La Casa Botines es un precioso monumento de carácter neogótico ubicado en León, en la popular plaza de San Marcelo. Hoy día es propiedad de Unicaja y alberga el prestigioso museo Casa Botines Gaudí, principal proyecto cultural y artístico de FUNDOS. Es, sin duda, uno de los referentes de la región en cuanto a investigación, exposición y divulgación del arte y el conocimiento se refiere. No sólo es un templo del saber y una figura patrimonial relevante, sino que también es un edificio con una arquitectura que merece su estudio obra del arquitecto Antoni Gaudí.

El Palacio de los Guzmanes y la Casa Botines en León

El Palacio de los Guzmanes y la Casa Botines en León. | Shutterstock

Hoy día Casa Botines está abierta al público y alberga exposiciones permanentes y temporales de gran interés público. El museo que allí se encuentra ha presentado su candidatura a los Premios EMYA como museo europeo del año. Pero, sobre todo, es uno de los grandes símbolos de la capital leonesa junto a los restos romanos, la catedral o el conjunto de San Isidoro.

Un impresionante edificio de finales del siglo XIX

La Casa Botines es un edificio colindante a otro muy importante, el palacio de los Guzmanes, actual sede de la Diputación Provincial de León y donde se desarrollan los plenos políticos provinciales. La construcción fue un encargo que aceptó el arquitecto catalán Antoni Gaudí. El genio diseñó y construyó el hoy declarado Bien de Interés Cultural a finales del siglo XIX.

Es una de las tres obras que desarrolló fuera de Cataluña, alguna de las cuales, como el Palacio de Astorga, son consideradas hoy un tesoro patrimonial. La Casa Botines es una joya arquitectónica peculiar por transmitir influencias directas del neogótico, con reminiscencias medievales y pinceladas modernistas propias de la personalidad de su autor. Se pueden divisar, desde su exterior y en sus esquinas, esas dos torres cilíndricas que desembocan en punta y que le otorga ese aspecto propio de los cuentos.

Alzado Casa Botines León

Alzado del edificio realizado en la época por Antonio Gaudí. | Wikipedia

Aunque parezca una obra magnánima y compleja de realizar, lo cierto es que se levantó en apenas diez meses, entre los años 1891 y 1892. Tal fue la velocidad de construcción que en la ciudad de León corrió como la pólvora infundados rumores que hacían dudar sobre su resistencia y solidez. El tiempo dio la razón a su arquitecto y constructores, pues aún hoy mantiene firme su estructura sin haber aparecido grietas. Se trata de un total de seis plantas, contando el ático y el sótano. Una anécdota a reseñar es que el Gran Salón del Torreón, un espacio luminoso y bello ubicado en el ático, se puede utilizar hoy en día para celebrar bodas civiles. Es realmente un sitio precioso.

La prestigiosa firma de Antonio Gaudí

Este monumento leonés debe su nombre al magnate catalán Juan Homs y Botines, ideólogo del proyecto y un señor que se hizo de oro en la ciudad de León a finales del siglo XIX, alternando su labor de financiero con la de empresario textil. Al edificio se le conoce también por el nombre de casa Fernández y Andrés. En su fachada se puede ver una estampa de San Jorge y el célebre dragón, un añadido de última hora que supuso el punto y final a la obra y que aún hoy se conserva.

Estatua de San Jorge matando al dragón sobre la entrada de Casa Botines

Estatua de San Jorge matando al dragón sobre la entrada de Casa Botines. | Shutterstock

Cuando ideó y construyó el edificio, Antoni Gaudí, aunque muy joven (39 años) ya era un arquitecto de fama nacional e internacional con una agenda muy apretada. A finales del siglo XIX estaba inmerso en varios proyectos, entre ellos el pre-estudio de la Sagrada Familia. Por ello se vio obligado a delegar tareas en Claudi Alsina, maestro del urbanismo español ducho en obras de envergadura. El edificio refleja fielmente la personalidad artística del genio catalán. Hoy es contemplado como una de las grandes obras no sólo del autor, sino de toda la región de Castilla y León.

En León existió una gran representación catalana a finales del siglo XIX motivada siempre por los negocios. De la amistad con el obispo de Astorga, Juan-Bautista Grau, y el mecenazgo del conde Eusebi Güell, procede la vinculación de Gaudí con la ciudad. El tiempo ha dado la razón a los que apostaron por él. No en vano, hoy tanto el Palacio Episcopal de Astorga de 1889 como la Casa Botines de 1891 son consideradas obras fundamentales del patrimonio histórico cultural de la región.

La Casa Botines de León

La Casa Botines de León. | Shutterstock

Un fusión de estilos siempre asociada a la banca

La mayor parte de su existencia, Casa Botines ha sido propiedad de la banca. En 1929 fue adquirida por la entonces conocida Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León. Desde aquel año, ha ido pasando de mano en mano de los dueños de las cajas de ahorro que han ido cambiando de nombres. A este banco se le conoció después sencillamente como Caja León hasta que en 1990 se convirtió en Caja España. Todos los propietarios bancarios realizaron reformas y obras en su estructura original. De este modo fue objeto de múltiples polémicas tanto a nivel técnico como en la esfera popular y ciudadana. Hoy día su legítimo propietario es la Fundación Obra Social de Castilla y León (FUNDOS).

 

Algunos detalles de las ventanas del museo Casa Botines Gaudí

Algunos detalles de las ventanas del museo Casa Botines Gaudí. | Shuttertock

Durante muchos años el edificio, con forma trapezoide, acogió oficinas y dependencias del negocio textil que sus dueños impulsaron. En las plantas superiores, la tercera y la cuarta, se ubicaron pisos de lujo. Fue el único edificio de viviendas que diseñó Gaudí en toda su trayectoria. Considerado en su día un edificio señorial de la alta nobleza, guarda cierto aire místico, casi religioso. Su exterior, simétrico y realizado con roca caliza, daba un aspecto más antiguo de lo que realmente es.

Hoy día se puede visitar y recorrer este edificio que acoge un museo de gran prestigio llamado Museo Casa Botines Gaudí. Es un monumento perfecto para dedicarle una jornada matinal y adentrarnos en su pasado y peculiaridades. Casa Botines Gaudí tiene actualmente varias salas de exposiciones y conferencias, un restaurante en el semisótano y un ático donde se celebran eventos. Una parada obligada si pasamos por León y se pretende conocer su historia.