Desconocido pero espectacular, como la mayoría de los paisajes que inundan las tierras todavía salvajes del país. La Senda de Unamuno no tiene un nombre casual. Esta espectacular ruta, y sobre todo su cascada, dejaron sin palabras al mismísimo Miguel de Unamuno. “Estaríase uno las horas muertas contemplándola fluir, dejándose ganar el espíritu por la sensación purísima que su constante curso nos produce… ¡Enorme fuerza la que sin aparato alguno, con la sencillez del coloso, despliega!”.

Y no cabe ninguna duda de que las palabras del escritor hacían justicia. La cascada del Pozo de los Humos, con sus 50 metros de caída libre, ruje en medio del Parque Natural de Arribes del Duero, con su ruido y sus columnas de vapor constantes. Un testimonio de la fuerza y del poder ancestral de esta panorámica.

Una pasarela sobre el vacío

Una pasarela sobre el vacío | Shutterstock

Una senda hacia el corazón de Salamanca

Es en la comarca de Las Arribes del Duero en la que el río Uces crea este paisaje tan impresionante. Siendo afluente del Duero, a su paso por Salamanca este río nos ofrece una preciosa senda. Llamada de La Robleda o de Unamuno, consta de unos 2 km que anclan su comienzo en Masueco de la Ribera, un pueblo con una silueta típica del noroeste de la provincia. Una ruta sin grandes complicaciones cuyo objetivo final es el mirador de madera que se alza frente a la imponente cascada.

Pura naturaleza alrededor del Pozo de los Humos

Pura naturaleza alrededor del Pozo de los Humos | Shutterstock

Un reducto de pura naturaleza

Con el paso ligero por las prisas para llegar a la cascada, la vida silvestre inunda la vista. Esta es una región llena de naturaleza en la que animales comunes de la orografía ibérica tienen su hogar. Sin embargo, los grandes mamíferos, debido a la afluencia de público, evitan la zona que rodea a la senda. Por su parte, son las aves las que armonizan la visita constantemente, sobre todo en primavera tras el deshielo, el mejor momento para visitar el lugar.