Cuando se escucha por primera vez «templete de Linneo» seguramente una pregunta llegue a la cabeza. ¿Quién es Linneo? Pues este buen hombre fue un insigne científico y naturalista sueco. De ahí vendrá la siguiente cuestión. ¿Qué pinta el apellido de un botánico sueco dando nombre a un templete en la Costa Brava? Lo más probable es que una vez la atención recaiga sobre esta pequeña estructura, parte del Jardín de Marimurtra, la mente se centre en la enorme belleza del lugar. Porque este sencillo pabellón deja una de las postales más impresionantes de toda la Costa Brava. Puro Mediterráneo en Blanes, Girona.

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Un poco de historia sobre el templete de Linneo

Poniéndose un poco biólogo, como Linneo, se podría decir que no se puede entender la parte sin el todo. Así, este pabellón forma parte de un jardín botánico. Precisamente a esa materia, la Botánica, se dedicó Carlos Von Linneo. Su principal aportación tiene que ver además con lo de poner nombres, ya que se le considera el padre de la taxonomía biológica. Se trata de la ciencia que organiza los seres vivos, así que inventarlo no fue un avance menor. De hecho, fue un avance mayor.

Jardín de Marimurtra desde el Mediterráneo

Jardín de Marimurtra desde el Mediterráneo. | Shutterstock

Volviendo al tema principal, como se dijo el complejo que contiene el templete de Linneo, o Linné, es el Jardín de Marimurtra. Es la obra filantrópica de un comercial alemán, Karl Faust. Fue un heredero del pensamiento romántico que condensó tan genialmente Goethe en la obra homónima a su apellido, Fausto. Mientras el siglo XX arrancaba hizo fortuna y su destino le llevó a Catalunya. Una vez se hizo rico al nivel de no tener que preocuparse, así en general, se centró en lo que más le gustaba: el conocimiento. Por eso eligió este punto de la Costa Brava para montar un jardín que condensara la riqueza vegetal de todo el planeta.

Lo suyo le costó. Desde mediados de los años veinte hasta el final de su vida luchó fervientemente por hacer su sueño realidad. Sus contactos y tesón lograron que las bombas no arrasaran el enclave en la Guerra Civil. También que no lo perdiera tras las confiscaciones a alemanes derivadas de la II Guerra Mundial. Finalmente se pudo oficializar, justo antes de morir, la fundación que protegería su legado. El jardín de Marimurtra y, con él, el templete de Linneo, tuvieron su futuro asegurado.

Marimurtra combina botánica y filosofía

Marimurtra combina botánica y filosofía. | Shutterstock

Aquí, la historia completa del Jardín de Marimurtra

Las claves del templete de Linneo

La admiración que sentía Karl Faust por el saber se refleja en todo el Jardín de Marimurtra. Sus calles y avenidas son homenajes a filósofos, artistas y científicos occidentales. Resulta obvio que a Linneo le tenía en una gran estima, dado el espacio que nombró en su honor. Dentro del sector que abarca la vegetación mediterránea, el templete se encarama a los acantilados de la Costa Brava. Desde ahí mira directamente al mar que conformó el alma de Occidente.

Templete de Linneo en Blanes, Girona

El templete. | Shutterstock

Luce un estilo clásico, griego en esencia. La exquisita sencillez del quiosco y sus columnas muestra a las claras la mentalidad que guiaba a Karl Faust. Quería crear un entorno idílico que permitiera a sus colegas científicos sublimar su pensamiento. Vaya si lo logra. Las vistas que aporta el templete de Linneo o Linné juegan en la primera división de los balcones mediterráneos. Casi se espera ver pasar a Odiseo buscando la esquiva Ítaca.

Al pabellón se llega desde otro punto clave de Marimurtra: las escaleras de Epicuro. El filósofo griego desarrolló un mesurado hedonismo, que buscaba el placer desde la contención. No es casualidad que su escuela en Atenas fuera un jardín. De hecho, se llama «El Jardín», con mayúscula. Allí se abrió a todos, esclavos y mujeres incluidos. Faust se basó en su modelo para su creación, que aspiraba nada menos que a ser una república epicúrea, un centro de pensamiento más allá de las naciones. Respecto a la escalinata, la flanquean ejemplares de la especie Drossanthemum floribundum. El efímero mar de flores que generan en primavera compite en belleza con el templete y justifica lo difícil que resulta pronunciar su nombre gracias a la dichosa taxonomía.

Jardín de Marimurtra en Girona

Jardín de Marimurtra en Girona | Shutterstock

Rincones cercanos al templete de Linneo

El combo de las escaleras de Epicuro y el templete de Linneo es seguramente el plato fuerte del Jardín de Marimurtra. Pero el propio complejo gestionado por la Fundación Carl Faust da para una mañana entera, día si se es aficionado a la botánica. A la mencionada ala mediterránea la complementan la templada y la subtropical. El aura que desprende todo el lugar, fruto de la mera intención de hacer el Bien de Karl Faust, se puede apreciar casi físicamente.

Blanes es el centro urbano en donde se encuadran Marimurtra y su pabellón. Apertura de la Costa Brava, resume grácilmente los atractivos de este litoral catalán. Playas y calas de gran belleza, espíritu marinero, duros acantilados y patrimonio a espuertas. El Convent, el castell de Sant Joan o la iglesia de Santa Marina son claros ejemplos de esto último. El puerto y el arenal principal de la localidad aportan actividades variadas relacionadas con el mar.

Escalera de Epicuro en Marimurtra

Escalera de Epicuro en Marimurtra. | Shutterstock

La cercanía de las autovías AP-7 y la C-32 permiten moverse rápidamente a norte y sur. Según se quiera abarcar se puede llegar a Girona capital o a la siempre cosmopolita Barcelona. Más cerca quedan las infinitas posibilidades de la Costa Brava. Lloret del Mar o Sant Feliú de Guíxols esperan a tiro de piedra y entre ellas se extienden calas, senderos y hasta campos de golf. Entre medias no se puede pasar por alto la gastronomía local, especialmente los arroces basados en productos marinos. Como se ve, suficiente para una escapada o todas unas vacaciones.

Templete de Linneo en Blanes, Girona

La esencia de todo el mediterráneo se concentra en el templete de Linneo. | Shutterstock

La más pura esencia del Mediterráneo, por eso es nuestro Rincón del Finde

El templete de Linneo o Linné condensa en un espacio diminuto la estética de la masa de agua que originó el pensamiento europeo. Todo ello en un jardín que concentra los cinco continentes y levantado por el mero hecho de hacer el bien. Yendo a lo práctico, solo las vistas que ofrece justifican el viaje. Razones espirituales y prosaicas se unen en el Rincón del Finde más filosófico que se pueda imaginar. Uno que bien podría titularse, parafraseando al director de cine Paolo Sorrentino, La Gran Belleza.

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