Canet de Mar

Acogedora villa modernista del Maresme

Muy cerca de Barcelona y, con un cuidado frente costero rodeado por la sierra del Montnegre, nos ofrece numerosos edificios del arquitecto modernista Domènech i Montaner, especialmente su remodelación del cercano castillo de Santa Florentina.

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Canet es el pueblo de veraneo mejor preservado de la costa barcelonesa, con múltiples paseos en los que se puede disfrutar de excelentes edificaciones modernistas; el recorrido por los lugares que detallamos en la sección Qué ver en Canet de Mar nos puede llevar un día completo. En las inmediaciones hay una amplia oferta para realizar turismo activo, tanto acuático como de montaña. Hay muchos buenos lugares donde disfrutar de la gastronomía de la comarca e internacional, pero la oferta de alojamientos se limita a campings y hostales; estos pueden encontrarse en la web Dormir y comer en Canet de Mar. En nuestra página Dormir y Comer en Canet de Mar se encuentra toda la información para disfrutar al máximo de la gastronomía local, así como una lista de establecimientos de los alrededores.

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El origen del poblamiento de esta zona de la provincia barcelonesa, antaño llena de “cañas”, se remonta al tiempo de dominio íbero. Existen en el entorno villas romanas como la de Can Vigas y la casa fuerte romana en el lugar donde ahora está el castillo de Santa Florentina, algo al norte de la localidad actual.

Las sucesivas invasiones godas que penetraron en la península por Cataluña, arrasando todo a su paso, despoblaron el lugar. Éste no volvería a cobrar entidad hasta el siglo XI, momento en que era una aldea de la parroquia de San Iscle (Acisclo en castellano) del Vallalta; consta la fundación del castillo de Santa Florentina (1024), propiedad del caballero Gaudamir de Canet, y de una ermita dedicada a Sant Feliu. Al igual que en gran parte del litoral mediterráneo, los ataques de corsarios berberiscos durante el siglo XVI motivaron que se fortificara el litoral y se ralentizara la población de la costa pues los pobladores de la comarca no se atrevían a edificar casas cerca de la costa, manteniendo chozas desde las que apoyar sus actividades pesqueras. En 1599, su Señor, Gastón de Montcada, le procuró la autonomía municipal respecto a Sant Iscle del Vallalta.

Después de finalizar la Guerra de Sucesión, en 1714, comienza una época de prosperidad, durante el resto del siglo XVIII, producto del retroceso de la amenaza de los corsarios y la apertura del comercio marítimo con América para los puertos catalanes. También se desarrolla una incipiente industria textil y se desarrolla el cultivo vitícola. En la segunda mitad del siglo XIX comenzaron a llegar emigrados enriquecidos en América, que invertían en espectaculares mansiones y también en apoyo de la industria local, especialmente, en el sector textil, las industrias de punto. En 1865 se creó en Canet la primera cooperativa de consumo de toda España, denominada La Compañía; se segregaría en 1886 y una de ellas perviviría hasta recientemente como entidad cultural.

biblioteca canet mar foto antigua
Biblioteca y Paseo de la Misericordia, ca. 1929. (Foto Lucien Roisin)

En 1908 fue visitada por el rey Alfonso XIII, que le concedió el título de conde el valle del Canet a Ramón Montaner, señor del castillo Santa Florentina. Éste castillo será reformado, incluyendo elementos de otras construcciones, por el arquitecto barcelonés Domènech i Montaner en años sucesivos. En 1936 los templos de la localidad fueron saqueados e incendiados por los anarquistas. Tras la guerra, consiguió reponerse y la villa sigue siendo una referencia en el campo textil además de un reconocido centro turístico. En 1971 unos amigos que se denominaron “Pioneros de Canet” organizaron unos conciertos anuales con el nombre de Sis hores de Cançó, en los que fueron interviniendo cantautores catalanistas como Lluis LLach, Ovidi Montllor, Maria del Mar Bonet, Raimon, Francesc Pi de la Serra, reivindicando la cultura en su idioma.

La visita debe comenzarse en la Riera del Pinar ante la fantástica silueta del Castell de Santa Florentina, (s. XI, reformado a finales del s. XIX y principios del XX). En él hay elementos románicos originales, mezclados con otros provenientes del Santuario del Tallat, así como los elementos neogóticos que diseñó Domènech i Montaner en su reforma. En 1998 la revista Architectural Digest lo incluyó como una de las casas más bellas del mundo. En sus instalaciones se viene celebrando unos conciertos de música clásica todos los veranos. En el Museu Nacional d’Art de Catalunya MNAC se conserva el retrato de Lluís Domènech que le hizo el también barcelonés Ramón Casas.

Muy cerca merece ser contemplada la fachada de la antigua Fábrica Jover (1910), otra edificación modernista de influencia claramente medieval proyectada por Domènech i Roura, hijo del famoso arquitecto.

En el centro de Canet, la parroquia, dedicada a San Pedro y San Pablo, fue levantada a finales del siglo XVI, ante la masiva llegada de nuevos moradores de zonas próximas. La iglesia sufrió severas reconstrucciones tras su incendio en 1936, con lo que a la obra gótica original se une el empleo de un lenguaje historicista en la rehecha nave transversal. En el frente destaca la torre alzada a principios del siglo XIX.

El otro gran templo es el Santuario de la Misericordia, de mediados del siglo XIX, que sigue una estética medievalizante. El proyecto es de Francesc Daniel Molina, quien diseñó una sola nave. En el frente sobresale la gran portada monumental subrayada por una ojiva y flanqueada por dos estilizadas torres. Su incendio, en 1936, arruinó todo el interior con su mobiliario e incluso la talla de la patrona del Maresme, que fue reemplazada por otra en los años cuarenta.

Otra de las joyas arquitectónicas que ver en Canet de Mar es la Casa Roura (1892), obra maestra de Domènech i Montaner. La vivienda, que tiene magníficas vistas hacia la costa, despunta por su poderoso efecto plástico y por su torre esquinada rematada con chapitel además de por sus terminaciones cerámicas y de forja. Al lado se encuentra uno de los primeros encargos del mismo arquitecto: el Ateneu (1884-1885) en que resulta cautivador su colorista envoltorio externo, totalmente ornamentado con esgrafiados aplicados directamente sobre los muros. También utiliza nuevamente el hierro incluso para concebir fantásticas figuras como la de un dragón a modo de remate.

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Castell de Santa Florentina remodelado por Lluís Domènech i Montaner

En la céntrica calle Ample está el Ayuntamiento (1906), otro ejemplo del modernismo local en cuyo frente incluso hay almenas a modo de remate. Mientras, en el interior lo más singular es el salón de plenos. En sus inmediaciones está Can Mir, una antigua masía de origen medieval cuyo aspecto actual es fruto de una reforma de principios del siglo pasado. Asimismo, el arbolado Paseo de la Misericordia exhibe aún una curiosa fuente trazada en 1917 por el arquitecto Puig i Cadafalch.

Y en la comercial y dinámica Riera Buscarons está la Casa-Museo que habitó el arquitecto Lluis Domènech i Montaner y hoy se dedica a guardar su legado arquitectónico. Esta vivienda fue construida por el propio Domènec en 1918 y en ella se conserva buena parte de su archivo personal y profesional.

El Mercado (1933), en la plaza del mismo nombre, es obra de Pere Domènec i Roura y se trata de un edificio de gran austeridad formal. El día principal de mercado es el miércoles.

En el Parque de la Misericordia (1896) encontramos el curioso inmueble que aloja el Restaurante del Santuario (1914) y  cuyos planos firma nuevamente Puig i Cadafalch, quien mezcló el ladrillo, las terminaciones cerámicas y los elementos en forja.

Vil La Flora (1925) es la magnífica y elegante casa de veraneo del indiano Busquets. Construida por Ferrés i Puig, se completaba con una granja. La familia promotora también  se ocupó de atender las necesidades de la localidad en relación a los campos de regadío mediante la construcción de minas de agua. En lo que antaño fue su huerta está la llamada Plaza de les Fonts, con surtidores dibujados por el mismo arquitecto que hizo la quinta.

Finalmente, es recomendable recorrer el Paseo Marítimo y las playas de Canet y de Cavaió y subir hasta el altozano donde se encuentra el Cementerio Municipal en el que se pueden contemplar algunos monumentos funerarios también de estética modernista como los que hizo Domènech i Montaner para su familia.

Datos prácticos

Coordenadas

41° 35′ 28″ N, 2° 34′ 58″ E

Distancias

Barcelona 50 km, Madrid 660 km

Aparcamiento

Estacionamiento habilitado en el Parque Cultural de la Montaña de Sal

Altitud

15 m

Habitantes

14 183 (2012)

Cabalgata de los Reyes Magos (5 de enero), Carnaval, Día de la Cruz de Pedracastells (1 de mayo), Fiesta Mayor de San Pedro (29 de junio), Fiesta de la Virgen de la Misericordia (8 de septiembre), Feria de Santa Lucía (diciembre)

Mercado Modernista (septiembre)

Mercado (los miércoles), Feria de Artesanos (un sábado al mes)

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