9 joyas del románico palentino para amantes del turismo rural

El arte románico fue el verdadero movimiento artístico que unió a la Europa medieval en el ámbito cultural. Un estilo que fue el gran artífice de los monumentos más representativos de algunas de las regiones más emblemáticas del norte de España. Además del norte de Cataluña y de Aragón, el románico se desarrolló con gran profusión en el norte del antiguo reino de Castilla.

Así Palencia es, sin duda, una provincia llena de tesoros arquitectónicos del románico. Grandes y pequeños, pero todos ellos de gran calado cultural y de gran belleza. Un territorio en la que casi cada pueblo tiene su propio hallazgo por descubrir, más o menos conservado, pero de gran valor al fin y al cabo. Sin embargo hay algunos que destacan, bien por sus características únicas, bien por los espectaculares paisajes en los que se enclavan.

Ermita de Santa Cecilia, Vallespinoso de Aguilar

Templo de gran interés emplazado en un paraje que se alía a la perfección con el ensamblaje de su fábrica de sillería. La ermita de Santa Cecilia se encarama sobre los peñascos que pueblan esta zona de la Montaña Palentina, comarca donde se encuentra Vallespinoso de Aguilar, la aldea que tiene el honor de poseer este legado del siglo XII.

La belleza de la Ermita de Santa Cecilia es única

La belleza de la Ermita de Santa Cecilia es única. | Palenciaturismo

Una ermita de pequeño tamaño pero con elementos de gran valor arquitectónico. Declarada Monumento Histórico Artístico de Carácter Nacional en 1951, fue objeto de una cuidada restauración en 1958 que devolvió al templo su esplendor. Resulta notable por la escultura de su puerta, del arco triunfal o por la armonía de las arquerías del presbiterio. Sorprende la torre que flanquea el pórtico, la cual pudo servir para labores de vigía.

Iglesia de Santa María del Castillo, Torremormojón

Vigilada antaño por el castillo de Torremormojón, la iglesia de Santa María del Castillo hace tiempo que sobrepasó a su antiguo compañero cuando este pasó a formar parte de las casas de la pequeña localidad. Hoy, la torre del templo, único resto románico original, sorprende por su altura y majestuosidad, resaltada por lo recóndito de su ubicación. Con sus 6 cuerpos, no tiene nada que envidiar a la de Santa María la Antigua de Valladolid o a la de San Esteban en Segovia.

Iglesia de Torremormojón con su estilizada y sobria torre románica

Iglesia de Torremormojón con su estilizada y sobria torre románica. | wikimedia

Colegiata de San Salvador, San Salvador de Cantamuda

En el montañoso norte de Palencia, muy cerca ya de las tierras cántabras de Liébana, San Salvador de Cantamuda posee un pequeño tesoro. Su iglesia de San Salvador es un reducto del románico puro sin prácticamente ningún añadido posterior. A excepción de algunas obras acaecidas en el siglo XVI, el templo sigue siendo fiel a sus raíces ya casi ancestrales. Destaca su espadaña en el exterior, típica de la región y con cuatro vanos. En su interior, además de la armonía del conjunto, sobresale su mesa del altar formada por siete columnillas, todas diferentes y únicas.

Colegiata de San Salvador, románico a caballo entre los siglos XII y XIII

Colegiata de San Salvador, románico a caballo entre los siglos XII y XIII. | shutterstock

Iglesia de San Martín de Tours, Frómista

Sin duda una de las estrellas del románico de la península y del Camino Francés. Archiconocida, la iglesia de San Martín de Tours es una de las obras cumbre del románico pleno junto con la catedral de Jaca o San Isidoro de León. La iglesia fue remodelada en profundidad a finales del siglo XIX, momento en el que se intentó devolver al templo a su estado original.

Uno de los hitos del Camino Francés, Iglesia de San Martín de Tours

Uno de los hitos del Camino Francés, Iglesia de San Martín de Tours. | shutterstock

A lo largo de su historia sufrió añadidos que debilitaron la estructura, hasta tal punto que fue prohibido el culto en su interior. En el exterior, los elementos más destacables son sus canecillos con figuras de gárgolas y seres grotescos que dan buena fe del paso del tiempo en este lugar.

Iglesia de Santa María la Blanca, Villalcázar de Sirga

Siendo uno de los templos medievales más notables del Camino de Santiago en Castilla y León, Santa María la Blanca sorprende por sus proporciones de gran tamaño. Comprendida entre el románico tardío y el gótico, la iglesia difumina sus formas e intenciones entre estos dos movimientos consecutivos. Gravemente dañada por el terremoto de Lisboa de 1755, el monumento perdió su fachada occidental, posteriormente tapiada de forma algo tosca. Es su fachada meridional la que deja sin palabras con sus frisos y arquivoltas generosamente adornados con pasajes bíblicos.

Templo-fortaleza de Villalcázar de Sirga, una iglesia de la Orden del Temple

Templo-fortaleza de Villalcázar de Sirga, una iglesia de la Orden del Temple. | shutterstock

Abadía San Isidro de Dueñas, San Isidro de Dueñas

La abadía San Isidro de Dueñas ha sufrido modificaciones notables que han cambiado su aspecto original para siempre. Lo mismo pasa con la mayoría de los monumentos de esta lista e incluso del resto del románico español. Herreriana en su caparazón del siglo XVIII, la estructura sigue respetando parte de la distribución románica original. Todavía pueden apreciarse su torre y su entrada principal además de algunos capiteles del interior, testigos de su pasado románico. Lo que más destaca del lugar es su entorno y la paz que se respira entre sus sobrios muros.

San Isidro de Dueñas

San Isidro de Dueñas. | shutterstock

Iglesia de Santa Eufemia de Cozuelos, Olmos de Ojeda

Levantada sobre una única nave, la iglesia de Santa Eufemia es la única muestra que da fe de la existencia del monasterio de Cozuelos, al que pertenecía. Es un lugar especial en el que contemplar detenidamente los elementos decorativos de capiteles, arquivoltas y ventanales. Las harpías, los elementos vegetales y geométricos conceden al visitante la oportunidad de divagar entre mitos y ornamentos heredados del arte visigodo.

Iglesia de Santa Eufemia

Iglesia de Santa Eufemia. | wikimedia

Abadía Cisterciense de Santa María y San Andrés, San Andrés de Arroyo

Conocido sencillamente como el monasterio de San Andrés de Arroyo, el complejo monástico ofrece una pulcritud en sus formas y en su estado de conservación admirable. Un lugar que muestra la resolución de los arquitectos y artistas del momento, solventando las dificultades y las imposiciones de la arquitectura cisterciense.

Claustro románico de la abadía de San Andrés de Arroyo

Claustro románico de la abadía de San Andrés de Arroyo. | wikimedia

Una orden, la del Císter, que rehuía de la suntuosidad adoptando modos de vida y de arte austeros y carentes de elementos superfluos e innecesarios. A pesar de ello, en este cenobio pueden apreciarse múltiples elementos preciosos del tardorrománico, muestras remanentes de un estilo que se acercaba ya a su extinción.

Iglesia de San Cornelio y San Cipriano, San Cebrián de Mudá

Entre Cervera y Aguilar de Campoo, San Cebrián de Mudá se vislumbra desde la lejanía gracias a la espadaña de su iglesia, dominando el centro de la localidad en un pequeño promontorio. Transformada en profundidad en el siglo XV, su seña de identidad, la espadaña, sigue recordando el pasado románico del pequeño templo.

Iglesia de San Cebrián de Mudá con su espadaña románica dominando la vista del pueblo

Iglesia de San Cebrián de Mudá con su espadaña románica dominando la vista del pueblo. | shutterstock

Además de capiteles y canecillos así como las arquivoltas de su portada original, las pinturas barrocas que alberga su interior son de gran belleza. Escondidas tras capas de cal y retablos, fueron descubiertas en 1969 rebelándose así un conjunto muy completo de frescos que narran escenas bíblicas y efigies de santas mártires. Un gran descubrimiento que cambió la comprensión de este humilde templo de la Montaña Palentina.