Cementerio de Arte de Morille, el bizarro camposanto donde en vez de muertos se entierran obras artísticas

Según como se llegue a Morille, este puede parecer un pueblo del Oeste de Peckinpah. Al sur de la capital de su provincia, Salamanca, tiene alguna lagunilla en sus afueras que parece el lugar donde un ayudante de sheriff muere al son de Bob Dylan. Un primer vistazo que puede hacer intuir que es uno más de los pueblos de la región. Pero si se avanza al interior la cosa empieza a cambiar. Entre casas tostadas quedan algunas raras esculturas metálicas jugando a ser ecos del pasado. Más adelante aguarda el Cementerio de Arte. Un camposanto vanguardista que compone un museo en el que las piezas están en la perpetua sombra del interior de una tumba.

Entrada al Cementerio de Arte de Morille

Entrada al Cementerio de Arte de Morille. | Javier Retuerta

Una iniciativa de vanguardia

El arte es un concepto que se lleva discutiendo mucho tiempo. Especialmente a raíz de avances tecnológicos como la fotografía y de la superación del tecnicismo puro que esto conllevó, ha vivido una constante redefinición desde finales del siglo XIX. Un cariz en el que en muchas ocasiones va «más allá», a conceptos metartísticos. El Cementerio de Arte de Morille es una curiosidad realmente llamativa que sigue esta senda.

Uno de los epitafios del Cementerio de Arte de Morille

Uno de los epitafios del Cementerio de Arte de Morille. | Javier Retuerta

Los ideólogos de este peculiar «camposanto» fueron dos artistas españoles: Javier Utray y Domingo Sánchez Blanco. Este último es el máximo impulsor del cementerio, ya que su colega murió en 2008. Fue tres años después de inaugurar este museomausoleo. Todo comenzó mientras buscaban un lugar donde enterrar las cenizas de un tercer amigo fallecido en 2001, el filósofo y artista galo Pierre Klossowski. Una serie de peripecias acabaron con Sánchez Blanco en Morille, un pueblo cercano a su Salamanca natal. Lo hizo en el momento justo, ya que el ayuntamiento quería innovar para renovar el municipio.

El curioso Cementerio de Arte de Morille

Un curioso museo. | Javier Retuerta

En una maniobra de caer de pie de manual, lograron su misión de dar cobijo a los despojos de Klossowski y ejecutar una suerte de performance gigante al mismo tiempo. Dado que los museos fueron considerados por ciertas líneas de pensamiento como cementerios, la máxima se llevó a la literalidad. 2005 fue el año en que se inauguró. Amén de cenizas francesas, también se soterró un coche de Utray. En concreto, un Pontiac Gran Prix de 1972. Un enorme sarcófago acoge al automóvil, absolutamente ligado a la vida y obra del artista. El epitafio de la fallecida máquina reza lo siguiente: «P.I.P. on TIAK. La grand prix. En escribir una lápida se le va media vida a uno. Duro marmolillo».



La exposición que no se puede ver del Cementerio de Arte

Desde que se iniciara la acogida que ha tenido el espacio ha sido muy buena. Varias decenas de enterramientos han tenido lugar en el área que tiene el Cementerio de Arte de Morille. La variedad marca la tónica general, símbolo del eclecticismo dominante en la escena artística actual. Al lugar se llega tras un corto paseo por la desolación agraria típica de la zona. Tras pasar unas pistas deportivas, se termina por ver unas coloridas cabinas. Entre árboles, se intuye el entorno de descanso eterno. Sea como fuere, ya de lejos se nota lo bizarro del enclave.

Tumbas en el Cementerio de Arte de Morille

Tumbas en el Cementerio de Arte de Morille. | Javier Retuerta

Unos 90.000 metros cuadrados aprovechables son la cantidad de espacio que el ayuntamiento cedió a Sánchez Blanco y Utray. Entre las muchas piezas, obras y esencias artísticas encerradas no faltan elementos de personajes conocidos. El que más seguramente sea Vicente del Bosque. El seleccionador español que logró el Mundial de Fútbol en 2010 llevó un balón y una camiseta. Fernando Arrabal, último gran exponente del surrealismo en el país también es partícipe del cementerio. Aportó un manuscrito homenaje a Baruch De Spinoza y su obra Ética more geometrico demonstrata. En lo cinematográfico Rodrigo Cortés tiró de ironía al dar sepelio a rollos de su película Enterrado, mientras que Paul Naschy cedió algunos objetos frutos de sus fetiches, destacando una escultura de su torso.

Lápidas del Cementerio de Arte de Morille

Lápidas del museo-mausoleo. | Javier Retuerta

El carácter de presente total de ciertas expresiones artísticas se reflejó en el acto final de la Performance a varias velocidades de Esther Ferrer, tras más de 20 años de ejecución. Entre el secarral también llama la atención una tienda al estilo tipi o un depósito de agua. Para no desentonar, está decorado con un graffiti de Radioactivo Eloy y una escultura de Javier Arribas. Así, luce como una capilla, necesaria para cualquier cementerio que se precie. De los últimos proyectos sobresale el Mail Art Call: Final Burial, que homenajea al arte postal a través de un ovni, dando por muerta y renovada a esta expresión.

Depósito de aguas en el Cementerio de Arte de Morille

Depósito de aguas. | Javier Retuerta

El arte a espuertas de Morille

Pese a que el Cementerio de Arte de Morille es su lugar más bizarro y destacado, no es la única forma artística presente en el pueblo. Un gran logro, sobre todo teniendo en cuenta que tiene solo algo más de 200 habitantes. La parada de autobús diseñada por Florencio Maíllo. En total supera los doce metros de altura y no solo sirve para esperar a los pocos autocares que pasan por la localidad, sino como punto turístico. En cuanto a la inspiración, esta se basa en la vertiente agraria que se respira en el municipio y alrededores, la que ha sostenido al mismo durante siglos.

Estatua de Ángel Mateos en Morille

Estatua de Ángel Mateos en Morille. | Javier Retuerta

Las antes referidas esculturas que se despliegan por el entramado de calles de Morille son obra de Ángel Mateos, charro como Domingo Sánchez Blanco. Son buena parte de la colección que elaboró en 1982 con el nombre Desplazamientos. Un par de años después el conjuntó se expuso en Salamanca como Esculturas Flotantes sobre el Tormes. Sería mucho después, en 2009, cuando llegaría nueve de ellas al pueblo salmantino. Metálicas y evocadoras, encajan a la perfección entre regatos y el Centro de Promoción de la Vía de la Plata y del Viaje. Precisamente este, conocido como CEVMO, repasa la importancia de la calzada romana y Camino de Santiago del que forma parte la localidad.

Entrada a Morille

Entrada a Morille. | Javier Retuerta

Una de las últimas adiciones a la amplia colección artística morillense es el Espacio Serzo. El polifacético José Luis Serzo, natural de Albacete, es el protagonista del mismo. La intención de ayuntamiento y artista es crear un «museo vivo». Además de la colección continua también planifica exposiciones de figuras emergentes en el arte contemporáneo. Todavía le quedan más balas a esta pequeña población. El Museo de Industria y Comercio permite conocer la historia del empresario Jaime San Román, clave en el desarrollo de la zona charra.