Simancas

La Villa de las siete doncellas

Famosa por las siete doncellas que simbolizaron la irreductibilidad de los cristianos frente a sus dominadores árabes, fue después escenario de la gran batalla que cambió el signo de la lucha en Castilla y León. El archivo de su bien conservado castillo es uno de los más importantes de Europa.

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No hay mucho qué ver en Simancas, los más importante es el castillo donde está el célebre Archivo, visitable por las mañanas entre semana y ciertos festivos (mirar su página); además hay varios lugares de interés que se pueden ver en un paseo de una hora por el casco urbano. Bajando por la autovía E80 la escapada la podemos continuar empleando un día en recorrer otras dos importantes poblaciones: Tordesillas y/o Toro; una alternativa para pasar medio día es la erudita y amurallada Urueña (por la A6). Los amantes de humedales y el avistamiento de aves tienen al lado de Tordesillas el Parque Natural de las Riberas de Castronuño. Finalmente, hospedarse en los alrededores de Simancas tiene la ventaja de poder visitar la vecina Valladolid a menor coste. Para conocer la gastronomía local y reservar ese lugar tranquilo y más barato donde parar, proponemos la página especializada Dormir y Comer en Simancas.

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El emplazamiento sobre la confluencia de los ríos Duero y Pisuerga propició que fuera un asentamiento prehistórico, como atestigua el Sepulcro megalítico de los Zumacales, singular por ser de lajas de piedra en posición horizontal (en lugar del clásico dolmen de piedras hincadas verticalmente).

Fue poblado por los vacceos y, bajo el nombre de Septimancas, se convirtió en un importante nudo de comunicaciones en época romana, pues por ella pasaba la calzada que unía Emérita Augusta (Mérida) con Caesaraugusta (Zaragoza). En su necrópolis tardorromana se encontró el singular cuchillo romano que ha dado nombre al “tipo Simancas”.

En ella se situó la célebre Historia de las siete doncellas que sirvió para galvanizar la resistencia de los cristianos contra los musumanes en un momento de debilidad. El nombre del pueblo se ha asociado a la frase que el Califa pronunciaría al recibir las doncellas amputadas: “si mancas me las dais, mancas las quiero”. En la plaza mayor del pueblo hay una fuente con siete caños que representan los brazos de las doncellas.

En el mes de julio de 939 el ejército de unos cien mil guerreros del califa Abderraman III sufrió una dura derrota ante una coalición de leoneses, castellanos y navarros situados tras las murallas de la villa. En el 983 el ejército de Almanzor llega a Simancas, derrotando esta vez a los cristianos, capturando a miles de ellos y tomando toda la zona para los musulmanes. La conquista de Toledo por el rey Alfonso VI en el 1085 trajo consigo su ocupación y el alejamiento de la frontera musulmana.

postal antigua simancas
El Castillo de Simancas en una antigua fotografía

Pasó a formar parte de la jurisdicción de Valladolid en el año 1255, según privilegio otorgado por Alfonso X el Sabio, iniciándose una disputa entre ambas localidades.

En 1465 el Almirante de Castilla don Fadrique Enriquez trata sin éxito de tomar Simancas para amenazar la posición de Enrique IV en Valladolid; éste premió la fidelidad de sus habitantes concediéndoles la hidalguía a todos ellos y separando Simancas de la jurisdicción de la ciudad de Valladolid. Cuando dos años después ordena el reforzamiento del castillo, se le adelanta Don Alonso Enríquez, hijo del Almirante de Castilla, conquistándolo y edificando la actual fortaleza. En 1490 los Reyes Católicos toman posesión de la misma.

En las siguientes décadas se realizaron numerosas reformas, hasta el punto de resultar tan fuerte que al sublevarse los comuneros en Valladolid en 1520 ni siquiera trataron de asediarla. Tras su derrota, uno de sus jefes, el arzobispo de Toledo Antonio Acuña (al no poder ser ajusticiado por su cargo) se escapó a Fermoselle en la frontera con Portugal, donde fue prendido y llevado al castillo de Simancas. El 25 de febrero de 1546 asesinó al alcaide del castillo Mendo de Noguerol, intentando escapar. Consultado el Emperador Carlos, ordenó que se le ajusticiara mediante garrote vil; su decisión se cumplió el 24 de marzo en la torre llamada desde entonces “del Obispo”.

Castilla era uno de los pocos reinos importantes que carecía de un archivo unificado, por lo que en 1540 el rey Carlos I ordena la creación de un archivo general de la corona de Castilla en el castillo de Simancas. Empiezan a llegar los primeros documentos desde el Castillo de la Mota, nombrándose a su primer archivero en 1545. Felipe II segregará definitivamente a Simancas de Valladolid y concederá unas ordenanzas específicas al archivo.

Durante la Guerra de la Independencia, el general Kellerman sustrajo documentos del archivo de Simancas para incorporarlos al archivo que Napoleón había organizado en París. Finalmente, en el verano de 1812 hubo una nueva batalla en Simancas entre las tropas aliadas, comandadas por Wellington, contra los franceses, que se batían en retirada tras la batalla de los Arapiles.

A pocos km de Valladolid se encuentra la villa de Simancas cuya visita comenzamos por el Castillo – Archivo General de Simancas que caracteriza la silueta del pueblo desde el siglo XV. Entre 1467 y 1480 la familia Enríquez reconstruyó la antigua fortaleza de la que aún se conserva la capilla. En 1490 los Reyes Católicos toman control de la fortaleza y proceden a reforzarla. En 1540 el rey Carlos I manda acondicionar la torres del ala norte como archivo y su hijo Felipe II encarga a Juan de Herrera que acondicione el edificio para su nuevo uso. Otros arquitectos como Diego de Praves, Francisco de Mora o Ventura Rodríguez hicieron nuevas reformas.

El edificio tiene una muralla completa con sus torres redondas, su camino de ronda y su almenado. Las salas del patronato real, la biblioteca, el despacho de la dirección, la capilla y otras conservan la decoración gótica y renacentista original y también mantienen la misma disposición que tuvieron en el siglo XVI sus estanterías y armarios.

Bajando al pueblo por la calle Miravete encontramos el monumento dedicado a las doncellas de la leyenda. Su conjunto histórico-artístico está formado por calles empedradas entre numerosas casas, de los siglos XVI y XVII, en cuyas fachadas de sillería y ladrillo se ven los escudos de armas de sus antiguos propietarios sobre portadas de arco de medio punto. En algunas viviendas, a ras de suelo, pueden observarse los respiraderos y lucernarios de sus bodegas subterráneas.

castillo simancas
Castillo de Simancas

La Iglesia Parroquial de El Salvador aparece sobre una gran escalinata. Se conserva la torre-pórtico románica del siglo XII, decorada en sus arcos e impostas. El resto del edificio se erigió en el XVI en estilo gótico tardío con alguna influencia renacentista. La torre sufrió un incendio en 1578 y se le añadió el campanario de ladrillo. Su interior está organizado en tres naves de salón, cubiertas con bóvedas de crucería estrellada. Las piezas más destacadas son el retablo mayor de estilo plateresco, el retablo de la Resurrección, de estilo renacentista, y el relieve de la Piedad. Merece atención su orfebrería litúrgica en plata de los siglos XVI y XVII. El antiguo Hospital del Salvador, de finales del siglo XVI, estuvo abierto hasta el año 1840. El edificio es de ladrillo con portada de medio punto de piedra, incluye dos hornacinas con esculturas y escudos heráldicos de la ciudad.

En el centro del pueblo tenemos que ver en Simancas la Plaza Mayor donde, también en el centro, hay un templete de música en el que cada año se elige a las doncellas en las fiestas patronales. Las siete doncellas que se entregaron mancas al califa son recordadas por los siete caños de metal de la fuente que hay en la plaza. En los soportales encontramos el Ayuntamiento y la Casa de Cultura, de estilo neoclásico; están presididos por el escudo real y un campanil de forja con reloj.

Bajando hacia el río, a la izquierda, encontramos el Rollo de Justicia que recuerda los siglos de controversia con Valladolid sobre la jurisdicción del municipio. Más adelante está la Plaza del Mirador cuyo nombre hace referencia a sus vistas sobre el río Pisuerga y el Puente medieval de diecisiete ojos, unos de medio punto y otros ojivales. Durante la Guerra de la independencia, Wellington ordenó la voladura de los dos arcos más cercanos a la ribera de la villa.

Imprescindibles

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Puente Medieval
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Iglesia Parroquial San Salvador

Datos prácticos

Coordenadas

41º 35′ 27.49″ N , 4º 49′ 48.11″ W

Distancias

Valladolid 13 km, Madrid 198 km

Aparcamiento

Aconsejable dejar el coche en el estacionamiento gratuito en las proximidades del Castillo de Simancas y realizar la visita de la villa a pie

Altitud

725 m

Habitantes

5406 (2013)

El Salvador (fiesta patronal, día 6 de agosto), Virgen del Arrabal (fiestas patronales del 6 al 10 de septiembre)

Semana Cultural (coincide con las fiestas del Salvador, en la primera quincena de agosto, entre otras actividades se organizan encierros de toros, un Mercado Medieval y la celebración del tradicional requerimiento de las siete doncellas de la leyenda y su posterior nombramiento acompañado de la danza típica del paloteo de la villa)

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