Frías

La ciudad más pequeña de España y Señorío de los Condestables de Castilla

La ciudad de Frías (Burgos), tiene una historia de valor colectivo frente a la familia más poderosa de Castilla. Es una bellísima población que se confunde con la peculiar roca coronada por su castillo, cuenta con interesantes monumentos y fiestas que explican su épico pasado.

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La visita por el castillo y demás lugares que hay que ver en Frías se hace en pocas horas, pues el recorrido es corto. El otro atractivo de esta escapada es recorrer el Parque Natural de los Montes Obarenes San Zadornil y hacer senderismo u otras actividades de turismo activo. Una buena excursión complementaria es bajar a visitar Oña, parando luego en Poza de la Sal y en Briviesca. En dirección norte se puede hacer una excursión a Medina de Pomar y acabar en el norte de la provincia, en Espinosa de los Monteros. Para conocer los platos más locales y reservar dónde parar sugerimos las páginas comer y dormir en Frías.

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La primera referencia a Frías es de la segunda mitad del siglo IX. Fue uno de los pueblos que surgieron con la primera oleada de pobladores que bajan de la cordillera hacia el valle de Tobalina. Por aquel entonces se denominaba, apropiadamente, “Aguas Fridas”, por la temperatura de las que bajaban desde los picos.

Después del año 1000 esta parte de Burgos queda incorporada al reino de Navarra, siendo controlada por los vasallos del rey Sancho III el Mayor desde la villa de Oña. Las luchas entre navarros y castellanos en la historia de Frías multiplican los castillos y las fortificaciones. En 1054, tras la derrota de los navarros en Atapuerca, toda la comarca se reincorpora a Castilla.

A finales del siglo XI el Señor de Vizcaya, don Diego López de Haro, pretende expandir su señorío por el Alto Ebro. En el 1200 Alfonso VIII derrota a los navarros expulsándolos de Álava y Guipúzcoa. Para fortalecer su frontera con Vizcaya, en el año 1201 ordena desmantelar el Castillo de Petralata y emplear los materiales para edificar uno nuevo en Frías. Al año siguiente concede un fuero a Frías para promover su repoblación; para éste se tomó como modelo el de Logroño que libra a los habitantes de Frías del derecho de sucesión y de portazgo en todo el reino, así como el derecho a elegir a sus alcaldes. Para dinamizar su comercio se le autorizaron dos mercados semanales. Los reyes Fernando III y Alfonso XI confirmaron el generoso fuero. La villa fue prosperando hasta que en 1435 el rey Juan II le otorgó la condición de ciudad.

Su prosperidad y la debilidad de los reyes Juan II y Enrique IV coincidieron con el auge de Pedro Fernández de Velasco, llamado “El buen conde de Haro”, cuya familia venía adquiriendo el señorío de lugares del valle de Tobalina desde el siglo XIV. En 1446 consigue que el rey Juan II le conceda el señorío sobre esta villa, sometiendo a la misma a un férreo control y aumentando los impuestos.

En el verano de 1450 los caballeros Juan de Leziñana, Juan Ortíz de Valderrana, Ochoa de Salazar, y algunos otros, alzan en armas al pueblo y expulsan al Teniente Sancho Aguado y los demás partidarios del conde de Haro. Éste ordena que se reúna en Balmaseda un ejército de 1.500 hombres que asedia la villa durante tres meses; cuando se les estaban acabando las provisiones, los villanos hicieron una salida nocturna arrollando el campamento de los sitiadores. Se negocia que los villanos nombren al alcaide y el conde de Haro al merino (justicia). Aquel ataque se recuerda cada año en la Fiesta del Capitán (figura que simboliza el valor colectivo de todo el pueblo).

Fotografía antigua del Castillo de Frías

Los Velasco recibirían el título de duques de Frías de manos de los Reyes Católicos en 1492, asociando el título de Condestables de Castilla, de forma hereditaria, durante los siguientes siglos. Por ello Frías permanecería bajo su señorío hasta 1811, en que estos fueron derogados en toda España.

El pueblo está construido sobre una roca llamada “La Muela“, una extraordinaria conjunción de geología y arquitectura.

El Castillo que ver en Frías es una construcción gótica con restos románicos erigida entre los siglos XII y XV. Su historia se remonta a las primeras fortalezas del siglo X. En 1201 sucede en función defensiva al Castillo de Petralata por disposición de Alfonso VIII. En ese año se construye la muralla. Pocos años después su nuevo Señor, el Condestable don Pedro Fernández de Velasco, lo reforzó para asegurarse el dominio sobre la villa. Su puerta de entrada ojival está precedida de un puente levadizo y defendida desde la muralla por almenas y troneras; su Torre del Homenaje es el símbolo de la ciudad. En la parte residencial del castillo se pueden ver aún capiteles decorados con escenas caballerescas y mitológicas.

Las casas, con entramados de madera, cuelgan sobre el desfiladero, dispersándose por la estrecha ladera en la zona llamada “La Muela”; por eso se las denominan “Casas Colgadas”. El acceso por el sur a la villa permite la mejor vista de estas construcciones.

De entre los monumentos que restan de su pasado comercial y defensivo destaca la Iglesia de San Vicente, con varias capillas góticas y renacentistas. Su portada románica se encuentra en el Cloister Museum de Nueva York. Parece ser que fue vendida para sufragar la reconstrucción de la iglesia románica primitiva cuya torre se cayó en 1904. La actual es fruto de varias épocas y reformas. Posee tres retablos, el del Cristo de las Tentaciones, barroco, el de la Soledad y el Mayor, ambos neoclásicos. Destaca la Capilla de la Visitación, resguardada por una exquisita reja de forja y con un retablo del siglo XVI del pintor Juan de Borgoña y dos sepulcros con decoración plateresca del matrimonio fundador, el judeoconverso Juan Sánchez de Ochandiano y su mujer Juana Sánchez de Medina.

Una serie de arcos en el exterior de la iglesia marcaban un espacio destinado a concejo que los franceses destruyeron durante la Guerra de la Independencia.

Además de restos de diversos conventos hay otra Iglesia llamada de San Vitores documentada ya en 1211. Su deterioro comenzó en el siglo XVI, y después de varias peripecias fue rehabilitada a mediados del siglo XIX. Lo más notable es la portada gótica al sur; sobresale en su silueta la espadaña de dos pisos.

El Puente gótico, que con sus nueve arcos y 139 metro de longitud salva el río Ebro, está a la entrada a la villa. Fue una construcción romana rehecha varias veces en época medieval. Por él pasaba la calzada romana que unía la Meseta y la Costa Cantábrica. Está provisto en su centro de una puerta torreada bajo la que se cobraba derecho de pontazgo. El elevado caudal del río y su obligado uso era uno de los atractivos estratégicos de la villa que lo domina.

Iglesia de San Vicente

A unos 13 kilómetros al suroeste de Oña se encuentra Poza de la Sal que debe su nombre a las salinas explotadas desde época prerromana hasta hace poco. El pueblo conserva restos de la muralla, del castillo y el trazado medieval de calles y plazuelas. La Iglesia de San Cosme y San Damián es una construcción gótica de los siglos XIII y XIV con portada barroca y notables capillas y retablos en el interior. Los jardines de Félix Rodríguez de la Fuente le recuerdan en ésta, su villa natal.

Desde Poza de la Sal se puede tomar un sendero que atraviesa los principales enclaves del Parque Natural de los Montes Obarenes-San Zadornil que comunica Frías, Oña y Poza de la Sal. El recorrido debe comenzarse en la Casa del Parque instalada en las antiguas dependencias del monasterio de San Salvador en Oña que hace funciones de centro de interpretación. Incluye un mirador acristalado hacia el cañón del Oca. Los Montes Obarenes son el extremo meridional de la Cordillera Cantábrica. Sus puntos de especial interés son la cascada de Tobera, el embalse de Cillarperlata y las rutas de senderismo en torno a Trespaderne.

Imprescindibles

Castillo
Puente Gótico

Datos prácticos

Coordenadas

42º 45’ 41’’ N, 3º 17’ 31’’ W

Distancias

Burgos 79 km, Madrid 310 km

Aparcamiento

Sin dificultad en el pueblo. Además hay dos aparcamientos gratuitos en la entrada

Altitud

555 m

Habitantes

283 (2013)

Fiesta de la Cruz (3 de mayo, era una fiesta para los quintos), Fiesta del Capitán (domingo más cercano al 24 de junio, es una representación en torno al personaje del Capitán elegido para luchar contra el señorío abusivo del conde de Haro), San Vitores (26 de agosto, con pasacalles, enrramado del pórtico de la iglesia, misa, pincheo, sardinaza y chocolatada…)

En agosto, el pueblo recrea una escenificación sobre El Gran Capitán en el castillo

Se trabaja la madera de boj y se pueden adquirir cucharas de cocina y otros utensilios

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Comentarios

  • francisco pardillo fortes 18 diciembre, 2016 at 9:32 am

    La verdad que tenemos una Espana fascinate, donde nos debemos sentir orgullosos de Ella.

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