Burgos

Cabeza de Castilla y capital del gótico castellano

Enclavada en plena ruta francesa del Camino de Santiago y dividida por el río Arlanzón, es una urbe gótica que se despliega a los pies de su Catedral, una de las más bellas y famosas de España, históricamente fue Cabeza de Castilla y principal centro comercial.

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Además, de la extraordinaria catedral a la que por su importancia hemos dedicado una página especializada, tenemos que ver en Burgos varios impresionantes lugares como el Monasterio de las Huelgas, la Cartuja de Miraflores, el Museo de la Evolución, la Iglesia de San Esteban y su Museo del Retablo; en el apartado Qué ver en Burgos de esta página hacemos una selección más amplia de los edificios que visitar en los dos días de paseos por lugares tan agradables como el Paseo del Espolón, las ruinas del castillo y su casco antiguo. El centro está atestado de locales con una gastronomía y ambiente de tapas muy bueno; en las páginas dormir y comer en Burgos explicamos cual es la gastronomía local y los principales lugares en que quedarse. Para hacer excursiones cercanas de media jornada, en dirección Este recomendamos Atapuerca y su centro de interpretación como complemento al Museo de la Evolución, al oeste Castrojeriz, en el norte Briviesca y hacia el sur Lerma.

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Aunque existen pruebas de asentamientos prehistóricos en Burgos y sus alrededores, el origen de la ciudad se remonta al año 884, cuando el monarca Alfonso III el Magno encargó al conde castellano Diego Porcelos que fortificara y poblara el cerro de San Miguel sobre el río Arlanzón. Desde entonces tuvo un destacado papel en una reconquista, en la que destacó especialmente Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, héroe burgalés por excelencia.

Hacia el año 930 se convirtió en capital del condado de Castilla, dependiente primero del reino de León e independiente a partir del 1065. Su ubicación en el Camino de Santiago, por entonces en pleno auge, añadió a la importancia militar de la historia de Burgos un creciente desarrollo económico. En el siglo XII la ciudad de Burgos ya poseía un marcado carácter urbano y comercial, que se acentuó a partir de 1221, cuando se inició la construcción de la catedral gótica.

Desde finales del siglo XIII fue el principal centro exportador de la lana merina -a través de los puertos cantábricos- hacia las tierras de Flandes; una pujanza que propició que allí se instalara a partir de 1230 la capital del reino.

En la guerra civil entre Juana la Beltraneja e Isabel la Católica, los burgaleses se postularon en favor de la primera, por lo que en agosto de 1474 se presentó ante las murallas de la ciudad el ejército comandado por el rey Fernando, que asedió durante 17 meses la ciudad, llegando incluso a desviar el río para dejarles sin agua. Por su afán de ganarse las voluntades de todos, incluidas las de sus antiguos enemigos, en 1493 los Reyes Católicos instalaron allí el Consulado del Mar, adjudicándole a sus comerciantes el monopolio del comercio entre Castilla y el norte de Europa. Esto supuso el comienzo de una época de extraordinario esplendor económico que se reflejó en la catedral y otros edificios.

A partir de mediados del siglo XVI, con la crisis de la industria de la lana y el traslado de la capital a Madrid, la ciudad fue perdiendo importancia; iniciándose una profunda decadencia que se prolongaría hasta el siglo XIX. En 1763 se intentó restaurar el Consulado, pero el monopolio lanero no tenía ya sentido en una economía de escasa exportación.

El 18 de abril de 1808 se produjo en Burgos uno de los primeros levantamientos populares contra las tropas francesas, pues artesanos y mercaderes atacaron a soldados en tránsito por la ciudad. Cuatro burgaleses murieron en el enfrentamiento. Al ser un lugar de paso fundamental en la carretera que conecta Madrid con la frontera de Irún, estuvo durante casi toda la guerra guarnecida por un importante contingente francés comandado por el general Dubretón, que modernizó considerablemente las defensas. En septiembre de 1812 el ejército del general Wellington comienza el asedio de la fortaleza, pero al cabo de 35 días comenzó a acercarse un ejército francés de socorro y debió de levantar el cerco. El 13 de junio de 1831 el ejército de Wellington regresó, consiguiendo esta vez conquistar la fortaleza, que quedó completamente deshecha.

El Arco de Santa María en una antigua postal

Durante la guerra civil española, Burgos se unió al bando franquista, siendo sede de la Junta de Defensa Nacional, del Primer Gobierno Nacional de España (1938-1939) y escenario de la proclamación de Franco como caudillo de España. En esa época arrancó cierto desarrollo industrial, que se aceleró a partir de 1964 con la creación de un Polo de Desarrollo que influyó en la configuración urbanística de la ciudad.

En los últimos años los descubrimientos en la cercana Sierra de Atapuerca – reconocidos por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad- y el Museo de la Evolución Humana, han aumentado aún más su turismo.

Se trata de una ciudad repleta de rincones, plazas y callejas de sabor singular y belleza resaltada. Para visitar Burgos nos podemos organizar en cuatro recorridos: la Catedral , sus alrededores hacia el castillo, el barrio de San Lorenzo y, ya en la otra orilla del río, el Museo de la Evolución Humana y sus inmediaciones. Más alejados del centro están otros dos monumentos de visita inexcusable: el Monasterio de Las Huelgas y la Cartuja de Miraflores.

Nuestra visita puede dar comienzo a la orilla del río, junto al Paseo del Espolón, un agradable espacio flanqueado por árboles -y decorado con estatuas de reyes- que se ha convertido en centro de la vida urbana burgalesa. A un lado de este paseo está la Estatua Ecuestre del Cid y, en el extremo opuesto, el Arco de Santa María, puerta de entrada al casco histórico, que conduce hasta la Catedral . El arco es una de las antiguas doce puertas de la muralla del siglo XIV, reformado y embellecido en 1536 en honor del rey. Su aspecto es el de un castillo con dos grandes torres, presidido por un arco triunfal coronado por la imagen de Santa María la Mayor. Muy próximo está también el Consulado del Mar (1796), edificio neoclásico diseñado por Manuel de Eraso y que luego fue Academia de Dibujo.

En la Plaza de Santa María, en torno a una fuente, se alza la fachada principal de la Catedral. En la calle de Fernán González hay varios lugares que ver. La Iglesia de San Nicolás, templo gótico que conserva un magnífico retablo-sepulcro del taller de los Colonia (s. XVI). En la misma calle -más hacia el oeste- está el Arco de Fernán González (1586) del estilo “triunfal romano”, y estética clasicista. Más adelante se halla el Solar del Cid (1784) un monolito que señala la casa de este personaje. Luego el Arco mudéjar de San Martín (s. XIV), que daba acceso al antiguo barrio judío de Burgos. En la paralela calle de Santa Águeda se halla el templo homónimo del siglo XVI; se supone que fue construido sobre el emplazamiento de la Iglesia de Santa Gadea, donde el Cid exigió a Alfonso VI el juramento que habría de costarle el destierro. Su altar neogótico es del siglo XX.

Desde las ruinas del Castillo se puede disfrutar de unas de las mejores vistas de la ciudad. La fortaleza fue mandada levantar por el conde Diego Porcelos en el siglo IX, siendo después gran alcázar real y más tarde prisión. Ha sido recientemente rehabilitado y se visitan sus pozos y galerías subterráneas.

El barrio del Castillo, a los pies de la antigua fortaleza y al norte de la catedral, es uno de los enclaves burgaleses que mejor conserva su aspecto tradicional medieval. En él se alza la Iglesia de San Esteban, edificio gótico del siglo XIV, con tres naves y tres ábsides y coro. En él se ha instalado el Museo del Retablo, que contiene una valiosa colección de obras de escuela castellana de los siglos XVI y XVII. Junto a San Esteban está el Centro de Arte Caja de Burgos (CAB), que alberga su colección de arte contemporáneo y exposiciones temporales. Desde su terraza se disfrutan de unas vistas inmejorables de la catedral.

Interior de la catedral

Siguiendo hacia la Puerta de San Esteban (s. XIV), de estilo mudéjar, se desciende hacia la Iglesia de San Gil, una de las más bellas iglesias góticas burgalesas. Está adosada a la muralla y por eso su exterior está muy decorado. Su planta se distribuye en tres naves con crucero y en su interior hay varias capillas funerarias, destacando la de la Natividad (s. XVI), con bóveda estrellada y un retablo renacentista; y la de la Buena Mañana, con retablo gótico obra de Gil de Siloé.

Desde aquí pasamos al barrio de San Lorenzo, presidido por la barroca Iglesia de San Lorenzo. Se trata de un templo con planta de cruz, formando un volumen ininterrumpido y capillas dispuestas en sus muros. Destaca la cúpula gallonada del crucero y el retablo mayor con imágenes de la Virgen con el Niño y de San Lorenzo; también el sepulcro pétreo de Doña Francisca de San Vitores, fundadora del templo. Muy próxima está la plaza de la Libertad, cerrada por la famosa Casa del Cordón (s. XV), antiguo palacio de los Condestables de Castilla, cuya fachada está decorada por un enorme cordón franciscano que le da nombre al edificio. En este edificio recibieron los Reyes Católicos a Cristóbal Colón después de su segundo viaje a las Américas; también albergó las Cortes de 1515 en las que se aprobó la unión de Navarra y Castilla. En la actualidad, es sede bancaria. En las inmediaciones de la Casa del Cordón está la Plaza Mayor, presidida por la estatua de Carlos III y delimitada en uno de sus laterales por el Ayuntamiento (1788).

Atravesando el Puente de San Pablo (flanqueado por estatuas de personajes vinculados con el Cid) llegamos al Museo de la Evolución Humana (MEH), que divulga los hallazgos de de Atapuerca sobre el Homo antecessor, la especie homínida más antigua de Europa. El edificio, diseñado por el arquitecto Navarro Baldeweg, es extraordinariamente diáfano y luminoso.

En esta ribera del río también podemos visitar el Museo de Burgos, instalado en las antiguas Casa de Angulo (s. XVI) y Casa de Miranda (1545). La institución acoge una interesante muestra de arqueología y bellas artes.

Algo más alejado del centro, hacia el oeste hay que ver en Burgos el Monasterio de las Huelgas Reales. Fue erigido desde 1187 como lugar de enterramiento de la realeza y de retiro espiritual para muchachas de familias nobles. Durante siglos las monjas de la Orden de San Bernardo dispusieron de numerosas prerrogativas jurídicas, siendo influyentes. El conjunto, de transición del románico al gótico, incluye Iglesia (de tres naves y con cinco capillas en el ábside), dos Claustros (el de San Fernando, de estilo gótico, y el románico, llamado de las claustrillas) y las dependencias monacales. En el templo se encuentra el doble sarcófago de los fundadores Alfonso VIII y Leonor de Aquitania, así como otros sepulcros reales, en su mayoría góticos con influencias mudéjares; entre estos destaca el del infante don Fernando de la Cerda, con una magnífica decoración heráldica policromada en verde, rojo y oro. Cerca del claustro de San Fernando está el Museo de Ricas Telas, donde se muestran vestidos y tejidos de artesanía árabe, así como joyas y objetos. También son reseñables la Sala Capitular gótica y dos estancias mudéjares: la Capilla de la Asunción y la Capilla de Santiago, precedida de un arco de herradura sobre columnas de estilo cordobés. Esta sala está presidida por una imagen gótica del apóstol, que presenta uno de sus brazos articulado sujetando una espada. Como ningún castellano podía armar caballero a su rey, esa imagen se empleaba para armar caballeros a los reyes.

Próximo a las Huelgas se halla el Parque del Parral y el Hospital del Rey, fundado a finales del siglo XII para acoger a los peregrinos jacobeos, fue muy reformado en el siglo XVI. Actualmente acoge el rectorado de la Universidad de Burgos.

En dirección opuesta, a unos 3 km hacia el este, se encuentra la Cartuja de Miraflores, al final del paseo de la Quinta. Esta joya del gótico de finales del siglo XV es un monasterio instalado en una antigua residencia fundada en 1441 por el rey Juan II. Por un incendio en 1454, fue reconstruido a lo largo de ese siglo; en 1538 se le añadieron las agujas y cresterías. El templo está constituido por una nave, con cabecera poligonal y una bóveda de crucería con terceletes. En ella se halla el mausoleo de Juan II y su esposa, Isabel de Portugal, obra maestra de Gil de Siloé. Entre sus muchas esculturas, pinturas y vidrieras flamencas, destacan La Anunciación de Pedro Berruguete, culmen de la pintura española del siglo XV. En otra capilla puede verse la talla de San Bruno de Manuel Pereira de inquietante realismo que provocó en Felipe II el siguiente comentario: “Tan solo le falta hablar, y calla porque es cartujo”. El claustro y la sala capitular, pertenecen a la zona de clausura de los cartujos.

No podemos dejar Burgos sin probar la morcilla, el lechazo asado o la olla podrida; sabrosos platos que han influido en la elección de la ciudad como Capital española de la gastronomía en 2013.

Imprescindibles

Arco de Santa María
Iglesia de San Esteban

Datos prácticos

Coordenadas

42° 21′ 0″ N, 3° 41′ 24″ W

Distancias

Valladolid 128 km, Santander 154 km, Madrid 244 km

Aparcamiento

Estacionamiento de la Plaza del Rey Fernando o Parking de pago en la Plaza Mayor

Altitud

856 m

Habitantes

179 097 (2013)

Fiestas patronales de San Lesmes (30 de enero). Marzas (primer domingo de marzo), El Curpillos (procesión del día después del Corpus y romería de El Parral), Fiestas de San Pedro y San Pablo (29 de junio), Día de las Peñas (primer domingo de julio).

Festival Escena Abierta (enero), Semana de Música Antigua Antonio Cabezón (marzo-abril), Encuentro Internacional de Folclore (verano), Festival Castilla Folk (verano, música tradicional), Certamen Internacional de Coreografía (verano, danza moderna), Estío Musical (agosto); Semana de Guitarra y EnClave de Calle (agosto), Festival de Cine y Literatura, Festival Evoluciona Música (noviembre)

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