Ciudad Rodrigo

Muy asediada por bien amurallada

La ciudad refundada por Rodrigo González posee unas impresionantes murallas que fueron escenario de grandes gestas, así como una extraordinaria cantidad de bellos palacios de familias nobles. Su Carnaval, la Semana Santa, los toros y su gastronomía son sus atractivos inmateriales.

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Hay mucho que ver en Ciudad Rodrigo, una ciudad fortificada y monumental en la que pasar un fin de semana completo. Esta ciudad es también la mejor base para visitar el Parque Natural de los Arribes del Duero; siendo recomendable reservar con antelación las actividades de turismo activo con las empresas locales. Hacia el Este se puede hacer una excursión al Parque Natural de la Sierra de Francia, donde hay pueblos tan bellos como La Alberca, San Martín del Castañar y Miranda del Castañar. Para conocer la gastronomía local y decidir donde reservar hemos preparado una página web especializada.

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Los primeros vestigios prehistóricos se han encontrado en el yacimiento paleolítico de Siega Verde a 14 km de Ciudad Rodrigo. En este yacimiento de arte rupestre parietal, en la vega del río Águeda, al aire libre, se encuentran figuras realizadas en piqueteado; representaciones de caballos, cabras, toros y ciervos, entre los más comunes y otros como los renos y bisontes, especies hoy extinguidas en estas latitudes, o rinocerontes lanudos, especie extinta y propias de climas frios. Después los vetones habitaron la zona hacia el siglo VI a. de C. conviviendo con los romanos desde el siglo II a. C. Estos la llamaron Mirobriga y la amurallaron para controlar su estratégico puente; restan tres columnas romanas de un antiguo templo a la entrada de la localidad.

No hay noticias relevantes de historia de Ciudad Rodrigo hasta la repoblación de comienzos del siglo XII, que fue liderada por el conde Rodrigo González; en su honor se la llamó Civitas Roderici de donde procede la actual denominación. Unos años después fue recuperada por los musulmanes, hasta que hacia el año 1100 se reconquistó de forma definitiva; en 1136 la aldea fue adquirida por el concejo de Salamanca y en 1161 Fernando II de León promovió su repoblación, atrayendo a los llamados “serranos”, autorizando la construcción de su catedral y el lienzo de la muralla, dándole fuero y obispado.

Tras haber sido una villa partidaria del rey Pedro I y haber sido asediada sin éxito por el infante Enrique; curiosamente, al llegar a ser rey, éste decidió construir el castillo en 1372. De allí partió -en 1384- la expedición del rey Juan I contra Portugal, que finalizó en la derrota de Aljubarrota. A pesar de las luchas nobiliarias entre la familia Águila y otras de la ciudad por el control municipal, así como por la Guerra de Sucesión a la Corona de Castilla entre la princesa Isabel de Castilla (apoyada por una mayoría de la población) y Juana la Beltraneja, Ciudad Rodrigo tuvo una larga etapa de prosperidad y construcciones en los siglos XV y XVI, siendo una importante plaza fuerte de la frontera con Portugal.

En 1492 por esta villa salieron hacia el exilio vía Portugal numerosos judíos castellanos; algunos volverían progresivamente, estableciéndose allí; por eso la ciudad fue puesta bajo vigilancia de uno de los primeros tribunales de la Inquisición, el organizado en Llerena.

En el siglo XVII y XVIII la Guerra de la Restauración portuguesa y la Guerra de Sucesión española (en la que padecieron un asedio portugués) empobrecieron la localidad. En junio de 1810 el asedio lo realizaron los franceses del Mariscal Ney, que la atacaron durante 77 días consecutivos hasta conseguir perforar sus defensas. Fue uno de los enclaves que mas resistió en España facilitando y fortaleciendo la entrada de las tropas inglesas de liberación dos años después. En enero de 1812 las tropas de Wellington asediaron a la guarnición francesa durante diez días, muriendo dos generales ingleses en el asalto. La importancia de esa victoria motivó que se le concediera el ducado de Ciudad Rodrigo a Wellington. Estos dos asedios causaron enormes destrozos en sus monumentos.

Imagen antigua del Castillo de Enrique de Trastámara

En 1944 se la declaró Conjunto Histórico Artístico. La celebración de la exposición de Las Edades del Hombre, 2006 le permitió renovar su callejero, abrir templos y edificios históricos potenciando su turismo y la torre de la catedral.

El Segundo Centenario de la Guerra de la Independencia dio pie a la creación del Consorcio Transfronterizo de Ciudades Amurallas entre Ciudad Rodrigo y Almeida para impulsar una ruta turística entre ambas ciudades vecinas y promover la declaración de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco para sus fortalezas.

Hay numerosas edificaciones de los más variados estilos para visitar en Ciudad Rodrigo. Pero lo más impresionante es el Recinto amurallado y los fosos, parapetos, falsabragas o muros bajos. La muralla tiene forma de elipse y más de 2 km de longitud. La muralla es medieval y la mayor parte se construyó, en el siglo XII, con guijarros y argamasa. Tras los asedios de los siglos XVII y XVIII, durante el reinado de Felipe V, las murallas fueron modernizadas para resistir los ataques de la artillería, reduciéndose su altura e incorporándose bastiones exteriores. Actualmente su parte superior es un paseo acondicionado con miradores en algunos de sus tramos. A través de sus siete puertas (que pertenecen a distintas épocas) se puede acceder al casco urbano. Por la Puerta de la Colada, situada al oeste, se sube hasta el promontorio sobre el que se eleva el Castillo.

En la Plaza del Castillo encontramos el Verraco, una tosca mole posiblemente esculpida por lo vetones, de 2.500 años de antigüedad.. La fortaleza fue remodelada por Enrique II de Trastámara en 1372, después de haber fracasado en su asedio varios años antes. Su cuadrada Torre del Homenaje, de grandes proporciones, ha sido habiliatada como Parador de Turismo.

En la Calle de la Colada está la Casa de la Cadena (gran edificio del siglo XV), situada haciendo esquina; un poco más lejos está la Plaza Mayor, esta llama la atención por la irregularidad de su espacio. Entre sus edificios merece significarse la antigua Audiencia Real, la cárcel (del siglo XVIII) y el Palacio del primer Marques de Cerralbo. En la esquina de la calle de Madrid, está la llamada Casa de los Cueto (del siglo XVI) con su fachada bellamente decorada. El Ayuntamiento está alojado en un palacete renacentista que cuenta con un pórtico y una galería de arcos con torreones embellecidos con blasones y decoración plateresca; tiene una espadaña con una campana que servía para alertar por situaciones de peligro.

En el paseo de Fernando Arrabal, a la entrada de la puerta del Conde, está el Centro de Interpretación de la Ruta de las Fortificaciones que difunde la historia defensiva de la ciudad y de las fortalezas cercanas que integran la ruta de fortificaciones fronterizas: Saelices, Castillejo de Martín Viejo, Villar de la Yegua y Aldea del Obispo.

Por la calle Cardenal Pacheco que conduce a la catedral se abre a la derecha la Plaza del Buen Alcalde cuyos edificios de estilo castellano, con soportales del siglo XVIII, se disponen en torno a una fuente.

La Capilla de Cerralbo, a pesar de su humilde nombre, es un gran templo de estilo herreriano construido en los siglos XVI y XVII como panteón de esa familia; llama la atención su gran cúpula con cimborrio. En su interior le dan prestancia los retablos del siglo XVII en madera de nogal y el mausoleo del último marqués de Cerralbo con un escultura orante obra del escultor Mariano Benlliure.

La Plaza de San Salvador es llamada popularmente “Isabelina”; allí se pueden ver la fachada renacentista de la Casa de los Miranda (siglo XVI) y la fachada neogótica del Palacio de la Marquesa de Cartago (siglo XX); en éste último se puede ver una parte de la exposición “Wellington frente a Napoleón” en el año 2010.

La Catedral fue iniciada en 1165, durante el reinado de Fernando II de León, el rey que tanto promovió Ciudad Rodrigo. Es un edificio de transición del románico al gótico. Ha perdido dos torres a causa de las numerosas destrucciones sufridas en los asedios y guerras, siendo objeto de numerosas reformas. Su Portada de las Cadenas, hacia la plaza del Salvador, está enmarcada por columnas estriadas con remates góticos; un arco protege cuatro arquivoltas sobre ellas las que se disponen cinco bajorrelieves románicos de influencia bizantina, y por encima del arco un friso recorre una galería gótica muy decorada y compuesta por arquerías que rodean doce relieves escultóricos de personajes del Antiguo Testamento. En el interior conviene detenerse en la Capilla del Pilar del siglo XVIII y en los tres ventanales románicos situados tras de ella. La fachada occidental (del siglo XVIII) está flanqueada por una torre neoclásica, allí se encuentra el importante Pórtico del Perdón (de los siglos XII y XIII), cuyo románico recuerda al pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago. En su parteluz hay una imagen de la Virgen con el Niño en una mano y una flor en la otra, y en las jambas unas efigies de los apóstoles. Unas escenas del Nuevo Testamento cubren tímpano y arquivoltas en torno a la Coronación de la Virgen. En el lado norte del crucero del templo está la puerta de Amayuelas, que es semejante a la de las Cadenas pero tiene un arco inferior compuesto de cinco lóbulos y una menor decoración; a su lado hay un arco ciego decorado con pequeñas cabezas.

El edificio tiene una nave central más alta que las laterales, los ábsides se apoyan en unos pilares que cuentan con unos bellos capiteles muy decorados; las bóvedas son de crucería. Uno de los principales atractivos del templo son los ventanales de las naves laterales, de estilo románico, están muy decorados. En la bóveda próxima al crucero hay varias esculturas, destacando la de San Francisco, que es considerada como la única representación conocida del Santo realizada durante su vida. La Capilla Mayor del ábside central es obra de Gil de Hontañón (del siglo XVI) y cuenta con una imagen de la Asunción obra del imaginero Juan de Mena (siglo XV). El coro es de estilo gótico plateresco. Las capillas contienen retablos barrocos, un altar de alabastro del siglo XVI y sepulcros. Partiendo de la nave izquierda se accede al claustro, a la izquierda hay dos galerías cuya base se edificó en estilo románico tardío y en las que abundan capiteles esculpidos y otras dos de estilo gótico tardío.

En la Plaza del Conde próxima a la catedral hay varios importantes palacios. En primer lugar el Palacio de Moctezuma (del siglo XVIII) edificado por los descendientes del monarca mejicano; que actualmente es Casa de Cultura. También está el Palacio de los Castro (del siglo XVI) en el que destaca su portada plateresca entre columnas salomónicas y con leones de remate; finalmente, el Palacio de los Condes de Alba de Yeltes (del siglo XVI y reformado el siglo XVIII) que ahora es una sucursal bancaria.

Catedral

La próxima calle de Madrid es una de las más animadas de la localidad, allí está la llamada “Casa de las Cuatro Calles”, la Casa de los Soria-Sotomayor del siglo XVI; se identifica por su portada angular con escudos de la familia. La calle finaliza en la rúa del Sol donde se halla la Capilla neoclásica de la Orden Tercera Franciscana. El paseo puede seguir por las calles de los Gigantes y Blanco Ledesma, donde hay numerosas casas de los numerosos y ricos caballeros de la ciudad; la más interesante es la Casa de los Vázquez -hoy edificio de Correos- en la que se puede disfrutar de su fachada, su ventanal y sus rejas. Enfrente está la Iglesia de San Agustín, edificio gótico del siglo XVI; sus muros están decorados con blasones y en su interior merece fijarse en la estatua del santo y en los enterramientos.

En la plaza de Cristóbal de Castillejo -detrás de la Casa de los Vázquez- está la Iglesia Parroquial de San Isidoro, mantiene su cabecera románico mudéjar del siglo XII, siendo reconstruido en estilo gótica posteriormente. Al otro lado de la plaza merece la pena detenerse a admirar la portada barroca de la capilla de las Franciscanas Descalzas.

La zona de Santiago se caracteriza por sus calles que rememoran los antiguos gremios que organizaban los oficios en el Antiguo Régimen; allí está el Hospital de la Pasión, fundado por orden de los Reyes Católicos sobre la base de la antigua sinagoga.

A través de la plaza de Cervantes se llega al Palacio de los Águila, una de las familias que lucharon por el control de la ciudad. Es un edificio de estilo plateresco en cuya fachada destacan las hermosas ventanas y en su interior su patio de dos cuerpos. Actualmente alberga exposiciones y se visita gratuitamente.

Fuera del recinto amurallado está la Iglesia de San Andrés (del siglo XII) cuyas portadas románicas merecen una visita; también las ruinas del convento de San Francisco, en el que está la Capilla de los Águila con bóvedas góticas.

La Plaza Mayor se acondiciona como coso taurino y en ella tienen lugar corridas de toros, capeas y un famoso Carnaval. La campana se sigue utilizando para marcar el lugar por donde van los toros de los encierros del carnaval.

Imprescindibles

Ayuntamiento en la Plaza
Puerta de la Catedral

Datos prácticos

Coordenadas

40º 35’ 49’’N, 6º 31’ 21’’W

Distancias

Madrid 300 km

Aparcamiento

El recinto histórico dentro de las murallas es zona azul. Hay estacionamientos gratuitos junto a cada puerta, fuera de la muralla

Altitud

658 m

Habitantes

13 503 (2013)

Fiesta de San Sebastián (20 de enero),
Fiesta de San Blas (3 de febrero, con una romería al cercano monasterio de la Caridad), Carnavales Mirobrigenses (cinco días antes del comienzo de la Cuaresma)

Lunes de aguas (segundo lunes después de Pascua, merienda campestre de hornazo), Martes Mayor (en agosto, por toda la ciudad especialmente en el casco antiguo se monta un mercadillo franco que recuerda el privilegio concedido por los Reyes Católicos como desagravio a los asedios que su situación fronteriza les ocasionaba. Todos los bares sacan sus barras a la calle), Feria del Teatro (última semana de agosto), Semana del Puchero (noviembre)

Alfarería del barro (Feria de Cerámica, Plaza Mayor en Semana Santa), cestería y forjado, fabricación de cencerros, filigrana al modo charro y cuero

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