Que ver en Ledesma

Confluencia de calzadas

Este estratégico cruce de caminos es, además, punto de salida hacia el Parque Nacional de los Arribes del Duero.

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Lo que hay que ver en Ledesma y sus inmediaciones puede recorrerse en medio día. El resto de la escapada debería concentrarse en su atractivo principal: el impresionante Parque natural de los Arribes del Duero. En éste pueblo es posible contratar rutas a caballo y otras opciones de turismo activo por tan bellos contornos. Quienes prefieran la visita cultural y más animación tienen muy cerca la opción de la ciudad de Salamanca. En nuestra página Dormir y Comer en Ledesma explicamos los platos locales y donde reservar para dormir bien; a quienes no les parezcan adecuadas y deseen más opciones pueden reservar para Dormir en Salamanca.

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El menhir y verraco de Ledesma son un vestigio de los vetones que habitaron el lugar, construyendo un castro; siendo luego parte de la Lusitania. El historiador Plutarco da noticias de la ciudad de Bletisana, llamada así en honor al cónsul Bleto; se refiere a sus habitantes indígenas como un pueblo que realizaba sacrificios de humanos y de caballos para sellar los pactos y realizar prácticas adivinatorias. En sus inmediaciones los romanos construyeron los puentes Mocho, Peñacerrín y del arroyo Merdero.

Los árabes ocuparon la zona hacia el año 713, residiendo en lo que actualmente es la parte monumental de la villa, mientras que los cristianos se concentraron en las afueras. En el año 745 se martirizó a los clérigos Leonardo y Nicolás, los instructores de Alí, el hijo del Señor árabe de la villa. El niño acudía a la iglesia de San Juan a aprender latín con los clérigos, pero estos se excedieron, convirtiéndolo al cristianismo con el nombre de su padrino Nicolás (afectuosamente, le llamaban “Nicolasín”); enterado el walí mandó degollar al hijo, arrancar la piel y lapidar a los clérigos y quemar el cuerpo de los tres. Sus restos fueron preservados y se convirtieron en objeto de culto.

En el año 939 el rey Ramiro II de León conquista el lugar, pero los ataques de Almanzor en los años 978 y 979 provocaron su despoblación. Aunque recuperada en el siglo XI, las luchas fronterizas no permitirían su repoblación hasta el reinado de Fernando II de León, que le concede un fuero en el año 1161, y la convierte en villa de realengo con un extensísimo alfoz; esto da pié a que comience una época de esplendor, en la que se construyó una nueva fortaleza, la muralla con sus cuarenta puertas y el foso sobre el río Tormes. Ledesma crece porque allí confluyen los caminos de Colada de Fermoselle, Cordel de Almeida, Cordel de Ciudad Rodrigo, Vereda del Asmenal, Vereda de Peñalvo y Colada de Doñinos de Ledesma; una prosperidad que permitirá construir hasta siete iglesias. El infante Sancho, nieto del rey Alfonso X el sabio será de forma vitalicia Señor de Ledesma, siendo enterrado en la iglesia de Santa María la Mayor.

A mediados del siglo XV el rey Enrique IV entregó su Valido Don Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque, al que nombra primer conde de Ledesma; así, la villa incorporó a su escudo el de la familia Zúñiga. Estos promovieron el comercio, con el mercado franco semanal de los jueves.

Al encontrarse en el camino hacia Portugal, la historia de Ledesma se vio negativamente afectada en los siglos XVII y XVIII por la Guerra de Restauración de Portugal y por la Guerra de Sucesión.

casa consistorial ledesma foto antigua
Casa Consistorial de Ledesma (Fotografía coloreada de R. Mata Benito)

En 1808 se produce una sublevación y la partida de varios cientos de jóvenes para incorporarse a la defensa de Ciudad Rodrigo; en los combates con los franceses, estos destruyeron el monasterio de San Nicolás y el castillo. Los ocupantes permanecerían en el pueblo hasta 1812, cuando se retiran, volando el segundo arco del puente.

Hacia 1840 el entonces liberal ayuntamiento de Ledesma asoció a los verracos vetones encadenados que había en el pueblo con acciones simbólicas del emperador Carlos V contra los comuneros de la localidad, decidiendo destruirlos; solo uno de ellos subsistirá. Por aquellos años se crea una circunscripción electoral en Ledesma, que elige un diputado para el Congreso.

A comienzos del siglo XX acuden a pintar allí los artistas Francisco Iturrino, Ángel Larroque y el francés E. Ch. T. Milcendeau; éste último llegó a ser conocido como “El pintor de Ledesma”.

La villa fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1975.

Frente al Puente viejo en el que los viajeros debían pagar pontazgo al señor de la villa está la Muralla; en el conjunto de la misma hay partes prerromanas que formaron parte del castro vetón, unas pocas pueden ser romanas, una mayoría se deben a la época de la segunda repoblación (del siglo XII) y algunas más fueron realizadas por el I conde de Ledesma (Don Beltrán de la Cueva) a finales del siglo XV.

Entre sus puertas destaca la de San Nicolás en la parte occidental; desde allí, según la tradición, el walí Alofre vió como se quemaba a su hijo y a los clérigos que lo convirtieron al cristianismo. La puerta llamada Fortaleza, al suroeste, es lo que resta del castillo de los duques de Alburquerque; en él hay una gran explanada e importantes subterráneos.

Debajo se halla la Iglesia de Santa Elena, un edificio románico del siglo XII con un interior remodelado en el siglo XVI; su retablo es barroco.

La Plaza Mayor tiene unos bellos pórticos castellanos que ver en Ledesma, así como casas de piedra con los blasones de las familias que los edificaron. El edificio del Ayuntamiento fue iniciado a finales del siglo XV como fortificación, dotado de dos bellos arcos de medio punto y una prisión en su interior; a lo largo del siglo XVI se le añaden balconadas y columnas renacentistas; sus vidrieras son de finales del siglo XIX.

La Playa Mayor se cierra en el oriente por la fachada del Palacio de los Beltranes, edificado por don Beltrán de la Cueva, I conde de Ledesma. En él residió en 1464 el rey Enrique IV y su familia durante los ocho días previos a enfrentarse en Zamora contra las tropas que apoyaban a su hermanastro, el infante don Alfonso.

En uno de sus laterales se levanta la Iglesia de Santa María La Mayor que fue edificada entre los siglos XVI y XVI en estilo gótico. Al templo románico sobre el que fue construido el edificio que vemos pertenecen los tres primeros cuerpos de la torre del siglo XII en los que se abre un pasadizo con bóveda de cañón. El interior de la iglesia, de una sola nave, posee capillas laterales con retablos de interés, tallas, enterramientos y un coro. La nave exhibe los escudos de los duques de Alburquerque y tiene bóvedas con terceletes. Una de las cuatro capillas del lado del evangelio se ha transformado en Museo de Arte Sacro que custodia las andas de plata del orfebre Francisco de Agreda de 1719 que salen en procesión en el Corpus Christi. Además es destacable el hisopo gótico de cristal y el cáliz de plata de Rodrigo Díez de 1583.

Cerca de la Puerta de Herreros se halla la Iglesia de San Miguel cuyo ábside tiene restos románicos; el resto del templo fue reedificado a finales del siglo XVIII en estilo neoclásico.

El Hospital de San José, también del siglo XVIII y también neoclásico, acoge en su fachada blasones, así como una escultura de la Sagrada Familia bajo una hornacina.

castillo ledesma
Puerta de la Fortaleza

El Balneario de Ledesma permite disfrutar de unas aguas que ya beneficiaron a los romanos, indicadas para el tratamiento del reuma, la artrosis y enfermedades respiratorias.

En las afueras se puede llegar hasta el Puente Mocho, de origen romano y donde se pueden ver restos de la calzada romana además de disfrutar del plácido valle de encinas atravesado por el río Cañedo en el que se sitúa.

Desde Ledesma se puede hacer una excursión por El Parque Nacional de Las Arribes del Duero que ocupa gran parte del noroeste de Salamanca y del suroeste de Zamora en unos 200 km. que discurren paralelos a la frontera con Portugal. Fue calificado por Unamuno como el “paisaje agreste más bello de España”. Para ello conviene tomar la carretera comarcal SA 302 alrededor del embalse de Almendra hasta Trabanca; el Centro de Recepción de Visitantes está a la entrada del pueblo, en una casa de piedra junto a la iglesia. Cerca está el Parque Temático de Construcciones Tradicionales, ecomuseo sobre la arquitectura tradicional de la zona.

Desde Trabanca se puede realizar la ruta por Las Arribes salmantinas. Más al oeste está Villarino de los Aires, cuyo bello paraje de Emtrambasaguas desde los numerosos miradores. Más al sur, el cañón del río Uces forma la cascada del Pozo de los Humos en el municipio de Pereña de la Ribera; allí está la cascada del Pozo Airón y el mirador de la ermita de Nuestra Señora del Castillo.

Imprescindibles

Puente viejo
Fortaleza

Datos prácticos

Coordenadas

41º 05’ 15’’ N, 6º 00’ 00’’W

Distancias

Salamanca 35 km, Zamora 55 km, Madrid 249 km

Aparcamiento

Sin dificultad

Altitud

780 m

Habitantes

1804 (2013)

Águedas (5 de febrero), Carnaval (Fiesta de los Quintos), Semana Santa, Corpus (60 días después del Domingo de Pascua), Jueves de Corpus (con las calles cubiertas de tomillo, altares improvisados y cinco días de festejos taurinos), Fiestas patronales del Carmen (16 de julio), Calendas (23 de diciembre)

Lunes de aguas, Minicorpus y festivales de Veranón

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