Que ver en Altafulla

Entre dos castillos costeros

En bellos promontorios frente al mar Mediterráneo, las vecinas fortalezas medievales de Altafulla y Tamarit llevaron dos convulsas trayectorias distintas. En sus inmediaciones está la villa romana Dels Munts, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. ¿Te animas a descubrir todo lo que ver en Altafulla?

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Además de disfrutar de las playas, se debe pasear por el casco antiguo y contemplar sus dos castillos. Recordando que siempre hay que ver en Altafulla su Villa romana dels Munts. Dado que el conjunto de los lugares de interés pueden ocuparnos un día, el siguiente día puede dedicarse a visitar la cercana localidad de Torredembarra. Además de ofrecer una interesante visita cultural es base para la práctica del submarinismo y otras actividades acuáticas.

Los amantes de lo romano y del arte en general pueden hacer una excursión para pasar el día en la cercana Tarragona. Sus ruinas romanas son Patrimonio de la Humanidad. Son numerosos los lugares donde pernoctar y disfrutar de la gastronomía local. Para elegir ofrecemos nuestra página de reservas Dormir y Comer en Altafulla.

¿Quieres conocer este sitio?

Para saber que ver en Altafulla, antes es interesante conocer su historia. El origen del poblamiento en Altafulla está relacionado con los romanos, que edifican la villa romana Dels Munts cerca de la Vía Augusta. En la costa, estos también fortificaron la peña que domina la playa: el Castrum Tamarit.

A partir del siglo III transitan por la zona grupos de bárbaros procedentes de más allá de los Pirineos, estableciéndose en la misma los visigodos a partir del siglo V. Estos resisten a los árabes hasta el año 716. De ninguna de las dos civilizaciones quedan vestigios apreciables.

Durante el siglo X es una zona fronteriza entre musulmanes y cristianos de la que no hay noticias concretas. En el siglo XI, sobre el castrum de Tamarit, en el saliente rocoso situado en el extremo sur de la actual playa de Altafuya, se edificó un castillo que formó parte de la línea de defensa del río Gaià. Por aquel entonces era propiedad del caballero Bernat Sendred de Gurb.

El condado de Barcelona recuperará la propiedad del castillo, que en el 1060 cede al linaje de los Amat de Claramunt para su defensa. Permaneció en poder de los Claramunt hasta el siglo XIV. Después de eso, adquiere la propiedad el barón Francesc de Vallgornera, aunque éste se lo venderá al arzobispado de Tarragona.

En 1462 el arzobispo, aliado del rey Juan II de Aragón en la Guerra contra los nobles de la Generalitat, cede el castillo como base de sus ataques a Tarragona. Sin embrago, lo perderá en 1470 a manos de las tropas mercenarias contratadas por la Generalitat, que se quedaron allí cinco años.

Una epidemia de peste motivó que el  castillo fuera abandonado en el siglo XVI. Una noche de Todos los Santos su campana comenzó a repicar, motivando una leyenda que todavía se recuerda. Como parte de los dominios del arzobispado, éste compartirá el dominio de la localidad con los señores de Altafuya hasta la eliminación de los señoríos en 1814.

El Señorío de Altafuya tiene una trayectoria independiente a Tamarit. En el siglo XI accede a la posesión del lugar la familia Transunyer a cambio de entregarle al conde de Barcelona el importe de la mitad de las capturas de pesca realizadas por los pescadores del puerto.

Como parte de la baronía de Entenza (incorporada al condado de Prades), en 1324 el rey Jaime II de Aragón se lo cede a su hijo Ramón Berenguer. En 1337 Altafulla aparece como una propiedad de una rica familia de mercaderes tarraconenses, los Requesens. En 1363 estos protegen la población con una muralla, denominándose Vila Closa (Villa Cerrada) hasta hoy en día.

Pasa a ser un dominio de la familia Corberá-Sant Climent en el siglo XVI. Del mismo modo, en el s. XVII  la adquiere el caballero Francesc de Montserrat. El caballero recibe el título de Marqués de Tamarit en 1681 (aunque el castillo de dicho nombre nunca le llegó a pertenecer, pues era del arzobispado).

que ver en Altafulla
Ermita de San Antonio y Torre de vigilancia

En el siglo XVIII la localidad prosperó por la apertura de su puerto al comercio con América y las exportaciones de vino y aguardiente.

Durante la Guerra de la Independencia, el 24 de enero de 1812 tuvo lugar en su entorno un combate en el que los franceses derrotan a las tropas españolas del barón de Eroles. Así, se levantó el bloqueo que tenían sometido a la ciudad de Tarragona. Durante el siglo XIX la población sufrió los avatares de las guerras carlistas. Éstos la ocuparon en diversas ocasiones.

En 1916, el arzobispado vende el castillo de Tamarit al multimillonario norteamericano y coleccionista de arte Charles Deering, que lo renueva asesorado por el pintor Ramón Casas. En 1936 Tamarit estuvo a punto de ser incendiado por las milicias anarquistas. Se detuvieron al saber que era propiedad de ese extranjero poderoso. Durante la Guerra Civil sería empleado por estos como cuartel. En 1992 los Deering lo venden a una empresa que desde entonces lo explota comercialmente.

Dado que hay tanto que ver en Altafulla en 1998 fue declarado conjunto histórico artístico, adquiriendo una importante relevancia como destino turístico. A continuación, corresponde leer el apartado que ver en Altafulla.

Comenzamos la visita a lo que ver en Altafulla en el casco urbano, recinto fortificado denominado Vila Closa, donde está la plaza de la Iglesia. Desde al menos el siglo XI allí hubo una fortaleza. Actualmente se alza el Castillo de Montserrat, por ser el nombre de la familia responsable de remodelarlo en el siglo XVII. Dieron al inmueble el aspecto que aún mantiene, pero sin perder del todo su aire medieval. Destaca la bella galería de su patio y las torres, en excelente estado de conservación. Hoy en día sigue siendo propiedad familiar.

La Iglesia Parroquial de Sant Martí es uno de los templos que ver en Altafulla. Fue levantada en el comienzo del siglo XVIII. Su aspecto exterior es sobrio y se puede observar un campanario cuyo remate no llegó a finalizarse. Detrás del ábside está la llamada Piedra de Colsero, de época romana, con una inscripción funeraria.

El interior se reparte en tres naves y cuenta con un hermoso cimborrio sobre el crucero. También son de interés capillas como la del Santísimo, en cuyo presbiterio se aloja un notable altar barroco del siglo XVIII. Se mantiene una cripta y está dotado de un museo parroquial que reúne las piezas que se salvaron del saqueo y destrucción que sufrió el templo en 1936.

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Iglesia Parroquial de Sant Martí y Castillo de Montserrat

Completa el entorno del templo la casa rectoral conocida como El Foro, de origen medieval, actualmente empleada en actividades culturales. En sus inmediaciones se encuentra la Casa de la Mare de Déu (ss. XVI-XVII, importante infraestructura que ver en Altafulla). Posee una notable antigüedad y un destacado frente urbano en que sobresale la arquería de su galería.

El pueblo todavía presenta un trazado medieval, si bien buena parte de las viviendas de la Vila Closa se levantan en la Edad Moderna. Fue un momento de máxima pujanza económica en Altafulla. Y ese recinto conserva elementos de la Muralla medieval ya reformada en el siglo XVII, inclusive dos torres, especialmente la que hay en la llamada Bajada de la Torreta y tres de sus puertas.

En la Placeta se encuentra la Casa Gran (ss. XVI-XVIII), maciza en la parte inferior y abierta con una hermosa galería. También está la Casa Robert (s. XVIII), con llamativa hornacina en su mismo frente dedicada a San Josep. Del s. XIX se conservan viviendas notables que ver en Altafulla. Por ejemplo, las gemelas de la calle Sant Martí, unidas por otra capillita en su fachada.

Este barrio antiguo la Plaza del Pou contiene caserones que ver en Altafulla, entre ellas la Ca L’Ixart (s. XVIII). Cuenta con una vistosa torre ornamentada y el Ayuntamiento (s. XIX), de estilo clasicista. Por allí están el monumento al botánico local Antoni de Martí i Franquès y el Monumento als Castellets (1989). Este último recuerda una extraordinaria torre humana que en 1878 se logró levantar en ese mismo lugar.

Pero lo más interesante que ver en Altafulla está fuera de su casco urbano. Se trata de la Villa Romana dels Munts, levantada en el siglo I. El conjunto residencial incorpora una explotación agraria, termas y lujosos jardines. Se sabe que la casa perteneció a un importante mandatario local, Caius Valerius Avitus en el siglo II, quien promovió importantes reformas y obras de embellecimiento. La construcción padeció un grave incendio en el año 260, probablemente a causa de un grupo bárbaro procedente de allende los Pirineos.

Aquello que ver en Altafulla alrededores merece una mención. Se encuentra la elevada la Ermita de San Antonio (s. XVIII). Posee tres naves y frente rematado en espadaña, de gran arraigo popular por celebrarse una romería en septiembre en su entorno. Muy cerca existe una torre de vigilancia (ss. XVI-XVII).

Al final de la playa del pueblo, sobre un roquedal que domina la costa, se encuentra el Castillo de Tamarit (edificado originalmente en el s. XI). La apariencia actual es producto de la reforma que se le realizó a partir de 1916, por orden del mecenas Charles Deering.

Finalmente, esto sería todo lo que ver en Altafulla.

Imprescindibles

Dónde dormir en Altafulla
Playa de Altafulla
Dónde dormir en Altafulla
Castillo de Tamarit

Datos prácticos

Coordenadas

41º 8’ 36” N, 1º 22’ 37” E

Distancias

Tarragona 15 km, Barcelona 83 km, Madrid 572 km

Aparcamiento

Existen numerosas plazas de aparcamiento gratuito en pleno centro urbano. Por ejemplo, las de la estación de tren e incluso en las inmediaciones de la iglesia parroquial.

Altitud

52 m

Habitantes

4 835 (2012)

Si te preguntas que hacer en Altafulla, sus fiestas son un plan 10. Primero, el Carnaval, Semana Santa y la Fiesta Mayor pequeña (en torno al 11 de septiembre). Segundo, las Fiestas Mayores de San Martín (en torno al 11 de noviembre).

Estos son algunos de los eventos celebrados en Altafulla, Tarragona. Primer baño del año (1 de enero) La Marcha de los Castillos del Baix Gaià (último domingo de enero). El Festival de Cantautores Barnasants (febrero-marzo). También la Noche de Brujas (junio). El Festival internacional de Música (verano). Finalmente, la Noche de poesía y piano (agosto).

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