Desde el siglo XIII el castillo de Torrelobatón vigila el vallisoletano valle de Hornija. Hoy sus formas permanecen inmutables en el paisaje, extraordinariamente conservadas. Un pequeño milagro dado que no fue un mero agente pasivo, sino que vio combate. Su fama viene de la rebelión de los Comuneros. Tomarlo fue una gran victoria para estos, pero también vería partir a los mismos hacia su derrota total en Villalar. Un lugar por tanto dramático que hasta haría sus pinitos en el mundo del cine, ya en el siglo XX claro.

Castillo de Torrelobatón, provincia Valladolid

La torre del homenaje se completó al reconstruirse tras el asalto comunero. | Shutterstock

Pero volviendo a sus inicios, estos se asocian a una de las casas más importantes de Castilla. Los Enríquez acapararon el título de Almirante de Castilla durante unos dos siglos. Surgieron como linaje a finales del primer tercio del siglo XIV. Fadrique Alfonso de Castilla fue el fundador. Hijo bastardo del monarca castellano Alfonso XI, brilló al frente de la Orden de Santiago. Fue su hijo quien adquirió el castillo de Torrelobatón.

Durante el siglo XV obtuvo nuevas formas. Se modernizó y adquirió su aspecto asociado a la llamada escuela de Valladolid. De este modo es fácil encontrar paralelismos entre algunas de sus estructuras y las de castillos como los de Peñafiel o Medina del Campo. Su torre del homenaje comenzó a elevarse entonces y su silueta se consolidó. Asimismo hay que resaltar que formaba parte del entramado defensivo general de la localidad con la que comparte nombre.

Castillo de Torrelobatón, provincia Valladolid

La torre del homenaje se completó al reconstruirse tras el asalto comunero. | Shutterstock

El destino de los comuneros

Las políticas de Carlos I, su propio origen y relación con el Sacro Imperio Romano Germánico, llevaron a que buena parte de los nobles de Castilla se frustraran. El reparto de los impuestos fue la gota que colmó el vaso y así surgió en 1520 la revuelta de las Comunidades de Castilla. Breve, pero importante, quería reponer a Juana I como reina. La lucha se extendió hasta 1522 en Toledo, pero la realidad es que tras el 23 de abril de 1521 estaba muerta. Entonces la fuerzas leales al Emperador decapitaron, figurada y literalmente, la rebelión.

Padilla, líder comunero, consiguió tomar el castillo de Torrelobatón mediante un rápido asedio en febrero de 1523. Fue una acción que aumentó la presión sobre los leales a Carlos I. Causa personal, hizo de la fortaleza su base hasta partir a Villalar. Moriría junto a Maldonado y Bravo un día después de su derrota en Villalar. La estructura que conquistó, sin embargo, sobrevivió aunque maltrecha por la lucha. Sin embargo, se decidió reforzarla, ya de vuelta a los Enríquez. Así consiguió su aspecto definitivo.

Castillo de Torrelobatón, provincia Valladolid

Vista desde abajo del castillo de Torrelobatón. | Shutterstock

Desde entonces vio pasar la historia y cambió de manos, cada vez menos necesaria. Su destino final fue ser propiedad de la localidad a la que pertenece. Restaurado, alberga el Centro de Interpretación de la Guerra de las Comunidades, que recuerda y pone en contexto la revuelta. Pero el castillo se guarda una última bala en forma de curiosidad cinéfila. En 1961 Charlton Heston campeó delante del lugar dirigido por Anthony Mann. Fue en la archiconocida El Cid y en esta ocasión Torrelobatón se convirtió en Vivar, donde el héroe decide perdonar al emir de Zaragoza y se gana su sobrenombre. Sin duda, un último capítulo muy interesante para esta fortaleza.