Que ver en Palencia

La belleza desconocida

A orillas del río Carrión, en Tierra de Campos, se conserva una ciudad de enorme patrimonio monumental. La Bella Desconocida cuenta con un gran número de apacibles rincones y zonas verdes. Asimismo es el punto de partida de una de las mejores rutas del románico castellano. Descubre la historia y los mejores lugares que ver en Palencia capital.

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Entre lo mucho que ver en Palencia destaca Catedral de San Antolín y el museo diocesano. El resto del día sirve para pasear por la ciudad y su interesante arquitectura modernista e historicista. Asimismo, posee extensos espacios verdes.

La capital palentina sirve también como excelente base para disfrutar del extraordinario patrimonio románico disperso por sus pueblos. Grandes ejemplos son Frómista, Carrión de los Condes, Ampudia o Dueñas. Asimismo, destaca por insólito, en la seca Tierra de Campos, como el Parque de la Laguna de la Nava. El Canal de Castilla, con excelentes paseos y cruceros, es otro atractivo importante.

En las páginas sobre Dormir y Comer en la capital palentina se explican los mejores lugares al respecto. Tampoco debes pasar por alto los planes de turismo activo en la provincia de Palencia.

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Previamente a tratar lo que ver en Palencia cabe repasar su historia. Así, los primeros pobladores palentinos fueron los vacceos, que a mediados del siglo II a.C. se enfrentaron a los romanos. Fueron los últimos los que nombraron a la localidad como Pallantia, de donde deriva la denominación actual.

La historia de Palencia alcanzó una notable importancia a partir del siglo IV, al ser parte del reino de los suevos. Sin embargo, a mediados del siglo V fue asolada por los visigodos de Teodorico II. Tiempo después, estos la transformarían en Corte y capital del Campi Gothorum. Esta zona cerealista, precedente de la actual Tierra de Campos, se convirtió en una importante sede episcopal dependiente de la Archidiócesis de Toledo.

Tras un periodo de abandono, a causa de la guerra entre moros y cristianos, el germen de la actual ciudad fue saqueada en el año 1000 por Almanzor. Pese a ello, el rey Sancho III el Mayor de Navarra reconstruyó la ciudad, entregándosela en el 1035 al obispo Bermudo. A comienzos del siglo XI, la edificación de una catedral, génesis de la actual, impulsó un gran desarrollo. También ayudaron los fueros concedidos en 1181 por el obispo Raimundo II ya libertad de su concejo, no dependiente del obispo, privilegio dado por el Alfonso VIII de Castilla.

Además, en 1208, el obispo Tello Tellez de Meneses fundó un Estudio General. Se trata del primer “centro universitario” de español. Aprobado por el Papa en 1221, se trasladó a Valladolid unos años después. En 1311 Palencia sería sede de una trascendental reunión de las Cortes de Castilla, en la que se designó a María de Molina como regente de Castilla.

Llegado 1387, aprovechando que las milicias concejiles estaba de campaña, las tropas del duque de Lancaster atacaron Palencia. El noble defendía los derechos a la Corona de su esposa, la hija del asesinado Pedro I . Como a la defensa se sumaron masivamente las mujeres, el rey Juan I concedió el “derecho de tocas” a la mujeres palentinas. Gracias a ello podían llevar la banda dorada antes reservada a los caballeros, que hoy en día es parte fundamental del traje típico de la ciudad.

Tras el Tratado de Bayona, que acabó con la guerra, los herederos de Juan I y del duque de Lancaster, el príncipe Enrique y Catalina, se casaron en la Catedral de San Antolín de Palencia. En dicho templo, el mejor que ver en Palencia, fueron investidos como los primeros Príncipes de Asturias.

Mujeres lavando junto al Puente Abilio Calderón
Mujeres lavando junto al Puente Abilio Calderón

En el siglo XIV se inició la actividad industrial pañera, que tanta prosperidad traería a la ciudad en los siglos siguientes. Palencia fue una de las ciudades cuyos procuradores y regidores promovieron en 1520 la insurrección de las comunidades de Castilla contra el gobierno del joven rey Carlos I. A causa de la epidemia de peste de Valladolid, el ya emperador Carlos V residió allí. No obstante, a finales de esa misma centuria comenzó su decadencia.

En el siglo XVIII se inició la construcción del Canal de Castilla, actividad económica. Actualmente se ha ido desarrollando de forma espaciosa y entre abundantes áreas verdes a lo largo de la margen izquierda del río Carrión. Impulsada por cierto desarrollo industrial, especialmente en el ámbito metalúrgico y textil, Palencia prosperó. Por las funciones administrativas y comerciales derivadas, se convirtió en la capitalidad provincial.

La ciudad histórica de Palencia se desarrolla en la orilla izquierda del río Carrión. Incluye el antiguo núcleo medieval y su posterior expansión hacia la calle y la plaza Mayor. La visita a la localidad comienza en los Jardines de la Estación y se dirige hacia la Calle Mayor, auténtica espina dorsal de la ciudad. Cubierta con miradores y dotada de numerosos blasones o detalles escultóricos en las fachadas, concentra bajo sus soportales multitud de tiendas con solera.

En el número 36 se encuentra el bello Colegio de Villandrando. Inaugurado en 1911 en estilo neo-gótico como colegio de niñas huérfanas, es uno de los muchos edificios interesantes que ver en Palencia. Destacan en su fachada los espectaculares paneles cerámicos de Daniel Zuloaga.

Por esta vía se llega hasta la Plaza Mayor, pequeño espacio porticado construido en el siglo XVII presidido por el Monumento al escultor palentino Alonso Berruguete. A su vez, la obra es del también palentino Victorio Macho. Allí están el Ayuntamiento (neoclásico del siglo XIX) y la Iglesia de San Francisco (del siglo XIII modificado en el XVI). En 1311 fue sede de las Cortes Generales; en su interior llama la atención la capilla completamente cubierta de calaveras.

Muy cerca se encuentra el Palacio de la Diputación Provincial (1921), con su llamativa fachada del arquitecto palentino Jerónimo Arroyo. Asimismo, es el autor de otros muchos edificios de gusto ecléctico y modernista repartidos por la ciudad. En las inmediaciones está la Iglesia de Santa Clara, del siglo XV. El templo perteneció a un convento en el que Zorrilla situaría la leyenda de Margarita la Tornera. En su interior se conserva un Cristo yacente, encontrado en el mar en el siglo XIV, al que le crecen el pelo y las uñas.

Al final de la calle de Burgos se erige la Iglesia gótica de San Lázaro (s. XIV). Se supone fundada por Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. Dentro se conserva un notable retablo plateresco del siglo XVI, procedente de la iglesia del pueblo de Tordehumos. Siguiendo con lo que ver en Palencia, la calle de San Bernardo luce la fachada renacentista de la capilla del antiguo Convento de San Bernardo, hoy centro docente.

La capital palentina es una de las ciudades con mayor proporción de zonas verdes por habitante de España. Uno de sus parques más destacados es el Paseo Salón de Isabel II, creado en 1830 según un diseño romántico. Muestra numerosos juegos de agua flaqueados por castaños, cedros y acacias. Otros espacios verdes que merece la pena ver en Palencia son el Parque Huertas del ObispoSotillo de los Canónigos y los Jardines Huerta Guardián.

Muy cerca del parque de Isabel II se sitúa el Puente de Hierro o de Abilio Calderón, inaugurado en 1911. Sus piezas de hierro se fabricaron en los Astilleros del Nervión (Bilbao). Posteriormente, se ensamblaron en la orilla del río, utilizándose las piedras del Arco del Mercado para asentar los estribos al puente.

Recorriendo la Calle Mayor Antigua se llega hasta la Iglesia de San Miguel (siglos XII-XIII). Su ubicación es el barrio del Mercado, de ambiente medieval y cuyas calles lucen nombres de los antiguos gremios. El templo románico consta de tres naves con bóvedas de crucería y cabecera románica. De él llama especialmente la atención la torre gótica (siglo XIII), de carácter religioso-militar y símbolo identificativo de la ciudad. Allí fue donde el Cid Campeador desposó a doña Jimena. Arquitectónicamente, la torre es almenada y con esbeltos ventanales calados. Cada 1 de enero acoge el rito del Bautizo del Niño Jesús.

Muy próxima se asiente la Iglesia de Nuestra Señora de la Calle, construida por la Compañía de Jesús entre 1584 y 1599. En ella se venera a la patrona de la ciudad, la Virgen de la Calle o La Morenita. Se trata de una talla de unos 40 cm de la Virgen con el Niño datada en el siglo XV. Sobre sus orígenes, se cuenta que un malhumorado panadero quiso meter en el horno un trozo de leña y, al resultarle imposible, decidió tirarlo medio chamuscado por la ventana. En el momento en que el tronco tocó el suelo se oyó un trueno y una voz que decía: “Mi nombre será de la Calle”. Asustado tras el misterioso suceso, el panadero salió a la vía y descubrió que el tronco era en realidad una talla de la Virgen con el Niño.

Transitando por la calle de San Marcos pasaremos por delante de la Paseo Salón de Isabel II, un edificio del siglo XVI rematado en su fachada por un cordón franciscano. En la actualidad alberga el Museo de Palencia, cuya colección abarca desde el Paleolítico hasta la Edad Media. Continuando hacia el río se divisa el Puente Mayor, del siglo XV y ampliado en el XVIII.

De vuelta a la calle Mayor Antigua, se puede ver el monumento más característico que ver en Palencia capital. Es la Catedral de San Antolín, apodada “La Bella Desconocida”. Tal calificativo se ha acabado extendiendo al resto de la capital. El templo es uno de los mayores y más variados de su tipo de España. Su origen fue una basílica visigoda, convertida en catedral románica por Sancho III el Mayor de Navarra. Más tarde, entre 1321 y 1516 recibiría diversos añadidos góticos. Se trata de un templo de cruz latina, con tres esbeltas naves. Estas se encuentran cubiertas con bóvedas estrelladas y ventanales calados con vidrieras policromadas sobre la nave central, doble crucero, girola con capillas y amplio triforio.

La Catedral de San Antolín cuenta con cinco puertas de entrada, siendo la más decorada la de la Virgen o del Obispo. En el espléndido interior sobresale el retablo de la Capilla Mayor (s. XVI), con tallas de Felipe Vigarny y tablas de Juan de Flandes. Por su parte, la Capilla del Sagrario conserva los restos de la reina doña Urraca.

Sin embargo, brilla sobre el resto la Cripta de San Antolín, un espacio abovedado similar al Prerrománico Asturiano. El primer tramo de la cripta, románico del siglo XI, es una pequeña nave rematada por un ábside semicircular, cubierta por una bóveda de medio cañón. Al fondo está lo que queda de la iglesia visigoda del siglo VII. Se compone de tres estancias de desigual anchura, separadas por recias arquerías y arcos de herradura laterales. Se cree que fue mandado construir por el rey Wamba en el año 762. Su misión era custodiar los restos del mártir francés San Antolín, que él mismo había traído desde Narbona.

Las últimas partes erigidas de la Catedral de San Antolín de Palencia fueron la sala capitular y el claustro. Ambos obra de Gil de Hontañón, el último es de grande proporciones. Anexo queda el Museo Catedralicio, cuya colección hace gala de obras de El Greco, Zurbarán, Valdés Leal y Pedro Berruguete. Por otro lado, luce una interesante colección de orfebrería religiosa.

El Museo Diocesano está en el próximo Palacio Episcopal. En él se pueden contemplar piezas románicas, esculturas de los siglos XIII y XIV, artesonados mudéjares, objetos de orfebrería. Asimismo, la colección contiene pinturas de Pedro Berruguete o Juan de Flandes, entre otros.

Catedral San Antolin Palencia
Ábside de la Catedral de San Antolín

Vista la Catedral de San Antolín, toca seguir el recorrido por los monumentos que ver en Palencia. La Iglesia de Santa Marina, templo del siglo XVIII con restos medievales, es una buena opción para seguir. También la Iglesia de San Pablo, fundada por Santo Domingo de Guzmán en el siglo XIII. Sin embargo, el edificio actual se de de los siglos XV, XVI y XVIII. Dentro esperan el Retablo Mayor y los Sepulcros de Juan de Rojas y María Sarmiento, marqueses de Poza. Notable es también la Capilla del Deán Zapata (s. XVI), con retablo gótico y sepulcro renacentista.

Para los amantes del arte contemporáneo, es recomendable acercarse a la Fundación Díaz-Caneja. En ella se muestran 66 cuadros de este pintor palentino relacionado con la vanguardia artística del primer tercio del siglo XX. Además, celebra además interesantes exposiciones temporales.

No se puede cerrar la visita sin ver el Cristo del Otero, alzado sobre un cerro al norte de la ciudad. Se trata de una monumental escultura de 20 m de altura, de gesto amable y manos abiertas, realizada por el escultor palentino Victorio Macho en 1930. Se considera la quinta imagen de Jesús más grande del mundo. A sus pies se encuentra la tumba del artista y la pequeña Ermita rupestre de San Toribio (s. XII). Tal lugar acoge la Romería de Santo Toribio. Con esto se completa el recorrido por los mejores lugares que ver en Palencia capital.

Imprescindibles

Catedral de San Antolín de Palencia
Catedral de San Antolín
Puente del Hierro de Palencia
Puente del Hierro

Datos prácticos

Coordenadas

42° 1′ 0″ N, 4° 32′ 0″ W

Distancias

Valladolid 47 km, Burgos 90 km, Madrid 234 km.

Aparcamiento

Estacionamiento con parkímetros y cuatro parking de pago en el centro urbano.

Altitud

749 m.

Habitantes

80 649 (2013).

Estas son algunos de los mejores festejos que ver en Palencia capital. Bautizo del Niño Jesús (1 de enero, Iglesia de San Miguel ), Romería de Santo Toribio (16 de abril) y San Marcos (25 de abril). También, Semana Santa, Feria Chica (Pentecostés) y Ferias patronales en honor de San Antolín (2 de septiembre).

Estos son otros eventos destacados que ver en Palencia. Semana Internacional de Cine (febrero), Festival de Títeres (mayo), Festival de Teatro (septiembre), Feria Regional de Castilla y León (principios de septiembre), Expoaire (principios de septiembre), Festival de Música y Danza (noviembre), Las Noches de San Francisco (verano, con música tradicional al aire libre), Atardecedes Musicales (música clásica en el Palacio de la Diputación).

Comercio de mantas de lana. Forja y cerámica de Astudillo, Guardo y Paredes de Nava.

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