Una de las mejores localizaciones para disfrutar de una breve escapada es, sin duda, Segovia y sus alrededores. Tanto la ciudad, y su patrimonio histórico de época medieval, como su entorno son uno de los lugares más atractivos de toda Castilla y León. Porque un viaje de tres días en Segovia capital da para descubrir en profundidad su casco histórico y su famoso acueducto. Pero también se puede aprovechar para conocer el Palacio de la Granja de San Ildefonso o degustar su excelente gastronomía, con platos típicos como el cochinillo o el lechazo a la cabeza.

Catedral de Segovia

La catedral de Segovia es otro de los sitios imprescindibles a los que acudir. | Shutterstock

Día 1, acueducto y el casco histórico

La primera jornada es casi una obligación empezarla visitando el acueducto de Segovia. Esta impresionante pieza de ingeniería civil es una de las construcciones de origen romano mejor conservadas de la península. Se calcula que se construyó a principios del siglo II y está compuesto por 167 arcos de piedra granítica. Uno de los elementos que hacen más increíble este monumento, además de los 28 metros de altura que alcanza, es que no tiene ni un gramo de argamasa ni de cemento.

Pero Segovia, declarada ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, tiene muchas otras cosas que ver. Y es que mientras se mira el acueducto uno está al mismo tiempo entre la Plaza de Azoguejo y la Plaza de Artillería. Los más observadores se darán cuenta de que en uno de los dobles arcos se encuentra la escultura de una virgen, que para unos es la de la Fuencisla y para otros la de la Cabeza.

El acueducto de Segovia

El acueducto de Segovia es la seña de identidad de la ciudad. | Shutterstock

Una vez vista esta imprescindible pieza de la arquitectura española, se puede contemplar el paisaje desde las escalinatas paralelas al acueducto o partir en dirección a la Casa de los Picos. Este curioso edificio fue construido en el siglo XV y su peculiar fachada fue diseñada para evitar el estilo judío de la época. Tiene 360 picos de granito y la leyenda asegura que debajo de uno de ellos se puede encontrar un tesoro. En su interior hay un patio estilo renacentista decorado con azulejos de Talavera.

Siguiendo la ruta por el casco antiguo de la ciudad castellana se pueden encontrar lugares tan interesantes como la Plaza de las Sirenas. Pero será en la Plaza Mayor, con las impresionantes vistas de la catedral, donde más tiempo pueda detenerse el visitante. No solo por las vistas, sino también porque es uno de los lugares más animados de la ciudad debido a la cantidad de terrazas y establecimientos que posee.

En cuanto a la catedral, fue finalizada en 1577 y su estilo se enmarca en el gótico tardío. En la fachada principal, que se encuentra en la parte oeste, se encuentra La Puerta del Perdón, donde se puede ver una virgen diseñada por Juan Guas. Para acabar el día, los visitantes podrán pasear por el barrio de la judería, donde se encuentran la Sinagoga Mayor y la Puerta de San Andrés. Antes de la expulsión por parte de los Reyes Católicos, la comunidad hebrea de Segovia constituyó una de las comunidades judías más ricas y pudientes de toda Castilla y León.

Casco de Segovia

El casco antiguo y la muralla de la ciudad son de los mejores conservados de España. | Shutterstock

Día 2, Muralla y sus puertas

El segundo día de estancia en Segovia se puede iniciar visitando los pocos enclaves que todavía quedan por ver. Uno de esos lugares es la Iglesia de San Martín, templo de origen mozárabe y con estilo románico se encuentra en el corazón de la ciudad. En la misma plaza, se puede acudir al Torreón de Lozoya. Actualmente funciona como sede de exposiciones de arte y se realizan en su interior actividades culturales. En el pasado se utilizó como fortaleza, a pesar de estar dentro de las murallas de la ciudad.

Porque, como buena ciudad medieval, la ciudad castellana cuenta con una importante muralla. Aun así, su origen data de la época romana. En concreto, se calcula que fue construida en el siglo III. Pero fue en el siglo XI cuando se empezó a reforzar, después de la conquista cristiana de la ciudad. El fin era proteger la ciudad de los ataques musulmanes y demás riesgos que podía correr.

El perímetro de la muralla es de tres kilómetros. Su origen y final se encuentra en el Alcázar. Es una de las pocas construcciones defensivas que se conservan completas en España, ya que, junto a esta, solo quedan las de Lugo y Ávila. Con una altura media de 7,5 metros y un grosos de 2,5, pasear por su perímetro o contemplarla desde la distancia es una de las actividades imperdibles durante una estancia en Segovia. En los últimos años, se ha facilitado un sendero de tierra que rodea la muralla en su parte exterior, ofreciendo una vista diferente de la misma. También una vista inigualable del impresionante Alcázar.

Alcázar de Segovia

El Alcázar de Segovia posee unas vistas impresionantes. | Shutterstock

A pesar de su buen estado, en la actualidad solo se conservan tres de las cinco puertas que la componían originalmente. Estas son las de San Andrés, Santiago y San Cebrián. La Puerta de San Andrés es la más popular, reconocible por las torres que la componen, una cuadrada y otra poligonal. También se la denomina como Puerta del Socorro, debido a la pequeña virgen del Socorro que se puede ver por la cara opuesta.

Granja de San Ildefonso en otoño

Granja de San Ildefonso, una de las mejores escapadas de otoño en España. | Shutterstock

Antes de acabar la jornada, los visitantes también pueden disfrutar la diversa oferta cultural de Segovia. Junto al Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, el Museo de Segovia o el Museo Zuloaga también se encuentra la Casa Museo de Antonio Machado. En esta estancia vivió el poeta sevillano entre 1919 y 1932. Su interior está repleto de muebles y objetos que pertenecieron al propio Machado, además de fotos y recortes de periódicos antiguos.

Día 3, Palacio de la Granja y Alcázar

Para terminar esta escapada de tres días a Segovia capital quedan dos de los lugares más interesantes por ver, aunque uno de ellos se encuentre a unos minutos de la ciudad. En primer lugar, hay que quedarse con el Alcázar, construido en el siglo XII. Es una visita casi obligada cuando se acude a  Segovia. Este emplazamiento, que fue residencia real en el siglo XIII, es una fortificación inexpugnable desde la que se pueden apreciar unas vistas de la meseta castellana imperdibles. Para llegar a la cima de la torre hay que subir 152 escalones, un esfuerzo que permitirá contemplar las montañas del Sistema Central, además de toda la ciudad. En su interior se encuentra el patio de Armas, entre otras estancias de valor, donde se realizan actos culturales como conciertos de cámara.

Alcázar de Segovia

El Alcázar de Segovia se alza sobre una impresionante roca | Shutterstock

La última parada de este viaje de tres días a Segovia capital será el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso, situado a unos veinte minutos en coche de la ciudad. Este complejo de edificaciones comenzó su identificación en 1721 y estaba destinado a ser finca de recreo y caza de la monarquía. Las fuentes y jardines que componen la parte exterior, de estilo versallesco, son uno de los motivos para desplazarse hasta aquí. Pero su lujoso interior, en el que se pueden encontrar la galería de estatuas, el Salón de Mármoles o el Museo de Tapices, también invitan a conocer este palacio y recorrerlo con tiempo.