Que ver en Sitges

La animada playa de los artistas

Emplazada al pie de la imponente montaña de El Garraf y con kilómetros de arenales, Sitges fue durante siglos una tranquila localidad dependiente del obispado de Barcelona. En el XVIII se convirtió en un emporio comercial con América y en el XIX festivo centro de reunión de artistas plásticos. Ya en el siglo XX es una cita anual de cineastas de todo el mundo.

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Esta célebre localidad de veraneo destaca por su playa, su ambiente artístico y su ambiente. Se trata de un destino de fin de semana completo, pues la visita sosegada a sus numerosos hitos culturales, monumentales y paisajísticos que mencionamos en el apartado Qué ver en Sitges pueden llevarnos un día y medio; en tanto que el recorrido de sus playas requiere de medio día más. Al lado está el importante Parque natural del Garraf, donde es posible practicar senderismo y otras modalidades de turismo activo; opciones deportivas que incluyen todos los deportes náuticos. Para realizar una excursión a un centro urbano interesante es recomendable la vecina Vilanova i la Geltrú. Esta localidad tiene una de las mejores ofertas de hostelería y hotelería de Catalunya; para elegir entre tantas opciones y poder reservar elaboramos la página especializada Dormir y Comer en Sitges.

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Este territorio fue ocupado al menos desde el Neolítico, como lo demuestra el yacimiento de Punta de les Coves. Los íberos se asentaron en el actual casco urbano desde el siglo IV a. de C. Los romanos se asentaron también allí, aprovechando las condiciones naturales de su puerto.

Hacia el siglo X ya había un castillo en la colina de la Punta, cuya defensa estaba encomendada al obispo de Barcelona. Éste le cedió el señorío en 1041 al conde Mir Geribert. Desde antes del 1116 la localidad fue una posesión del linaje que adoptó el nombre del lugar: Sitges. Los Sitges edificaron en 1303 las tres torres que aparecen en el escudo de la villa, ejerciendo el señorío hasta 1308, cuando vendieron sus derechos al caballero Bernat de Fonollar, importante personaje de la corte del rey Jaime II de Aragón. Más tarde, los Sitges organizarían la vida del término desde principios del siglo XII hasta el XIV, momento en que ya pertenece al linaje de los Fonollar  (Bernat era cortesano de Jaume II). En 1354 sus descendientes le vendieron el señorío a la Pía Amoina, organización caritativa del Obispado de Barcelona; esta institución detentará los derechos señoriales sobre Sitges hasta 1814.

Desde el siglo XIV los comerciantes de Vilafranca del Penedés contaban con autorización regia para utilizar el puerto de Sitges pero el puerto no prosperó. Hasta avanzado el siglo XVIII la amenaza de los corsarios berberiscos concentró el comercio marítimo en los grandes puertos como Barcelona y Tarragona por lo que la principal dedicación de los habitantes fue el cultivo de la vid. Por aquel entonces se reduce esa amenaza y Cataluña se beneficia de la apertura de sus puertos al comercio con la América española. Los naturales de Sitges gozarían de la primacía entre los comerciantes catalanes vinculados a América; muchos de ellos edificarían mansiones en su localidad natal y los alrededores.

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Monumento a El Greco e Iglesia de S. Bartomeu y Sta. Tecla (Ed. L. Roisin)

A comienzos de la Guerra de la Independencia volvió a amurallarse el casco urbano. En 1814 se abolen los señoríos en toda España y la localidad pasa a tener un ayuntamiento constitucional, cesando el dominio del obispado de Barcelona. De nuevo, al comienzo de la Primera Guerra Carlista, esta villa comercial y liberal se fortificó, lo que no impidió que el 1 de mayo de 1838 sufriera un duro asalto de los carlistas, que causaron numerosos muertos. La fecha es conmemorada con una calle, que durante el franquismo fue sustituida por el nombre “Dos de Mayo”.

Avanzada la centuria comienzan a retornar indianos sitgetanos de las colonias americanas y la localidad se convierte en un activo centro de veraneo. Gracias al capital retornado se edifican mansiones y se fundan industrias (sobre todo de calzado). Es en ese período cuando empieza a cobrar importancia la población por los baños de mar y, por tanto, de su playa. En 1891 el pintor Santiago Rusiñol adquiere su residencia del Cau Ferrat, en la que celebra unas célebres Fiestas Modernistas que atrajeron a numerosos artistas e intelectuales de toda España e incluso de América, como el millonario Deering. Esto supuso el lanzamiento internacional de su turismo, apoyado por la creación de infraestructuras turísticas en la ciudad a comienzos del siglo XX.

En 1935 se funda la fábrica de automóviles Sitges, que fue reconvertida por los milicianos en fábrica de material de guerra y bombardeada por los franquistas durante la Guerra Civil. Tras la finalización de la guerra se produce un importante desarrollo turístico, con una importante afluencia de turistas gays de todo el mundo. Desde 1967 tiene un importante festival de cine fantástico y de terror.

Comenzamos la visita en el centro de la villa, desde el Baluarte Vidal i Quadras, un mirador excelente de la costa. Muy cerca está la Iglesia Parroquial de Sant Bartomeu y Santa Tecla (s. XVII) con su hermosa fachada, uno de los cañones de baluarte y la torre del comunidor, sometida a refacciones que le dieron su aspecto actual en 1868. En el interior de la iglesia se custodian varios retablos de interés, incluida una parte del dedicado a los santos patronos de la villa (1499). Los otros retablos son de época renacentista y barroca, sobresaliendo los del Roser, la Virgen de los Dolores y la Inmaculada. De tiempos medievales permanecen algunos sepulcros nobiliarios, incluido el del Señor de la villa, Bernart Fonollar (s. XIV).

El Hospital de Sant Joan (1910) posee una bella capilla donde se guarda un retablo del siglo XVI. Además en su entorno se pueden ver los viñedos de los que sale la famosa malvasía.

En el caserío que ver en Sitges brilla el legado indiano, de lo que da buena cuenta Villa Avelina, de espectacular traza modernista. Muy cerca está la vivienda que perteneciera a Manuel Planas, de similar estética. Otros ejemplos son observables en el paseo de la Ribera como Villa Lola (1907) y las casas de Simó Llauradó (1908), Antoni Serra (1902) y Marina Planas (1908), donde se levanta también el Monumento a El Greco promovido por el pintor Santiago Rusiñol. Y en la plaza del Cap de la Vila sobresale la llamada Casa del Reloj, cuyo aspecto recuerda la forma de una embarcación.

palau maricel sitges
Palau Maricel

También hay un Casino denominado Prado Suburense. Y en la plaza del Ayuntamiento destaca su modernista Mercado, mientras que el Consistorio (1889) está situado sobre el solar de la antigua fortaleza medieval desde la que los administradores de los obispos de Barcelona dominaron la localidad hasta 1814.

Sitges tiene importantes museos. La Fundació Stämpfli exhibe una selecta colección de arte contemporáneo internacional. En Can Llopis (1793) se observa cómo era una vivienda acomodada del siglo XIX; también es la sede del Museu Romàntic, con colecciones de artes decorativas y de muñecas.

A partir de 1891 el pintor Santiago Rusiñol (barcelonés y nombrado en 1913 hijo adoptivo de la Sitges) reformó el Cau Ferrat (antiguas viviendas de pescadores) donde instaló su taller y vivienda y atrajo a innumerables celebridades durante décadas. Allí se muestran los ricos fondos de pintura, forja, cerámica y vidrio del artista, entre ellos uno de los retratos que le hizo su amigo Ramón Casas.

El Palau Maricel, de la calle Fonollar, fue levantado sobre el medieval Hospital de Sant Joan por el coleccionista y mecenas Charles Deering con ayuda del pintor Miquel Utrillo. Sus notables fondos de arte se trasladaron en 1921 a Estados Unidos y hoy están en el Art Institute of Chicago. Por otra parte, el interesante Museo Maricel incluye piezas destacadísimas de arte catalán de los últimos siglos.

Antes de abandonar la villa resulta de interés pasear por los Jardines de Terramar, localizados en pleno paseo marítimo y cuya traza se debe al artista Miquel Utrillo. En los alrededores, merece una visita el Santuario de la Virgen del Vinyet (s. XVIII), cuyo origen legendario se basa en el hallazgo de la imagen, bajo una vid, por parte de un esclavo. El actual templo clasicista de una sola nave, con un campanario del siglo XIX, custodia una curiosa escultura de la Virgen sedente.

Lo más evidente y conocido del lugar son las playas de Sitges, muy numerosas y cuidadas: San Sebastián, Garraf, La Ribera y La Fragata.

Imprescindibles

Dónde dormir en Sitges
Cañón en la Iglesia de Santa Tecla
Dónde dormir en Sitges
Iglesia de Sant Bartolomeu

Datos prácticos

Coordenadas

41° 14′ 2″ N, 1° 48′ 15″ E

Distancias

Barcelona 40 km, Madrid 588 km

Aparcamiento

Existe una amplia red de aparcamientos públicos en el casco urbano, como los de la Plaza Espanya o el Mercat Municipal (c/ Salvador Mirabent).

Altitud

10 m

Habitantes

29 039 (2012)

Carnaval, Semana Santa, Corpus, Fiestas Mayores de Sant Bartomeu (del 21 al 27 de agosto), Fiesta de Santa Tecla (22 de septiembre), Fiesta de la Vendimia (septiembre)

Día Internacional del Xató (13 de enero); Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya (octubre)

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