Qué ver en Simancas

La Villa de las siete doncellas

Famosa por las siete doncellas que simbolizaron la irreductibilidad de los cristianos frente a sus dominadores árabes, fue después escenario de una gran batalla que cambió el signo de la Reconquista. El archivo de su castillo es uno de los más importantes de Europa. He aquí la historia y lo mejor que ver en Simancas.

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Lo más importante que ver en Simancas es su castillo. Allí se encuentra su célebre Archivo, visitable por las mañanas entre semana y ciertos festivos. Así, la visita al casco urbano abarca una mañana. Para expandir la escapada se puede asistir en tándem TordesillasToro. Otra alternativa es la erudita Urueña o el Parque Natural de las Riberas de Castronuño. Finalmente, la vecina Valladolid es una opción notable.

Es las páginas sobre dormir y comer en Simancas quedan diversas posibilidades de alojamiento y restaurante. Asimismo, el lugar es buena base para hacer turismo activo en Valladolid.

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De forma previa a repasar lo que ver en Simancas cabe conocer un mínimo su historia. El emplazamiento sobre la confluencia de los ríos Duero y Pisuerga su asentamiento prehistórico. Así lo atestigua el Sepulcro megalítico de los Zumacales. Destaca por ser de lajas de piedra en posición horizontal en lugar del clásico dolmen de piedras hincadas verticalmente.

Fue poblado por los vacceos y, bajo el nombre de Septimancas, se convirtió en un importante nudo de comunicaciones en época romana. Por ella pasaba la calzada que unía Emérita Augusta/Mérida con Caesaraugusta/Zaragoza. En su necrópolis tardorromana se encontró un cuchillo romano que ha dado nombre al “tipo Simancas”.

En la localidad sucedió la historia de las siete doncellas, que sirvió para asegurar la resistencia de los cristianos contra los musumanes en un momento de debilidad. El nombre del pueblo se ha asociado a la frase que el Califa pronunciaría al recibir a las mujeres amputadas: “si mancas me las dais, mancas las quiero”. En la plaza mayor del pueblo hay una fuente con siete caños que representan los brazos que perdieron las mozas.

Durante el julio de 939, un ejército de cien mil guerreros al mando de Abderraman III sufrió una dura derrota ante una coalición de leoneses, castellanos y navarros que resistieron tras las murallas de la villa. A su vez, en el 983 Almanzor llegó a Simancas para, esta vez sí, derrotar a los cristianos. Capturó a miles de ellos y tomó la zona. La conquista de Toledo por Alfonso VI en el 1085 trajo consigo su ocupación final y el alejamiento de la frontera musulmana.

antigua fotografía Castillo de Simancas
El Castillo de Simancas en una antigua fotografía.

Simancas pasó a formar parte de la jurisdicción de Valladolid en el año 1255. Lo hizo gracias al privilegio otorgado por Alfonso X el Sabio. De este modo se inició una larga disputa entre ambas localidades.

Durante 1465, el Almirante de Castilla don Fadrique Enríquez trató de tomar Simancas, sin éxito, para amenazar la posición de Enrique IV en Valladolid. El monarca premió la fidelidad de sus habitantes concediéndoles la hidalguía a todos ellos. Además, separó su territorio de Valladolid. Cuando dos años después ordenó el reforzamiento del Castillo de Simancas, se le adelantó Don Alonso Enríquez. El hijo del Almirante de Castilla se hizo con la fortaleza y la dotó de su aspecto actual. Los Reyes Católicos tomaron posesión de la misma en 1490.

En las siguientes décadas se realizaron numerosas reformas en el Castillo de Simancas. Tal era su fuerza que al sublevarse los comuneros en Valladolid ni siquiera trataron de asediarlo. Tras su derrota, el arzobispo de Toledo Antonio Acuña, al no poder ser ajusticiado por su cargo, se escapó a Fermoselle en la frontera con Portugal. Allí fue prendido para quedar preso en el fortín vallisoletano. Sin embargo, asesinó al alcaide del castillo e intentó escapar. Consultado el Emperador Carlos, ordenó que se le ajusticiara mediante garrote vil. Su decisión se cumplió en la desde entonces conocida como torre “del Obispo”.

Hacia 1540 Castilla era uno de los pocos reinos importantes que carecía de un archivo unificado. Por ello, Carlos I ordenó la creación de uno en el Castillo de Simancas. Los primeros documentos llegaron desde el Castillo de la Mota, nombrándose a su primer archivero en 1545. Felipe II segregó definitivamente a la localidad de Valladolid, concediendo unas ordenanzas específicas al archivo.

Durante la Guerra de la Independencia, el general Kellerman sustrajo documentos del archivo de Simancas para incorporarlos al que Napoleón había organizado en París. Finalmente, en el verano de 1812 hubo una nueva batalla en Simancas. Los franceses fueron enfrentados por Wellington mientras se batían en retirada tras la batalla de los Arapiles.

A continuación, lo mejor que ver en Simancas.

La visita no puede comenzar por otro sitio que no sea el Castillo de Simancas. La fortaleza protagoniza la silueta del pueblo desde el siglo XV. Entre 1467 y 1480 la familia Enríquez reconstruyó un edificio defensivo anterior del que aún se conserva la capilla. Ya en 1490 los Reyes Católicos tomaron el control y la reforzaron. Carlos I mandó en 1540 acondicionar la torres del ala norte dando lugar al Archivo General de Simancas. Más tarde, Felipe II encargó a Juan de Herrera que acondicionase el edificio para su nuevo uso. Otros arquitectos como Diego de Praves, Francisco de Mora o Ventura Rodríguez hicieron nuevas reformas.

El Castillo de Simancas tiene una muralla completa con torres redondas, camino de ronda y almenado. Las salas del patronato real, la biblioteca, el despacho de la dirección, la capilla y otras conservan la decoración gótica y renacentista original. Asimismo, mantienen la misma disposición que tuvieron en el siglo XVI, también sus estanterías y armarios.

Siguiendo con lo que ver en Simancas toca bajar al pueblo. En la calle Miravete se halla el monumento dedicado a las siete doncellas. El casco urbano se caracteriza por tener calles empedradas entre numerosas casas. Se trata de viviendas, de los siglos XVI y XVII, en cuyas fachadas se ven los escudos de armas de sus antiguos propietarios. En algunas, a ras de suelo, pueden observarse los respiraderos y lucernarios de sus bodegas subterráneas.

Castillo de Simancas
Castillo de Simancas.

La Iglesia Parroquial de El Salvador aparece sobre una gran escalinata. Se conserva la torre-pórtico románica del siglo XII, decorada en sus arcos e impostas. El resto del edificio se erigió en el XVI, en estilo gótico tardío. Por su parte, la torre sufrió un incendio en 1578 tras el cual se añadió un campanario de ladrillo. Por dentro se organiza en tres naves de salón, cubiertas con bóvedas de crucería. Sus obras más destacadas son el retablo mayor de estilo plateresco, el retablo de la Resurrección, de estilo renacentista, y el relieve de la Piedad.  Es digna de atención también la orfebrería litúrgica en plata de los siglos XVI y XVII.

Otro lugar que merece la pena ver en Simancas el antiguo Hospital del Salvador (siglo XVI). Estuvo abierto hasta el año 1840. El edificio es de ladrillo luce dos hornacinas con esculturas y escudos heráldicos de la ciudad.

Mientras tanto, en el centro del pueblo se extiende la Plaza Mayor de Simancas. Muestra un templete de música donde cada año se elige a siete mozas en las fiestas patronales. Representan a las siete doncellas que se entregaron mancas al califa, recordadas a la vez por los siete caños de metal de la fuente del lugar. Entre los soportales se encuentran el Ayuntamiento y la Casa de Cultura, de estilo neoclásico. Los preside un escudo real y un campanil de forja con reloj.

Bajando hacia el río, a la izquierda, se halla el Rollo de Justicia que recuerda los siglos de controversia con Valladolid sobre la jurisdicción del municipio. Para terminar con lo que ver en Simancas queda la Plaza del Mirador, cuyo nombre hace referencia a sus vistas sobre el río Pisuerga y el puente medieval. Tal paso poseía diecisiete ojos, unos de medio punto y otros ojivales. Durante la Guerra de la independencia, Wellington ordenó la voladura de los dos arcos más cercanos a la ribera de la villa.

Imprescindibles

Puente Medieval de Simancas
Puente Medieval de Simancas.
Iglesia Parroquial San Salvador en Simancas
Iglesia Parroquial San Salvador en Simancas.

Datos prácticos

Coordenadas

41º 35′ 27.49″ N , 4º 49′ 48.11″ W

Distancias

Valladolid 13 km, Madrid 198 km.

Aparcamiento

Aconsejable dejar el coche en el estacionamiento gratuito en las proximidades del Castillo de Simancas y realizar la visita de la villa a pie.

Altitud

725 m.

Habitantes

5406 (2013).

Estas son las principales festividades que ver en Simancas: El Salvador (fiesta patronal, día 6 de agosto) y Virgen del Arrabal (fiestas patronales del 6 al 10 de septiembre).

He aquí otros eventos que ver en Simancas: Semana Cultural (coincide con las fiestas del Salvador).

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