Que ver en Turégano

Cruce de caminos y castillo de intrigas

Éste señorío episcopal fue sede de la Cancillería, la Audiencia del reino y residencia de reyes en el siglo XV; su poderoso obispo Arias Dávila edificó su emblemático castillo, que después sería prisión del poderoso Secretario Antonio Pérez. Su singular plaza mayor será reiteradamente inmortalizada por numerosos artistas del círculo de los Zuloaga. Es el centro geográfico desde el que poder recorrer toda la provincia con menor coste de estancia.

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Se trata de una bella población, tranquila, y con excelente comida a buen precio; además de un lugar estratégico desde el que recorrer la provincia. No hay muchos sitios que ver en Turégano: la visita al castillo, iglesia y el paseo puede llevarnos unas tres o cuatro horas. En cambio, son numerosísimas las opciones de excursión. Un poco más al norte se pueden ver buitres y pasear por el parque de las Hoces del río Duratón; en Sebúlcor es posible navegar en piragua o hacer otras modalidades de turismo activo. A menos de media hora de carretera están otras bellezas medievales donde pasar medio día, como Pedraza y Sepúlveda. También es una buena opción para visitar la cercana Segovia a menor coste que alojándose en la capital. En nuestra página  Dormir y Comer en Turégano explicamos los platos locales y donde reservar para dormir bien.

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Sobre la colina del castillo debió de haber un castro celtibérico, algunos de cuyos restos se encuentran en torno a su foso. Hacia el año 940 fue reconquistada por el conde Fernán González; su hijo reforzó el castillo musumán con torres, llamándola Turrem Vegam que derivaría en Toroda, Toroganum y luego Turégano; una plaza estratégica por confluir en ella los caminos de Segovia, Fuentidueña, Sepúlveda y Pedraza.

En el turbulento año de 1123 la reina Urraca de Castilla dona la villa y sus contornos al recientemente restaurado obispado de Segovia y por entonces se reconstruyó el castillo alrededor de la iglesia románica de San Miguel. A mediados del siglo XIV el rey Pedro I confirma la donación de Turégano a la diócesis segoviana concediéndole noventa ballesteros para defender la fortaleza. A finales de siglo la fortaleza se convirtió en frecuente residencia de los reyes Juan I y Juan II; éste último recuperó el control de la fortaleza, radicó durante al menos seis meses al año la sede de la Cancillería y Audiencia del Reino y allí celebró importantes torneos entre sus caballeros.

Por el enfrentamiento entre los obispos de Segovia y el cabildo controlado por los caballeros de la ciudad de Segovia los prelados residían en el palacio de Turégano alejados de la capital. En el siglo XV hubo una sucesión de importantísimos obispos; especialmente don Gonzalo (que escribió el libro de derecho titulado Peregrina) y el humanista Fray Lope de Barrientos, catedrático de Teología en la Universidad de Salamanca y tutor del futuro Enrique IV. En 1461 Enrique nombró obispo al joven de veinte años Juan Arias Dávila; éste hijo de un judío converso y Contador Real demostró su preferencia por Turégano y por tener una temprana ambición e inclinación a la intriga, poniéndose pronto a edificar un castillo inexpugnable. En 1473 el obispo era ya un partidario de Isabel de Castilla, acogiendo a su marido Fernando de Aragón en su castillo; allí recibió a un mensajero del rey Enrique IV que le conminó a presentarse en Segovia, el prelado ahorcó al mensajero. Allí esperó Fernando el Católico señal de Isabel, que estaba en Segovia, a que esta se auto-coronara acudiendo desde Turégano a la ciudad para firmar la famosa Concordia el 15 de enero de 1475. El intrigante obispo Arias Dávila allí continuaría residiendo, pero sus numerosos enemigos se las arreglaron para que fuera juzgado por la Inquisición, declarado judaizante y obligado a marcharse a Roma en 1490. Se le declaró maldito y se trató de borrar todo lo relativo a su persona en la villa, picando sus escudos para no dejar rastro del personaje.

foto antigua turegano
Vista general de Turégano, ca. 1868-1872 (J. Laurent y Cia.)

En 1521 los comuneros alzados contra Carlos I llegaron a enviar al alcaide Gonzalo de Copete (nombrado por el obispo) hasta 71 cartas para convencerle de que se uniera a la rebelión; éste recibió también una carta del propio Carlos I, obedeciéndole. Esas cartas permanecerían escondidas entre dos paredes del castillo hasta el año 2002 cuando fueron descubiertas.
El rey Felipe II empleó el castillo como prisión para el Secretario Antonio Pérez tras ser responsabilizado de la muerte de Escobedo, siendo encerrado en febrero de 1585; allí hubo un intento de liberación por parte de sus amigos, que fueron engañados por el alcaide, permaneciendo hasta marzo de 1586.

A comienzos del siglo XX es visitada por el ceramista Daniel Zuloaga que lo emplea en sus creaciones y por su sobrino el pintor Ignacio que allí pinta su lienzo Torerillos en Turégano. Allí también trabajaron otros pintores de su círculo, como los hermanos Zubiaurre, Gutiérrez Solana y Duran Camps.

En 1962, por encargo del guitarrista Andrés Segovia, el compositor Federico Moreno Torroba compuso una serranilla inspirada en el castillo de Turégano. El músico militar Santiago Berzosa –nacido en la villa en 1907– compuso el Himno a Turégano, un pasodoble – marcha de gran belleza que interpreta el reloj del ayuntamiento.

Lo primero que se ve al visitar Turégano es el Castillo (hacia 1463) sobre la colina que domina la villa. La fortaleza está edificada sobre restos celtibéricos, romanos y árabes y tiene como particularidad que en su patio de armas se levanta la Iglesia de San Miguel (del siglo XII y XIII). Fue sede de la Cancillería y la Audiencia, residiendo allí los reyes Juan I, Enrique II, Juan II, Álvaro de Luna y Fernando el Católico. Hacia 1463 sus torres y sus dos murallas fueron considerablemente reforzadas por el obispo Arias Dávila; empleándose como prisión de Estado hasta el siglo XVIII. En 1703 se inauguró la espadaña del castillo a la que se trasladaron las campanas del pueblo. Fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931. El castillo sigue siendo propiedad del Obispado de Segovia, cedido al Ayuntamiento hasta 2024, está siendo restaurado por etapas.

Al bajar al pueblo se dirige uno a la Plaza Mayor, rectangular y denominada de los “Cien postes”, por el número sobre los que se sustentan los soportales formados por columnas de madera y piedra sobre zapatas y pilares de piedra. Antiguamente era más grande, hasta la fachada del Palacio Episcopal. Según la Crónica del Halconero del rey Juan II de Castilla allí se celebraron los torneos y fiestas más espectaculares de la historia de Castilla; hasta principios del siglo XX se celebraban allí festejos taurinos que fueron pintados por los artistas Zuloaga y su círculo de amigos. El típico edificio castellano del Ayuntamiento (siglo XIX) tiene un reloj programado para interpretar el himno de Turégano.

En la Plaza Santiago está situada la Iglesia que le da nombre; en su fachada, dentro de una gran hornacina hay una importante talla de madera. La importante cabecera de la iglesia es románica, en esta hay que fijarse en sus ventanales y las columnas cuyos capiteles representan animales fantásticos. El actual retablo neoclásico del siglo XVIII incluye tallas de San Pedro, San Pablo y Santiago. El ábside se conforma como retablo de piedra en tres niveles sobre capiteles con pavos reales, parejas de aves y altorrelieves de Santiago apóstol. En la misma plaza está el Palacio o Casa Miñano con tres plantas y buhardilla; está edificada con piedra, adobe, ladrillo y madera. Lo que fueron sus caballerizas fueron adaptadas a casas particulares y el Centro Tureganense, centro recreativo de los lugareños.

El Palacio Episcopal fue mandado construir por el obispo Don Manuel Murillo hacia 1753; su fachada principal da al sur de la plaza. Tras la Desamortización pasó a propiedad privada, adosándosele progresivamente otras construcciones; el escudo del obispo fundador todavía es visible.

iglesia san miguel turegano
Iglesia de San Miguel

Saliendo de la plaza por la calle obispo Miranda está el edificio -completamente reformado en el siglo XX- de lo que fue la antigua Sinagoga del siglo XIV.

A tres kilómetros del pueblo, dentro de un pinar, hay una gran casa del siglo XX donde está el Museo Forestal, en el que se explica el ecosistema del pinar (animales y plantas) así como la explotación de éste entorno. En los alrededores de la villa hay varias localidades con templos románicos que responden al estilo denominado como “Románico del río Pirón” por estar en las inmediaciones del mismo. Estos edificios se singularizan por las ricas decoraciones florales y vegetales que muestran en sus portadas y en los capiteles de las columnas; también los animales reales y fantásticos de extraordinaria calidad que aparecen en los capiteles. Sus ejemplos más destacados pueden ser los de Sotosalbos y Caballar. A 17 kilómetros, la Iglesia románica de Sotosalbos destaca por su hermosa galería porticada, los arcos de la puerta se singularizan por continuar hasta el suelo y su decoración de dientes de sierra. Los capiteles, canecillos y metopas que se pueden disfrutar de la galería son característicos de los canteros que trabajaron en esta zona y merecen ser observados con tiempo; en el interior merece detenerse ante las pinturas al fresco del ábside y la gran pila bautismal.

A 6 kilómetros de Turégano, en Caballar, la gran Iglesia románica de La Asunción (siglo XIII) tiene una nave con cabecera semicircular y una importante bóveda de medio cañón; si se accede en horas de misa en su interior hay un retablo barroco y un importante relicario de plata segoviana que custodia los cráneos de los hermanos de San Frutos, el eremita del siglo VIII que es el patrón de Segovia.

Imprescindibles

Castillo
iglesia santiago turegano
Iglesia de Santiago

Datos prácticos

Coordenadas

41° 09′ 19″ N, 4° 00′ 26″ W

Distancias

Segovia 34 km, Madrid 128 km

Aparcamiento

Con facilidad

Altitud

935 m

Habitantes

1082 (2013)

Fiestas del nombre de María (5 días alrededor del primer domingo de septiembre), Mercado de los sábados, Feria de San Andrés (días cercanos al 30 de noviembre, Feria de productos regionales, maquinaria agrícola y automóviles )

Mercado Medieval (primer fin de semana de mayo), Turégano suena a música (22-25 julio), Fiesta de la Juventud (primer fin de semana de julio)

Antigüedades: Pablo, Velasco

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