Tortosa

Monumental villa renacentista y base para excursiones

Tortosa está emplazada en un estratégico lugar junto al tramo final del Ebro y enmarcada por varias sierras de elevado interés natural. El reino taifa que fundó el general Labib en el siglo XI fue luego corte aragonesa y después una ilustrada ciudad renacentista; cada año celebra una singular Fiesta del Renacimiento. Se trata de un lugar extraordinario desde el cual realizar multitud de excursiones en todas direcciones.

Planifica tu escapada a Tortosa

Hay una gran cantidad de edificios históricos que ver en Tortosa; así como centros de interpretación, jardines y otros lugares encantadores; recorrerlos nos puede llevar más de un día. Para esta escapada conviene ir provisto de prismáticos y calzado para el campo, pues la naturaleza circundante es muy poderosa. La escapada puede seguir en la vecina localidad de Amposta y en el Parque Natural del Delta del Ebro, donde disfrutar de las numerosas posibilidades de avistamiento de aves y otras opciones de turismo activo. Muy cerca, dirigiéndose al oeste por la carretera T-342, el aficionado a la fauna tiene la ocasión de ver cabras hispánicas y otras especies en el agreste Parque Natural de Els Ports. Hay una variedad de alojamientos y restaurantes de distintos precios, seleccionamos los mejores en nuestra página de reservas Dormir y Comer en Tortosa.

¿Quieres conocer este sitio?

Los íberos ya ocuparon este solar del territorio de Llercavonia. Más tarde, Roma aprovechó las condiciones portuarias del lugar que bautizó como Dertosa. En aquellos años, dada su estratégica posición sobre el Ebro, fue considerada como municipio. Por todo el casco antiguo hay importantes lápidas e inscripciones en materiales de construcción de esa épocas empleados en edificaciones medievales, así como numerosas monedas.

Tortosa es sede episcopal durante el reino visigodo hasta que los árabes tomaron este territorio hacia el año 714. Desde entonces fue capital de la  cora o provincia de Turtusha. Éstos edificaron un importante alcázar sobre la fortificación de origen romano que se encontraron, éste se conoce como Castillo de la Zuda. Entre los años 1009 y 1038 en Turtusha reinó Labib, uno de los principales generales del caudillo Almanzor. Este configuró un poderoso reino que realizó importantes edificaciones en la ciudad, enfrentándose con éxito al reino taifa de Zaragoza y al condado de Barcelona. Muerto aquel gran rey, en el 1061 perdió su independencia, pasando a ser un dominio de Al- Muqtadir, rey taifa de Zaragoza y después del reino taifa de Játiva. Después de dura lucha, cayó en manos del señor de Montcada y los caballeros templarios en 1148.

A partir de entonces se convierte así en una importante ciudad portuaria de referencia en la Corona de Aragón, a cuyas Cortes acogió en varias ocasiones. Durante unos años de la historia de Tortosa fue administrada por la Orden del Temple. En 1294 pasa a ser propiedad de la Corona, edificándose un Palacio Real.

Durante los siglos XV y XVI se produjo una etapa de gran prosperidad, a pesar de la expulsión de los judíos y los moriscos, numerosos en la ciudad. Ya en el siglo XVII la Guerra dels Segadors hunde a Tortosa en una profunda y larga crisis económica y social.

mercado tortosa foto antigua
El Mercado Municipal (llamado Público) en una antigua fotografía

En 1705 la ciudad vuelve a rebelarse, esta vez contra el rey Felipe V, apoyando al pretendiente, el archiduque Carlos de Austria. En junio de 1708 se presenta antes sus muros un ejército comandado por el duque de Orleans. Después de un asedio de un mes, este toma la ciudad.

Entre enero de 1811 y mayo de 1814 la ciudad es dominada por las tropas napoleónicas, sufriendo importantes daños. Desde la designación de Tarragona como capital provincial se produjo un declive en su liderazgo administrativo y mercantil.

Por la importancia de su clero y el nacimiento allí del general Ramón Cabrera, fue un núcleo de simpatías carlistas aunque la ciudad se mantuvo en manos del Gobierno. En represalia por el fusilamiento de dos alcaldes liberales, el 16 de febrero de 1836 el general Nogueras fusiló en Tortosa a María Griñó, madre del general Cabrera. El General ordenaría fusilar a más de treinta madres de oficiales del Ejército y de milicianos nacionales (liberales).

En el marco de la guerra civil del pasado siglo, Tortosa sufrió tremendos daños en su impresionante patrimonio monumental: el saqueo de sus templos en julio de 1936, los periódicos bombardeos de la aviación franquista, entre 1937 y 1938 y las grandes destrucciones durante la durísima batalla del Ebro (1938) en que fue frente de combate. En las últimas décadas se ha hecho un gran trabajo de rehabilitación y adaptación de estos monumentos.

Comenzamos la visita frente al Castillo de la Zuda, edificado por los árabes a partir del siglo X reedificado desde el siglo XII varias veces. Cumplió funciones de cárcel y de palacio regio y llama la atención la pervivencia de un cementerio musulmán anterior al siglo XII (inusual semejante respeto en un castillo cristianizado).

También hay fortificaciones de los siglos XVII y XVIII. Se trata de las Avanzadas de Sant Joan, ampliación de la muralla del siglo XIV. Aún son bien visibles los fosos y la imprescindible plaza de armas.

Y en las inmediaciones del castillo es conveniente pasear por los cuidados Jardines del Príncipe (de gran valor científico y sede de un museo al aire libre sobre la historia de la Humanidad) repletos de esculturas de Santiago de Santiago.

De la ciudad amurallada destacamos el Portal del Roméu y la Torre del Célio. De la aljama hebrea nos queda la Puerta de los Judíos, que aún asoma al Corredor del Calla.

La Catedral de Santa María, consagrada en 1347, tiene una fachada muy posterior, de transición entre el barroco y el clasicismo (s. XVIII). Su estructura es de tres naves y carece de transepto. Destacamos la Capilla Mayor y la Capilla de la Virgen de la Cinta (ss. XVII-XVIII). Las antiguas dependencias de la llamada La Canónica pertenecieron a la catedral anterior del siglo XII y acogen en la actualidad una interesante exposición permanente sobre el templo, en la que destacamos los ricos códices, retablos góticos, como el de la Transfiguración, y la sillería del coro.

El Palacio Episcopal (ss. XIII-XIV; XVIII-XIX) está considerado como el más bello de Cataluña. Además de su importante fachada, destacamos su capilla gótica y su patio.

Otra de las construcciones eclesiásticas emblemáticas que ver en Tortosa es el Monasterio de Santa Clara. Ssu claustro medieval ha sido parcialmente rehecho tras los gravísimos daños provocados durante la guerra de 1936. También resultaron muy dañadas, pero conservan gran belleza e interés, los monasterios barrocos de San Juan (s. XVIII) y La Purísima (s. XVII). En esta última destacamos el retablo del Santo Cristo (1635).

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Castillo de la Zuda

La Iglesia de Santo Domingo (s. XVI), con su vistoso frente urbano, es la sede del Centro de Interpretación del Renacimiento. Está vinculada a uno de los conjuntos monumentales más importantes de la provincia, conocido como los Reales Colegios (por ser fundados durante bajo el patrocinio regio en el s. XVI). Lo más notable es el Patio de San Jaime y San Matías o Colegio de Arriba, destinado a formar a los hijos de los moriscos conversos; el de San Jorge y Santo Domingo, o Colegio de Abajo, sobresale por su portada monumental, renacentista italiana.

El antiguo templo de San Antonio Abad (s. XVII) es el Centro de Interpretación de la Semana Santa, rehabilitado tras la guerra de 1936.

Asimismo, los Juzgados de Tortosa se adaptan a la antigua fábrica del Hospital de la Santa Cruz (s. XVIII), de enormes dimensiones, y que conserva un llamativo patio.

Y situada en el Parque Municipal, la antigua Lonja (s. XIV) de la ciudad medieval fue allí trasladada en 1933. Únicamente se conserva la parte conocida como el Porche del Trigo.

El Palacio de Abària en la calle Montcada es una curiosa y encastillada vivienda medieval reinterpretada en siglo XIX. Mientras, en la calle de la Rosa está el Palacio de la familia Capmany (ss. XVII y XIX) que posee un interesante patio, y el medieval Palacio Despuig (s. XV), con artesonados y pinturas de la época fundacional. Del mismo tiempo se pueden ver en la calle Jaume Ferran los restos del Palacio Oliver de Boteller (s. XV), trasladado a su ubicación actual en el siglo pasado. Por último, el curioso Palacio Montagut incorpora la Puerta de Tamarit, perteneciente a la muralla medieval. Reflejo del pasado de pujanza de Tortosa es el Palacio de la Diputación del General (s. XVI).

En la ciudad moderna destacamos el Mercado Municipal (1884) y el hermoso Pasaje Franquet (1877). Ambos son construcciones de cuidada ornamentación ecléctica.

Durante cuatro días, en la segunda quincena de julio, gran parte de la ciudad se disfraza de personajes del siglo XVI celebrando desfiles y varios eventos durante la Fiesta del Renacimiento.

Datos prácticos

Coordenadas

40º 48’ 45” N, 0º 31’ 16” E

Distancias

Tarragona 87 km, Barcelona 179 km, Madrid 540 km

Aparcamiento

Es recomendable dejar el vehículo en las inmediaciones de las vías de acceso al casco urbano.

Altitud

14 m

Habitantes

34 734 (2012)

Carnaval, Semana Santa, Fiesta del Renacimiento (julio), Fiestas Patronales de la Virgen de la Cinta (primer domingo de septiembre)

Fira de l’Oli (último fin de semana de febrero), Mengeu de Festa (tercera semana de julio), Muestra de Jazz (julio), Fira del Rovelló (finales de octubre – principios de noviembre)

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