La capital de la comarca del Aliste tiene un gran patrimonio en el que destaca su recinto murado de origen templario. No lejos de la capital de Zamora, lo que ver en Alcañices incluye también un gran entorno natural cerca de la Raya, la frontera con Portugal. Precisamente en esta localidad fue donde se firmó el tratado que marca la separación entre territorio español y luso. Además, es conocido por la excelente carne de sus terneras alistanas.

Recinto murado de Alcañices

Pese a que se ha constatado un pasado astur y romano en Alcañices, la población actual tiene su origen en la Alta Edad Media. Es posible que hubiera poblados ya en época visigoda, al estar confirmada su presencia en el Aliste. Sea como fuere, la invasión musulmana aportó el topónimo local. No queda claro si significa «los caños» o «las iglesias». Sin embargo, el dominio árabe abarcó menos de un siglo debido a la acción de Alfonso I de Asturias. Desde entonces el lugar sería cristiano, aunque contaría con una nutrida judería hasta la expulsión de los hebreos.

Murallas templarias de Alcañices

Murallas templarias de Alcañices. | Wikimedia

Ya como parte del Reino de León, en el primer cuarto del siglo XIII, se encomendó a la Orden del Temple la defensa de su territorio. Bajo el auspicio de los monarcas Alfonso IX de León y Alfonso X el Sabio se construyó un poderoso castillo. De este se conservan varios restos de hasta el siglo XIV, cuando desaparece la Orden del Temple, que componen un notable Bien de Interés Cultural que ver en Alcañices. Por otra parte, su estudio ha llevado a la conclusión de que el complejo se basó en el castillo templario de Cornatel, cercano al de Ponferrada.

Dos puertas, de poniente y levante, siguen existiendo. Llaman más la atención las cuatro torres que ver en Alcañices. La llamada «del Reloj» es la más conocida y se ha erigido en un símbolo local. Asimismo, también sobreviven las de la Fuente, la Tíacañona, y el Trincherón. Del resto de la muralla restan diversos lienzos, mientras que del edificio central apenas quedan muros ruinosos. La destrucción de las defensas acaeció a mediados del siglo XIX, cuando se derribaron para abrir el lugar y reciclar los materiales.

Cubo de las murallas templarias de Alcañices

Cubo de las murallas templarias de Alcañices. | Wikimedia

Palacio de los Marqueses de Alcañices

Tras la era templaria llegó la del Señorío de Alcañices. La guerra entre Pedro El Cruel y Enrique de Trastámara llevó a uno de los hombres fuertes del segundo, Gómez Pérez de Valderrábano, a hacerse con el control local, así como con Tábara, Mombuey y Ayoó. De este modo se crearía un título que pasaría a la Casa de Almansa. Lo que hoy se conoce como Palacio de los Marqueses de Alcañices se erigió sobre le monasterio de la Orden del Temple.

Palacio de los Marqueses de Alcañices al fondo, con la torre del Cubo a la izquierda

Palacio de los Marqueses de Alcañices al fondo, con la torre del Cubo a la izquierda. | Wikimedia

El primer marqués de Alcañices fue Francisco Enríquez de Almansa. Carlos V elevó su posición tras la actuación del noble en la Guerra de las Comunidades. Con ello, se generó un título que acabaría adquiriendo la Grandeza de España y dejando una herencia que incluye sendos palacios en Madrid y Toro.

Con el pasar de los siglos el marquesado acabó formando parte primero del condado de Grajal y después del ducado de Alburquerque. Por su parte el Palacio de los Marqueses de Alcañices sufrió varias reformas hasta la actualidad, en que sirve como residencia de ancianos. También en el ámbito civil cabe destacar varios edificios modernistas en las calles alcañizanas, así como una notable escuela de estilo neoclásico.

Escuelas de Alcañices

Escuelas de Alcañices. | Wikimedia

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Parte de lo que ver en Alcañices desde el siglo XII, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es la principal de la localidad. En la antigüedad le acompañaban ermitas, una de ellas templaria y de la que queda alguna ruina hoy, y un convento franciscano. El templo conserva de la estructura original la portada y parte de los muros. El resto data de épocas posteriores, siendo la mayoría de reformas y añadidos barrocos.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción sirve como parroquia en un municipio con multitud de tradiciones religiosas. Entre ellas se encuentra el Camino de Santiago. Una variante de la Vía de la Plata llega desde Zamora y la Tierra del Vino. En vez de seguir por Santa Marta de Tera, Mombuey y Puebla de Sanabria o por Benavente y Astorga, atraviesa el Aliste para alcanzar Ourense por Portugal. En el pasado hubo un hospital para ellos y hoy sigue contando con servicios jacobeos.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Alcañices

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Alcañices. | Wikimedia

Santuario de la Virgen de la Salud

Aunque Nuestra Señora de la Asunción es el más importante, el Santuario de la Virgen de la Salud tiene una significación especial para Alcañices. La imagen que guarda es la patrona del Aliste y Trás os Montes, comarca portuguesa que linda con la alistana. Durante los tres primeros días de julio se celebra una romería en su honor.

En caso de que el dos de julio caiga en domingo, la fiesta se torna más extraordinaria al reunirse la Siete Hermanas de la Raya. Este grupo lo conforman siete imágenes marianas de poblaciones tanto españolas, como Trabazos, Alcañices, Carbajales del Alba y Villalcampo, como portuguesas, Povoa, Quintanilha y Constantim. Por su parte, la Virgen de la Salud también se desplaza al resto de localidades si se provocan ciertos juegos de fechas en sus respectivas celebraciones.

Romería Virgen de la Salud en Alcañices

Romería de la Virgen de la Salud en Alcañices. | Wikimedia

El Santuario de la Virgen de la Salud fue antes la iglesia del Convento de San Francisco. Fue el primer duque de Alcañices, Francisco Enríquez de Almansa, quién lo ordenó edificar en 1542. Los hermanos franciscanos del cercano Monasterio de Santa María la Antigua de el Poyo fueron los encargados de construir y levantar el lugar. Con ellos llegó la talla mariana.

En 1715 y 1917 el templo ardió, provocando graves destrozos. Así, este se encuentra muy modificado, aunque conserva la espadaña. Además, durante la Desamortización de Mendizabal los monjes abandonaron el convento. Sin embargo, el Santuario de la Virgen de la Salud logró sobrevivir hasta ser nombrado como tal en 2013.

Claustro del Convento de San Francisco en Alcañices

Claustro del Convento de San Francisco en Alcañices. | Wikimedia

La Raya y el Tratado de Alcañices

Si por algo ha pasado la capital del Aliste a la Historia es por el Tratado de Alcañices, que marca la frontera con Portugal. Lo firmaron Fernando IV de Castilla y Dionisio I de Portugal en 1297. La situación castellana por entonces era extrema, con una guerra civil en pleno apogeo. María de Molina actuaba como regente debido a la corta edad de su hijo. Juan de Castilla el de Tarifa, tío del monarca, y Alfonso de la Cerda se proclamaron reyes de Castillo y León respectivamente, con el apoyo de aragoneses y lusos.

Mientras María de Molina esperaba la bula papal que legitimara su matrimonio con Sancho IV y a su retoño, logró negociar varias veces con Dionisio I. De esta manera, el 12 de septiembre de 1297 cristalizó el Tratado de Alcañices que dio lugar a una de las fronteras más antiguas y estables de Europa.

Conocida como La Raya, ha sido muy respetada desde entonces y ha sido vital para zonas que van desde Andalucía hasta Pontevedra, pasando por Badajoz. Se han generado algunos conflictos fronterizos que siguen vivos todavía. El más conocido es el Olivenza, que pasó a pertenecer a Portugal tras el Tratado de Alcañices y regresó a España en el XIX.

Semana Santa de Alcañices

Uno de los grandes momentos que ver en Alcañices es la Semana Santa. Al igual que las del resto de Zamora, se caracteriza por su solemnidad y ambiente casi tétrico en algunas ocasiones. El hecho de que varias procesiones tuvieran que atravesar la N-122 llevó en el pasado reciente a cambiar itinerarios. Sin embargo, su elemento diferencial es la capa alistana.

Capas alistanas en la Semana Santa de Alcañices

Capas alistanas en la Semana Santa de Alcañices. | Wikimedia

Sin mangas y con capucha, es de color parduzco. Además, tiene una esclavina, pieza que cubre los hombros y el cuello, con flecos. De aspecto muy parco, antes era una prenda de uso común en el Aliste. Sin embargo, se solía poseer una para ocasiones especiales como romerías o la propia Semana Santa. Hoy día es en tales ocasiones cuando se porta. Resulta impactante el efecto que causa la capa alistana junto a los farolillos durante las procesiones del silencio alcañizanas.

Vivinera y el Castro Pico de la Almena

Además de la población principal, lo que ver en Alcañices incluye otros tres núcleos: Vivinera, Alcorcillo y Santa Ana. El primero posee una interesante iglesia, dedicada a Santo Domingo de Guzmán. Antiguas pinturas murales sobre el santo fueron halladas tras mover el mural del templo. Sin embargo, el principal elemento patrimonial que posee es el castro Pico de la Almena o Castro de los Moros.

Se alza sobre un alto de fácil defensa y, aunque sus muros aparecen desmoronados, todavía son reconocibles. En el espacio que quedaba bajo su protección hubo viviendas. La datación sitúa su construcción en torno al siglo II antes de Cristo. Se cree que los responsables de esta fueron astures o vetones. En los alrededores se pueden ver lajas, piedras puntiagudas clavadas en la tierra que impedían los asaltos a caballo.

Estela romana hallada en Alcañices

Estela romana hallada en Alcañices. | Wikimedia

Tras los habitantes de Pico de la Almena llegaron los romanos. Su paso por el municipio de Alcañices está bien documentado gracias a diversas estelas. Se cree que en el lugar ocupado por el castillo medieval pudo haber un asentamiento imperial de la Legion VII Gemina, la que dio origen a León. Asimismo, una calzada romana transitaba el lugar y lo conectaba con los alrededores.

Alcorcillo y Santa Ana

Los otros dos núcleos urbanos que ver en Alcañices poseen un gran entorno natural. Así, Alcorcillo tiene áreas recreativas y rutas en sus alrededores, incluido el Camino de Santiago. Sus altos permiten contemplar grandes panorámicas de la Sierra de la Culebra, así como de la propia comarca de Aliste. Por su parte, el pueblo tiene una iglesia que en su época acogió hasta tres cofradías. La patrona que la preside es Santa Colomba.

Iglesia de Santa Ana en Santa Ana, Alcañices

Iglesia de Santa Ana en Santa Ana. | Ayuntamiento de Alcañices

Por último, Santa Ana se sitúa junto al arroyo homónimo, casi en la frontera con Portugal. Con un pequeño templo dedicado a la misma santa, es el más pequeño de los pueblos que ver en Alcañices. Como los otros, sufrió grandes destrozos a lo largo de la Historia durante los conflictos que mantuvo España con Portugal. Con todo, sigue conservando buenos ejemplos de arquitectura local, resultando un lugar alejado y tranquilo.

Datos prácticos

Coordenadas

41° 41′ 59″ N 6° 20′ 48″ O

Distancias

Zamora 60km, Madrid 317km.

Aparcamiento

Fácil en todo el municipio.

Altitud

883 metros.

Habitantes

1 074 habitantes (2018)

Las principales festividades que ver en Alcañices son: Virgen de la Salud (1-3 de julio), San Roque y la Asunción (del 13 al 17 de agosto) y Semana Santa.

Otros festejos que ver en Alcañices son: Santa Ana en Santa Ana (26 y 27 de julio), Santo Domingo de Guzmán en Vivinera (4 de agosto) y Santa Colomba en Alcorcillo (31 de diciembre).