Bagà

Villa legendaria y refugio de cátaros en el Cadí

Ubicada en un entorno montañoso al pie de los Pirineos, Bagà fue el hogar del legendario héroe medieval Galcerán de Pinós y también refugio de cátaros perseguidos. De pasado minero, actualmente es parte del Parque Natural del Cadí-Moixeró.

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Bagá es una recóndita, pequeña y bella localidad ligada a un peculiar episodio histórico que motivó la apertura de su Centro de interpretación del catarismo; la visita al lugar llevar medio día. Lo normal es destinar el resto de la escapada a ver dos importantes destinos turísticos: Puigcerdá y el enclave de LLivia. Bagá está situada en el Parque Natural del Cadí-Moixeró; para poder contratar las numerosas actividades que allí son posibles durante todo el año hay que contactar con las empresas radicadas en el vecino valle de la Cerdanya (Puigcerda, Alp y La Molina) que explicamos en nuestra página de Turismo Activo en Girona. En nuestra página Dormir y Comer en Bagá se encuentra toda la información para disfrutar al máximo de la gastronomía local, así como una lista de establecimientos de los alrededores.

¿Quieres conocer este sitio?

A pesar del agreste entorno, no hay dudas de que durante la lejana Prehistoria había comunidades primitivas asentadas en esta zona de Barcelona, tal y como demuestran los vestigios materiales de hace unos 5000 años. Sin embargo, poseemos poca información acerca de esa temprana ocupación de la que han llegado hasta hoy antiguos ritos paganos como el celebración del fia-faia, que aún se representa en la localidad en la víspera de la Navidad.

Ese mismo silencio histórico prevalece durante toda la Antigüedad y la primera Edad Media hasta que en el siglo IX aparece el lugar nombrado en un documento. Así, los tiempos iniciales de la historia de Bagà están unidos al conde de Cerdanyà y a sus extensos dominios, entre los que se contaba. Diseminadas había algunas iglesias y cenobios que dependían directamente del Obispado de Urgell.

El señorío sobre el lugar fue ejercido por la familia Pinós, que daría lustre a la localidad debido a su vínculo con los Condes de Barcelona y la monarquía aragonesa. Esa relevancia propició que el conde Galceran II de Pinós, junto con guerreros de la comarca, en el año 1147 desempeñara un activo papel como almirante responsable de las naves aragonesas enviadas para la conquista de Almería.

En 1233 se desarrolla plenamente este centro urbano al serle concedida la carta puebla de manos del conde Galceran IV, siendo trasladada desde la ladera del monte a un emplazamiento más cómodo para sus pobladores, junto al río Bastareny. Este noble diseñó el entramado urbano de la localidad, promoviéndola con privilegios como la celebración de un mercado semanal.

A partir de 1244, numerosos cátaros (herejes cristianos que buscaban una fe más auténtica) escaparon del sudoeste francés hacia Cataluña; muchos de ellos se establecieron en Bagá y sus alrededores.

En el primer tercio del siglo XIV la población había crecido tanto que el pueblo ya tenía un arrabal. A causa de la residencia allí de sus nobles señores, el pueblo recibió en 1344 la visita del Pedro III, último rey de Mallorca.

carrel rava baga fotografia antigua
Carrel del Raval (Ed. Rosell)

A mediados del siglo XIV, en el monasterio cisterciense de Santes Creus, se pone por escrito la leyenda del conde Galcerán de Pinos, según la cual éste fue liberado milagrosamente por San Esteve de su prisión en Almería, evitando así la entrega de cien doncellas de su comarca de Bagá; razón por la cual la historia y su personaje es muy popular entre las mujeres del lugar.

En los siglos XIV y XV la población sufriría epidemias de peste, guerras, terremotos e incendios. No obstante, se había consolidado como núcleo urbano de referencia para sus contornos, prosperando gracias al comercio de lana.

La población tiene un lugar destacado en la historiografía catalana, pues el caballero Pere Tomic allí escribió, en 1438, la primera historia de Catalunya. Con el final del Medievo se acabó también el dominio de los Barones de Pinós y paulatinamente esta villa pasaría a depender sucesivamente de la casas ducales de Alba y Medinaceli; a diferencia de los anteriores, estos no residieron en la villa.

Los siglos XVI y XVII volverían a estar marcados por las epidemias y sobre todo por las consabidas guerras dels Segadors y de Sucesión, si bien la villa fue capaz de mantener su importancia. En cambio, en el siglo XIX la Guerra de la Independencia y los conflictos carlistas acentuaron su decadencia y despoblamiento.

En la centuria pasada Bagà fue relevante por la explotación de las minas de carbón, lo que la permitió recuperarse demográficamente.

La visita comienza por los parajes situados junto al río Barasteny, sobre cuyo cauce existe un puente de origen medieval. Tras esto, llegamos al casco urbano de Bagà, que tiene su centro en la plaza de Galceran de Pinós, donde se alza la escultura que recuerda al famoso personaje local.

El monumento más conocido que ver en Bagà es la Iglesia de San Esteban (s. XIV), un hermoso templo dotado de un cuerpo de tres naves rematado al exterior con una imponente portada de estilo gótico. Asimismo destacan en el interior la capilla del Santísimo y una cruz bizantina.

Otro de los lugares emblemáticos de esta población es el Santuario de la Virgen de Paller (mediados del s. XVIII), una construcción de una sola nave donde se custodia la imagen de la patrona de Bagá, del mismo período que el edificio. El retablo es también barroco.

iglesia san esteban baga
Iglesia de San Esteban

Esta villa medieval tiene una cita imprescindible en el Centro de Interpretación del Catarismo, alojado en el interior del Palacio Pinós. Se trata de una antigua construcción decorada con pinturas murales de los siglos XVII-XIX. Los cátaros venían de Francia y rechazaban la riqueza material, siendo repudiados por la Iglesia y hasta condenados por herejía. Su rastro en la comarca, huyendo de las autoridades galas, es el tema principal de este curioso museo.

En los alrededores de Bagà se halla la iglesia románica de Sant Joan del Avellanet, una pequeña capilla que cuenta con una reducida nave y el característico ábside medieval en el testero. Está documentada desde el siglo X.

La visita a la localidad es complementaria de la del Parque Natural de las Sierras del Cadí y Moixeró, cuyo Centro de Interpretación se encuentra en la calle Viña de la localidad. Este abrupto espacio natural es uno de los más importantes de la geografía catalana e incluye zonas sobre los 2500 metros de altura que anticipan el paisaje de los Pirineos. En ese mismo entorno es muy significativa la presencia de la estación de esquí de Cerdanya.

Datos prácticos

Coordenadas

42° 15′ 17″ N, 1° 51′ 49″ E

Distancias

Barcelona 131 km, Madrid 637 km

Aparcamiento

Es conveniente dejar el vehículo en las vías de acceso inmediatas al casco urbano.

Altitud

785 m

Habitantes

2 396 (2012)

Carnaval, Semana Santa, Fiesta Mayor de Terradelles (después de San Pedro, julio), Fiesta Mayor (3 de agosto), Fiesta de los Cazadores (segunda quincena de septiembre), Feria de Todos los Santos (2 de noviembre)

Fiesta del Arroz (segundo domingo de febrero), Semana y Mercado Medieval (mediados de julio), Sardinada de Terradelles (agosto), Fia-faia (24 de diciembre).

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