Que ver en Benavente

Donde se firmó el paso hacia la unión española

Este cruce de caminos entre la meseta y las tierras del norte es famoso por mantener vigente el dicho “Benavente, buena villa y mejor gente”. Tiene un lugar preferente en la historia de España por ser escenario de una Concordia que fue precursora de la unión española.

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Hay que ver en Benavente su casco antiguo y el Centro de interpretación de los ríos; puede hacerse en media jornada. Para el resto de la escapada recomendamos dirigirse hacia el sur con unos buenos prismáticos —o, mejor aún, con un telescopio— para ver aves en el extraordinario Parque Natural de las Lagunas de Villafáfila. En este insólito paraje lacustre y salado se pueden pasar varios días maravillosos situándose en los distintos observatorios. Quienes estén más interesados en la historia y la arquitectura pueden dirigirse hacia el norte, y hacer una excursión de día por las poblaciones leonesas de Valencia de Don Juan y La Bañeza. Para conocer la gastronomía local y reservar, aconsejamos nuestra página Dormir y Comer en Benavente.

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En la colina que domina la confluencia de los ríos Órbigo y Esla, a los que un poco más abajo se les une el río Tera, se asentó una población celtíbera y astur de los brigicenses, edificando un castro denominado Brigeco. Debieron ser ricos, pues en el cercano castro de Arrabalde se encontraron dos importantes tesoros que actualmente se muestran en el Museo Provincial de Zamora. Por la importancia del vado y luego puente fue más tarde un enclave romano en el que la Vía de la Plata que venía de Zamora hacia Astorga se cruzaba con la calzada que venía de ésta e iba hasta Zaragoza.

A mediados del siglo V los suevos le dieron el nombre de Ventosa (que mantuvo hasta el siglo XII) antes de ser dominada por visigodos un siglo después y por los musulmanes desde el 714. Reconquistada y luego arrasada por Almanzor en el siglo X, inició su esplendor en el reinado de Fernando II, que le dio el nombre de Malgrad, concediéndole un fuero en 1164, que mejoró en el 1167 (y que fue la base para los de Puebla de Sanabria, Llanes y La Coruña), reunió en ella Cortes muriendo en esta villa en 1188.

En 1230, al morir el rey Alfonso VII de León, se creó un problema con su sucesión pues una parte de la nobleza leonesa era partidaria de que el trono se le diera a su hijo el rey Fernando III de Castilla, en tanto que los caballeros de la Orden de Santiago, entre otros, preferían respetar el testamento del rey de cederlo a sus hijas de un segundo matrimonio. Ante la inminencia de una guerra civil, las dos antiguas esposas del rey muerto se reunieron en Valencia de Don Juan y alcanzaron la llamada Concordia de Benavente (por firmarse allí el 11 de diciembre de 1230) por el que a las dos infantas del segundo matrimonio se les concedían unas villas, en tanto que el primogénito Fernando unificaba pacíficamente los reinos de León y Castilla. Se trata de una decisión precursora de la unión española en la historia de Benavente.

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Ilustración del antiguo Castillo de la Mota, de los condes de Benavente

En 1378  Enrique II creó para su hijo bastardo Fadrique el Ducado de Benavente. Este Señor murió encarcelado en Almodóvar del Río revirtiendo el título a la Corona. En 1387 un ejército anglo-portugués que defendía los derechos al trono de Catalina de Lancaster (nieta del asesinado Pedro I) asedió sin éxito Benavente. En las siguientes décadas su territorio se amplía considerablemente, incluyendo tierras de León y Galicia. En 1398 el rey Enrique III crea en ese gran territorio el Condado de Benavente, entregándolo al caballero portugués Juan Alonso Pimentel. En 1473 el rey Enrique IV convirtió al IV conde en I duque de Benavente.

Los Pimentel entroncaron en el siglo XVIII con los Osuna contribuyendo a engrandecer la ciudad. La primera ciudad que visitaron en su reinado Juana y Felipe el Hermoso fue Benavente y en ella recibieron a los representantes de las cortes. De ahí la leyenda que convierte a la reina Juana en el duende lastimero del castillo.

En el siglo XVII sufrió un fuerte declive a causa de las epidemias y las crisis económicas, recuperándose en el siglo XVIII, cuando se llega a poner en marcha una Sociedad Económica de los Amigos de País de Benavente, para promover la cultura, ciencias y progreso de la villa.

En 1808 los ingleses destruyeron un puente para tratar de retrasar a los franceses de Napoléon que les perseguían y que arrasaron y saquearon varias iglesias y conventos de la villa. La desamortización de 1835 provocó la clausura sus tres monasterios y la dispersión de gran parte de su patrimonio. En 1929 recibió el título de ciudad.

Comenzamos la visita en la torre que se conserva del Castillo de la Mota de Benavente, situado en lo alto del cerro, dominando la vega del Órbigo. En el siglo XII, sobre un castro romano, se construyó una fortaleza en la que el rey Fernando II reunió a las Cortes de León. La construcción fue ampliada por los condes de Benavente que, en el siglo XVI, la convierten en uno de los palacios más grandes y lujosos de Castilla. Tras los destrozos causados por los franceses en 1808, solo resta la Torre del Caracol, construcción de estilo gótico-renacentista, de planta cuadrada con refuerzos laterales y miradores. La sala principal está cubierta de una armadura mudéjar procedente del convento de San Román del Valle. Actualmente se ha rehabilitado como Parador Nacional.

En la parte alta del casco urbano se encuentra la Iglesia de Santa María del Azogue (XII-XVI). A pesar de la tardanza de su construcción se puede definir en general como una obra de transición del románico al gótico con características cistercienses. Son destacables los cinco ábsides de tamaño escalonado que en el exterior presentan los aleros rematados con arquillos, algunos trebolados, sostenidos por modillones, adornados con cabezas humanas y de animales o con flores o rollos. El interior tiene planta de cruz latina y tres naves; los ábsides centrales se cubren con bóveda de ojivas y los laterales con bóveda de cañon; las bóvedas de crucería son obra del siglo XVI. Finalmente, en 1735, la portada occidental fue reformada por Valentín Antonio de Mazarrasa bajo proyecto de Francisco de la Riva Ladrón de Guevara, ambos cántabros. Entre las obras escultóricas destaca La Anunciación (de finales del s. XIII) con las figuras de la Virgen embarazada y San Gabriel en pilares a ambos lados del crucero. El reloj que había en su torre  cuadrada se hizo famoso ya que sus campanadas se escuchaban desde muy lejos, de ahí el refrán: “Campanas las de Toledo, catedral la de León, reloj el de Benavente y rollo el de Villalón”.

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Centro de Interpretación de los Ríos

La Plaza Mayor, como tantas de Castilla, está porticada y presidida por la Casa Consistorial. También está la Iglesia de San Juan del Mercado que iniciada en 1182 su construcción continuó durante cuatro siglos. Se singulariza por su techo de madera y su tejado a dos aguas. Tiene tres portadas y llama la atención en su construcción que hay más de 250 marcas de 35 canteros distintos que decidieron identificar sus obras. Merece especial atención la puerta de San Juan, con columnas con capiteles esculpidos y figuras adosadas, y el tímpano donde se representa la Adoración de los Magos. En el interior llaman nuestra atención las pinturas del ábside central y el retablo hispano-flamenco del muro norte.

El Hospital de la Piedad (s. XVI) es un antiguo centro jacobeo con una sólida puerta con bellos llamadores, dentro de un gran arco de medio punto  enmarcado a su vez en una bella portada renacentista con algunas influencias góticas. Un altorrelieve representa La Piedad, flanqueado por los escudos de los fundadores y una concha jacobea que lo identifica como descanso del peregrino. En su interior un gran patio de piedra presenta dos alturas de galerías. La capilla del hospital incluye una importante verja, el sepulcro de Don Juan de Pimentel y una inusual talla sobre la Muerte de San José (tema muy poco representado). Actualmente es una residencia de ancianos, lo que no impide su visita.

En el exterior del casco urbano, cerca de las piscinas municipales, se halla el Centro de Interpretación de los Ríos, que muestra las características del entorno natural que ver en Benavente, en el que confluyen hasta cinco ríos por sus valles.

Imprescindibles

Iglesia de Santa María del Azogue
Castillo de Benavente

Datos prácticos

Alfarería rojiza

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