaban el Estrecho. En el año 931, el último Señor de ese linaje entregó la plaza a Abderramán III, formando parte del califato cordobés hasta que éste se desintegra por lo que Ceuta pasa a depender del reino taifa de Málaga.

En el año 1061, se produce una crisis de autoridad propiciada por la aparición de un pequeño reino taifa regido por Suqut Al Barbawati. En 1084 el emir almorávide Tasufin ocupó Ceuta y desde allí invadió la Península hasta que en el 1147 los almohades expulsaron a los almorávides.

En 1232, la ciudad vuelve a cambiar de manos, esta vez en favor del rey de Murcia Ibn Hud. En 1305 la ciudad era una plaza fuerte del reino nazarí de Granada; aunque cuatro años después los benimeríes marroquís -auxiliados por la marina de Aragón- se la arrebataron. Al año siguiente, los azafíes tunecinos sustituyeron a los benimeríes que la volvieron a reconquistar cuatro años después.

Al atardecer del 21 de agosto de 1415 -después de que la ciudad cambiara de manos en quince ocasiones entre los reinos musulmanes de ambas orillas del Estrecho- Ceuta cae en poder de los portugueses. Ante la disputa de varios caballeros por recibir del rey Juan I el encargo de mantener tan importante plaza fuerte, Pedro Meneses esgrimió un palo del juego llamado “aleo”, presumiendo que con solo éste podría defender la plaza. Desde entonces ese “aleo” ha sido entregado solemnemente durante la toma de posesión de cada gobernador militar de Ceuta durante los seis siglos de dominación europea. Tan simbólico talismán se puede ver en el santuario de Nuestra Señora de África.

En 1580 Ceuta, como el resto del reino de Portugal, pasa por herencia a la monarquía española. Y en 1640, con el comienzo de la Guerra de la Restauración portuguesa, los ceutíes optaron por permanecer ligados a Castilla. Dieciséis años después recibió la carta de naturaleza de Felipe IV y, en 1668, los portugueses reconocieron la soberanía española sobre la plaza.

muelle espana ceuta
Muelle de España

Entre los años 1694 y 1791, el sultanato de Marruecos asedio sin éxito la ciudad en una decena de ocasiones. En 1704 estuvieron ayudados por la flota inglesa que previamente había capturado Gibraltar.

A partir de la Guerra de Marruecos de 1859 la ciudad se dota de unas fortificaciones y una frontera más precisa. En 1912 se instaura allí el Protectorado de Marruecos y en 1925 se independiza administrativamente de Cádiz.

El 17 de julio de 1936 se sublevó el teniente coronel fascista Yagüe al mando de la Legión. En los siguientes meses el alcalde, Antonio López Sánchez-Prado, y los dirigentes de las organizaciones de izquierda fueron fusilados.

Al igual que sucede en el caso de Melilla, en el año 1978 la Constitución española reconoce a Ceuta como parte de la Nación española. En 1995 se promulgó su estatuto de autonomía, con el status de ciudad autónoma.

Desde la estación marítima por la que se accede a la ciudad es recomendable pasear por un la avenida Cañonero Dato, el muelle de España, con singulares edificios y vistas panorámicas que hay que ver en Ceuta, y la rampa de subida desde muelle hasta la rotonda del Puente del Cristo donde se halla la escultura del rey portugués Enrique el Navegante. Pasado el puente, se encuentra el Baluarte de los Mallorquines, el moderno edificio de la Oficina de Turismo.

Justo al principio del paseo de las Palmeras, que hay que ver en Ceuta, se encuentra la plaza de África, centro neurálgico de Ceuta, recomendable para visitar y, al final del paseo, se llega a la plaza de la Constitución. Entre ambos puntos se halla la Gran Vía donde los visitantes podrán ver la amplia oferta de tiendas y tabernas que alojan sus característicos soportales. En la plaza de la Constitución encontramos el Mercado Central cuyos puestos recogen la diversidad cultural de Ceuta manifestada en sus productos, pescados y mariscos. Aquí también comienza el paseo del Revellín que, continuado por el paseo de Camoens, la plaza de los Reyes y la calle Real, constituye la arteria principal del comercio ceutí. Los lugareños denominan a estas tres calles conjuntamente como “La Calle Real”. Todo su recorrido es peatonal y está jalonado de los más diversos bazares y comercios.

El casco histórico de Ceuta destaca por sus imponentes murallas que conservan elementos arquitectónicos que van del siglo X al XVIII. El asentamiento antiguo de Ceuta estaba situado en el istmo de la península de la Almina cuyos límites actuales son el paseo de las Palmeras, el Foso Real, la calle Independencia y el Foso de la Almina sobre el que se ha construido la plaza de la Constitución y el Mercado Central.

Las primeras murallas de Ceuta fueron levantadas por los romanos entre los siglos II y III, siendo destruidas por godos y vándalos. En el siglo VI los bizantinos tomaron la ciudad y el emperador Justiniano la ordenó amurallar de nuevo. Estas murallas bizantinas no impidieron que los árabes la tomaran en el año 711. Hacia el año 957 el califa cordobés Abderramán III ordenó construir nuevas murallas que fueron reforzadas por los portugueses tras conquistar Ceuta en el año 1415. Desde 1541 a 1549, se construyó la Muralla Real y sus baluartes, el foso navegable y el puente levadizo. A comienzos del siglo XVIII, durante el asedio del sultán Muley Ismail se hizo evidente la necesidad de extender las defensas de la plaza más allá del foso, motivo por el cual se construyeron las fortificaciones que delimitan la plaza de Armas.

Una posible ruta por las murallas de Ceuta podría comenzar en el paseo de las Palmeras, junto a la plaza de la Constitución. A continuación, el camino desciende a terrenos ganados al mar, por el desdoblamiento del paseo de las Palmeras, donde se encuentra la rotonda de acceso al Poblado Marinero y al Parque Marítimo del Mediterráneo (un recinto con piscinas artificiales de agua salada). En este lugar se encuentra, orientada hacia el norte, la muralla que protegía la costa de los ataques desde el mar y, al este, el antiguo foso de la Almina, construido como protección contra los ataques desde la península de la Almina. Hasta aquí llegaba el mar, que batía la muralla norte y se introducía en el foso de la Almina. Este foso ha sido transformado y urbanizado y actualmente se utiliza como acceso a los bajos del Mercado Central y al aparcamiento de la Gran Vía.

A través de la Puerta de Santa María, situada en el extremo cercano al Baluarte de los Mallorquines, entró en la ciudad la imagen de nuestra Señora de África, enviada a Ceuta por el Infante Enrique el Navegante, en 1421. La posición del Baluarte parece defender la embocadura norte del Foso Real. En la cara norte del Baluarte de la Bandera una hornacina con una imagen de Cristo Crucificado da nombre al “Puente del Cristo”.

En las inmediaciones se encuentra la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Ceuta, construida sobre una antigua mezquita de la época musulmana (711–1415). El templo fue remodelado en 1949. En su interior, dividido en tres naves y con un gran coro en la parte delantera, destaca la Capilla del Santísimo, con un retablo barroco, y los frescos de Miguel Bernardini, además de tres grandes lienzos y la imagen de la Virgen Capitana de origen portugués (siglo XV). La portada es neoclásica y está tallada en mármol negro.

También en el casco histórico se encuentra el Santuario e Iglesia de Santa María de África, una edificación del siglo XV reformada en el siglo XVIII. En el mismo entorno se halla el Palacio Municipalo Asamblea (1926) donde se guarda el Pendón Real -un símbolo de seda de damasco rojo y morado, bordado por doña Felipa para “mayor brillo de la corona lusitana”- que desfila junto a las autoridades el día de la Fiesta del Corpus Christi. Mercen atención el Salón del Trono y el Salón de Sesiones, especialmente el cuidado artesonado y los frescos de Mariano Bertuchi. La Casa de los Dragones muestra una singular decoración.

El puente levadizo sobre el foso aislaba la ciudad del resto del continente y en las inmediaciones encontramos las “Puertas del Campo”. El Foso Real es un impresionante canal marítimo navegable de 350 m de longitud que comunica las bahías norte y sur. En el recinto fortificado se encuentra la plaza de Armas de las Murallas Reales, construida en la primera mitad del siglo XVIII. La plaza está enmarcada al este por el Hornabeque del Frente de la Valenciana, compuesto por los semibaluartes de Santa Ana y San Pedro y por una muralla de 100 m de largo; y al oeste por la Contraguardia de San Francisco Javier y los Revellines de San Ignacio (este edificio alberga la sección de Bellas Artes del museo de Ceuta) y San Pablo (donde se encuentra el centro de visitantes de las murallas).

Es muy recomendable salir a la mar para ver la panorámica de la ciudad fortificada. En el muelle de España se puede embarcar en el famoso barco El Desnarigado para recorrer durante unos 45 min. el Foso Real hacia la bahía sur, la playa de la Ribera, Fuente Caballos, la Batería del Pintor, la Cala y el Fortín del Sarchal (antigua cárcel de mujeres), Camino de Ronda (antiguo camino romano), el Morabito de Sidi Abbas, la Cala del Desnarigado con el castillo del Desnarigado y los acantilados del Monte Hacho. Si el estado de la mar lo permite se bordea Punta Almina y se entra en el puerto por la bocana dando así la vuelta completa. Todo el recorrido está amenizado con una excelente megafonía que explica los sistemas defensivos, atalayas etc…

Es muy posible que este paseo haya despertado la curiosidad del visitante por conocer el entorno del Monte Hacho. Partiendo de la plaza de África es necesario bordear el paseo Marítimo Sur, con bellísimas vistas sobre la Almadraba y Tarajal, ya en Marruecos. Más adelante, conviene bajar hacia la pintoresca y animada barriada del Sarchal. A la altura de la planta potabilizadora, también es interesante descender la abrupta pendiente que conduce hasta el Fuerte-museo del Desnarigado, situado sobre el borde del mar; un camino de bellísimas vistas.

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Fuerte Aranguren

En el extremo oriental del Monte Hacho, desde los miradores de Punta Almina en los días claros y despejados se puede observar una amplia extensión de la Costa del Sol. Desde Punta Almina, y una vez visitada la explanada del Faro, es recomendable bajar por la carretera que conduce a San Antonio para visitar allí la Ermita y su entorno. A partir de ese punto, se puede continuar por la carretera de circunvalación del Monte Hacho. También se sitúa en este lugar la Fortaleza del Monte Hacho, una construcción de origen bizantino reconstruida en el siglo XVIII por los españoles.

Posteriormente, el viajero podrá detenerse en el monumento del Llano Amarillo, entrando de nuevo en el centro de Ceuta, por las Balsas y el paseo de la Marina. En total, se trata de un recorrido de poco más de nueve kilómetros por las siete colinas que dieron nombre a Ceuta.

Es también interesante acercarse a la zona fronteriza para recorrer los límites entre el territorio de Ceuta y el de Marruecos. Desde la misma plaza de África, bordeando el puerto, se toma la carretera norte o de Benzú, por la que si se continua se puede observar todo el litoral, con sus inolvidables vistas del Estrecho, cruzando las agrestes Punta Bermeja y Punta Blanca. Tras haber visitado la Barriada de Benzú, el recorrido sigue la curiosa carretera que sube hacia sierra Cimera. Desde ese punto, aquellos visitantes interesados por los ambientes musulmanes pueden descender por los barrios periféricos, y vivir el ambiente de mezcla y crisol de culturas.

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Datos prácticos

Coordenadas

35° 53′ 17” N, 5° 18′ 24” W

Distancias

Algeciras 40 km; Málaga 180 km; Melilla 400 km; Madrid 700 km

Aparcamiento

Varios parking subterráneos vigilados: en la Plaza de Los Reyes, en la nueva manzana del Revellín, en la Gran Vía y en los bajos de La Marina

Altitud

27 m

Habitantes

84 018 (2012)

Carnaval (febrero); Semana Santa; Día de la patrona de la ciudad, la Virgen de África (5 de agosto); Día del patrón de la ciudad, San Daniel (10 de octubre); Fiesta musulmana de “El Eid al Adha”

Romería de San Antonio de Padua (13 de junio)

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